La precandidatura de Cabal avanza aunque Uribe diga que no es el momento

La precandidatura de Cabal avanza aunque Uribe diga que no es el momento
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Desde la semana pasada la senadora uribista, María Fernanda Cabal, ha estado en ronda de medios hablando de su llegada a la baraja de precandidatos presidenciales del uribismo.

"He sido siempre una persona con una postura firme, sin rodeos, sin miramientos. Estoy sorprendida por la acogida de la gente recorriendo el país”, dijo cuando anunció su intención. 

Aunque Cabal le dijo a La Silla que tiene intenciones de llegar hasta la consulta de la derecha, dentro del uribismo creen que no es tan claro que su anuncio se vaya a concretar para la contienda del próximo año.

Dentro de un sector de la bancada la percepción es que está utilizando la atención en medios para cotizarse en la carrera por el Senado, algo que, incluso, tiene abierto un debate en el uribismo por la posición de ventaja que pueden tomar quienes anuncien aspiraciones presidenciales como trampolín.

Esa percepción sobre la aspiración de Cabal en parte está cimentada en que, hasta ahora, se había abierto todo el camino para seguir en el Senado. Además, en que dentro del uribismo, como lo dijo ayer el mismo expresidente Álvaro Uribe, reconocen que es muy complicada la posibilidad de competir con una candidatura de la entraña del partido.

Como ha contado La Silla, y lo repitieron cinco fuentes del partido en esta reportería, la estrategia sigue siendo buscar una alianza de centro derecha para 2022. Una en la que el uribismo aporte electoralmente, pero sin la expectativa de jugar el rol principal. Así que la idea de que Cabal sacrifique su posición actual en el Congreso para lanzar una candidatura se ve con suspicacia.

El Centro Democrático se enfrenta en el 2022 a lanzar una lista sin el nombre de Uribe, el político más votado al Congreso en la historia, que puso en las pasadas elecciones más de 800 mil votos. Cabal, con 37 mil, fue la cuarta más votada. Muy lejos de Uribe,  pero aún así, uno de los nombres importantes para jalar la opinión más radical que acompaña al partido.

La fogueada presidencial le funciona a Cabal pero no necesariamente al partido.

La salida al ruedo

Cabal lanzó su aspiración en una entrevista a La W, en la que aseguró que “si las personas quieren que yo entre en la disputa electoral, seguramente lo haré”.

Según lo que ha dicho, empezó a considerarlo luego de visitar la región Caribe a la que había llegado para volver a armar su estructura política con miras a las legislativas del próximo año. 

Dos días antes de la entrevista de La W había dicho en RCN Radio, en el Atlántico, que su meta era ser “la senadora más votada” en 2022.

“Cuando hice la visita a la Costa y vi esta avalancha de gente que empezó a invitarme a Barranquilla, Santa Marta. En el resto del país me llaman de Antioquia, de Cali, de muchos lugares y dije: bueno, si es la gente, tiene mucha más legitimidad”, aseguró a La Silla. 

Desde entonces, emprendió una ronda de medios como precandidata presidencial en los que ha tenido micrófono abierto para hablar del paro, del Gobierno Duque y, en general, de su visión del país. Como suele suceder con ella, las reacciones no se hicieron esperar.  

María Andrea Nieto le dedicó en Semana su columna y la lanzó como quien podría “polarizar más o aclarar el panorama”. Tomás Uribe la comparó, en un trino, con la Canciller de Alemania Ángela Merkel. Gustavo Petro le dio más visibilidad política al trino de Tomás cuando lo respondió y dijo que Cabal avalaba el nazismo. Y Tola y Maruja le dedicaron su columna de sátira en El Espectador.

También ha empezado a hacer videos propios en los que habla de las que serían sus banderas de campaña como este.

Cabal ha dicho, y se lo repitió a La Silla, que “fue espontánea la posibilidad de ser precandidata presidencial”. Aseguró que su expectativa es llegar a la consulta de la centro derecha en marzo.

Sin embargo, dentro del uribismo hay dos lecturas sobre el anuncio de su precandidatura presidencial. 

Un ícono de la derecha

María Fernanda Cabal tiene ocho años de experiencia en política electoral. 

Llegó a la Cámara en 2014 como cabeza de la lista cerrada en Bogotá del Centro Democrático. El espacio se lo dieron gracias a su esposo, José Félix Lafaurie, directivo de Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegan), fundador del Centro Democrático y uribista purasangre.

Rápidamente se hizo visible en el Congreso por su estilo confrontacional, irreverente y desparpajado. Se volvió la contrincante perfecta para la izquierda.

Sus comentarios comentarios controversiales continuamente la volvieron viral en redes sociales. 

Entre otros, mandó al infierno a Gabriel García Márquez tras su muerte, defendió la idea de que la historia del país está mal escrita, dijo que el coronavirus era una exageración, ha tenido comentarios racistas, y hace un año difundió una imagen en la que aparecían rostros de youtubers diciendo que eran disidentes de las Farc. Frases suyas como “estudien vagos”, que lanzó a manifestantes durante un homenaje a víctimas en el Congreso, hacen parte cultura popular de la política colombiana. 

En 2018 Cabal dio el salto al Senado con la lista abierta de ese año. La visibilidad que ganó la volvió un referente en un sector más radical del uribismo, y alcanzó la cuarta votación del partido detrás de Álvaro Uribe y el logo del Centro Democrático. 

Cabal se desmarcó del Gobierno de Duque al poco tiempo de su posesión. Lo ha criticado por entregarle cargos a otros partidos y darles juego en el Gobierno. Por no tener comunicación con la bancada. Dice, por ejemplo, que Duque no la ha recibido pese a que ha durado meses solicitando una cita. También lo ha criticado, por el manejo del paro, y la crecida del conflicto y el narcotráfico. 

Es una defensora a ultranza de las Fuerzas Armadas, y en los últimos meses sonó por proponer la legalización del porte de armas en medio de un paro en el que civiles dispararon contra otros civiles y contra la Fuerza Pública, o por decir que el expresidente Juan Manuel Santos era el cerebro detrás del paro.

El radicalismo que tenía por fuera del tablero una aspiración presidencial, ahora le juega a su favor dentro del Centro Democrático luego del paro.

“Es muy prematuro hablar de todos los efectos del paro, pero uno de los políticos sí puede ser un fortalecimiento electoral de la derecha más radical dentro de la misma derecha. Eso es lo que muestra la candidatura de Cabal”, dijo a La Silla  el analista Andrés Mejía.

Con Mejía concuerda el politólogo de la Universidad del Rosario, Yann Basset: “el paro fortaleció a los más radicales dentro del uribismo y ha sepultado la posibilidad de una candidatura moderada del Centro Demorático”

Además, Cabal cuenta con que entró a llenar un espacio en la baraja del uribismo: el de los radicales. Pese a que Paloma Valencia, Paola Holguín y Rafael Nieto enarbolan esa rama, contrario a Cabal no han logrado calar mediáticamente.

“Nadie ha despegado aún cuando tienen posiciones importantes para el partido. La contundencia de María Fernanda Cabal ayuda en estos momentos de desesperanza para los militantes uribistas. Votaron por la seguridad, y no hay seguridad. Cabal es el extremo que reivindica esa bandera”, dijo a La Silla un directivo que nos pidió reserva para no generar roces con los demás precandidatos.

“Que sea crítica de Duque es una buena carta de presentación. No le toca guardar ningún equilibrio, porque desde el inicio ha cuestionado el Gobierno actual”, nos dijo otro directivo.

Sin embargo, lo que le suma dentro del uribismo desencantado con el país que dejará Iván Duque, también le resta para crecer fuera del Centro Democrátivo. 

Debido a sus posiciones extremas, tendría dificultades para convencer a votantes más allá del nicho que ya capturó. Eso, suponiendo que resultara ungida en el uribismo y llegara a la consulta de la derecha, le pone techo a su crecimiento.

Más allá de eso, hay otro factor que ayer el expresidente Uribe dejó latente en una ronda de entrevistas. Dijo que en estos momentos no considera que, por ahora, el Centro Democrático deba ser protagonista de debate electoral, por los lastres que carga: el legado del Gobierno Duque y su proceso en la Fiscalía por, presuntamente, manipular testigos.

“Una de las cosas que ha venido repitiendo es que no es el momento para que el Centro Democrático entre en una campaña presidencial, sin perjuicio de que quienes quieran aspirar estén haciendo política ¿Por qué? nosotros necesitamos un equipaje, necesitamos qué decirle a la opinión pública”, aseguró en entrevista con Semana ayer.

En el caso de Cabal, Uribe dijo que  le parecía “una persona respetuosa de la democracia, coherente, autocrítica”. Pero reconoció su talante divisivo: “en algunas frases que no le gustan a otros”. Cabal nos contó que a Uribe le preocupaba el uso de adjetivos en su manera de expresarse. Justamente parte de lo que le ha dado aire para ser precandidata.

La Silla supo, por la versión de un directivo y un congresista, que en el uribismo están tratando de hacer acercamientos con otros precandidatos de la derecha antes de la consulta con miras a llegar a acuerdos previos. Por ahora, no se ha concretado nada más allá de la consulta.

Así que, con Uribe desinflando las aspiraciones internas, y parte del partido buscando preacuerdos previos con otros candidatos de la derecha, la segunda lectura está en un sector de la bancada, que cree que la precandidatura de Cabal, tiene que ver más con un trampolín para legislativas.

El trampolín

Cabal le dijo a La Silla que quiere quiere seguir todo el proceso, ver cuáles son las reglas del uribismo y mirar las posibilidades de llegar a la consulta. “El plan es dejar fluir”.

Pero, cuatro de seis congresistas con los que hablamos para esta historia, nos dijeron que la sensación es que está usando el fogueo que le han dado en medios de trampolín.

“Todavía no se ha hablado en el partido de la conformación de listas, pero cada quien se está moviendo por su lado. La senadora Cabal está aprovechando esto en su beneficio”, dijo a La Silla un congresista que pidió la reserva de su nombre porque el tema no lo han discutido internamente en el partido.

Otro congresista, quien también pidió reserva de su nombre, dijo que Cabal “estaba buscando cámaras en las regiones hasta hace menos de un mes y mirando sus opciones para sacar un buen Senado y estaba hablando de Óscar Iván Zualaga como el candidato presidencial. Ese cambio abrupto es una estrategia que pone en desventaja a los demás que queremos ir por Senado”.

Cabal le dijo a La Silla que las intenciones que le atribuyen no eran ciertas y que prueba de ello es que su aspiración se dio “espontáneamente”, cuando estaba preparando la estructura para su campaña al Senado.

En todo caso, cuatro congresistas le aseguraron a La Silla que van a pedir en el partido que se establezca que quien sea precandidato presidencial no pueda aspirar al Senado el próximo año. 

“Es muy desigual la competencia. Si seguimos así, de aquí a diciembre van a salir otros 10 precandidatos con la única intención de ponerse a sonar para sacar votos”, dijo un tercer congresista, quien tampoco quiso que se revelara su identidad porque en el partido no se ha discutido el tema formalmente.

La molestia radica principalmente en que a diferencia del 2014 y 2018. Uribe no va a estar en la lista y sin él las cuentas electorales varían radicalmente para el partido.

En 2014 la lista cerrada con Uribe a la cabeza alcanzó 2 millones de votos. En 2018 –con la lista abierta– Uribe puso 875 mil de los 2,5 millones de votos con los que cerró el partido. Eso arrastró a varios candidatos con baja votación. Por ejemplo, el último con curul obtuvo 20 mil votos y normalmente se necesita el doble para llegar.

Como ahora cada congresista deberá elegirse con sus propios votos, necesita abultar su propia estructura. Además, deberá ponérsela a los precandidatos presidenciales, quienes deberán foguearse para la consulta de la centro derecha.

“Lo que no puede pasar es que uno le haga una reunión a un precandidato con su gente y que luego ese precandidato diga ‘ya no voy a la Presidencia’. Eso sería desleal y es lo que parece que está pasando aquí”, dijo a La Silla uno de los congresistas.

Cabal no es la única que está en el sonajero presidencial siendo congresista. Paloma Valencia, Carlos Felipe Mejía, Paola Holguín y el representante Edward Rodríguez, están en las mismas condiciones. 

Mejía y Holguín ya oficializaron su intención de ser precandidatos presidenciales. Valencia dice que aún lo está consultando y Rodríguez que está “estudiando el país”.

Cualquiera que sea la movida de Cabal, al final la dejará con un balance positivo tras el champú mediático que se ha dado como precandidata presidencial. El saldo para el uribismo, en cambio, no es tan claro que termine siendo positivo. 

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