La estrategia de Pacho: clonar a Uribe en Bogotá

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Pacho Santos aparece de cuarto en casi todas las encuestas, pero en su campaña creen que ahora que comenzó en forma la carrera electoral el éxito del uribismo en las presidenciales se repetirá en Bogotá. Su fórmula es la fórmula uribista para ganar elecciones.

Pacho Santos aparece de cuarto en casi todas las encuestas, pero en su campaña creen que ahora que comenzó en forma la carrera electoral el éxito del uribismo en las presidenciales se repetirá en Bogotá. Su fórmula es la fórmula uribista para ganar elecciones.

La estrategia de la campaña de Pacho le apuesta a tres cosas: a que todo bogotano uribista sepa que él es el candidato del ex presidente; a convencer a la gente de que ningún candidato podría garantizar mejor la seguridad de la ciudad; y a sembrar la idea de que el verdadero cambio es Pacho.

Según las encuestas que maneja internamente la campaña de Pacho Santos, el 31 por ciento de los bogotanos son uribistas duros. Dicen que desde que se creó el partido de la U hace 10 años, han venido midiendo ese voto ideológico de derecha y consistentemente les ha arrojado un tercio de la población (otros encuestadores creen que no supera el 15 por ciento).

Como creen que estos votantes básicamente votarán por el candidato que Uribe les diga, la primera fase de la campaña se ha centrado y se seguirá focalizando en que estos uribistas sepan que Pacho es el de Uribe.

Aún hay muchos que creen, por ejemplo, que es Peñalosa por lo que en la campaña pasada salieron a hacer campaña juntos. Y otros, dicen los pachistas, se confunden en las encuestas cuando les preguntan por Pacho Santos porque vienen de preguntarles por su primo Juan Manuel y eso “contamina” los resultados.

Para que a nadie le quepa duda de que Pacho es el de Uribe, la campaña tiene toda una estrategia para llegarle a esos uribistas con información sobre el candidato.

Para ellos han focalizado las mesas de votación donde ganó el uribismo en las últimas campañas, pautarán en las emisoras que oyen los seguidores del ex presidente y Pacho comenzará a hacer campaña en los barrios de la mano de Uribe.

En la campaña también dicen que el 27 por ciento de los bogotanos son totalmente antiuribistas (en eso los encuestadores coinciden). Es decir que estos votantes en principio votarán por el que crean que evitaría el regreso del ex presidente al poder en cualquiera de sus manifestaciones. Estos serán ignorados por Pacho.

El 40 por ciento restante son bogotanos que no votan siguiendo una línea ideológica sino por el candidato que ellos creen que les resolverá el problema más grave que en su opinión tenga la ciudad.

Dos terceras partes de esos votantes están ubicados en el estrato 2 y 3, donde las encuestas de la campaña les dicen que la mayoría de bogotanos están hartos del rumbo que tiene Bogotá y les preocupa la seguridad. Y la seguridad es el tema bandera de Pacho Santos.

“La batalla es por ese 40 por ciento”, dice Camilo Rojas, estratega de la campaña de Pacho.

La batalla por el 40 por ciento

Francisco Santos vivió la primera parte de su vida como periodista y jefe de redacción de El Tiempo (fue jefe mío).  La segunda parte como activista en contra del secuestro, del cual fue víctima cuando Pablo Escobar lo mantuvo como rehén para presionar el gobierno para que suspendiera la extradición de los narcos. Seis años después, Santos organizó y lideró las multitudinarias marchas del ¡No más! que volcaron a millones de personas a las calles a demandar el fin de ese crimen y creó la ONG País Libre que durante décadas se convirtió en la mano amiga –a veces la única- de los familiares de los secuestrados.

Esa experiencia lo acercó a Álvaro Uribe, que prometía acabar con la guerrilla y con el secuestro.

En 2001 Uribe, que venía de ser un gobernador exitoso pero polémico de Antioquia, lo nombró su fórmula vicepresidencial, con lo cual tendió un puente a la élite cachaca y mediática y también envió el mensaje de que estaba dispuesto a incorporar en su gobierno un sector más cercano a los derechos humanos, con quien Pacho tenía muy buenas relaciones.

Como Vicepresidente, Pacho remendó muchos puentes rotos con la comunidad internacional, con víctimas y con ONG, y fue paulatinamente aislado del círculo más cercano a Uribe. Sin embargo, a diferencia de su primo, el presidente Juan Manuel, Pacho nunca saltó del barco uribista.

Ni siquiera cuando con ciertas artimañas, su partido le arrebató la nominación como candidato oficial a la Presidencia para escoger a Óscar Iván Zuluaga, más cercano al ex presidente.

Habiendo pasado esa prueba de sacrificio y lealtad, las credenciales uribistas de Pacho fueron refrendadas y aunque al principio hubo muchos rumores de que sería “despachado” de nuevo, al final se convirtió en el candidato de Uribe en la capital.

Como le tocó hacerlo a su primo para ganar y como lo hizo por convicción Oscar Iván en las presidenciales, Pacho ha adoptado integralmente los mantras y el estilo de campaña de Uribe.

La bandera del candidato es la seguridad y en gran parte lo que ha hecho es aterrizar el discurso de la seguridad democrática de Uribe a la ciudad. Eso todo un desafío porque el objetivo de esa política era derrotar a la guerrilla y en Bogotá lo que hay son inseguridades asociadas a otro tipo de organizaciones criminales.

“Quitarle la bandera de la seguridad al Centro Democrático es muy difícil”, dice el estratega político Rojas. “Nosotros tenemos esa credibilidad temática”.

La visión del candidato

El diagnóstico que ha hecho Pacho Santos de la seguridad en Bogotá es aterrador.

 

“Se está armando una criminalidad sofisticada que si no la paramos se lleva a la ciudad por delante”, dijo Pacho en una reunión reciente con los miembros de La Silla Cachaca. “El microtráfico es el gran generador del crimen”.

Para combatir la inseguridad, Pacho propone cosas similares a otros candidatos, como poner cámaras en la ciudad (aunque las de él parecen más sofisticadas pues son como las de México que pueden hacer reconocimiento facial para identificar delincuentes), aumentar el pie de fuerza en seis mil policías, crear la Secretaría de Seguridad y trabajar de manera articulada con la Fiscalía.

Otras propuestas, en cambio, son aterrizajes de la Seguridad Democrática.

Una de ellas, por ejemplo, es crear una policía civica compuesta en parte por militares y policías retirados para que hagan presencia y ejerzan “control territorial’ en los parques, cerca de los colegios y en Transmilenio.

Como novedad, y siguiendo el ejemplo del programa “Soldados de mi pueblo” que implementó el gobierno Uribe, estos policías cívicos saldrían de la misma comunidad que estarán encargados de cuidar.

“Hay que recuperar esos espacios que se perdieron”, dice el candidato.

Crearía una Fuerza de Tarea contra el microtráfico, que Pacho considera que es “el gran dinamizador del crimen en la ciudad”.

Y reviviría también los “lunes de recompensa” para los bogotanos que a partir de sus denuncias eviten crímenes y conduzcan a la captura de los delincuentes. Muchos de estos denunciantes estarían en la “red de cooperantes” que diseñaría a imagen y semejanza de la que existió durante los ocho años de Uribe y que según, Pacho, ayudó a evitar cientos de atentados terroristas.

El candidato uribista, como su jefe político, dice que haría Consejos de Seguridad todos los días y por UPZ para garantizar un liderazgo y una microgerencia del tema de seguridad. “Me haré responsible del robo del último celular”, dijo en en una entrevista Santos.

Pacho es un admirador de la teoría de las “ventanas rotas” que aplicó con éxito Rudolph Guiliani en Nueva York y que parte del supuesto de que mantener el entorno de la ciudad en perfecto estado puede reducir las tasas de criminalidad y también de la idea de que lo clave es “subir el costo de la transacción criminal”. Es decir, que cualquier violación de una norma sea duramente castigada.

Dijo que para eso, por ejemplo, creará una UPJ en el Sumapaz, “en el lugar más frío” para llevarse para allá durante 24 horas a todo “muchacho que esté fumando marihuana en un parque”. Vencido ese plazo, el joven quedaría libre pero le tocaría devolverse desde allá y eso le eleva el costo de consumir drogas donde juegan los niños.

Pacho tiene propuestas en otras áreas como la educación (que cree que debe apuntarle a preparar a los jóvenes para el futuro digital y tecnológico que viene) y la movilidad (donde le apostaría por ejemplo a crear cargos por congestión y concesionar el parqueo en el espacio público).

Pero si gana o pierde dependerá en gran parte –creen en su campaña- de qué tanto los bogotanos sientan que la seguridad es su verdadero problema y que nadie mejor para solucionarlo que el hombre que escogió Uribe.

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