La estrategia de Petro para el 2022

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Mientras revela su visión post-pandemia, sus tácticas de corto plazo son minar a los verdes y radicalizar a la ciudadanía, esta vez contra el centro. 

La semana pasada, Gustavo Petro hizo tres anuncios: una denuncia penal a la alcaldesa Claudia López por su decisión de tumbar un edificio del San Juan de Dios para construir un hospital; la demanda de la reforma constitucional que crea la región metropolitana entre Bogotá y Cundinamarca, de la que son coautores dos de sus representantes de Colombia Humana; y la invitación a las organizaciones sociales de Atlántico a convocar la desobediencia civil.

Son tres movidas que revelan la estrategia que ha emprendido Gustavo Petro con miras a la campaña presidencial del 2022, cuyos dos ejes inmediatos son minar las posibilidades electorales de los verdes y radicalizar a la ciudadanía, esta vez contra el centro. 

“Gustavo está jugando sobre un eje manifiesto y táctico, contribuyendo a la falta de estabilidad que hay. Hay un vacío de confianza, y consigue protagonismo y crece señalando esas deficiencias”, dijo a La Silla Ángel Becassino, quien fue uno de los estrategas de campaña de Petro en 2018, aunque ahora no está trabajando con él. 

El otro eje en el que está trabajando Petro, según Becassino, es una propuesta programática de largo aliento que ofrezca una verdadera alternativa de cambio. “Está tratando de construir una visión diferente de lo que es posible”, dijo.

La Silla buscó hablar con Petro a través de su jefe de prensa pero no lo consiguió. Pero otra persona cercana al líder de la Colombia Humana, y que prefirió hablar off the record, fue más específico:

“Petro sabe que es su última oportunidad de ser presidente, y eso lo hace afirmarse más en su radicalidad”, afirmó. “Su idea es convocar desde la unidad de la decencia para enfrentar la sociedad mafiosa.”

Según este aliado de Petro, el senador quiere ir más allá del concepto que usó en 2018 de las ‘nuevas ciudadanías’, entendidas como las causas ambientalistas, animalistas o de género para aglutinar a los colombianos alrededor de la idea de los ‘decentes’.

¿Quiénes son los decentes para Petro? Todos los que confrontan a los corruptos y a los mafiosos, un concepto que él usa en sentido amplio para abarcar a todos los que se benefician de grandes negociados. Y, ¿quiénes son los mafiosos? A juzgar por sus trinos y los de sus aliados en las redes, todos los que se pueden cruzar en su camino a la Casa de Nariño.

Las lecciones de 2018

En las elecciones de 2018, Gustavo Petro sacó en segunda vuelta 8.028.033 votos, una cifra que superó con creces los resultados de cualquier candidato de izquierda antes que él. 

Ese hito le demostró que, dadas ciertas condiciones, era capaz de sumar a su campaña una parte del establecimiento y que así como Duque jugó a la moderación para morderle al centro, a Petro la radicalización le permitió llegar a la segunda vuelta.

Con ese caudal electoral, lo obvio es que él se convirtiera en el vocero de la oposición en el Congreso. Sin embargo, la Alianza Verde y el Polo no tenían la misma idea, y Petro no logró consolidar la oposición al gobierno detrás de él en el Congreso. Luego vino la campaña de 2019 y el triunfo de Claudia López en Bogotá no solo sin Petro sino con él en contra.

En las toldas de Petro ya saben que la decisión de Claudia López y la Alianza Verde es intentar reeditar el triunfo de Bogotá en las presidenciales convocando para el 2022 una consulta interpartidista para escoger un candidato único de centro que se le mida al uribismo y al petrismo. 

En esa consulta -como se la están imaginando los verdes- podrían participar liberales como Juan Fernando Cristo y Humberto de la Calle, independientes como Alejandro Gaviria (que ha dicho que no aspira a ser candidato), el aspirante que gane la consulta interna de los verdes (en la que participarían los exgobernadores Camilo Romero, Andrés Amaya y el senador Antonio Sanguino ) y Sergio Fajardo. Aunque todavía al interior de los verdes, personas como Camilo Romero quisieran que la consulta incluyera a Petro porque creen que solo así se derrotaría a Uribe.

“Uribe está en una posición cada vez más endeble. El obstáculo a vencer para Petro es Fajardo”, dijo a La Silla un miembro del círculo petrista. Según nos enteramos en esta reportería, desde hace más de cinco años, el exalcalde de Bogotá está convencido de que el exgobernador de Antioquia es la ficha que se inventaron los empresarios para que él no llegara a la Casa de Nariño. 

De ahí, su dedicación a debilitarlo.

Esa estrategia comenzó desde su derrota en las elecciones de 2018, que atribuye en gran parte a que Fajardo se haya manifestado a favor del voto en blanco antes de irse a ver ballenas, y que pasa por retratarlo como un uribista solapado, como un agente de los grandes empresarios y como parte de la sociedad mafiosa contra la que él se enfrenta.

Como la estrategia para llegar a la segunda vuelta en 2022 pasa por minimizar al centro hasta el punto de que los votantes sientan que tienen que elegir entre el uribismo y el petrismo, para el candidato de la Colombia Humana es fundamental convencer a los militantes verdes y a aquellos votantes independientes que no están casados ni con la derecha ni con la izquierda de que la gestión de Claudia López en Bogotá es un fracaso.  De quién gane ese pulso, dependerá en gran parte el futuro de la contienda presidencial, sobre todo si Iván Duque mantiene sus altos niveles de desfavorabilidad y siguen saliendo indicios de financiación ilegal en su campaña y escándalos alrededor de alfiles del uribismo y del mismo Uribe.

Aunque Claudia López apoyó abiertamente a Petro en la segunda vuelta presidencial, Petro se distanció de ella durante la campaña a la Alcaldía porque sintió que ella había violado un acuerdo entre ellos de no apoyar el metro elevado que había contratado Enrique Peñalosa (y que según Petro es peor que el coronavirus). Del lado de López dicen que nunca hubo tal acuerdo.

Sea por esa razón o porque Petro cree que Fajardo es su verdadero rival, y que una exitosa gestión de la alcaldesa lo puede impulsar, el líder de la Colombia Humana emprendió casi desde el primer día que Claudia se posesionó una campaña sostenida en contra de su administración.

Su último caballito de batalla es alrededor de la demolición de una torre del hospital San Juan de Dios para construir un hospital público con sala de cuidados intensivos, por el que anunció que la denunciaría penalmente por destruir patrimonio público.

Más allá de las razones que tiene sobre la inconveniencia de la decisión de la alcaldesa, Petro la liga a su narrativa de las mafias y los negociados, como lo hizo también con la contratación del metro elevado:

Y, a raíz de esta decisión, vuelve a insistirle a su bancada en el Concejo que pase de la independencia a hacerle oposición a la Alcaldesa.

Lo mismo hizo unos días antes frente a la aprobación de la reforma constitucional que crea la región metropolitana entre Bogotá y Cundinamarca, una iniciativa impulsada por la representante verde Juanita Goebertus y varios coautores de diferentes partidos, incluidos María José Pizarro y David Racero, de la Colombia Humana.

Es una propuesta que tanto la alcaldesa de Bogotá como el gobernador de Cundinamarca apoyaron.  Petro solo se opuso hasta el último debate, alineándose paradójicamente con el concepto negativo que había enviado en su momento la alcaldía de su archienenemigo Enrique Peñalosa (a quién ha acusado de varios negociados).

Entre los argumentos que ha ofrecido Petro en contra del proyecto, está que es un proyecto antidemocrático y que es un acuerdo con el Centro Democrático para ‘voltear tierras’.

El 20 de junio criticó en una sesión del Congreso que el Ministerio de salud le diera a Bogotá los 125 ventiladores y convocó a la bancada costeña a oponerse dada la crisis que se vive en Barranquilla y Cartagena por el coronavirus.

“La estrategia de Petro es destruir al verde. Pintarnos como fascistas, uribistas, que somos los de siempre”, dijo un miembro de ese partido que también apoyó a Petro en 2018 y que no quiere enfrentarse en público con él. “Le ha dado la razón a los que lo temían en 2018”.

Esa estrategia de fortalecer la narrativa alrededor del eje de la 'decencia' contra la 'sociedad mafiosa' es facilitada por una constelación de tuiteros y de nuevos medios (a algunos de los cuales Petro ayuda desde su twitter en su campaña de recaudo de fondos) que replican un ecosistema informativo similar al que surgió hace unos años alrededor de Álvaro Uribe.

Varios de esos medios y tuiteros nutren con sus opiniones, documentales e investigaciones periodísticas -a veces contundentes- la indignación en las redes. Y mientras seguidores fieles e indignados del candidato emprenden cada vez más frecuentes linchamientos virtuales para intentar acallar las voces con las que no están de acuerdo, Petro alienta la protesta a otros niveles. 

La semana pasada contó que había invitado a las organizaciones sociales del Atlántico a la desobediencia civil en el pago de los servicios públicos, como una forma de protestar por el mal manejo de la pandemia que anda disparada en la región gobernada por el clan Char.  Alejandro Char será otro de los posibles rivales de Petro en 2022.

“Hay un debate al interior del movimiento sobre qué tan conveniente es salir a marchar. Hay quienes no apoyan esos llamados y creen que es mejor apoyar cacerolazos, temas en redes sociales”, dijo a La Silla Álvaro Moisés, quien coordina los encuentros de la Juventud Humana. “En todo caso, lo que hace la pandemia y el mal manejo de Duque y otros gobernantes es darnos la razón. La rabia crece”.

Mientras cosecha esa rabia y esa indignación, que crecerá si por la pandemia y el errado manejo de la crisis caen millones de colombianos en la pobreza o se sale de control el contagio o si siguen saliendo escándalos de corrupción, Petro refina la visión.

Según Becassino, Petro sabe que después de un episodio traumático como una pandemia vienen cambios más estructurales en la sociedad, y él está trabajando en “el pensamiento de fondo”. 

Petro se ha sumado a las voces que abogan por una renta básica universal, y también ha insistido en que es hora de cambiar la estructura de consumo y de producción para que sea sostenible ambientalmente. 

“Lo mafioso es lo táctico”, dice. “Lo estratégico es la visión de sociedad y de relación con el mundo. En la incertidumbre en la que estamos todos, si alguien muestra una luz, uno va en dirección de la luz”.