La derrota del partido de gobierno

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El resultado electoral de este domingo va a causar un cisma entre el gobierno y su partido por cuenta de las responsabilidades por la derrota.

El análisis de la política colombiana suele ser difícil encuadrarlo en los estándares mundiales. Los informes de los corresponsales internacionales que cubren las elecciones regionales desde otros países comienzan siempre por evaluar cómo le fue al gobierno y a su partido, porque, claro, las votaciones suelen marcar el clima de opinión frente a las políticas oficiales, aquí los medios pareciera que no están pensando en eso e incluso cuando hacen la lista de eventuales ganadores y perdedores no incluyen al Presidente Duque, como si no contara, como si fuera un actor político intrascendente.

Y es cierto, sería muy difícil hacer una ecuación en la que Duque resultara ganador o perdedor. El que sí cuenta, en cambio, es el ex presidente Álvaro Uribe. A las seis de la tarde, cuando se conozcan los resultados de las votaciones de este domingo el medidor indicará el grado de influencia que mantiene Uribe en el escenario político y, por supuesto, por ahí de paso, la solidez del Centro Democrático, el partido de gobierno.

Hay mucho por definir y habrá elecciones muy apretadas según lo indican las encuestas, pero también hay mucho ya definido, por ejemplo, nada menos que las cinco gobernaciones de los departamentos con mayor censo electoral parecen tener ganadores cantados. En Antioquia, Valle, Atlántico, Cundinamarca y Bolívar se pueden vaticinar los ganadores y ninguno de los favoritos es del Centro Democrático, aunque por pragmatismo electoral estén apoyando a los favoritos en tres de esos departamentos.

El uribismo va a volver a perder en Antioquia a pesar de que se repite permanentemente que en su departamento el ex presidente es una especie de Mesías. En el Valle la derrota de su candidato será por amplia mayoría a pesar de que Uribe estuvo personalmente en los últimos días haciéndole campaña en Cali.

En departamentos como Huila y Meta, donde ese partido político ha tenido preeminencia en las elecciones nacionales y donde Uribe tiene inmenso apoyo porque los ciudadanos perciben que en su gobierno se derrotó a la guerrilla que los azotaba mucho, sus candidatos no tienen chance de ganar y en departamentos como el Cauca apoyan candidatos que tendrán votaciones prácticamente marginales.

En Córdoba, donde Uribe tiene una presencia significativa no solo política sino económica por las más de 1.500 hectáreas que posee cerca de Montería, también muy probablemente pierda.

En Bogotá, la joya de la corona, su apoyo puso a su candidato en los últimos lugares según lo registran las encuestas aplicadas por las firmas más serias y con mayor tradición. Solo la impronta de Uribe explica que un candidato joven como Miguel Uribe, que demostró ser inteligente y conocer la ciudad, tenga el desfavorable más alto de entre los candidatos y el mayor nivel de rechazo entre los votantes, que dicen que jamás votarían por él. Esas mismas encuestas muestran que por el apoyo de Uribe, Miguel se quedó sin los votos del liberalismo que es su partido.

Tan mal le va al uribismo en esta campaña que, en Medellín, la ciudad del corazón del Centro Democrático, aunque es cierto que nunca ha ganado la alcaldía, su candidato está prácticamente empatado con un candidato que los desafía abiertamente. Si esta vez llegase a perder esa alcaldía el resultado para el partido de gobierno sería catastrófico.

Con un resultado tan mediocre como el que seguramente obtendrá en estas elecciones el partido de gobierno, vendrán los juicios de responsabilidades. Desde afuera quizás se vaticine el decaimiento de Uribe que, otra vez, según los estudios de opinión registra sus más altos desfavorables de los últimos quince años, pero desde adentro los ojos se voltearán hacia el Presidente Duque.

Ya lo había dicho Uribe hace casi un año hablándole a un grupo de sus copartidarios: “si Duque no endereza nos va a ir muy mal”, por eso la angustia del ex presidente de hace algunos días cuando se filtró un documento en el que estaban las bases de la reforma pensional que prepara el gobierno y que contenía propuestas muy impopulares que seguramente pasarán al congelador después del levantamiento ciudadano que vive Chile donde justamente se inventaron el modelo que copiamos a media y que el ministro Carrasquilla quiere profundizar.

El resultado electoral de este domingo va a causar un cisma entre el gobierno y su partido por cuenta de las responsabilidades por la derrota. Uribe va a querer que Duque enderece y eso se va a traducir en tensiones por propuestas como la prima extra para los trabajadores o la disminución de la jornada laboral que el ex presidente lanzó para tratar de mejorar los resultados y le atribuirá al gobierno la derrota por oponerse a ese tipo de medidas.

Y a propósito de Chile, cabe la pregunta, si esas imágenes impresionantes de las manifestaciones en Santiago, sumadas a las de Ecuador y los resultados electorales de Argentina agravarán aún más la situación del partido de gobierno en estas elecciones. Las cámaras, por unos días, dejaron de apuntar a Caracas, que es donde le gusta al Centro Democrático que miren y se voltearon a Chile y Argentina donde hay presidentes que promueven modelos económicos parecidos a los que promueve el actual gobierno colombiano.

Es posible que esos vientos del sur, a última hora, ayuden a candidatos que representan la insatisfacción social por la desigualdad y que ese empujón de entusiasmo final pueda terminar desempatando  la competencia en aquellos lugares donde están apretadas en contra de los candidatos oficialistas como los calificaría el corresponsal internacional que haga la nota para contarle a los europeos lo que pasó en Colombia en estas elecciones.

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