La sentencia contra los Nule confirma que robar sí paga

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La condena en primera instancia a los Nule a siete años y medio de cárcel y una multa de más de 10 mil millones de pesos a cada uno impuesta hoy por el juez 38 penal de Bogotá es una primera victoria de la estrategia jurídica de los primos. Y una demostración de que, por lo menos en este caso, robar sí paga.

La condena en primera instancia a los Nule a siete años y medio de cárcel y una multa de más de 10 mil millones de pesos a cada uno impuesta hoy por el juez 38 penal de Bogotá es una primera victoria de la estrategia jurídica de los primos. Y una demostración de que, por lo menos en este caso, robar sí paga.

La Fiscalía está investigando a los Nule por múltiples hechos, pero esta condena se da solo por el delito que ellos confesaron: el peculado por apropiación. En concreto, por haberse quedado con la plata de los anticipos que les pagó el Distrito para hacer una parte de la Troncal de Transmilenio en la Calle 26 y hacer el mantenimiento de la malla vial en Bogotá en dos zonas.

Hasta el momento, los Nule sólo han sido imputados por los hechos vinculados con esos contratos. La Fiscalía les endilgó cinco delitos (peculado, concierto para delinquir, cohecho, fraude procesal y falsedad en documento privado) y ellos solo aceptaron el de peculado.

Miguel, Manuel y Guido Nule apelaron la condena. Buscan una pena menor y una multa más baja.
La Fiscal Viviane Morales logró una condena contra los Nule. Pero el resultado, hasta ahora, es magro frente a la magnitud del escándalo y del daño que hicieron los contratistas.

Foto: Felipe Rincón

Andrés Garzón, ex asesor de la Dian y el Icbf, es uno de los penalistas de los Nule.

Con esa aceptación pusieron en marcha su estrategia jurídica, de la mano de sus abogados Andrés Garzón y Daniel Largacha, que consistía en solo aceptar el delito más grave lo más temprano posible en el proceso para así obtener la pena más baja. Como en Colombia no existe la acumulación aritmética de las penas sino que se paga la condena más alta y todas las demás quedan subsumidas, el final los Nule le apostaron fue a obtener la rebaja de penas en ese delito. Y de esta forma, a pesar de haberse apropiado de 65 mil millones de pesos de los contribuyentes bogotanos, solo tendrán que pagar una multa equivalente a la mitad. Y pasar máximo cuatro años en la cárcel, de la cual ya han pagado casi un año.

La estrategia

Al aceptar el cargo de peculado desde el momento de la imputación, lograron que de entrada la futura condena les fuera rebajada hasta en la mitad. Si lo hubieran aceptado más tarde la rebaja habría sido menor.

Pero, además, lograron que las condenas por los otros cuatro delitos se volvieran intrascendentes porque sus penas son inferiores a las de peculado y no se acumulan.

Y es que en el caso de los contratos de la Fase III de Transmilenio y de los dos distritos de mantenimiento de la malla vial, los Nule no tenían cómo defenderse. En su contra estaban las grabaciones como la de Germán Olano con Miguel Nule, los testigos que cada día estaban más dispuestos a hablar como el contratista Alejandro Botero y los implicados que, como Germán Olano, Julio Gómez y el abogado de los hermanos Moreno Álvaro Dávila, estaban negociando con la Fiscalía.

Con la decisión de hoy esa estrategia triunfó. Aunque el juez los encontró responsables de la máxima pena del peculado, que son 15 años, les rebajó la condena a la mitad por su confesión, con lo cual tendrían que pagar 7 años y medio.

Esto no quiere decir que los Nule vayan a estar todo este tiempo en la cárcel. Podrán obtener rebajas adicionales por trabajar en la cárcel, por buen comportamiento y demás, lo que ya no depende del juez que los condena sino de uno de ejecución de penas. Lo más probable es que no vayan a estar más de tres años más.

Para poder acceder a esos beneficios, y que los Nule puedan recuperar su libertad en menos de siete años, se necesita que hayan pagado la multa que acompaña la condena. Y ahí sí les falló parcialmente su estrategia.

La defensa había alegado que, como la aseguradora Segurexpo le reconoció al Distrito 24 mil millones de los anticipos con los que se quedaron los Nule, el Distrito se había resarcido en el daño. Pero el juez, afortunadamente, no aceptó ese argumento. Recordó que quien pagó fue la aseguradora y les negó rebajarles aún más la pena por ese motivo.

Sii hubiera prosperado el argumento de los Nule, la base para calcular las multas habría sido más baja. Sumando las multas de los tres primos Nule y su socio Mauricio Galofre, tendrán que desembolsar un poco más de 38 mil millones de pesos, por haberse quedado con 65 mil millones. Es decir, aún si pagan las multas, les habrían quedado 27 mil millones de pesos.

Y aunque esa multa es sólo una fracción de lo que se robaron, no es fácil que la vayan a pagar. Sobre todo sin dejar un rastro que permita saber dónde tienen la plata. Porque si la justicia supiera donde la tienen, podrían avanzar en las investigaciones sobre otros delitos como el lavado de activos o sobre otros casos.

Por eso, lo más probable es que en su apelación, este sea uno de los puntos al que la defensa de los Nule le ponga más énfasis.

Existe un principio que impide que se pongan multas que resulten imposibles de pagar, y seguramente ellos tratarán, como ya lo hicieron en el pasado, de demostrar que son como la pobre viejecita. El problema para ellos es que si no pagan toda la multa tienen que pagar los siete años y medio de cárcel.

Los otros hechos

Los Nule están enredados por otros temas que son independientes de esos tres contratos. Pero en esos, que van desde la posibilidad de que hayan lavado la plata que se robaron (cometiendo un lavado de activos) hasta haber usado una empresa para ejecutar un contrato y otra para ser sus propios interventores, la justicia no cuenta con tanta evidencia y por lo tanto, es más improbable que terminen en condenas.

Hasta el momento, la Fiscalía no les ha imputado ningún otro delito. Esos otros son más difíciles de probar, algunos exigen de los fiscales y los jueces una experticia financiera o de derecho societal de la cual generalmente carecen, en otros no existen testigos que los estén delatando y además la mayoría de los otros contratos que obtuvieron los Nule son menos visibles para la opinión pública y por lo tanto, hay menos presión sobre la Fiscalía para que los esclarezca.

Por eso, los Nule podrían terminar quedándose con casi 30 mil millones de pesos que ya aceptaron ellos mismos que se robaron, con cualquier otro dinero del que se hayan apropiado en cientos de otros contratos que tuvieron en todo el país y que han pasado de agache, y pagando solo tres o cuatro años en la cárcel.

En proporción con el daño que causaron y, sobre todo, con la indignación que produce lo que hicieron, esta condena (que es de primera instancia y ya fue apelada por todos) deja el mensaje de que, en Colombia, robar sí paga.

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