La oposición uribista a Quintero queda golpeada con la condena de Ramos

La oposición uribista a Quintero queda golpeada con la condena de Ramos
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La condena por parapolítica a Luis Alfredo Ramos es un golpe a una antes poderosa casa política antioqueña que ya venía en descenso. Ramos fue gobernador, senador, dos veces representante a la Cámara y alcalde de Medellín. En algún momento sonó como candidato del uribismo en la presidencia, hasta que en 2013 la Corte Suprema ordenó su captura.

Desde entonces comenzó una defensa de ocho años, que termina en condena en primera instancia y un salvamento de voto de uno de los magistrados. La sentencia es de casi ocho años de cárcel, pero será apelada por Ramos en un proceso que aún podría durar meses y que podrá enfrentar en libertad.

Políticamente golpea al uribismo en Antioquia, específicamente en Medellín, donde Ramos había logrado unificar al uribismo bajo la candidatura a la alcaldía de su hijo, Alfredo. Por eso, pega en un sector donde el nombre Ramos aún tiene representatividad: la oposición uribista al alcalde de Medellín, Daniel Quintero. Este venía enfrentando un proceso de revocatoria en el que el mismo Luis Alfredo Ramos ha invitado a firmar planillas  y  otros políticos de su grupo cercanos a él.

Es decir que la condena, además de un segundo golpe en el ocaso de una gran casa política Antioqueña, se convierte en una munición más para el alcalde Quintero en su pelea reciente con el uribismo.

Coletazo en Medellín

“Sin duda la condena genera un impacto político muy grande en la opinión en contra de Uribe. Y también va a afectar a los principales opositores de Quintero”, nos dijo un miembro del Centro Democrático, cercano al expresidente Álvaro Uribe y que pidió no ser mencionado para hablar con libertad. Esto coincide con la opinión de otras dos fuentes dentro del partido.

Alfredo Ramos fue candidato a la Alcaldía de Medellín de mano del Centro Democrático en 2019. Su candidatura fue un salto de lo nacional por conquistar lo local y repetir un logro de su padre, que fue alcalde en 1992 de la mano de los conservadores y el apoyo de un ala liberal liderada por Uribe.

Alfredo Ramos fue la gran apuesta del uribismo en Antioquia y aglutinó fuerzas políticas como las del antiguo rival de su padre, Fabio Valencia Cossio. Incluso, logró consolidarse a pesar de la candidatura de Santiago Gómez, secretario de Gobierno de Federico Gutierrez, quien ha tenido apoyos uribistas a lo largo de su carrera.

Pero fue derrotado por Daniel Quintero y quedó como el segundo más votado. Gracias al estatuto de la oposición, pudo convertirse en concejal y se ha vuelto en la cara más visible de la bancada uribista, oficialmente en oposición al alcalde.

Otra cara visible de la oposición en el Consejo será la de Julio Gonzalez, un viejo amigo de Luis Alfredo Ramos que reemplazará a Gabriel Dib, quien renunció hace poco. González llega como vocero y promotor de la revocatoria al alcalde.

Hasta el momento, ninguno de los concejales de Medellín se habían metido de frente con el proceso de revocatoria. González sí hace parte de Pacto por Medellín, uno de los comités promotores de la revocatoria a Daniel Quintero.

Desde las peleas recientes entre el expresidente Uribe y el alcalde Quintero, la posición del uribismo frente al alcalde se ha endurecido. Pero como contamos, el discurso anti Uribe le genera réditos políticos a Quintero, quien ha señalado a Álvaro Uribe por los cuestionamientos que hay sobre su relación con los paramilitares. Esto se refuerza ahora con la condena de Ramos.

El viernes, Quintero trinó, tras la condena de Ramos: “Una nueva Medellín votó contra ellos. Hay futuro y esperanza”. Otros aliados del alcalde, como el concejal Alex Flórez, trinaron un viejo tweet de Alfredo Ramos, que decía “cae por que cae”, y celebraban la condena.

Flórez hace parte del movimiento político del alcalde Quintero y es su mayor defensor en el Concejo. “Lo más lamentable de la salida de Gabriel Dib del Concejo de Medellín, es la llegada de un ser despreciable y rastrero como Julio Gonzalez”, escribió Flórez.

Julio Gonzalez dice que no ve que la oposición a Quintero vaya a ser afectada por el fallo, pero reconoce que: “A pesar de que Luis Alfredo Ramos sigue siendo un jefe político importante. Indudablemente esta condena es un golpe igual de duro a cuando lo capturaron en 2013”.

La caída de Ramos

Antes de ser un alfil del uribismo y una figura clave para Álvaro Uribe en sus periodos presidenciales (2002 y 2006), Luis Alfredo Ramos fue un barón electoral del partido Conservador en Antioquia.

En medio de diferencias con la línea conservadora de Fabio Valencia Cossio, Ramos fundó en 2002 el partido Equipo Colombia. Con este llegó al Senado como el senador del país más votado en esas elecciones, y fue elegido luego presidente de esa corporación en el primer año legislativo.

Para las elecciones al Congreso en 2006, Ramos se alió con el movimiento liberal de Álvaro Araujo en la Costa y juntos crearon Alas Equipo Colombia. Con ese movimiento lograron elegir a cuatro senadores, tres representantes y 21 alcaldías. Además en 2007 ganaron la campaña electoral a la Gobernación de Antioquia en cabeza de Luis Alfredo Ramos.

Precisamente son las campañas al Senado en 2002 y a la Gobernación en 2007 las que marcaron el mayor ascenso político de Ramos. En este periodo de tiempo es justamente para la Corte, según el fallo, cuando Ramos habría sido apoyado por grupos paramilitares.

Pero no solo él, la Justicia colombiana ha fallado en contra de varios miembros del movimiento Alas Equipo Colombia. El mismo Álvaro Araujo fue condenado en 2010 por vínculos con los paramilitares del Cesar.

Como contamos en su momento, los procesos judiciales por parapolítica marcaron la debacle del partido de Luis Alfredo Ramos. Después de terminar su administración en la Gobernación de Antioquia, Ramos volvió al Partido Conservador y sobrevivió el fin de su partido con una estructura política conservadora y una imagen favorable.

Prueba de esto fue su precandidatura presidencial, en 2013, por el naciente partido Centro Democrático, liderado por el expresidente Álvaro Uribe. Para agosto de ese año, Ramos era el presidenciable más fuerte del Centro Democrático y la clave de la convergencia entre uribistas y conservadores.

“Es indudable que era una figura (Ramos) que tenía una posibilidad muy grande de competir”, le dijo a La Silla Fabio Valencia Cossio, su viejo rival político y quien también participó en la fundación del Centro Democrático.

Pero justo a finales de ese mes, se dió la apertura oficial del proceso por parapolítica en su contra en la Corte Suprema, la cual emitió orden de captura y pidió medida de aseguramiento preventiva.

“Lo que llamaban ramismo, aunque él nunca lo llamo así, se empezó a disolver desde su captura, muchos conservadores que acompañaron a Luis Alfredo quedaron huérfanos con su líder natural detenido”, le dijo a la Silla un familiar del exgobernador, que pidió no ser citado porque la postura familiar ha sido no dar declaraciones.

Finalmente, en noviembre de 2016 la Corte Suprema de Justicia de oficio decretó la libertad incondicional de Luis Alfredo Ramos, quien hasta entonces había estado recluido en el Cantón Norte en Bogotá. Desde entonces ha podido ejercer su defensa en libertad e incluso fue jefe de debate en la campaña presidencial de Iván Duque en 2018.

Pero del ramismo y la fuerza que lo llevó a la Gobernación en 2007 poco queda. “Más que una estructura política a Ramos le quedan amigos”, nos dijo una fuente cercana al expresidente Uribe.

“Lo que era su estructura política y la representatividad que tenía sin lugar a dudas está muy disminuida. Pero su figura sigue siendo un referente importante”, agrega su antiguo rival Valencia Cossio.

En el contexto de la política de la ciudad, y en el enfrentamiento con el alcalde Quintero, es un referente del gran pecado de una parte del uribismo antioqueño: las investigaciones y condenas por parapolítica

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