La verdad que deben las Farc: siguen reclutando menores

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Las Farc sigue reclutando menores mientras están en conversaciones de paz en La Habana.

Niños reclutados por las Farc en Toribío, Cauca, una imagen tomada en agosto del año pasado, durante la explosión del conflicto con los indígenas del Cauca. Fotos: Federico Ríos

 

Hace dos semanas en el Medio San Juan, un municipio de 15 mil habitantes ubicado en el sur del Chocó, el alcalde y la rectora del Centro Educativo El Cacique de Noanama tuvieron que apresurar la decisión que habían tomado en diciembre y convertir en internado la institución que prestaba sus servicios sólo en horario diurno. No importó que aún no hubiese recursos para ello. Las voces que advertían de un reclutamiento masivo de personas, incluidos menores, por parte de la guerrilla eran cada vez más fuertes y algo había que hacer. Líderes comunitarios de la zona y algunos familiares venían dando la alerta desde hacía un mes y el tiempo estaba pasando. Después de convencer a los niños que no se fueran detrás de los guerrilleros, hoy hay 78 matriculados en el internado que apenas cuenta con unas colchonetas. Jóvenes del bajo Sipí, de Negría, de Chambacú, de Doidó, que, al menos por ahora, están salvados.

La primera semana de enero una comisión de la Gobernación de Antioquia tuvo que viajar de urgencia al municipio de El Bagre, en el Bajo Cauca, ante la alerta lanzada por una profesora a quien, supuestamente, grupos armados ilegales de la zona le habían pedido la lista de sus estudiantes. Cuando la autoridad llegó no hubo quién fuera capaz de hacer la denuncia. Nadie sabía nada, nadie había escuchado el rumor. Ni siquiera se conoció la identidad de la profesora ni del grupo armado, aunque todos asumieron que eran las Farc porque son las que más presencia tienen allí. Pero el hecho tiene a los funcionarios de la Gobernación con las alarmas prendidas, esperando aún hoy datos más concretos.

En Florencia, Caquetá, sí es un hecho que se siguen llevando a los niños. Una líder de Derechos Humanos dijo a La Silla que este año le han llegado denuncias de campesinos de las áreas rurales de San Vicente del Caguán, Cartagena del Chairá y Remolinos del Caguán. Le dicen que las Farc tratan de imponer una nueva regla: cada familia debe aportarle a este grupo plata para comprar un fusil. Si no hay plata, pueden dar un animal caro, como una res. Si no tienen ni plata ni animales, entonces en la guerrilla les reciben a cualquier miembro joven de la casa. Por obvias razones, la líder prefiere no revelar su identidad y aún no sabe cómo presentar la denuncia ante el Ejército sin meterse en problemas.

Una fuente que conoce la situación de los indígenas en el Putumayo contó que allí está sucediendo lo mismo. Las Farc le están pidiendo a familias que entreguen un hijo a las filas. "Aunque no siempre es forzado, porque allá la guerrilla sigue siendo una opción", dijo.

En la Macarena, un militar de la Operación Omega contó a La Silla en noviembre que las Farc están llegando a algunos internados del Meta a llevarse a menores de edad.

Son historias que evidencian que las Farc sigue reclutando menores mientras están en conversaciones de paz en La Habana. Y aunque no se comprometieron a no hacerlo pues no ha habido ningún acuerdo de cese de hostilidades, sí llama la atención que estén intentando engrosar sus filas meses antes de dejar las armas. Sobre todo porque el reclutamiento de menores de 15 años es un crimen de guerra y por lo tanto, más difícil de perdonar en una eventual negociación.

 

En esta imagen de las Farc en Toribío se ven muchachos muy jóvenes en las filas de la guerrilla.

El año pasado la ONU informó que en Colombia había amenazas de reclutamiento de niños desde los 8 años, que las Farc entre 2009 y 2011 vincularon menores a sus filas en 121 municipios de 22 departamentos, pero que, aunque hay un aumento de los casos, no se sabe a ciencia cierta la magnitud del problema. Es decir, que no hay cifras exactas.

Por ejemplo, en agosto del año pasado, la politóloga y periodista Natalia Springer, en un informe que trabajó durante cuatro años, calculó que el delito ha afectado a 18 mil niños.

Entre 1999 y enero 25 de este año el ICBF ha atendido a 5.092 menores (que ellos clasifican entre niños, niñas y adolescentes) desvinculados de los grupos armados ilegales y actualmente atienden 447. Ochenta y cinco municipios están clasificados como en riesgo por cuenta de este delito y los departamentos en los que hay más reclutamiento son en su orden Antioquia, Meta, Caquetá, Tolima, Cauca, Nariño, Putumayo, Araúca, Casanare y Chocó, según un informe reciente del ICBF. Casi todos los reclutados son varones y entre ellos hay indígenas y afros.

Las estadísticas también dicen que el 83 por ciento de todos los muchachos que van al ICBF desvinculados lo hacen porque se entregaron voluntariamente y que el resto ha sido rescatado. Desvinculados por voluntad propia o rescatados por la Fuerza Pública, los niños siguen llegando al punto en que en lo que va de 2013 han sido recuperados 17: uno de las bacrim, cinco del ELN y 11 de las Farc, que sigue siendo el mayor reclutador de menores en el país.

“El reclutamiento continúa porque los chicos nos siguen llegando”, dice la subdirectora del ICBF Adriana González.

Informes de inteligencia conocidos por La Silla señalan que, en el caso de las Farc, podrían ser seis mil los menores vinculados a sus filas.

Pero esas son las cifras. Los datos fríos. La otra cara es la de los 78 muchachos que entraron al internado del Medio San Juan hace dos semanas porque había el riesgo de que la guerrilla se los llevara. El gobernador encargado del Chocó, Hugo Tovar, dice que en el grupo hay niñas que ya estaban de novias de algunos guerrilleros. “Estaba todo listo para que se las llevaran”.

El gobernador titular del departamento, Luis Murillo (quien se encuentra suspendido desde agosto), le dijo a La Silla que tiene información ciudadana según la cual las Farc tendrían un campamento de niños en cercanías al Medio San Juan, en donde estarían viviendo con sueldo entre 300 y 500 menores.

“La campaña de reclutamiento de las Farc continúa al día de hoy, eso es un hecho incuestionable”, dice Murillo. Pese a esto, el gobernador Tovar prefiere no atribuir a ningún grupo el reclutamiento de menores que se da en el Chocó. Ahí operan algunos frentes de las Farc, el ELN y las bacrim.

"Los cabecillas han manifestado que el reclutamiento de menores está permitido en las Farc a partir de los 15 años. Pero se ha establecido que existen niños desde los siete años reclutados", dijo a La Silla una fuente de inteligencia de la Policía, que afirma que la guerrilla sigue vinculando actualmente menores a sus filas y que los frentes que históricamente más lo han hecho son el 10, el 29 y el 57.

Esta fuente mostró a La Silla la transcripción de unos correos entre guerrilleros que supuestamente estaban en computadores incautados. En ellos mencionan a Lorena, una chica de 14 años a la que las Farc se refieren en términos como “es perezosa y no tiene la menor idea en qué paseo está metida”. Y a Sofía, de 12 años, sobre quien dicen “tiene cuerpo para aparentar más edad”.

La Ley de Víctimas considera que estos niños son víctimas siempre y cuando sean retirados de las filas de la guerra siendo menores de edad. La subdirectora del ICBF explicó que la Unidad de Atención a Víctimas debe crear una fiducia para repararlos cuando cumplan los 18 años.

A la mesa de la Habana tendrá que llegar este tema, como una verdad que le debe esa guerrilla al país.

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