La MinVivienda decidirá un contrato turbio del grupo político que la apadrinó

La MinVivienda decidirá un contrato turbio del grupo político que la apadrinó
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Gustavo Petro llegó a la Presidencia con varios apoyos de políticos tradicionales, y uno de los más polémicos fue el de Julián Bedoya, un cacique liberal paisa con cuestionamientos: su universidad le quitó el título de abogado por obtenerlo con influencias políticas y está siendo investigado por la Corte Suprema por constreñimiento al elector.

Bedoya puso su maquinaria en Antioquia, concentrada en Urabá y en La Estrella, en función de Petro. Su grupo político lo dice abiertamente. Tras la primera vuelta Bedoya se atribuyó el hecho de que Petro ganó en 10 de los 11 municipios de Urabá, mientras que en 2018 solo ganó en tres de estos.

 

Ya elegido Petro, el grupo de Bedoya se movió para tener influencia en el gabinete, en especial en el Ministerio de Vivienda. Primero pasó la hoja de vida de Karen Delgado, una secretaria de la alcaldía de Daniel Quintero en Medellín, pero fue rechazada. Finalmente su segunda postulada fue nombrada: Catalina Velasco, una ministra cercana al petrismo cuya hoja de vida fue enviada por el ahijado de Bedoya, el senador Juan Diego Echavarría.

La Silla encontró que la nueva ministra será la encargada de decidir sobre un megacontrato de 89 mil millones de pesos que involucra a los aliados de Bedoya en La Estrella, su fortín político. La obra es un acueducto cuya contratación tuvo un manejo turbio, está suspendido, y podría costar incluso más plata si la ministra Velasco le da luz verde.

La injerencia del grupo de Bedoya en Minvivienda

Catalina Velasco, la ministra de Vivienda posesionada por Petro esta semana, fue presentada como cuota del Partido Liberal en el gabinete.

El senador Juan Diego Echavarría, del grupo de Bedoya, le dijo a La Silla que él recomendó a la ministra. “Me siento gratamente reconocido con el nombre de la ministra de Vivienda. Yo estuve entre las personas que la postuló”, aseguró el jueves.

Sin embargo, después de que La Silla habló con su jefe político, Julián Bedoya, y con la Alcaldía de La Estrella, Echavarría llamó para cambiar de versión: “Esa señora no es de nosotros, es del presidente, no tenemos ninguna injerencia”. No explicó por qué el partido se habría prestado para mostrar como liberal a una funcionaria que ahora dice que es de Petro.

Catalina Velasco, en efecto, es cercana al petrismo. Fue vicepresidenta de Servicios Públicos de la Empresa de Energía de Bogotá durante la alcaldía de Petro. Y además es esposa de Eduardo Noriega, exsecretario general de la alcaldía de Petro y coordinador político en la campaña presidencial.

Sin embargo, Bedoya tiene línea directa con Eduardo Noriega desde que se sumó a la campaña de Petro. El exsenador le dijo a La Silla que se han reunido en varias ocasiones. Una de ellas fue en el restaurante Il Pomeriggio, en el norte de Bogotá, hace unos días. Y Bedoya confirmó que también hablaron en la Casa de Nariño el jueves, el día que Petro posesionó a Velasco y a otros ministros.

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El exsenador Bedoya dijo primero que no recordaba de qué temas ha hablado con Noriega. Aunque luego dijo: “Hablamos de política, de lo que hablamos los políticos, del gobierno y de lo que pasa en el país”.

Y fue justo así, haciendo política, como Bedoya y su ahijado Juan Diego Echavarría lograron que el Ministerio de Vivienda en la era Iván Duque pusiera 93 mil millones para el mega contrato del acueducto en La Estrella. El mismo que ahora está enredado y que para destrabarse depende de la ministra Velasco. 

La Silla llamó a la ministra y le remitió una lista de preguntas sobre el tema a través de su jefe de prensa, pero al momento de publicación de este artículo no hubo respuesta.

La gestión del grupo de Bedoya

En octubre de 2020 el alcalde la Estrella, Juan Sebastián Abad, anunció con bombos y platillos que había logrado que el Ministerio de Vivienda le aprobara 93 mil millones de pesos para la construcción de un mega acueducto para su municipio.

Cuando dio la noticia, Abad no solo se tomó la foto con el ministro de Vivienda de la época sino también con Julián Bedoya y Juan Diego Echavarría.

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Bedoya le confirmó a La Silla que él hizo la gestión con el ministro Jonathan Malagón para conseguir la plata para el acueducto. “El municipio de La Estrella ha sido muy importante en nuestro proyecto político. El municipio radicó el proyecto y nosotros hicimos acompañamiento para que se lograra ese entendimiento con el gobierno”.

Los 93 mil millones aprobados por el Minvivienda para el mega acueducto (89 mil para la obra y el resto para la interventoría) representaban el inicio de un proyecto que beneficiaría a 35 mil de los 67 mil habitantes del municipio.

Así que con el visto bueno en Bogotá y con Bedoya y Echavarría en la foto, el alcalde Abad arrancó con los trámites para contratar el acueducto.

La licitación que favoreció al contratista con vínculos con Bedoya

Para contratar la mega obra, el alcalde designó a su secretaria de Obras, Ana María Ríos Restrepo –del grupo de Bedoya– al frente de la adjudicación de los proyectos de infraestructura en el municipio.

Desde que el proceso de selección arrancó empezaron los cuestionamientos de veedurías e interesados en ofertar porque la experiencia que pedían era muy baja para la magnitud del proyecto y porque los indicadores financieros no se ajustaban a la realidad del mercado de las empresas que ejecutan este tipo de obras.

Incluso la Procuraduría le pidió a la Alcaldía que revocara ese concurso y ajustara las condiciones a la realidad del mercado.

La secretaria Ríos explicó a La Silla que las investigaciones por esta licitación fueron archivadas. “Nuestros conceptos estuvieron ajustados a la ley y por eso nos archivan el proceso”.

En todo caso, así como lo anticiparon interesados en ofertar y la misma Procuraduría solo se presentó un proponente para ejecutar el millonario contrato.

Fue el consorcio G&A conformado por Gerencia Integral y Servicios en Construcción S.A.S y la Asociación de Municipios del Norte Antioqueño, Amunorte, cada uno con el 50 por ciento de participación.

Amunorte ha terminado salpicada en varios líos de corrupción, y Gerencia Integral es una empresa que desde su fundación y hasta 2020 fue de propiedad de Martha Parra Gil, una política de Antioquia que ha hecho campaña junto a Bedoya. Meses antes de la adjudicación del acueducto de La Estrella, y cuando la empresa atravesaba un buen momento, Parra se la vendió a su subalterno Carlos Aguirre.

Pese a esa cercanía, el exsenador Julián Bedoya le dijo a La Silla que no sabía que Martha Parra tenía una empresa dedicada a construir acueductos. Y dijo que tampoco sabía que esa empresa se hubiera ganado el contrato en La Estrella.

Carlos Aguirre, el representante legal del consorcio, reconoció que Martha Parra "es empleada del consorcio" y lo "asesora profesionalmente", pero negó conocer a Bedoya o Echavarría. También insistió que la obra ya iba en 10 por ciento de avance pero no entregó ningún soporte y tampoco explicó porque en el Minvivienda y la Alcaldía tienen reportes diferentes.

Intentamos en varias ocasiones comunicarnos con Martha Parra pero no contestó, y el alcaldeJuan Sebastián Abad, dijo al respecto: “Mi relación es con el representante legal de la empresa. Puede que Martha haga parte del equipo, eso es algo diferente”.

Ahora el acueducto cuesta 40 mil millones más

La Alcaldía de La Estrella le adjudicó la obra de 89 mil millones de pesos a ese consorcio, que hasta ese momento solo tenía experiencia construyendo acueductos de 3 mil millones de pesos. 

“¿Quién dice que alguien que ejecutó un contrato de 17 mil millones no puede ejecutar uno de 90 mil? La construcción de un acueducto es una actividad repetitiva”, dijo a La Silla Ana María Ríos, secretaria de Obras de La Estrella.

Con ese criterio, la Alcaldía le soltó al consorcio el 30 por ciento del valor del mega acueducto como anticipo. Es decir, le habilitó el gasto de 23 mil millones de pesos con solo firmar el contrato.

Más de un año después de firmado el contrato, solo han ejecutado el 5 por ciento de la obra y ya se gastaron todo el anticipo. Según la Alcaldía, la plata se fue precomprando material.

El alcalde Juan Sebastián Abad reconoce que el contratista no era idóneo. “No sé si no conocían La Estrella, el campo, no soy experto en ese tema. Nosotros le pedimos al contratista que por favor ceda el contrato a una persona que de pronto tenga más idoneidad en el tema”.

La cesión de la que habla el alcalde Abad no se concretó. El contratista que había pedido permiso para ceder la obra, desistió justo cuando la Alcaldía aceptó revisar el precio del contrato y aumentar el valor.

En la última acta de ejecución del contrato no se dice cuánta plata adicional pidió el contratista, pero la secretaria de Obras de La Estrella dijo que sí tienen aproximados. “Sabemos que estamos por encima de los 40 mil millones de pesos. Aún no tenemos el dato exacto”.

Las pretensiones del contratista son incluso mayores. La Silla Vacía conoció un documento del Ministerio de Vivienda en el que se habla de que por un “alza en los precios de los insumos” el consorcio está pidiendo 60 mil millones de pesos más.

El aumento es casi cinco veces la inflación del sector de acueductos en el último año, y solo 10 mil millones menos de la plata que terminó comprometida en el escándalo de Centros Poblados, que tumbó a la Ministra TIC de Iván Duque.

En el documento del Minvivienda también queda en evidencia que el municipio tiene un doble discurso sobre los retrasos de la obra. Al Ministerio le dijo que las demoras no han sido culpa del contratista, cuando en las actas del contrato asegura todo lo contrario.

La MinVivienda decidirá un contrato turbio del grupo político que la apadrinó
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El concepto de la interventoría es que “el contratista no ha tenido capacidad operativa y logística necesaria para la ejecución del contrato a pesar de contar con un anticipo de 23 mil millones”. También dice que el consorcio favorecido con el contrato “no tuvo conocimiento ni manejo adecuado al momento de presentar la propuesta”.

La obra está suspendida. La ministra Catalina Velasco, quien llegó impulsada al cargo por el grupo de Bedoya, deberá decidir si le da los 60 mil millones adicionales a La Estrella para el acueducto o si reevalúa el alcance del proyecto y se construye solo la mitad.

Además del futuro de la obra, su decisión también definirá si la apuesta de Petro de aliarse con políticos cuestionados le empieza a pasar factura, al Estado y a la gente, a través de las cuotas que repartió en los ministerios. 

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