"La Corte Constitucional no es un lugar feliz para las mujeres"

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Las tres magistradas titulares investigarán los casos de acoso laboral y sexual. Pero la discriminación de género es estructural y la Corte es solo un caso.

Esta semana la Sala Plena de la Corte Constitucional decidió que las tres magistradas titulares integrarían un comité para investigar los casos de acoso laboral y sexual difundidos en un informe —filtrado a los medios de comunicación— la semana pasada, y relevaron de la vocería al presidente de la Corte, el magistrado Alberto Rojas. 

El informe “Las capas del techo de cristal: equidad de género en la Corte Constitucional” , elaborado por USAID, a solicitud de la propia Corte en cabeza de la anterior presidenta, la magistrada Gloria Stella Ortiz, levantó una polvareda que pronto despejó de la agenda pública el caso Uribe.

El episodio parecería cerrarse con la publicación en prensa de la foto (de archivo) de las tres magistradas empoderadas. Sin embargo, como le dijo a La Silla una académica que ha observado de cerca el episodio, “lo profundo del problema queda sepultado: la discriminación estructural más allá de los casos de acoso sexual”.  

El informe —que recoge datos de un trabajo de campo con la participación en encuestas del 75 por ciento de los trabajadores y entrevistas a 14 funcionarios de la Corte, 8 mujeres y 6 hombres— presenta una radiografía documentada de la discriminación a la que se enfrentan las mujeres en el trabajo, en este caso en la Corte Constitucional. 

Pero es valioso, además, por ser una muestra (científica puede decirse) de una realidad que excede a la Corte, a la rama judicial y a las entidades públicas: el llamado techo de cristal, y sus capas en los términos del informe, que impide a las mujeres trabajar en condiciones de igualdad respecto de los hombres, alcanzar posiciones de poder y, en últimas, vivir vidas libres de abuso y hostilidad.

Con base en la revisión del Informe, y de entrevistas a cinco fuentes, una judicante, una abogada sustanciadora, una profesional grado 33 de la Corte Constitucional y dos expertas en equidad de género, estas son las cinco grandes conclusiones (varias de las cuales pasaron desapercibidas):

1

Aunque la composición de la Corte Constitucional es mucho más equitativa que otros espacios laborales, el techo de cristal persiste en la cúspide.

Hay paridad en dos de los cargos de mayor jerarquía: magistrada auxiliar (14 mujeres, 13 hombres) y profesional grado 33 (24 mujeres y 21 hombres). En los magistrados titulares, por el contrario, aunque es la Corte más paritaria que ha existido en su historia y para la conformación de las ternas aplica la ley de cuotas, el desequilibrio es manifiesto: tres mujeres, seis hombres.

En comparación, en el Congreso de la República las mujeres son el 18 por ciento de la Cámara de Representantes y el 23 por ciento del Senado. En Colombia apenas el 27,2 por ciento de las empresas privadas tiene a una mujer en el cargo más alto, y las mujeres ocupan el 24,6 por ciento de las juntas directivas (Ranking Par 2019).

 
2

En la Corte hay una división sexual de las tareas

El Informe da cuenta de los roles rígidos de género en la Corte por los que ciertas tareas típicamente se asocian a estereotipos sexistas sobre las capacidades de las mujeres. “Hay claramente ciertas labores asignadas a las mujeres —afirma uno de los trabajadores entrevistados— como las labores secretariales u organizar los eventos de la convivencia de los despachos”. Los servicios generales —aseo y cafetería— están a cargo sobre todo de mujeres (18 de 20 trabajadoras).

 
3

Existen casos de acoso laboral en todas la áreas de trabajo

“La Corte no es un lugar feliz para las mujeres”, en palabras de una exfuncionaria que comparten tres de las cinco fuentes consultadas.

Una de las razones, en la que también coinciden, es que las jornadas de trabajo en la Corte son interminables. Una exjudicante cuenta cómo algunos días debían revisar 30 expedientes de tutela como parte del proceso de selección (a la Corte llegan todos los casos de tutela del país para su eventual revisión). “Y en los días suavecitos podían ser 10 expedientes diarios que eran unos mamotretos”.  

Este exceso de trabajo corresponde a que una parte significativa de la litigiosidad del país llega a la Corte, y a que los términos legales y constitucionales están por fuera del control de los magistrados.

Sin embargo, el Informe sugiere que en algunos casos las mujeres le dedican más horas al trabajo que los hombres y dice que existe acoso laboral.

"El acoso laboral está presente en todas las áreas de trabajo (Secretaría general, Presidencia, Despachos, Servicios generales) y se expresa diferente entre hombres y mujeres ya que operan los estereotipos de género", concluye el Informe. 

Incluso en los despachos de las magistradas titulares, “les dan más duro a las mujeres —dice una de las entrevistadas—, es como si le tuvieran rabia a las otras mujeres”. Dos de las fuentes consultadas para esta nota tienen la misma percepción.

A la excesiva carga de trabajo, que es una constante en la rama judicial, se suma otra norma cultural no escrita y que, obviamente, no depende de la Corte y es la que impone una doble jornada de trabajo para las mujeres, que señala el informe, en principio trabajan las mismas horas para la Corte pero luego trabajan más horas, sin remuneración, en labores domésticas en sus casas.

 
4

La Corte Constitucional es “homogénea” desde el punto de vista étnico, sexual, de origen social y regional.

“No hay funcionarios/as indígenas o afrodescendientes —dice el Informe— y poco se habla de las orientaciones de género diversas de las personas que trabajan en la Corte”. El Informe recoge la declaración de un funcionario entrevistado: “esta es la entidad en la que yo más me he sentido en un sistema de estratos”.

Según una de las fuentes consultadas, “los magistrados llegan con su rosca, que suele ser bogotana, de universidades privadas, y no se promueve el acceso a los cargos por méritos”.

Estas otras formas de discriminación se suman a las de género.

 
5

Cuando hay casos de acoso sexual en la Corte, nadie le pone un freno

Según el Informe, doce trabajadoras de la Corte reportan haber sido acosadas sexualmente (9 mujeres, 3 hombres). Además hay un ambiente laboral hostil que va del comentario de pasillo a los tocamientos no consentidos y el hostigamiento sexual en la fiesta de fin de año, en particular hacia las judicantes.

“Hay un permanente acoso soft o light que se ejerce hacia las mujeres con comentarios sexistas, chistes pasados de tono”, dice una de las entrevistadas para el Informe.

El presidente de la Corte Constitucional, el magistrado Alberto Rojas, en sus declaraciones sobre el Informe ha dicho que no hay quejas ni denuncias.

“El mismo informe dice la razón por la que no hay denuncias —opina Mariana Ardila, abogada de la dirección legal de Women’s Link Worlwide—: no es porque no existan casos sino porque el mecanismo institucional no funciona”.

La Corte solo cuenta con un Comité de convivencia (del que hacen parte las magistradas titulares Cristina Pardo y Diana Fajardo), que es inoperante para atender las denuncias: no hay decisiones ni sanciones del Comité por acoso laboral o sexual, a pesar de los casos documentados. El 36,6% de los funcionarios encuestados, según datos del Informe, no saben de la existencia del Comité o dicen que no existe.

El Informe, además, hace un inventario de las razones por las que no hay denuncias formales: "las razones para no reportar los casos fueron en su mayoría pensar que lo sucedido no tenía importancia. Particularmente, así lo mencionan los hombres. El 31% no lo hizo porque no quería que nadie se enterara, en especial las mujeres, así como el 33% de ellas no lo hizo porque no quería perder el trabajo y el 14,8% porque pensó que no le iban a creer o por miedo, mientras el 11,1% no lo hizo porque no confía en las autoridades. La falta de confianza en las autoridades se refuerza con el hecho de que el 27% de las personas que reportó algún tipo de acoso no denunció porque cree que no vale la pena hacerlo porque nunca pasa nada (25% de los hombres y 29,6% de las mujeres)”. 

En la Corte no hay una dependencia específica ni protocolos para tramitar denuncias de acoso sexual o laboral contra las mujeres (como los que empezaron a crear las universidades porque un día se enteraron de que los hombres acosan sexualmente a las mujeres).

Nota de la Editora: después de publicada la historia agregamos unos datos de contexto: el inventario de razones por las que no hay denuncias formales y las razones para el trabajo excesivo y precisamos el título del tercer punto.
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