La victoria silenciosa de Petro en el POT

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En medio de todo el ruido por la caída (y subida) del precio de las acciones de la Empresa de Energía de Bogotá ha pasado desapercibido un triunfo silencioso que ya se anotó Gustavo Petro y que será mucho más importante para construir su modelo de ciudad: el hundimiento de la revisión del POT que preparó la administración de Samuel Moreno y que ha apoyado la Alcaldesa Encargada Clara López. Con eso se abre la posibildidad para que Petro pueda hacer su Plan de Ordenamiento Territorial y concretar su propio modelo de ciudad.

El Plan de Ordenamiento Territorial (POT) define qué se puede construir y en dónde. Así se determina qué ciudad se quiere. Por ejemplo, si se permite la construcción de rascacielos para hacer una ciudad densa como Manhattan (suponiendo que hubiera plata para hacerla), o si se establece que en el norte de Bogotá sólo se construyan casas con jardines.

El POT actual lo hizo la alcaldía de Peñalosa en 2000 y luego Mockus lo ajustó en 2003 para darle más fuerza a la visión de ciudad-región y más relieve a la parte rural de Bogotá. Esencialmente, el POT existente busca una ciudad densa y compacta que no gire alrededor de un solo centro y que, más bien, tenga otros ejes de vida urbana en los que las personas puedan trabajar, educarse y hacer todos los trámites públicos. De allí, por ejemplo, las megabibliotecas en diferentes lugares. La idea era reducir las necesidades de transporte de los habitantes porque podrían hacer todo cerca de su casa.

Pero hasta ahora esos objetivos no se han cumplido. Como mostraron los estudios de Steer, Davis and Gleave sobre el transporte, la gente se sigue desplazando hacia el centro todos los días y el Borde Oriental concentra gran parte de las actividades de la ciudad. Es decir, sigue existiendo un solo centro, aunque haya crecido.

Eso fue lo que decidió revisar la administración Moreno, que más que cambiar los objetivos o las políticas, lo que aspiraba era refinar el POT de Peñalosa.

Clara López siguió impulsando el proyecto de Moreno pese a que los candidatos principales le enviaron una carta pidiéndole que suspendiera el trámite del POT. Petro fue uno de los firmantes.

Petro tiene diferencias conceptuales de fondo con ese proyecto y, como el Concejo ya no tendrá tiempo para aprobar lo que le presentó Clara López, Petro podrá modificarlo parcialmente y evitarse el difícil proceso de concertación con la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR).

Eso significa que Petro tendrá más libertad para llevar a cabo su programa de ordenamiento territorial para Bogotá y dejar su huella en la ciudad por la próxima década ya que el POT tiene una vigencia de doce años.

Lo que se ha avanzado
Como Secretaria de Planeación, María Camila Uribe lideró la revisión del POT.
María Mercedes Maldonado le hizo seguimiento, como académica y asesora de la CAR, al proceso de revisión del POT. Se da por hecho su nombramiento como Secretaria de Planeación de Petro, cargo desde el que se ocupará de la revisión del POT.
Cristina Arango reemplazó a Uribe en la Secretaría de Planeación y lideró la revisión del POT en los últimos meses.

La Secretaría Distrital de Planeación preparó el proyecto desde 2008, lo socializó y lo divulgó en 2010, después de un largo proceso de estudios, concertación y críticas de diferentes frentes. Pero la revisión del POT aún tenía que superar varios obstáculos para convertirse en realidad.

El primero era concertarlo con la CAR, en lo que tiene que ver con las zonas rurales. Y no era un trámite sencillo, porque se definían asuntos ambientales sensibles como el futuro del relleno sanitario de Doña Juana.

Finalmente concertaron los puntos de fondo, como el plan de manejo de la minería y el ordenamiento del suelo rural. Quedaron en el aire la situación de cinco predios específicos, que son menos del 0,1 por ciento de la superficie que había que concertar con la CAR y que para el Distrito son urbanos y para la CAR son rurales. El Ministerio de Ambiente tendrá que zanjar esa discusión.

Actualmente, el proyecto está siendo discutido por el Consejo Territorial de Planeación, en el que tienen participación los gremios, los estudiantes, las organizaciones sociales, los ediles y otros sectores sociales. Como el Consejo Territorial todavía no ha dado su concepto -que no es vinculante pero es un requisito obligatorio- el Concejo Distrital ya no tendrá tiempo suficiente para estudiarlo.

De esta manera, Petro podrá presentar sus propias modificaciones al POT el próximo año, ahorrándose el paso por la CAR, que es el más difícil. Y si el Concejo no lo estudia en 90 días, lo podrá sacar por decreto como hicieron Peñalosa y Antanas Mockus.

De esta manera, y sin trinos de por medio, Petro obtiene un gran margen de maniobra para planificar la ciudad de acuerdo a su concepción de la Bogotá Humana.

Las diferencias entre Petro y Clara

En el equipo de Petro, María Mercedes Maldonado es la que manda la parada en el tema de Planeación. Maldonado es una reconocida experta en temas urbanos, profesora e investigadora del Instituto de Estudios Urbanos de la Universidad Nacional y fue quien lideró la negociación del POT como asesora de la CAR.

Su nombramiento como futura Secretaria de Planeación de Petro se da por descontado.

Maldonado coincide con varios puntos de la propuesta de revisión del POT de Samuel. Opina que luego de la concertación con la CAR, en la que ella participó, el ordenamiento rural quedó mucho mejor. También está de acuerdo con la idea de exigirle más a las construcciones en los llamados "suelos en consolidación". Por ejemplo, a las que, como la segunda torre de Unicentro, se han escudado en normas viejas para no cumplir con requisitos urbanísticos actuales, como explicó La Silla Vacía. Por último, también comparte la idea de cobrarle a los propietarios del suelo por poder edificar.

Pero Maldonado también ha planteado varias diferencias con el POT revisado por las administraciones del Polo. Le explicó a La Silla Vacía que la revisión del POT no contempla la escasez de suelos para construir vivienda de interés prioritario, que son las dirigidas a personas de más bajos recursos. Y permite que sea el mercado el que defina si hay suelos para ese tipo de vivienda.

Por el mismo motivo, es muy crítica del modelo de desarrollo urbano en el norte de la ciudad: afirma que se debió reservar una parte del suelo para vivienda de interés prioritario y que el Plan Zonal Norte no lo hizo.

Otra de las divergencias tiene que ver con el cobro a los dueños del suelo. El proyecto de POT de Moreno propone cobrar por construir más allá de unos mínimos. Maldonado está de acuerdo con eso, pero que cree que ese dinero no se debe destinar exclusivamente a las nuevas vías, parques, redes de alcantarillado y demás infraestructura que demanda esos proyectos, sino que propone destinar esos dineros para construir vivienda de interés prioritario en diferentes lugares de la ciudad.

Estos diferencias son claves urbanísticamente. Y ahora Petro podrá introducir esas modificaciones y mostrar en qué se traduce el modelo de ciudad humana, redensificada y verde a la que ha hecho referencia estas semanas y cómo se concretará su proyecto bandera de revitalización urbana.

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