La coalición de Petro puede tener mayorías en el CNE

La coalición de Petro puede tener mayorías en el CNE
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Además de la elección del Contralor General, este mes el Congreso deberá escoger a los nueve magistrados del Consejo Nacional Electoral (CNE), la entidad que vigila las elecciones y los partidos políticos. 

El pulso se dará con movimientos alternativos cercanos al Gobierno de Gustavo Petro, que pueden poner al menos tres de los nueve magistrados, o incluso una mayoría de cinco, dependiendo de alianzas. Esto les daría control del organismo electoral durante las próximas elecciones regionales, un hecho inédito para los partidos alternativos.

Además, la elección se hará en medio del debate de una reforma política que recogerá la promesa de Petro de acabar con el CNE, al que históricamente ha señalado de estar “cooptado por intereses clientelistas, criminales y corruptos”, para crear un Tribunal Electoral “que garantice la total independencia”.

El nuevo CNE reflejará las mayorías petristas

La elección de los nueve magistrados del CNE se hace cada cuatro años por parte del Congreso Pleno, es decir por los votos de senadores y representantes a la Cámara. Desde una reforma de 2003, en el gobierno de Álvaro Uribe, se determinó que los magistrados son postulados por los partidos políticos: entre más grande es la bancada cada partido más magistrados eligen.

Por eso, como pasó en 2014 o en 2018, el CNE terminó conformado por excongresistas, excandidatos o militantes de los partidos. Los sectores tradicionales fueron mayoría e impusieron a los suyos. En esos casos, a los alternativos– el partido Verde, el Polo y el petrismo– les alcanzó para poner a solo un magistrado.

El panorama para el nuevo CNE será diferente en cuanto a números justamente por la crecida que tuvieron los partidos alternativos y de centroizquierda. La elección se hace por cifra repartidora y por eso como mínimo un magistrado debe tener esta vez unos 32 votos asegurados.

La bancada del Pacto Histórico arranca con 50 votos y la posibilidad de crecer con potenciales aliados como las 16 curules de paz y las 10 de Comunes. Con esos cálculos garantizan al menos dos cupos en el CNE, y les queda un excedente para sumar otro más si se alían con otras bancadas.

Eso, sin contar a los de la Coalición Centro Esperanza que tienen cómo asegurar un magistrado. Ni a los liberales, que les alcanzaría para estar cerca de los dos. Si esas cinco bancadas se juntaran tendrían la posibilidad de asegurar mayorías en el CNE.

El tema de una alianza y de nombres a postular por ahora no está en la agenda legislativa del Pacto porque los congresistas esperan primero definir cómo se van a mover por la Contraloría. Por ejemplo, los senadores Iván Cepeda y Wilson Arias le dijeron a La Silla que aún no han avanzado en eso, ni en posibles candidatos.

El representante liberal, Andrés Calle, dice que para definir lo del CNE hay tiempo después de lo del Contralor.

Pero no todos los partidos están quietos con las postulaciones y el juego de números para las alianzas. Se trata de puestos codiciados. Tienen rango de magistrado de las altas cortes, con los salarios más altos del Estado, y el poder de influir temas claves, como la validez de una candidatura demandada o proyectar fallos sobre infracciones electorales.

Entre los liberales, que buscan aliados para asegurar mínimo dos curules o compartir la otra, están las hojas de vida del exrepresentante de Caquetá, Harry González; el actual secretario de la Registraduría de Alexander Vega, Benjamín Ortiz; o el secretario de la Defensoría del Pueblo, Altus Baquero.

En La U, la exsenadora Maritza Martínez ya alzó la mano, lo mismo que el exrepresentante del César, Cristian Moreno. Entre los conservadores están la ex senadora Esperanza Andrade y el actual director de la Unidad Nacional de Protección, Alfonso Campo.

Mientras que en Cambio Radical se barajan los nombres del exrepresentante David Pulido y del abogado Pedro Rodríguez.

El Tribunal Electoral que le suena a Petro

La elección del nuevo CNE por parte del Congreso podría ser la última bajo el esquema actual. La reforma política que prometió impulsar el presidente Petro, un histórico opositor del CNE, apuesta a modificar al organismo radicalmente.

En el cónclave de Santa Marta del viernes pasado la bancada en el Congreso del Pacto Histórico anunció que una de las primeras reformas que presentará será la política. Debe recoger una de las promesas que planteó el electo presidente en su programa de gobierno: reformar las ramas del Estado que no dependen del presidente.

Puntualmente las electorales: Registraduría y Consejo Nacional Electoral.

“Impulsaremos la reforma de la Registraduría y el Consejo Nacional Electoral, órganos cooptados por intereses clientelistas, criminales y corruptos. Garantizamos su independencia, la diversidad en la representación y la soberanía informática”, dice el documento.

Esa reforma implica “la creación de un Tribunal Electoral que garantice la total independencia del poder electoral de las demás ramas del poder público y ofrezca seguridad y transparencia ante la ciudadanía”.

En ese programa Petro no da más detalles de a qué se refiere con la creación de un Tribunal Electoral, pero sí hay un antecedente que da línea de cómo se lo piensa. Se dio en octubre de 2018 en medio de un debate sobre una reforma política que presentó el gobierno de Iván Duque.

En ese momento, Petro avaló una propuesta para crear un Tribunal Electoral que estuviera compuesto por cinco magistrados, elegidos por el Consejo de Estado en un concurso de méritos, y con poderes y alcances judiciales. Sus funciones van desde revisar las demandas de nulidad de las elecciones (que hace actualmente el Consejo de Estado en su sala Quinta) hasta revocar las personerías jurídicas de los partidos.

“Aunque es el primer debate de ocho se ha logrado aprobar una propuesta para mi central en la reforma política: Reemplazar el Consejo Nacional Electoral, elegido por los partidos en el Congreso, por un tribunal electoral del poder judicial”, dijo Petro tras la aprobación en la Comisión Primera.

La iniciativa, radicada por Rodrigo Lara, fue respaldada por Luis Fernando Velasco, Angélica Lozano, Temístocles Ortega y Roy Barreras, que hoy son aliados del gobierno entrante de Petro.

Cuando la propuesta llegó a Plenaria, la coalición de Gobierno de Duque la hundió. “Estaríamos judicializando la política”, dijo la senadora uribista Paloma Valencia. “La eliminación del Tribunal mantiene al Consejo Nacional Electoral con origen en los partidos que debe vigilar”, respondió Lara.

Está por verse si ahora que sus partidos afines van a ser más determinantes en el CNE, el afán de Petro por cambiar el organismo será el mismo que cuando estaba en la oposición.

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