La vacunación infantil pone en duda el criterio epidemiológico de MinSalud

La vacunación infantil pone en duda el criterio epidemiológico de MinSalud
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Las últimas dos semanas han sido movidas para el Plan Nacional de Vacunación (PNV) en Colombia. El Ministerio de Salud ha anunciado, una tras otra, tres decisiones que cambian reglas previamente establecidas del plan y permiten el acceso a la vacunación —ya sea para iniciar esquemas o aplicarse refuerzos— a más de 10 millones de personas adicionales.

Aunque MinSalud ha insistido en que todas sus decisiones se basan en la evidencia científica y en datos epidemiológicos, varios expertos han señalado que los cambios más recientes al PNV obedecen a que el Gobierno busca ampliar el número de personas a las que puede vacunar para suplir la baja demanda de vacunas que tiene y la alta disponibilidad. Además, que hay presión por cumplir la meta que puso el presidente Iván Duque, de 35,7 millones de vacunados con esquema completo al finalizar el año. Hasta ahora van 22,2 millones.

Los cambios precisamente ponen más brazos disponibles para los pinchazos. Se anunció que las personas que tuvieron covid podrán vacunarse solo 30 días después del diagnóstico (antes eran tres meses), que ahora podrán acceder a una tercera dosis de refuerzo las personas entre 60 y 69 años de edad (antes eran solo mayores de 70) y que los niños de 3 a 11 años podrán vacunarse con Sinovac.

Los anuncios coinciden con un periodo de casi un mes en el que Colombia ha tenido una disponibilidad de dosis sin precedentes, pero no ha logrado aplicarlas a un ritmo lo suficientemente alto, según las metas que se ha propuesto MinSalud.

Y contrastan con que las coberturas en grupos ya priorizados desde agosto siguen por debajo de las ideales, como en el caso de los menores de 30 años, cuyas coberturas siguen alrededor del 50 por ciento para primeras dosis y apenas 25 por ciento para esquemas completos.

Queda claro que el problema es de demanda, de que la gente no se vacuna, porque la oferta de dosis nunca había sido tan alta. Desde mediados de octubre la disponibilidad ha superado los 10 millones de dosis, llegando a 17 millones la primera semana de noviembre. Sin embargo, las dosis aplicadas diarias se mantuvieron persistentemente por debajo de 300 mil —e incluso en varias ocasiones por debajo de 200 mil— hasta la semana pasada, cuando ya entraron en efecto todas las medidas mencionadas.

Una decisión correcta con motivaciones cuestionadas

De todas las decisiones recientes que se han tomado alrededor del PNV, una de las más controversiales es la de vacunar a niños de 3 a 11 años. La controversia inició desde antes de su implementación, cuando el Invima, el 22 de octubre, autorizó al Ministerio de Salud para vacunar a niños menores de 12 años con Sinovac.

Sin embargo, más que dar luz verde, el Invima dejó el semáforo en amarillo. El comunicado que sacó aclaraba que “no recomienda modificar la Autorización Sanitaria de Uso de Emergencia (Asue)” de la vacuna de Sinovac para incluir su uso en niños, dado “el bajo riesgo de complicaciones y muertes en los niños, comparado con los grupos de riesgo y los limitados datos de eficacia y seguridad de la vacuna en estudios con adecuada calidad metodológica disponibles a la fecha”.

Pero agregaba que, dado que la vacuna se ha usado ampliamente en niños en China y Chile sin que hayan surgido preocupaciones por su seguridad, MinSalud podía tomar la decisión de vacunar a esta población, “con base en el análisis del desarrollo de la pandemia y las necesidades en salud pública”.

MinSalud no perdió tiempo. El 29 de octubre anunciaron la apertura de vacunación para niños entre 3 y 11 años con la vacuna de Sinovac, basándose en una resolución de ese mismo día del Invima, donde esta entidad dejó en firme que no cambiaría la Asue de la vacuna para incluir niños, pero que MinSalud podía vacunarlos si así lo consideraba.

El Invima y expertos como Claudia Vaca, directora del Centro de Pensamiento de Medicamentos, reconocen que los estudios observacionales de China y Chile proporcionan datos confiables, especialmente en materia de seguridad de la vacuna. “La información que en su momento fue aportada, si bien no permite modificación (de la Asue), sí da tranquilidad en materia de que sea seguro aplicar la vacuna”, le dijo a La Silla la oficina de prensa del Invima.

El lío viene principalmente porque la farmacéutica Sinovac aún no ha presentado ensayos clínicos de fase 3 en niños que demuestren, con un mayor nivel de evidencia, la seguridad y eficacia de la vacuna a gran escala, y hacen falta estos estudios para recomendar su uso con contundencia.

Esto no quiere decir que iniciar la vacunación en niños sea una decisión errónea, pero sí genera cuestionamientos sobre los motivos detrás de decidir implementarla antes de tener suficiente evidencia disponible para recomendarla.

Cuatro expertos consultados coinciden en que vacunar niños sí traerá beneficios. Por un lado, porque a pesar de tener menos riesgo de desenlaces graves, sí hay casos de niños que se enferman gravemente e incluso mueren por covid. Por otro, porque los niños siguen siendo transmisores de la enfermedad, por lo que vacunarlos también disminuye el contagio. Esto es especialmente importante cuando se habla del contagio en poblaciones de más riesgo, como adultos mayores, que suelen estar en contacto con niños.

"Es un gran paso para tener más seguridad y tranquilidad de que la mayoría de la población va a estar cubierta", dice Andrea Ramírez, epidemióloga del proyecto Covida de la Universidad de los Andes. "Hay evidencia suficiente que permite aplicar estas vacunas con tranquilidad, y tener niños vacunados con padres y abuelos con comorbilidades es una buena noticia".

Cubrir a esta población cobra especial relevancia de cara al retorno de la presencialidad escolar, donde los niños van a tener más interacción y estarán más expuestos al contagio.

Sin embargo, aunque los beneficios superan claramente los riesgos, para varios expertos no son claros los criterios epidemiológicos que orientan la implementación de esta medida en el país en este momento. Así lo han señalado, por ejemplo, la epidemióloga Silvana Zapata, asesora de la Gobernación de Antioquia, y Laura Rodríguez, también epidemióloga y profesora de la Universidad Industrial de Santander.

En cambio, hay otros factores que parecen haber incidido en la decisión.

Las otras motivaciones

“Lo que uno tendría que preguntarse es por qué el afán, teniendo en cuenta el bajo riesgo real de complicaciones en niños. Deberían por lo menos esperar los datos finales del ensayo de Sinovac, porque no tener esa evidencia le puede hacer más daño a la aceptación de la vacuna”, señala Claudia Vaca.

El afán, para cuatro expertos consultados, se debe en parte al superávit de dosis que ha tenido el país durante el último mes, y que hasta esta semana no se habían podido aplicar al ritmo de 300 mil dosis diarias que MinSalud venía buscando desde mediados de octubre.

“Esas decisiones se deben a que han llegado más vacunas. Hay más vacunas y hay que utilizarlas, pero eso no es un criterio epidemiológico, es un criterio de administración. Nuestra logística está más guiada por la llegada de vacunas que por una estrategia de cobertura poblacional”, dice Luis Jorge Hernández, especialista en salud pública y profesor de la Universidad de los Andes.

“Definitivamente no hay razón para tener vacunas guardadas, la velocidad en vacunación es muy importante, indudablemente en esas decisiones hay ese componente también estratégico”, coincide Lyda Osorio, epidemióloga y especialista en enfermedades infecciosas.

Incluso, se ha sugerido que la apertura de la vacunación para niños menores de 12 años también es una forma de acercarse más a cumplir metas de vacunación que aún pintan cuesta arriba. Con esta observación coinciden tres expertos consultados por La Silla.

MinSalud se propuso llegar al 70 por ciento de cobertura de la población colombiana con al menos una dosis para el 15 de noviembre, pero queda menos de una semana y según los reportes de vacunación aún faltan alrededor de 4,5 millones de dosis para completar eso (va alrededor del 62 por ciento). Para diciembre, sostienen la meta de alcanzar 70 por ciento de cobertura con esquemas completos, para lo cual aún faltan más de 13 millones de esquemas por iniciar o completar (vamos en 43 por ciento).

El mismo minSalud, Fernando Ruiz, en sus declaraciones sobre la decisión de vacunar niños menores de 12 años, señaló que “esta decisión permitirá, además, avanzar en el Plan Nacional de Vacunación”.

Sin embargo, Gerson Bermont, director de Promoción y Prevención de MinSalud, le dijo a La Silla que las decisiones que se han tomado no tienen nada que ver ni con la disponibilidad aumentada de vacunas ni con un deseo de acercarse más a estas metas, sino con el riesgo al que están expuestos los niños.

“Seguramente vamos a lograr las metas solo con la población mayor de 12 años”, afirma Bermont. Sin embargo, esto parece improbable. En octubre se pusieron en promedio 216 mil dosis al día, mientras que para lograr la meta del 15 de noviembre tendrían que lograr 600 mil diarias en los días que quedan, y para la del fin de año tendrían que mantener un promedio de 270 mil justo cuando hay fiestas y vacaciones. 

Los que la vacunación no alcanza

De todas maneras, abrir la posibilidad a más de 10 millones de personas adicionales para recibir vacunas contrasta con los bajos porcentajes de cobertura que persisten entre algunos grupos ya priorizados, donde se destacan los adultos jóvenes. Las razones por las que no se han vacunado son diversas, desde una baja percepción del riesgo por la baja de contagios y muertes, hasta barreras geográficas o socioeconómicas, como la dificultad de pagar un transporte hasta el centro de vacunación o la informalidad laboral.

“Hablar de vacunación de niños o con terceras dosis teniendo un porcentaje de la población tan grande que no tiene segundas dosis habla muy mal de un programa de vacunación”, señala Claudia Vaca, del Centro de Pensamiento de Medicamentos.

Entre otras cosas, porque los adultos que no se han vacunado —a pesar de tener menor riesgo que otras poblaciones que ya están bien cubiertas, como los adultos mayores— sí tienen un riesgo más significativo de complicaciones por covid que los niños, por ejemplo, y es por esto que estaban priorizados dentro del plan en primer lugar.

Y aunque el Ministerio, junto con las EPS y los entes territoriales, realiza estrategias de búsqueda activa para llegar a estos grupos que siguen sin vacunarse (especialmente en territorios rurales y dispersos), no hay un avance muy rápido, y cuatro expertos coinciden en que es hora de hacer un cambio en las estrategias del PNV que desde el Ministerio se está demorando.

“Hay que ajustar las estrategias y casi que individualizarlas y personalizarlas para llegar a grupos blanco, y eso cuesta más. Cada vez que se avance en coberturas el costo va a ser mayor, y hay que cambiar la estrategia de financiación para incluir los esfuerzos para llegarle a ciertos grupos poblacionales”, opina la epidemióloga Lyda Osorio.

Para Nelson Mariño, experto en redes logísticas que ha seguido de cerca la logística del PNV desde su inicio, se está eligiendo el camino fácil: “Claramente los recursos deberían ser dirigidos a las personas que tienen más riesgo. Los niños no son grupos en riesgo. La cuestión es, ¿vacuno donde es más necesario o dónde es más fácil? Se eligió donde es más fácil, porque así se cumple la meta”.

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