La visión económica de Rodolfo es la de un empresario obsesionado con su balance

La visión económica de Rodolfo es la de un empresario obsesionado con su balance
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Es difícil ubicar al candidato presidencial Rodolfo Hernández en una corriente de pensamiento económico más allá del pragmatismo de un empresario obsesionado por no tener pérdidas. 

Como su propuesta económica no está estructurada —su programa de Gobierno se presenta como “un punto de partida abierto al aporte de todos los colombianos”— es prácticamente imposible sacarle las cuentas.

Sin embargo, de las ideas que allí contempla, y tras conversar con tres exasesores de Hernández y dos analistas económicos sacamos estos 5 puntos que resumen su visión económica:

1. La obsesión por la austeridad y el balance en negro

Rodolfo Hernández muestra como una medalla de honor el logro de haber saneado las finanzas de Bucaramanga. Recibió la ciudad con un déficit de 236 mil millones de pesos que no contaban con respaldo financiero, y dejó un superávit de 48 mil millones de pesos.

Tres funcionarios que trabajaron con él coinciden en que como alcalde cuidaba cada centavo, promovía la austeridad a rajatabla, se reunió con representantes de los bancos con los que Bucaramanga tenía deudas y renegoció directamente las tasas que manejaban para el municipio.

“Para Rodolfo las cosas tienen que producir dinero, en su intervención en el Acueducto de Bucaramanga, la directriz era que la empresa tenía que producir utilidades y dividendos, esa era su obsesión”, recuerda Florentino Rodríguez, quien fue representante de Hernández en varias juntas en su primer año de gobierno (entre ellas la del Acueducto) y terminó separándose por desacuerdos en decisiones en esa junta directiva.

“Tiene un dicho que repetía todo el tiempo: ‘el que gasta en lo que no es menester, es que quiere empobrecer’, que dizque se lo enseñó su abuela Lola”, recuerda Felix Jaimes, quien trabajó con Hernández como asesor de su despacho en la Alcaldía y sería su ministro de Transporte si gana.

En campaña Rodolfo ha dicho que si es elegido ahorrará dinero recortando gastos de funcionamiento de la Nación, reduciendo el cuerpo consular, gastos de telefonía y transporte para funcionarios públicos, e incluso dejando de ofrecer café en las oficinas de la Casa de Nariño.

Para el analista y ex viceministro de Hacienda, Andrés Escobar, estos recortes son poco significativos para el tamaño de las finanzas de la Nación.

“De donde podría él recortar, quitarle carros, celulares a funcionarios del gobierno, embajadas, eso no suma ni 400.000 millones al año, suena bien para la galería pero ahí no está el ajuste fiscal que necesita Colombia”, dice.

Según el experto, 8 de cada 10 pesos que gasta la Nación son muy difíciles de recortar porque corresponden a giros a las regiones, pensiones y transferencias sociales, protegidas constitucionalmente.

2. La fe en el sector privado

Para Hernández, un mercado donde hay competencia funciona bien y no necesita tanta intervención estatal. Rodrigo Fernández, líder de contratación pública de su administración, explica que esa premisa estuvo detrás de las modificaciones que hizo el exalcalde al esquema de contratación de Bucaramanga.

En 2016, Hernández implementó en la ciudad el modelo de los contratos tipo, que convirtieron en ley a nivel nacional un par de años después. En esencia, el modelo consiste en que la Alcaldía establece unas condiciones estándar que deben cumplirse para la ejecución de cualquier contrato con el fin de evitar que se hagan a la medida de un proponente específico.

Como resultado de esta medida, Bucaramanga pasó de tener 1,4 oferentes por licitación en promedio en 2015, a 42 en 2019.

“Esto ocurre cuando hay competencia, no solamente se combate el tema de la corrupción, sino que se reducen precios”, dice Fernández, quien hoy apoya la campaña a la Presidencia del exalcalde.

“Es un tipo que cree en el mercado, que no es amigo de la regulación excesiva, que considera que en el capitalismo tiene que haber ganadores y perdedores y el privado debe asumir el riesgo (…) En su trayectoria de constructor tiende a ver como un obstáculo al Estado”, nos dijo a su turno un exasesor del alcalde que nos habló a condición de no ser citado.

Si bien su programa no es específico en su política de desarrollo empresarial, sí incorpora varias ideas que van en línea con esta visión, por ejemplo: promueve reducir impuestos como el 4 por mil y crear una exención de renta para las empresas durante sus primeros cinco años de vida, para facilitarles el arranque.

También dice que las Alianzas Público Privadas son “la mejor alternativa para desarrollar obras de infraestructura”, y menciona en varias ocasiones la necesidad de una alianza empresa-estado para mejorar condiciones de trabajo de las mujeres y promover una mayor inversión en el país.

3. Un estado proteccionista del agro

“César Gaviria destruyó a Colombia”, dijo Rodolfo Hernández hace dos semanas en Ibagué, cuando dijo que la apertura económica promovida por el expresidente liberal obligó a muchos campesinos a migrar del campo a la ciudad, por cuenta de la competencia extranjera.

“Los tratados de libre comercio han puesto al productor campesino a competir con toda la agroindustria de países desarrollados que le inyectan al campo subsidios y eso les permite tener precios con los que nuestros pequeños productores no pueden competir”, dice en su programa de gobierno.

Sus exasesores coinciden que pese a su visión pro libre mercado, Hernández considera que el sector agropecuario en particular debe ser protegido. En su programa dice que aumentará los subsidios a los campesinos y empresarios del sector agrario, en particular a los que produzcan alimentos “que tienen un gran potencial de exportación”.

Aunque no hace mención a medidas arancelarias, sí dice que no permitirá “la importación de productos cuando haya oferta interna suficiente en renglones específicos” y dice que equilibrará las condiciones a los productores colombianos con las de sus competidores en otros países. Y da como ejemplo el maíz.

4. Más bienes públicos que subsidios para los más pobres

La visión del rol social del Estado para Rodolfo Hernández se basa en dos pilares: por un lado, en mejorar la infraestructura para las personas que viven en sectores vulnerables, y por el otro en una política de subsidios administrada directamente por el Estado.

Sus asesores explican que su visión desde la alcaldía de Bucaramanga consistía más en construir infraestructura pública, escuelas, parques, vías para las personas más pobres, que en entregar subsidios directos.

Fernández, el exasesor de contratación, recuerda que para evaluar cada gasto que le presentaban al exalcalde Hernández preguntaba “qué ganan los pobres con eso”, con una visión pragmática y enfocada en la eficiencia en el gasto.

“Él cree que no hay que regalar. El programa de venta que tenía de lotes con servicios era para que la gente hiciera su vivienda con esfuerzo propio. Que se fortalecieran como personas”, dice Felix Jaimes.

Sin embargo, en su programa de gobierno dejó escrita la propuesta de “analizar una figura de renta básica, concentrando en un solo pago familiar todos los subsidios existentes”, y centralizando el manejo de esos subsidios en el Banco Agrario (hoy los giros se hacen con la banca privada), que daría una tarjeta de crédito a “cero costo” a los beneficiarios.

Esto implicaría un Banco Agrario más robusto que le quitaría un negocio a la banca privada.

5. Una tributaria que no es clara

Rodolfo Hernández no tiene una propuesta de reforma tributaria concreta, de hecho ha dicho que no necesitará una reforma si “se para la robadera”. En su programa de Gobierno y en varias entrevistas ha dicho que hay 50 billones que de entrada le ahorrará su Gobierno con políticas anticorrupción. Una cifra de la Contraloría que no tiene un sustento claro. 

Más allá de esa cuenta, en su programa de Gobierno Hernández plantea varias propuestas que sí implicarían una reforma tributaria, aunque pequeña, que debe pasar por el Congreso. Además de las exenciones a las empresas y la eliminación del 4 por mil, Hernández propone cambiar el IVA de 19 por ciento por un impuesto similar al impuesto al consumo con una tarifa menor, 10 por ciento que no se pueda descontar.

“Una movida en este sentido terminaría por aumentar el costo de la producción de algunos bienes y servicios, sobre todo de aquellos que tienen procesos de producción más complejos", explicó en este informe el Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana.

Para el presidente de la SAC, Jorge Bedoya, esta medida podría tener un efecto similar a la propuesta de IVA de la reforma tributaria de Alberto Carrasquilla: encarecer el precio de los alimentos.

Dado que el programa es un documento abierto para la discusión, no es claro si el candidato termine por presentar una propuesta tributaria más amplia en caso de ser elegido.

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