La prorroguitis: el mal que afecta a la basura en Bogotá

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Desde 2003, las empresas Atesa, Aseo Capital, Lime y Ciudad Limpia ganan aproximadamente 40 mil millones de pesos anuales por su concesión RBL en las seis zonas ASE de Bogotá. En siete años que llevan con este contrato, han ganado cerca de 281 mil millones de pesos.
La Uaesp tiene la dura tarea de organizar de una vez por todas las rutas del reciclaje y de hacerlo de forma incluyente para evitar que la Corte Constitucional le vuelva a caer encima exigiendo el cumplimiento de la sentencia de tutela que desde 2003 habló de inclusión de los recicladores en este negocio.

La prorroguitis es lo que ha caracterizado la contratación de las basuras en Bogotá. Y fiel a esta tradición, la Alcaldía de Samuel Moreno ya está abonando el terreno para prorrogar los términos de los contratos vigentes con las cuatro empresas que actualmente hacen la recolección, barrido y limpieza (RBL) de Bogotá.

Por cada día que el Distrito se demora en estudiar, diseñar, revisar y adjudicar una licitación a través de la cual se otorgan estos contratos, los empresarios de la basura ganan dinero y mientras tanto, los ciudadanos y los recicladores pierden.

Mientras se adjudican las nuevas licitaciones, los bogotanos seguirán pagando las tarifas de aseo más caras del país.

Pero el nuevo modelo tarifario donde la basura se cobrará por peso y no por volumen promete bajar la tarifa de la basura 5 por ciento con respecto al valor de las facturas actuales. Falta ver cuándo comienza a aplicarse la norma y cuándo termina la prorroguitis de las dos licitaciones - pendientes- más importantes del aseo en Bogotá.

 

 

 

Las licitaciones


La primera licitación que sufre de prorroguitis es la que entrega la concesión para operar el relleno sanitario Doña Juana y su planta de lixiviados. Doña Juana recibe seis mil toneladas de basura diarias y moviliza entre 800 y 900 camiones al día.

Esa licitación de 377 mil millones de pesos se debió adjudicar en mayo, pero la Corte Constitucional la suspendió hasta tanto no se incluya a los recicladores de Bogotá en este negocio. (Ver artículo)

Quien finalmente gane la licitación recibirá 15.000 pesos por cada tonelada de basura dispuesta en Doña Juana, y 2.700 pesos por los lixiviados que genere cada tonelada de residuos. Es un negocio de más de 3 mil millones de pesos mensuales, que durará 11 años.

La Uaesp, Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos, justificó su licitación ante la Corte y aún no se sabe si los magistrados levantarán la suspensión de la licitación o si ordenarán volverla a hacer. Pero hasta que la Corte no se pronuncie, esa licitación estará quieta.

Mientras esté quieta, la empresa del Distrito Aguas de Bogotá, que lleva operando el relleno desde octubre de 2009, se seguirá beneficiando de la negligencia de los funcionarios de la Alcaldía (asumiendo que no hubo mala fe). Aguas de Bogotá, a su vez, reemplazó a la multinacional española Proactiva, que operó el relleno de 2000 a 2009 gracias un contrato que fue renovado cuatro veces durante estos nueve años, sin licitación pública. (Ver artículo)

La empresa STL S.A. E.S.P., que actualmente maneja la planta de lixiviados y cuyo contrato vencía en abril, también se está beneficiando de esta prorroguitis. 

 

 

 

 

Otra licitación en suspenso: Recolección Barrido y Limpieza


Si la licitación de Doña Juana está parada porque la Corte consideró que la Uaesp no garantizó la participación de los recicladores como lo exigía la ley, la segunda licitación, la más jugosa, será prorrogada simplemente por falta de diligencia de los funcionarios del Distrito y porque el escándalo alrededor de la renuncia de la ex directora de la Uaesp coincidió con los tiempos en los que se debía empezar a preparar la licitación de recolección, barrido y limpieza de Bogotá (RBL). (Ver más sobre investigaciones de la Personería en este tema)

La licitación por 2.2 billones de pesos que debía ser adjudicada por la Uaesp este septiembre, fue postergada seis meses porque los estudios técnicos previos aún no se han realizado. En dichos estudios la Uaesp tiene que justificar las condiciones para mantener la prestación del servicio mediante Áreas de Servicio Exclusivo (ASE) y la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico (CRA) debe aprobarlos. Sin embargo, el 28 de mayo Miriam Martínez, la actual directora de la Uaesp le solicitó a la CRA prorrogar las ASE actuales - o zonas de aseo, barrido y recolección- por seis meses más, mientras la Uaesp hace estos estudios y las demás actividades necesarias para abrir la licitación RBL el próximo año.

Con estos estudios, la Uaesp determina el modelo tarifario y financiero de la nueva concesión, un tema que ha generado choque entre Uaesp y la CRA (ver artículo). Además, en esta nueva licitación la Uaesp tiene que organizar de una vez por todas las rutas del reciclaje y hacerlo de forma para los recicladores como lo ha exigido la Corte.

Seis meses es “el tiempo mínimo requerido para llevar a cabo el proceso de licitación, adjudicar, y para que los nuevos operadores estén en condiciones técnicas de operar de acuerdo con lo exigido en los pliegos, como la implementación de nuevas tecnologías y vehículos modernos con mecanismos de monitoreo y pesaje”, explicó Myriam Margot Martínez, directora de la Uaesp.

Sin embargo, estos tiempos parecen optimistas.

“Hay una evidente negligencia de la Uaesp en la licitación RBL”, dijo Antonio Sanguino, concejal del Partido Verde que ha denunciado la prorroguitis aguda de la Uaesp desde 2008 en el Concejo de Bogotá. “La ex directora Victoria Eugenia Virviescas y su asesor jurídico Álvaro Dávila han debido anticiparse a los términos de vencimiento de la licitación”.

Según Sanguino, la demora en pedir los estudios a la CRA atrasó todo el cronograma de la licitación. “Los primeros favorecidos con la prórroga son los operadores de las basuras”.

Desde 2003, las cuatro empresas que operan las seis zonas de aseo de Bogotá -Atesa, Aseo Capital, Lime y Ciudad Limpia- ganan aproximadamente 40 mil millones de pesos anuales cada una por su concesión. En siete años que llevan con este contrato, han ganado cerca de 281 mil millones de pesos.

La idea era adjudicar la nueva licitación en septiembre, ya que los contratos de los operadores actuales vencen en octubre. Y además la nueva licitación abría la posibilidad de que concursaran otras empresas con nuevas tecnologías y propuestas financieras más competitivas, incluyendo al gremio de transportadores de carga Colfecar que, en una carta que le enviaron en marzo de 2010 al Alcalde Moreno, dicen que el transporte de la basura en Bogotá es 118% más costosa que el transporte de carga, por tonelada, a nivel nacional. Ellos han manifestado su interés de participar en la nueva licitación.

Pero, por ahora, ganó nuevamente la prorroguitis, y los descuentos para los usuarios se irán a la basura por lo menos hasta el próximo año.

 

 

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