La declaratoria de la Emergencia de Santos: ¿Será su Katrina o será su rescate de los mineros?

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"Es el momento de demostrar de qué estamos hechos los colombianos", dijo Juan Manuel Santos anoche al terminar la alocución en la que anunció que a partir de hoy el país se encuentra en una Emergencia Económica, Social y Ecológica. Son 30 días, prorrogables por otros 90 días, en los que el Presidente también demostrará "de qué está hecho".

 

 Foto Presidencia de la República

 

"Es el momento de demostrar de qué estamos hechos los colombianos", dijo Juan Manuel Santos anoche al terminar la alocución en la que anunció que a partir de hoy el país se encuentra en una Emergencia Económica, Social y Ecológica. Son 30 días, prorrogables por otros 90 días, en los que el Presidente también demostrará "de qué está hecho".

Con un discurso cargado de emoción pero también de todos los elementos necesarios para que la Corte Constitucional declare ajustada a la ley su decisión de decretar un Estado de Excepción, Santos explicó las razones para tomar esta medida que lo faculta de súper poderes: hay 1'700.000 damnificados, cuatro veces más víctimas que durante el Terremoto del Eje Cafetero; 200 muertos por el invierno y otros 100 desaparecidos; 227 mil viviendas afectadas; 200 mil hectáreas bajo el agua; 40 mil reses. Realmente hay una situación excepcional, sobreviniente. Y además, el Estado no cuenta ni con el dinero ni con los instrumentos suficientes para hacerle frente.

Ya el Gobierno destinó medio billón de pesos para atender la emergencia y creó una adición presupuestal de un billón de pesos para el Fondo de Calamidad, pero se necesita más. El Presidente anunció que su plan consistirá en tres fases: la asistencia humanitaria de urgencia a unas 330 mil familias, la rehabilitación de escuelas, redes eléctricas, y obras de infraestructura; y la reconstrucción de todo aquello que esté destruido o sea haya vuelto inservible.

Fortalecerá el Sistema Nacional de Atención de Desastres, cuyo comité nacional él mismo dirigirá. Y creó una 'Sala de Crisis' en el Ministerio del Interior para atender desde allí las solicitudes de gobernadores y alcaldes afectados por la ola invernal.

Para finalizar, Santos apeló directamente a la solidaridad de cada uno de los colombianos, a quienes llamó a colaborar con sus compatriotas.


La emergencia

Con el aval de La Corte Constitucional, que probablemente declarará la legalidad de la declaratoria de Emergencia puesto que la situación es parecida a la del Terremoto del Eje Cafetero y la avalancha del río Paez, de Cauca, Santos tendrá hasta cuatro meses para demostrar su liderazgo.

La Ola Invernal puede convertirse en lo que fue el rescate de los mineros para su amigo chileno, el Presidente Piñera, o en lo que fue el Katrina para George Bush.

El Estado de Emergencia le da la posibilidad de modificar el presupuesto sin tener que acudir al Congreso, puede crear nuevos impuestos, tasas y contribuciones, y todas las medidas que tome entran a regir de manera inmediata y hasta finales del próximo año.

Esto le ofrece a Santos la posibilidad de crear los impuestos que necesita pues, dada la promesa 'sobre mármol' que hizo en campaña para no subirlos, estaba teniendo que hacer una reforma tributaria por la puerta de atrás.

Y aunque los recursos los tiene que dedicar específicamente a superar el Estado de Excepción, el plan que definió Santos para lograrlo es lo suficientemente amplio para poner en marcha un ambicioso plan para superar la pobreza, darle un revolcón al sector de la infraestructura sin que se vea como una crítica contundente a lo que hizo y dejó de hacer Uribe y también para acortar las brechas regionales, todos objetivos de su Plan de Desarrollo.

El problema de crear nuevos impuestos para Santos es que hace una semana reunió a los grandes empresarios en Palacio para solicitar su solidaridad con la crisis. Y no será fácil explicarles que primero les pidió plata a las buenas, que ya varios contribuyeron como el Grupo Santodomingo con 5 millones de dólares para los damnificados en la Costa Caribe, y que ahora lo hará de nuevo vía decreto.

 

La prueba ácida


En todo caso, conseguir los recursos será lo más fácil –ya Estados Unidos anunció que donará un millón de dólares para las víctimas–, lo difícil será ejecutarlos. Y este reto de gestión se convertirá en la primera prueba ácida de la Presidencia de Santos. Su gabinete de técnicos se tendrá que emplear a fondo para pensar simultáneamente en el problema de corto plazo –atender 330 mil familias que lo perdieron casi todo– y en el de mediano y largo plazo de reconstrucción, todo esto mientras siguen las lluvias y los ríos se siguen desbordando. Y además, en vísperas de que arranque el período electoral que domina a todas las fuerzas políticas regionales.

La Emergencia Invernal y los recursos que girarán a su alrededor serán el eje de la próxima campaña electoral en varias zonas del país, y el reto para evitar que la 'Sala de Crisis' del Ministerio del Interior se vuelva el fondo de financiación de campañas locales y regionales será grande.

También está el desafío de que esta Emergencia no termine desbordando el resto de la agenda de Santos. Si, como se anticipa, el Congreso aprueba la próxima semana la Ley de Víctimas y la Ley de Desmovilizados, para solo mencionar dos, en Colombia se desatará un proceso de justicia transicional sin precedentes para el cual el Gobierno tiene que preparar no solo una institucionalidad sino un clima 'cultural' para que salga bien.

Hacer esto mientras se atiende la emergencia requiere un nivel de liderazgo de parte del Presidente Santos inmenso. Santos ha demostrado en anteriores cargos que se crece frente a las situaciones difíciles y que tiene capacidad gerencial. Este será el caso perfecto para demostrar “de qué está hecho”.