La mermelada de Duque es marca Sacúdete

Iván Duque, presidente de la República.

Las obras de la Estrategia Sacúdete, la principal política del gobierno de Iván Duque para la juventud, se han usado para consentir a aliados del Gobierno. Eso, más fallas de planeación, han llevado a que las obras para el bienestar de los jóvenes hayan salido más caras y se hayan demorado más de lo previsto.

El Gobierno ha definido los Sacúdete como “el antídoto contra la violencia en Colombia”. Además de programas para los jóvenes, incluye una suerte de polideportivos para que usen su tiempo libre, se mantengan en el sistema educativo e incluso desarrollen emprendimientos.

La mayoría de los más o menos 300 mil millones de pesos que se han dirigido a hacer esos centros sale de Fonsecon, un fondo creado para invertir en seguridad ciudadana, que depende del Ministerio de Interior y que diferentes ministros han usado para aceitar maquinarias aliadas desde la era Uribe.

Fonsecon financia polideportivos desde la era Santos, cuando La Silla demostró que los recursos se usaban para mantener aceitada la coalición santista: los alcaldes pedían un polideportivo, un congresista aliado los apadrinaba en el Ministerio y, si el proyecto cumplía los requisitos técnicos, se entregaba con lógica política.

Eso fue algo que denunció el uribismo pero que se repite ahora.

“El Alcalde que quiera quedarse con un Sacúdete tiene que cumplir con unos requisitos técnicos, pero para que el Ministerio lo avale hay que ser de los afectos del Gobierno”, le dijo a La Silla un congresista que ha gestionado varios de esos proyectos sin éxito para su región.

“El lapicero está en el Ministerio. La política es la que decide qué jóvenes se van a beneficiar”, nos aseguró otro congresista. “Uno acompaña al Alcalde en el proceso, pero el sí no depende solo de que cumpla, sino de que la palanca sea de los más cercanos”.

Otros seis congresistas con los que habló La Silla Vacía, incluidos dos que hacen parte de la coalición de Duque, dieron versiones similares, todos bajo la condición de no ser citados para evitar problemas. Pero es una realidad conocida en el Congreso.

Por ejemplo, durante la moción de censura a la exministra TIC, Karen Abudinen, un congresista del Centro Democrático manifestó que la situación para ella estaba tan mal que “no hay Sacúdete que valga”. En cambio un opositor de la Alianza Verde creía que podían incidir: “Los Sacúdete son la moneda de cambio”, dijo.

El ofrecimiento de esos proyectos, según un congresista de la coalición que pidió reserva para hablar con sinceridad, viene de años atrás. “¿Que si usan esos Sacúdete para hacer política? Sí, eso es cierto. Me llamaron, me dijeron que en qué municipio quería uno, pero por lo menos a mí no me cumplieron”, aseguró, refiriéndose a un momento en el que tuvo un cargo directivo en la Cámara.

El ministro del Interior, Daniel Palacios, le dijo a La Silla que esa es una percepción que no obedece a la realidad, porque el trámite para definir los beneficiarios del proyecto es técnico.

“El secreto de esto es que el proyecto se haya viabilizado técnicamente. Aquí nunca se pregunta de qué partido político es el alcalde. Se maneja técnicamente”, aseguró. “Nunca yo he llamado a un congresista a decirle vote por esto a cambio de un Sacúdete. Eso no ha pasado nunca. Nuestro actuar no es así”.

Aunque así sea, al revisar 106 de los 256 convenios para financiar Sacúdete que hasta ayer había viabilizado el Ministerio del Interior y que equivalen a 136 mil millones de los 340 mil millones de pesos que han sido destinados para esta infraestructura en el Mininterior, encontramos que en por lo menos 59 algún congresista ayudó a gestionarlos.

Para ellos, ayudar a que los municipios reciban esos centros favorece su relación con los alcaldes y con los pobladores, con la lógica ”obras son amores”, y por eso lo hacen público:

Pero no son congresistas de cualquier partido o tendencia política:

Según le dijo el ministro Palacios a La Silla, la coincidencia de que la mayoría sean gobiernistas no prueba que repartan los Sacúdete con criterio político.

“He tenido aquí alcaldes que los han traído seis congresistas diferentes y a los seis congresistas diferentes se les da la cita porque son congresistas. El día que inauguran el Sacúdete solo va uno y ese uno dice que él fue”, aseguró.

Sobre por qué justo el Centro Democrático y el Partido Conservador se han adjudicado la gestión de esos proyectos, dijo que podría obedecer a que sus congresistas son los que suelen asistir a eventos de Presidencia porque son de la coalición, y en esa medida “son los que aparecen en la foto”.

Sin embargo, también aclaró que en la mayoría de las inauguraciones suelen aparecer varios congresistas.

En todo caso, hay otra coincidencia: la gran mayoría de congresistas que se atribuyen o el respectivo alcalde les atribuye la construcción de un Sacúdete, pertenecen a comisiones primeras. 

Esas comisiones son las más apetecidas porque deciden sobre asuntos constitucionales, a ella llegan los congresistas de más renombre, y son en las que Duque ha tramitado proyectos claves como los súper poderes de la Procuraduría, el Código Electoral o la Reforma a la Justicia.

De hecho, el mismo ministro Palacios le reconoció a La Silla que atiende “más rápido a un congresista de la Comisión Primera, que a un congresista de la Comisión Quinta”.

Además, de los 7 casos en los que un congresista que no es de la coalición ha sacado pecho por un Sacúdete, 3 eran de la Comisión Primera. Otro era de la también poderosa Cuarta (donde se debaten temas de presupuesto) y uno más era Vicepresidente del Senado cuando aprobaron el proyecto.

Los 8 congresistas con los que hablamos explican que por ser proyectos relativamente pequeños -van de 1.125 a 2.300 millones-, con ellos el Gobierno no asegura apoyos, pero sí trata bien a aliados.

“Con eso a uno no lo compran, pero es la manera de entregar participación. La participación está repartida en muchos lados. De esa manera no se exponen, pero tampoco es que logren una coalición como la de Santos”, nos explicó un congresista liberal.

Esa lógica de entregar de a pocos es la general del Gobierno. “Duque no está repartiendo proyectos grandes, sino muchos pequeños. Entonces la repartición es un poquito aquí, otro poquito aquí, y así. Los Sacúdete son eso”, dijo a La Silla un funcionario del Gobierno, que tiene cómo saberlo porque es de la entraña del uribismo.

Lo mismo dijo a La Silla, para otra historia, un alto funcionario de Duque. Agregó que se habían hecho muchas promesas pequeñas que no era claro cómo se iban a cumplir.

El ministro Palacios aseguró a La Silla que eso era falso. Dijo que sus preferencias solo se remitían a qué tan rápido atendía a un congresista: “Yo a un congresista de coalición lo consiento dándole una cita. Entre más cercano al gobierno sea un congresista pues lo atiendo más rápido, pero eso es un tema normal”.

Sin embargo, a renglón seguido reconoció que esa preferencia le daba mayor capacidad de gestionar recursos a un congresista: “El afecto que uno le da a un congresista es que tenga más capacidad de gestión y de poder sentarse y de poder tener acceso, más no es una relación vóteme esto y yo le doy un Sacúdete”.

En todo caso, el Gobierno también ha usado esos pequeños gestos de simpatía con funcionarios o políticos allegados.

Por ejemplo, en Chiquinquirá agradecen el Sacúdete a la excandidata uribista al Senado, Yenny Rozo, -hija de Álvaro Rozo, el exalcalde de Mosquera cercano a los hijos de Álvaro Uribe- quien se presenta en Twitter como “coordinadora política expresidente Álvaro Uribe”. (Minuto 3:52 del siguiente video.)

Igual pasa con Álvaro Yadir Castiblanco, un oficial de policía retirado que desde 2018 está en el Gobierno, primero como asesor del Ministerio del Interior y desde 2020 como asesor de Presidencia. A él le agradecen un Sacúdete en Coper, Boyacá, cerca de su natal Chiquinquirá.

El caso más llamativo es el de Girardot, donde Duque arrancó su campaña presidencial y donde se construirá uno de los cuatro Centros de Innovación y Desarrollo de Economía Naranja Sacúdete Crea, una de las megainfraestructuras de la Estrategia Sacúdete.

El proyecto cuesta 11.300 millones de pesos y se definió cuando Nancy Patricia Gutiérrez era Ministra del Interior. Oficialmente se construirá en ese municipio porque “ha sido epicentro de la generación de industria cinematográfica”, es decir, por una lógica de economía naranja más que de apoyo a la juventud.

Gutiérrez tiene en Girardot uno de sus fortines electorales, y aunque ya no es ministra, sino Consejera de Derechos Humanos de Presidencia sigue figurando en ese proyecto. Por ejemplo, apareció en el evento de socialización cuando ya no era ministra.

“Girardot es parte de mi vida, fue un encargo del Presidente Iván Duque y como funcionaria que soy, debo cumplir las tareas que me asigna el Presidente. Conozco el origen del proyecto y he sido su articuladora”, aseguró a La Silla.

La alcaldía del uribista José Francisco Lozano contrató la obra, en un proceso con ruidos que incluso retomó la Procuraduría y que cerró con un único oferente que ha tenido cuestionamientos.

Fue la Unión Temporal Acaima, integrada por Aitor Mirena de Larrauri Echeverría (quien también tiene el Sacúdete de Saldaña, Tolima) y Asdico S.A, contratistas usuales en Tolima y Cundinamarca. Cada una por su lado ha tenido investigaciones por presuntas irregularidades en la ejecución de recursos públicos, e incluso se han ganado millonarias obras en medio de denuncias por direccionamientos para favorecerlos.

Aunque la obra fue adjudicada el 11 de junio, no ha arrancado debido a los cuestionamientos y a que solo hasta este mes tuvo interventoría. El Mininterior, según nos explicó, está esperando que la Contraloría se pronuncie para definir si desembolsan la plata a Girardot.

Si en Girardot coinciden madrina y alcalde uribista, Palacios explicó que, por lo menos desde que él llegó al Ministerio en 2019 –primero como viceministro y ahora como jefe de la cartera–, eso no se tiene en cuenta sino si el proyecto fue un compromiso de Duque o de él mismo en eventos públicos, y también los niveles de pobreza y seguridad de los municipios, o si están priorizados para el postconflicto como municipios Pdet.

En los 106 proyectos se notan estos criterios: el 99 por ciento están por encima de la media nacional de pobreza multidimensional del Dane y 2 de cada 10 han sido ubicados en municipios Pdet, cuando son 1 de cada 10 municipios del país. 

Pero, aunque estos criterios se confirmen, la lógica política se repite si se revisa el partido de los alcaldes que aseguraron el proyecto.

Al revisar los 47 proyectos en los que no logramos establecer el congresista padrino, encontramos que es más probable que lo reciba un alcalde elegido con el aval (como primero o único) de un partido de la coalición, que uno que no lo sea:

Además, la gran mayoría de los 106 proyectos se entregó sin competencia entre los constructores, algo que no es responsabilidad del Ministerio del Interior, sino de las alcaldías:

Rodrigo Fernández, experto en contratación que le ha hecho seguimiento a la adjudicación de más de 40 Sacúdete en todo el país, dijo que la ausencia de competencia viene de dos factores.

Primero, que muchas alcaldías han exigido demasiados requisitos.

Por ejemplo en Morales, Bolívar, exigieron haber ejecutado 6 contratos de construcción y diseño con un área específica; en Sacama, Casanare, piden 4 contratos ejecutados por el triple del presupuesto del Sacúdete; en El Rosal, Cundinamarca, haber ejecutado esos mismos proyectos (denominados Centros de Integración y Convivencia, CIC, en la era Santos); y en La Plata, Huila, le pidieron maestría al director y al residente de la obra.

 

Segundo, que el modelo financiero de Mininterior contempla poco dinero para los estudios y diseños de las obras, y un precio estándar para los polideportivos, a pesar de que no vale lo mismo hacerlo en una zona montañosa que en un área plana, por ejemplo.

“Hay un riesgo alto de que estas obras se conviertan en elefantes blancos porque pueden terminar desfinanciados en cualquier momento”, explicó Fernández.

En el Ministerio del Interior aseguran que como los diseños y la ejecución quedan en manos de un mismo contratista, se disminuyen los riesgos. Según explicó el ministro Palacios, por eso implementó esa modalidad desde que se posesionó como Viceministro en 2019.

Sin embargo, los problemas de financiación que advierte Fernández se notan en los proyectos que han avanzado: aunque en Mininterior dicen que solo hay adiciones en 37 obras, tras llamar a alcaldías y verificar con los documentos oficiales en el portal de contratación estatal, encontramos 52 Sacúdete que han recibido plata adicional a la presupuestada, y varios que quedaron parados por meses mientras el municipio conseguía el dinero faltante.

De esas 52 obras, 15 ya están terminadas y 13 suman adiciones por 2.940 millones de pesos.  

Y se han demorado: las únicas 6 obras que están en funcionamiento, según el reporte de las alcaldías, tardaron mucho más de lo previsto. Las demás no se han inaugurado porque falta algún tipo de trámite.

 

Esas demoras y aumentos en el costo no son solo de los primeros Sacúdete que se contrataron al inicio del gobierno Duque: encontramos 39 proyectos que siguen andando, ya han recibido 6.843 millones en adiciones, y pueden necesitar todavía más.

Y también van lento: por ejemplo, cuando se mira el detalle de 39 de las 44 obras que arrancaron entre 2019 y 2020, 33 siguen en ejecución y se volaron completamente el plazo.

Los proyectos firmados este año no han tenido prórrogas todavía, pero en siete casos ya se acabó el plazo y no han arrancado:

  • San Luis, Antioquia.
  • Juan de Acosta, Atlántico.
  • Atrato, Chocó.
  • Lorica, Córdoba.
  • Yacuanquer, Nariño.
  • Rionegro, Santander.
  • San Pedro, Valle del Cauca.

En cinco de ellos, las alcaldías dicen que se han gastado todo el tiempo en revisar los estudios y diseños, y en Atrato y San Pedro no han arrancado porque siguen buscando la plata adicional que necesitan porque al revisar estudios y diseños se dieron cuenta de que no alcanza lo que aseguró Fonsecon.

Otros 19 Sacúdete entregados este año tampoco han empezado y va corriendo el tiempo.

Y otros 21 ya empezaron pero a ritmo tan lento que, si siguen así, se demorarán mucho:

Al entregar estas obras con lógica política, el Gobierno Duque logra lo mismo que logró su antecesor, el Gobierno Santos, con la entrega de obras similares: mantener cohesionada una alianza política, así la ejecución termine siendo lenta y cara. Que no es otra cosa que una muestra más de que Duque sí está dando mermelada.

Nota metodológica:

La Consejería de Juventudes le respondió (aquí y aquí) a La Silla en agosto que el Mininterior tenía dentro de sus planes construir 50 CIC Sacúdete (polideportivo con cubierta) y 68 Sacúdete Al Parque (polideportivo sin cubierta y más espacios deportivos). De esos 118 descartamos 9 que no habían sido adjudicados, fueron entregados en la era Santos o no encontramos el contrato. Tampoco tuvimos en cuenta 3 Sacúdete Al Parque que hacen parte de la reconstrucción de San Andrés. Para establecer las condiciones de cada proyecto revisamos la información publicada en el portal de contratación estatal y llamamos a las alcaldías. Pudimos recoger información completamente detallada de 39 CIC Sacúdete y 47 Sacúdete Al Parque. Toda la reportería sobre los proyectos tiene corte el 30 de septiembre de 2021. 

Aquí la base de datos con los detalles de cada proyecto que verificamos.

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