La crisis de la U es sólo una muestra de cómo el 20 de julio cambió el mapa político. ¿Quién tiene ahora el poder?

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El 20 de julio destapó algo más que las grietas en la coalición uribista: mostró cómo el mapa político nacional empieza a reconfigurarse para el 2010. La pérdida de las mesas directivas por parte del Gobierno y la gran pelea que esto causó en la U mostró a un uribismo que ya no es tan fuerte y a una oposición que ya no se ve tan débil. 

El 20 de julio destapó algo más que las grietas en la coalición uribista: mostró cómo el mapa político nacional empieza a reconfigurarse para el 2010. La pérdida de las mesas directivas por parte del Gobierno y la gran pelea que esto causó en la U mostró a un uribismo que ya no es tan fuerte y a una oposición que ya no se ve tan débil. 

Así está empezando a cambiar la correlación de fuerzas para estas elecciones. Estos son hasta ahora los ganadores y perdedores del primer gran remezón político que antecede a las elecciones de 2010 y las consecuencias más inmediatas de los sucedido en los últimos días:

Luis Carlos Restrepo

El agrietamiento de la U

La indisciplina de Armando Benedetti y de otros congresistas de la U durante la elección de las mesas directivas y los errores de estrategia del jefe de este partido, Luis Carlos Restrepo, quien no pudo evitar que los liberales le quitaran la Presidencia de la Cámara, hacen ver como un imposible la idea que tienen en Palacio de que este partido sea la fuerza política con más curules en el Congreso del 2010. Figuras como Roy Barreras, Coordinador de Integración de la U, han vendido la imagen de que a las filas de la U llegarán masivamente los congresistas tránsfugas de otros partidos, pero esto no es del todo cierto. Si no son capaces de enfilar a sus propios congresistas elegidos, cómo van a organizar listas con decenas de nuevos aspirantes.

En medio de tanto desorden, la U no sólo puede dejar de recibir congresistas, sino que puede ver partir algunos. El aval de la U se ha desvalorizado (ver artículo), pues parte de los caciques que en 2006 pusieron sus grandes fortines electorales al servicio de las listas de este partido ya no están: o se murieron o quedaron debilitados por la parapolítica. Sus reemplazos no tienen suficientes votos para que el partido saque tantas curules como hace cuatro años. Con pocos puestos la competencia se hace tan reñida que algunos congresistas van a preferir volver a sus partidos de origen. Es así como Benedetti está en conversaciones con el liberalismo y el representante Telésforo Pedraza volverá al Partido Conservador. 

El Partido Liberal empieza a fortalecerse

El contraataque rojo

César Gaviria, conspiró desde un hotel vecino del Congreso para quitarle la Presidencia de la Cámara a la U y su apuesta le salió. Con la dirección en la Cámara de Édgar Gómez, un miembro de Convergencia Ciudadana que pronto se pasará al liberalismo, la bancada roja en el Congreso asegura una tarima de visibilidad que le sirve mucho en época electoral. La alianza que se está armando entre Germán Vargas Lleras y el liberalismo para llegar a la Presidencia, y que en el complot del 20 de Julio empezó a dar frutos concretos, puede sacar a los rojos del oscurantismo en el que se hundieron tras once años huérfanos de poder.

Si la coalición uribista se sigue dividiendo y los liberales con Vargas toman el centro y se alejan de un discurso recalcitrante de oposición, pueden atraer a congresistas, gobernadores, concejales y alcaldes que le jueguen a un “renacer” liberal. Si se debilita el uribismo, lo que queda son liberales con ganas de volver a su partido. La tradición siempre pesa.

Gabriel Zapata y Javier Cáceres

La guerra de las regiones

En la elección del Presidente del Senado salió a flote el resentimiento contra los paisas. Más de seis senadores le confirmaron a La Silla Vacía que uno de los temas que jugó en contra de Gabriel Zapata, quien era el candidato del Gobierno, es que era antioqueño. “Ya tenemos suficiente con Uribe y este gabinete lleno de paisas, para que además pongan un Presidente del Senado de esta región”, dijo un senador de Cambio Radical que prefirió que no se mencionara su nombre.

La idea de que el poder del país está concentrado en una rosca antioqueña, fue fundamental para que el costeño Javier Cáceres pasara por encima de los acuerdos y se quedara con la Presidencia, pese a ser miembro del partido de Germán Vargas Lleras, que tantas enemistades ha tenido con el Gobierno en los últimos días. Esta guerra regional puede terminar afectando a toda la baraja de candidatos a la presidencia que son paisas, entre los que se encuentran: Sergio Fajardo, Aníbal Gaviria y Noemí Sanín.

Los jefes que ganaron y los que perdieron

La batalla de los titanes

Como en los viejos tiempos el Partido Liberal le ganó al conservador. El curtido cacique conservador y Ministro del Interior, Fabio Valencia Cossio, no pudo neutralizar el complot que le armó el ex Presidente Gaviria, jefe del liberalismo. Un vivo le ganó a otro vivo.

Juan Manuel Santos también salió perdedor. Desde la distancia no pudo hacer nada para que la U no perdiera la Presidencia de la Cámara en plena época electoral.

Y hasta ahora, Vargas Lleras parece fortalecerse. Luego de enfrentarse al Gobierno y haber perdido miembros importantes de Cambio Radical, logró poner un integrante de su partido en una de las presidencias del Congreso y avanzar en sus aspiraciones presidenciales gracias a sus acercamientos con los liberales.

La posibilidad de que la reelección se caiga, empieza a debilitar las fuerzas del Gobierno en el Congreso.

Sin Uribe las mayorías se dispersan

El caos del 20 de julio dejó claro que a medida que se aleja la posibilidad de que Uribe sea candidato, se descubre un nuevo tablero de juego donde los congresistas tienen que mover sus propias fichas. Como el jefe ya no estará ahí para arroparlos con su popularidad, tienen que evaluar con quién y sobre qué construirán su campaña en la era post-uribe.

Por eso tienen sus cuadernos listos para cobrarle al Gobierno todo lo que no les ha dado. Ahora que creen que Uribe se va, los congresistas le piden que por lo menos les deje la casa organizada y lista para su reelección. Y que vuelva a equilibrar las cargas burocráticas repartiendo los puestos que le dio a los congresistas que salieron del Senado y la Cámara por parapolítica y que dirima las disputas regionales entre varios de los congresistas de la coalición.

 

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