“En la pasada audiencia que se celebró en razón a la aprobación del acuerdo, fechada en 12 de febrero del año 2018, se describieron los términos de realización de un acuerdo entre la Fiscalía y la defensa, por medio del cual el doctor Gustavo Alberto Villegas se declaraba responsable del delito de concierto para delinquir, a cambio de que la Fiscalía generara una adecuación típica por el delito de abuso de la función pública”, fue la intervención exacta del defensor de Villegas.
Consultada por La SIlla Vacía, la campaña de Gutiérrez respondió que las versiones de Toro, Tapias y Perdomo no son ciertas, que todo se logró gracias a la Policía y que Villegas no fue condenado por nexos con la Oficina de Envigado.
La persecución desde la Oficina de Envigado
Según contó el desmovilizado Edwin Tapias a la Fiscalía, a las 6:30 de la mañana del 14 de enero de 2017, cuando ya se completaban 10 horas de persecución de Gutiérrez a los ladrones, llegó un mensaje a su celular.
Tapias trabajaba en la Corporación Social Guadalupe, que fue señalada de ser una fachada para manejar las finanzas de la Terraza, banda que integra la Oficina de Envigado.
El remitente del mensaje era Mariano Zea Ospina, contratista de la Secretaría de Seguridad y mano derecha de Villegas. Le pedía que ayudara con la búsqueda de los fleteros.
“...me puso todo el comentario que sabían que los tres jóvenes que habían robado a un señor el día anterior eran del barrio Guadalupe, que le ayudara al doctor Gustavo Villegas a que ellos se presentaran porque si no iban a mandar unos operativos hacia el barrio”, explicó Tapias a la Fiscalía.
Ese no fue el único mensaje que envió Mariano.
Una interceptación de la Fiscalía a varios celulares prueba que también le escribió a Julio Perdomo, “El Viejo”, para pedirle lo mismo: “Ayúdenme con los fleteros localizando a los que están buscando y a que le bajen. Eso ayuda mucho para lo que sigue”.
Según el expediente judicial, Villegas usaba el celular de Mariano para estar en contacto con Perdomo, más adelante capturado como cabecilla de la banda Odín Caicedo, parte de la Oficina.
La defensa de Villegas alega que la comunicación con Perdomo se debía a que éste se presentaba como miembro de una red de organizaciones sociales que buscaban paz en las áreas más deprimidas de Medellín.
En todo caso, Mariano lo contactó. Perdomo explicó así ese mensaje a la Fiscalía: “Me contacta el ingeniero, el doctor Gustavo Villegas, a través de Mariano para que les ayude con el tema de dos fleteros que le roban a un conductor de un auto blanco”.
Según el expediente, a Villegas le decían “ingeniero” en la Oficina de Envigado.
El tercer mensaje que salió del celular de Mariano fue a Mara Toro, quien era directora de la Corporación Social Guadalupe y luego fue capturada por ser “jefe política y la encargada de finanzas” de la Terraza.
La campaña de Gutiérrez le dijo a La Silla que ella “se escondía y se hacía pasar como una lideresa social en Medellín. Hablaba de reconciliación y paz, mientras gobernaba desde el mundo del crimen”.
Toro explicó el mensaje de Mariano así: “Esa misma mañana me escribió vía PIN el señor Mariano para que le colaborara con lo que estaba pasando con lo de los fleteros, ya que él se encontraba en Bogotá… Mariano me dice que el ingeniero o Gustavo Villegas estaba al frente de la situación y que no era sino que le diéramos una dirección que él llegaba por ellos”.
Antes de ese mensaje, Toro ya se había movido por su cuenta. Le había contado a “Pichi”, cabecilla de la Oficina que estaba detenido en Valledupar pero seguía mandando desde la cárcel.
Según su relato: “me comunico en la mañana (del sábado) con alias Pichi vía PIN y le comento el acontecimiento… Yo le digo a Pichi que los que habían cometido ese fleteo eran hijos del “Cabe”, quien ya se había entregado a las autoridades. Entonces él me contesta que ya solucionaba”.
Toro le contó a la Fiscalía que, por eso, cuando Mariano le escribió, ella le dijo que “había que esperar porque ya había hablado con Pichi de la situación”.
Después del mensaje de Mariano, Perdomo le escribió a Tapias y a Toro para que buscaran a los ladrones.
Así, Perdomo, Tapias y Toro cuentan que se empezaron a mover para ayudar a la Alcaldía a capturar tres atracadores.
Según la defensa de Villegas, efectivamente Perdomo, Tapias y Toro sí intercedieron, pero la clave fue la presión de la Policía.
Tapias, acatando la orden de Perdomo y alertado por Mariano sobre la redada de la Policía si no encontraban a los delincuentes, se fue a buscarlos.
“Yo le contesté (a Mariano) que tenía que salir a buscar, que me diera hasta las once de la mañana y yo inmediatamente salí de mi casa y me dirijo al barrio Guadalupe, a la comuna 3 de la ciudad de Medellín, y llegué a una esquina que se conoce como la zona rosa de La Salle y le mostré a un muchacho, que estaba en el sitio, la conversación que había tenido con Mariano (sobre la amenaza del operativo de la Policía). Le dije que hablara con el coordinador del barrio y que le dijera que me podía encontrar en la Corporación Guadalupe Social, que es donde yo trabajo para cualquier respuesta de parte de ellos”.
Poco después de que Tapias dejara el mensaje en el barrio, desde la cárcel “Pichi” ordenó a Toro recoger a los tres fleteros. Según su relato y el de Tapias, Jhon Alexis Ospina “Chompiritas”, Kevin Monsalve “Kevin” y “Chupín” (menor de edad), se iban a entregar.
Con esas instrucciones, Toro llamó a Tapias y le pidió que se encontraran “urgente” en la Corporación.
“Cuando llegué a la corporación salimos en el carro de ella (Toro) y me explicó que íbamos para la entrega de los tres muchachos que robaron… Llegamos a esa esquina de Tolú y esperamos que el doctor Gustavo Villegas subiera”, contó Tapias a la Fiscalía.
Toro relató algo muy similar: “En mi carro fuimos Edwin Tapias que llevaba un chaleco de la Alcaldía y yo. Llegamos a la calle 84 con 40 al barrio Manrique Las Granjas, recogimos a Cristian alias Chupín, quien es un menor de edad, y alias Chompiritas. Los llevamos hasta la esquina de Tolú en esa dirección, en la carrera 41 con calle 83. En ese lugar se había acordado con el señor Mariano para que Gustavo Villegas fuera por ellos”.
Según Toro y Tapias, se encontraron con Villegas entre 11:30 de la mañana y medio día para entregarle a “Chompiritas” y “Chupín” (no dan detalles de Kevin).
“Cuando llegamos recibió personalmente Gustavo Villegas a los dos muchachos y le entregamos las pertenencias hurtadas por ellos, como el celular y unas argollas. Proceden a ingresarlos al vehículo del señor Gustavo y el mismo Gustavo Villegas preguntó por las motocicletas con las cuales habían realizado los hurtos esas personas, a lo que Edwin le contestó que ya estaban también” narró Toro. “Y pasados 10 minutos unos muchachos que no conozco llegaron con las motocicletas y se fueron del lugar .Yo le digo que qué hacía con las motos y él mismo me contestó que ya iba a mandar por ellas”.
Toro también le contó a la Fiscalía que una vez la Oficina de Envigado entregó las motos, los ladrones, dos celulares y dos anillos, Villegas llamó al Alcalde.
“Gustavo Villegas me dice que muchas gracias por la colaboración y llamó al alcalde de Medellín y le dijo que ya los tenía, seguramente preguntándole que cómo lo había hecho, porque le contestó simplemente ‘no se preocupe, ya los tengo’ ”.
Sobre la llamada de la que habla Toro, Gutiérrez no respondió directamente a La Silla. “Nada de lo afirmado por los delincuentes a los que ustedes se refieren pudo probarse, por una razón muy simple, no es cierto”, dijo.
En todo caso, las entregas (que reconoce la defensa de Villegas) se dieron aproximadamente cuando el entonces Alcalde anunció en Twitter “avances importantes” en la persecución.
45 minutos después, Gutiérrez trinó que tenía en su poder dos de las motos con las que cometieron el robo. En un discurso, le agradeció a la Policía, la Sijín y a la “colaboración ciudadana”.