La maquinaria: ausente en primera vuelta, reina en la segunda

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Como lo anticiparon los últimas encuestas, y sin que el escándalo y la arremetida mediática contra Óscar Iván Zuluaga de los últimos días le haya hecho realmente mella, entre Juan Manuel Santos y el candidato uribista estará el próximo Presidente de Colombia. Lo decidirá, al final, la maquinaria.

Como lo anticiparon los últimas encuestas, y sin que el escándalo y la arremetida mediática contra Óscar Iván Zuluaga de los últimos días le haya hecho realmente mella, entre Juan Manuel Santos y el candidato uribista estará el próximo Presidente de Colombia. Lo decidirá, al final, la maquinaria.

Con el 29,3 y el 25,6 por ciento de los votos, respectivamente, Zuluaga y Santos pasaron a primera vuelta. Detrás quedaron Marta Lucía Ramírez, con el 15,5 por ciento, Clara López con el 15,2 por ciento y en la cola, el candidato de la Alianza Verde, Enrique Peñalosa, con el 8,3 por ciento.

El blanco, que durante gran parte de la campaña fue el principal rival de Santos, se mantuvo en el 6 por ciento, un poco por encima de sus niveles históricos pero no por mucho.

El fracaso de Santos

Una de las primeras conclusiones de esta contienda es que la debilidad de Juan Manuel Santos se puso en evidencia. A pesar de contar con todos los factores de poder de su lado, con los grandes medios, con la burocracia estatal, con todo el establecimiento político, Santos no logró sacar sino un poco más de un tercio de los votos con los que fue elegido en 2010. Sacó la mitad de los que consiguió en primera vuelta.

Mientras en 2010 ganó en todos los departamentos menos en el Putumayo, esta vez perdió todo el centro y oriente del país, y ganó solo en 16 de los 33 departamentos.

Bogotá, que votó ampliamente a favor de Santos en el 2010, y que junto con Vargas Lleras y Gustavo Petro (ahora en la coalición santista) obtuvieron juntos casi el 60 por ciento de los votos, esta vez los votos se dispersaron entre todos los candidatos casi por partes iguales. De esos, 1,2 millones de votos que no fueron ni para Santos ni para Zuluaga serán claves en la segunda vuelta.

En conclusión, frente a sus resultados del 2010, esta votación puso en evidencia cuántos de los votos de Santos no eran de él sino de Uribe.

Frente a las legislativas, Santos tuvo menos votos que la Unidad Nacional (sin el partido conservador) en todos los departamentos, excepto el Guainía. En cambio, Zuluaga sacó más votos que el Centro Democrático en todos los departamentos menos en San Andrés.

La maquinaria lo definirá

Una de las sorpresas de esta contienda es el resultado de las dos mujeres: Clara López, la candidata del Polo, y Marta Lucía Ramírez, del Partido Conservador. Ambas sacaron un 15 por ciento.

La pregunta, ahora, es para dónde se irán esos votos. En su discurso de victoria, Santos comenzó desde ya a cortejarlos con el argumento de la paz.

Clara López sacó casi dos millones de votos, una votación muy buena para la izquierda. La vez pasada, Gustavo Petro sacó 1,3 millones de votos y Carlos Gaviria, que obtuvo la mejor votación histórica de la izquierda (antes del descalabro de Bogotá y de las peleas intestinas) sacó 2,6 millones en 2006.

¿Se irán esos votos para donde Santos? La paz y el antiuribismo de este sector le ayudarán al presidente-candidato. Pero tendrá como rival al voto en blanco y la abstención. La Marcha Patriótica ya está con Santos y la Unión Patriótica va para allá. La izquierda más económica de Robledo seguramente se abstendrá o votará en blanco, salvo que el coco de Uribe sea muy grande. Ajhí la duda es cuántos votos se van con esa posición de Robledo y cuántos se mueven por el antiuribismo.

Los votos de Marta Lucía Ramírez seguramente terminarán en una buena porción en donde Óscar Iván Zuluaga. Son votos ideológicamente más similares a los uribistas que a los liberales y el tema de la mermelada, Samper y el rechazo a los caciques conservadores que están con Santos le ayudarán al candidato uribista, más allá de lo que decida Ramírez.

Los de Peñalosa son votos muy independientes. En la campaña dicen que ellos no capturaron ningún voto de derecha. Sin embargo, cuando La Silla indagó con los senadores electos descubrió que varios de ellos están pensando en irse con Zuluaga. En todo caso, sus votos son pocos.

En este escenario, en el que se distribuyan estos votos de manera más o menos equivalente entre Santos y Zuluaga, la maquinaria se vuelve el fiel de la balanza.

En esta contienda, hubo 1,6 millones de votos más que en las pasadas legislativas. Pero esos votos se concentran en las zonas urbanas donde hay un voto más volátil y de opinión. En Bogotá hubo 900 mil votos más, por ejemplo, y se distribuyeron casi por igual entre los cinco candidatos. Y en Antioquia hubo unos 500 mil votos más.

En cambio, donde la maquinaria es más fuerte, como Atlántico o Bolívar, hubo considerablemente menos votos. En Atlántico, la mitad de los votos que en marzo. En Bolívar, desapareció uno de cada tres votos. Igual que en la Guajira. Y en Magdalena, desapareció uno de cada cuatro.

Esto lo que indica es que la maquinaría, sobre todo en la Costa donde está la fortaleza de Santos, no se movió. De hecho, La Silla verificó que por ejemplo en Sahagún, el Ñoño Elías y Musa Besaile, que juntos sacaron más de 250 mil votos en las legislativas, esta vez solo pusieron para el transporte pero no hicieron una campaña activa.  En Córdoba, desaparecieron tres de cada diez votos.

Entre primera y segunda vuelta los políticos -ya más cotizados- comenzarán a moverse. Dado que muchos de los hoy políticos santistas hasta hace poco eran uribistas, no es tan claro hacia dónde se moverán. Lo harán con base en su propia apuesta de quién ganará.

Santos tiene a favor para inclinar la maquinaria que el Conpes de la Mermelada, comenzará a ejecutar sus recursos de inversión regional en las próximas semanas como lo contó La Silla hace más de seis meses.

El candidato uribista tiene a su favor que siendo la bancada de Uribe en el Senado más pequeña que la Unidad Nacional podría ofrecerles más porque sus votos en el Congreso serán más necesarios.

Al final y para desgracia de los ciudadanos, el futuro lo decidirá la maquinaria.

Nota: espere más análisis más tarde.

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