La preclusión fracasada de la Fiscalía condena a Uribe a defenderse por años

La preclusión fracasada de la Fiscalía condena a Uribe a defenderse por años
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En una lectura de fallo que se extendió por 12 horas, la jueza 28 de conocimiento Carmen Ortiz destrozó los argumentos del fiscal Gabriel Jaimes para solicitar el cierre definitivo del caso contra Álvaro Uribe Vélez por presunta manipulación de testigos. La decisión no fue apelada por el fiscal, lo que significa que ahora la Fiscalía deberá acusar o intentar una nueva preclusión usando nuevos argumentos. Estas son las conclusiones de esta decisión.

1. A Uribe no le funcionó la estrategia de renunciar al Senado.

Solo dos semanas después de que la Corte Suprema de Justicia ordenara su detención domiciliaria, el expresidente Álvaro Uribe renunció a su curul en el Senado para buscar que su expediente saltara a la Fiscalía.

En su carta de renuncia argumentó que lo hacía por falta de garantías y anticipando que no tendría un juicio justo si la Corte era la encargada de investigarlo y juzgarlo. Su renuncia generó un revolcón jurídico porque no existían precedentes del tránsito de la Corte a la Fiscalía de un expediente que estuviera en investigación formal.

La pretensión de la defensa de Uribe era que se cayera la orden de detención en su contra y que el proceso arrancara de cero (es decir, en etapa preliminar). Pero solo logró lo primero.

Aunque el expresidente recuperó su libertad, un juez y luego la Corte Constitucional, determinaron que el proceso contra Uribe aterrizaba en la Fiscalía en etapa formal y que por eso lo siguiente que debía resolverse era si lo acusaban o pedían la preclusión.

En marzo de 2021 la Fiscalía anunció que pediría la preclusión, una decisión que enfrentó al ente encabezado por Francisco Barbosa con la Corte Suprema y que de ser aceptada libraría a Uribe de sus líos con la justicia. Pero ayer la jueza Ortiz denegó la petición por considerar que, así como lo había dicho la Corte Suprema, sí había indicios de que Uribe hubiera podido cometer fraude procesal y soborno y que por eso debería ir a juicio.

De hecho, en su intervención, la jueza Ortiz destacó varios apartes de la decisión con la que Uribe fue detenido e, incluso, cuestionó que la defensa y el mismo expresidente dijeran que la Corte no solicitó pruebas o que actuó sesgadamente.

Así que en la práctica el proceso siguió el mismo curso. La derrota para Uribe llega en la instancia a la que decidió acogerse, de manos de una funcionaria de carrera que no está involucrada en el enfrentamiento político con el expresidente, y donde su argumento de ser un perseguido tiene poca tracción.

2. Los argumentos de la Fiscalía fueron destrozados

El fiscal Gabriel Jaimes dividió su solicitud de preclusión en 6 hechos y le argumentó a la jueza Ortiz que después de toda su investigación procedían tres causales para cerrar definitivamente el caso contra Uribe.

Por un lado dijo que las pruebas recaudadas por él y por la Corte Suprema de Justicia no permitían concluir que Uribe fuera responsable de delitos, y que si hubo delitos en los hechos que se investigaban no había prueba de que Uribe los hubiera cometido.

Además, le dijo a la jueza que en caso de que considerara que eso no procedía, cerrara el caso porque probatoriamente habían imposibilidad de desvirtuar que Uribe era inocente.

Sin embargo, en su fallo la jueza Ortiz desestimó todas las argumentaciones del fiscal Jaimes. (Vea aquí el minuto a minuto)

No solo dijo que ninguna causal de las que había usado procedía porque en todos los hechos sí había indicios de que el expresidente Uribe había cometido delitos y que eso debía resolverse en juicio, sino que cuestionó la actividad investigativa de la Fiscalía. (Lea aquí los argumentos de la Corte vs la Fiscalía)

Por ejemplo, cuando empezó a desestimar los argumentos de Jaimes dijo que había pruebas en las que “saltaba a la vista” el indicio que tumbaba la consideración de la preclusión.

Además, cuando expuso por qué no procedía el argumento de que era imposible tumbar la presunción de inocencia de Uribe, le dijo al Fiscal que le faltó llamar a más testigos, que en los interrogatorios faltó hacer más preguntas y que, en general, ninguno de los hechos quedó completamente esclarecido como para pedir que precluyeran.

“Hay interrogantes que eran susceptibles de abordar con un mejor esfuerzo investigativo", sentenció.

La jueza también consideró que la Fiscalía ignoró pruebas y en algunos casos usó otras parcialmente en función de construir la tesis de que no había indicios de que el expresidente cometió delitos.

El fiscal Jaimes no se opuso y con eso terminó golpeando más su propia credibilidad, que fue puesta en entredicho desde el mismo momento de su nombramiento. La desconfianza se afianzó cuando hizo la solicitud de preclusión contradiciendo todo lo encontrado por la Corte Suprema.

La decisión de la Jueza 28 (lea aquí los detalles) les da la razón y mina aún más la credibilidad de la Fiscalía, que dirigida por Francisco Barbosa lidia con la percepción de que se ha convertido en un apéndice de Presidencia de Iván Duque, quien ha defendido la inocencia de su mentor político.

3. La credibilidad de la Corte Suprema salió legitimada

La decisión de la jueza Carmen Ortiz defendió las actuaciones de la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia y legitimó todo lo que se había actuado allí.

Esa era una parte importante del debate porque Uribe lleva varios años ondeando la bandera de perseguido por la Corte Suprema de Justicia y lo que se decidiera podía darle o quitarle oxígeno a esa narrativa.

En resumen la jueza validó todas las hipótesis de la Corte sobre el caso, e incluso postuló que si hubo hechos sobre los que ese alto tribunal no tenía certeza al momento de detener a Uribe, la razón era que no había terminado la investigación.

Además, coincidió con las interpretaciones sobre las interceptaciones a Uribe y al abogado Diego Cadena sobre que sí mostraban indicios de que el expresidente podría saber de irregularidades en la recolección de testimonios.

Ese nivel de coincidencia entre las argumentaciones de la Corte y de la jueza Ortiz, cuya independencia no fue cuestionada durante todo el proceso, apagan la duda que había sembrado el uribismo sobre la investigación.

De hecho, aunque normalmente el uribismo suele salir a atacar las decisiones judiciales contra el expresidente, las reacciones no han sido uniformes.

El senador electo Miguel Uribe encasilló la decisión en las presidenciales.

La senadora Paola Holguín en que debe haber reforma a la justicia (bandera que suele mover el uribismo tras decisiones judiciales adversas).

Y otros, como su propio partido, solo manifestaron apoyo a Uribe sin atacar a la jueza.

4. El apoyo de Uribe en la campaña se vuelve radioactivo

A lo largo de la campaña el expresidente Uribe ha reconocido que el proceso por la presunta manipulación de testigos lo ha convertido en un lastre electoral.

Justo por eso y por la mala imagen del gobierno de Iván Duque es que aunque buena parte del uribismo está con Federico Gutiérrez, el Centro Democrático no ha expresado su apoyo oficial a esa campaña.

Parte de la expectativa sobre si Uribe reaparecería en primer plano estaba dada en lo que sucedería con la solicitud de preclusión, pero con el fracaso su imagen terminó aún más maltrecha.

La campaña había borrado de la agenda mediática el proceso, y lo revivió a solo un mes de las elecciones y con el anuncio de que Uribe sí debería ir a juicio por presuntamente manipular testigos.

Así que la compañía de frente Centro Democrático y particularmente de Uribe, quedó oficialmente convertida en un pasivo para atraer votos que no sean de las entrañas del uribismo.

Todo apunta a que en la campaña presidencial, por primera vez en 20 años, Uribe no aparecerá en la foto.

5. La lucha de Uribe en la justicia va para largo

La decisión de la jueza Carmen Ortiz quedó en firme anoche porque el fiscal Gabriel Jaimes no apeló, eso significa que se abren dos ventanas para la Fiscalía.

La primera es acusar al expresidente y llevarlo a juicio o la segunda es argumentar otra preclusión pero usando argumentos nuevos. Eso lo podrá hacer el mismo fiscal Jaimes o las víctimas podrían pedir que se cambie el fiscal por considerar que ya se conoce su posición en el proceso y que, en esa medida, no tienen todas las garantías con él.

Cualquiera de los caminos implica que el expresidente Uribe seguirá defendiéndose, o en el mejor de los casos enfrentando un proceso dilatado por varios años, si se tiene en cuenta que la solicitud de preclusión, que era la vía más expedita para librar al expresidente de la acusación, se demoró más de un año en tramitarse.

Eso hace que en el caso de ir a juicio es muy posible que Uribe termine defendiéndose en la Fiscalía del sucesor de Francisco Barbosa, que termina su periodo en febrero de 2024. Es decir, podría terminar siendo el Fiscal ternado por el próximo presidente, que puede ser Gustavo Petro. Y más allá de quién gane las elecciones, Uribe seguirá viviendo su ocaso político defendiéndose ante la justicia.

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