Las 6 cosas que marcarán los próximos 100 días del Gobierno de Petro

Las 6 cosas que marcarán los próximos 100 días del Gobierno de Petro
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Hoy se cumplen 100 días de Petro. De acuerdo a lo expuesto hoy en una charla organizada por La Silla Vacía y a la que asistieron el exministro Mauricio Cárdenas; el secretario general de la Presidencia, Mauricio Lizcano; la senadora verde Angélica Lozano; el director de la Campaña Colombiana contra las Minas, Álvaro Jiménez; y Gonzalo Araújo, codirector de la firma Orza, estas son seis cosas que seguramente marcarán los próximos 100 días:

1. La agenda legislativa mira a la seguridad social

El Gobierno Petro ha dicho que llevará a la próxima legislatura tres grandes reformas: la laboral, la pensional y la de salud. Son tres reformas ambiciosas que tienen una lógica completamente diferente al sistema vigente esbozado por la Ley 100 que ha regido este sector desde que congresistas como Álvaro Uribe la impulsaron en 1993.

Los detalles sobre la reforma laboral que ha dado la ministra de Trabajo, Gloría Inés Ramírez, no han ido mucho más allá de decir que quiere desarrollar el artículo 53 de la Constitución, que establece que se debe hacer un nuevo estatuto del trabajo. Aunque el presidente Gustavo Petro ha hablado de “estabilidad laboral”, con lo cual se prevé que podría haber reglas para hacer más difícil los despidos. Y definitivamente habrá una reforma para considerar que las horas nocturnas arrancan a las 6 de la tarde y no a las 9 de la noche como sucede hoy.

Sobre la reforma a la salud, tanto el presidente como la ministra de Salud, Carolina Corcho, es claro que ellos quisieran acabar con el aseguramiento privado a cargo de las EPS, que es el pilar de todo el sistema. Sin embargo, esta reforma es más difícil. Por un lado, es impopular. En todas las encuestas aparece que los colombianos tienen una mejor percepción de las EPS que del presidente y su ministra. Además, dentro de la coalición hay sectores importantes, incluyendo al presidente del Senado, Roy Barreras, que no le caminan.

Embarcarse en esta reforma en vísperas a las elecciones de octubre de 2023, con las complicaciones técnicas que implica y con las limitaciones de gestión y coordinación interinstitucional que ha demostrado el Gobierno es arriesgado. Posiblemente, se termine posponiendo y probando primero la puesta en marcha del programa preventivo en salud que lanzó el Gobierno la semana pasada.

Y la tercera reforma, es al sistema de pensiones. Es otra reforma ambiciosa que busca crear un sistema de pilares, que fusiona los dos regímenes actuales, el privado y el público. Será más fácil de tramitar porque el mismo MinHacienda Ocampo la propuso en el programa de Sergio Fajardo, como anota el exministro Cárdenas. La diferencia es que ellos proponían que los primeros dos salarios mínimos se fueran a Colpensiones mientras que el Gobierno Petro propone que sean cuatro. Al final, seguramente se pueden partir diferencias.

Pero se trata de una reforma atractiva, pues de entrada le liberaría a Hacienda más de 15 billones de pesos que hoy tiene que destinar del presupuesto el Ministerio para Colpensiones. Con esos recursos adicionales Hacienda podría invertir en más subsidios y caminar en la dirección de la prometida renta básica.

Como todos estos proyectos tendrían que pasar por la Comisión Séptima del Congreso es imposible que tramiten las tres al tiempo. Por eso, lo más probable es que prioricen la pensional que es la que tendría un impacto político más directo sobre las elecciones del 2023.

2. El talante de Petro será revelado por tres decisiones claves

La del salario mínimo, la destinación del recaudo de la tributaria en el presupuesto y los subsidio a los combustibles. Cárdenas, el exministro de Hacienda, señala que en los próximos tres meses Petro enfrentará una tensión entre el pasado y el futuro porque esas decisiones tienen un gran impacto económico pero también político y social.

En la discusión del salario mínimo, cuya negociación comienza ahora en diciembre y se tiene que definir antes de finalizar el año, arranca con el resultado de la inflación (que será entre 11 y 12 por ciento) más el aumento de la productividad (que va entre 1,5 y 3 por ciento). Es decir que arranca con un piso del 13 por ciento que viene del pasado. Y con una economía que creció este año por encima del 7 por ciento.

Pero con un futuro menos prometedor: con un contexto mundial muy probablemente de recesión, con una inflación disparada en Colombia y en el mundo y con pronósticos de crecimiento por debajo del 2 por ciento.

Si Petro sube el salario por encima del 15 por ciento —dice Cárdenas— la espiral inflacionaria puede salirse de control.

Otra decisión clave es sobre el precio de la gasolina, cuyo subsidio abre todos los días el hueco fiscal más grande. El Gobierno decidió ir subiéndolo 200 pesos al mes, con muchas excepciones, pero eso no es suficiente pues el galón está por los 9 mil pesos y el precio real sería casi 10 mil pesos más alto. Además no ha tocado el ACPM.

Liberar el precio es la única medida que ayudaría a bajar el galopante déficit fiscal pero tendría un impacto social y político grande pues el precio del transporte y de todo subiría. En otros países, como Perú, terminó en protestas contra el Gobierno de Pedro Castillo.

Pero sin mensajes contundentes sobre la capacidad del Estado colombiano para pagar sus deudas, los inversionistas extranjeros, que tienen 171 billones de pesos en TES, pueden decidir salir de sus bonos y eso tendría un impacto impredecible sobre la economía.

Y la tercera decisión tiene que ver con la adición al de cerca de 20 billones de pesos, más un menos un cuarto de lo que es el actual presupuesto de inversión, que llegará del recaudo de la tributaria. Ahí Petro revelará qué tanto tiene sus ojos puestos en reducir el déficit fiscal por las razones anteriores o en los incentivos políticos y electorales. En el primer caso, usaría parte de la plata para pagar el déficit y reducir el peso de la deuda. En el segundo, optaría por apuntalar su popularidad con gasto social para garantizar el triunfo del Pacto Histórico en las elecciones regionales.

Según dijo el presidente en su última reunión con directores de medios, lo invertirá en lo segundo porque el presupuesto corriente del próximo año ya tiene previsto el pago de la deuda.

3. Negociación con el ELN y primeros resultados de la Paz Total

Según le dijo a La Silla el senador Iván Cepeda, arquitecto de la Paz Total, la mesa de negociación con el ELN se instalará y arrancará en los próximos días. Es una negociación que será difícil porque el ELN, a diferencia de las Farc, nunca ha soñado con llegar a la Casa de Nariño a gobernar sino que cree en el “poder popular”. Eso hace un poco más difuso su norte y el marco de la negociación.

También ha tenido siempre serios problemas de unidad de mando. Es decir, a los del Coce los frentes no les reconocen la autoridad que sí le reconocían los de las Farc al Secretariado. Y por último, está el detalle de que es una guerrilla binacional y que no se manda sola, sino que el Gobierno venezolano tiene sobre ellos una gran injerencia.

Dicho todo eso, el Gobierno Petro tiene varias cartas a su favor: se le adelantó a la Convención Nacional del ELN (una gran conversación nacional) con su propuesta de diálogos regionales; no le ha impuesto ninguna línea roja a la guerrilla; sacó una ley que le permite hacer acuerdos parciales con lo cual no necesitaría tener el consenso de todo el grupo; a Nicolás Maduro le conviene empujar esta negociación para reposicionarse internacionalmente como un facilitador de paz y no como el dictador violador de derechos humanos que es hoy; y existen muchas más afinidades ideológicas entre el gobierno de Petro y el ELN de lo que existieron en el pasado con otros gobiernos lo que ayuda a construir confianza.

Fuera de esta negociación, se continuarán con los acuerdos humanitarios entre bandas para replicar lo que está sucediendo hoy en Buenaventura, que por primera vez en años ha sentido un alivio humanitario. Y en este contexto de ceses de fuego parciales, el Gobierno sacará adelante la ley de acogimiento que crea incentivos como que puedan lavar una parte de su dinero para convencer a los grupos armados que dejen la violencia.

Hasta ahora, en los primeros 100 días el Gobierno no ha logrado reducir los homicidios de líderes en las regiones. Para los próximos “La expectativa en las regiones es que esa política de Paz Total comience a traducirse en una reducción de la violencia”, dice Álvaro Jiménez, director de la Campaña colombiana contra las minas, quien confía, además, que así será.

4. La gobernabilidad se mantendrá con mermelada y encuestas

Gustavo Petro logró una coalición más grande en el Congreso que la muy grande que consiguió Juan Manuel Santos en su primer año del Gobierno cuando todavía estaba con Uribe. Es una coalición variopinta, unida a punta de repartición burocrática y con pocas afinidades ideológicas.

En los próximos tres meses, la senadora verde Angélica Lozano anticipa que se mantenga así si el presidente logra mantener la popularidad que tiene hoy por encima del 50 por ciento. Lo que no significa que al interior de la coalición no se vayan a dar forcejeos y negociaciones que moderen las reformas que quiere Petro, sobre todo en el sector salud. La Comisión Séptima del Senado, conformada casi en su totalidad por nuevos congresistas, será un reto para la ministra Corcho.

Pero para limar estas asperezas el Gobierno contará con una billetera reforzada con 20 billones de pesos aún no asignados, y un Plan Nacional de Desarrollo donde se pueden cumplir los deseos de los legisladores. 

5. Un año atravesado por las elecciones regionales del 2023

Aunque las elecciones de alcaldes, gobernadores, concejos y asambleas son hasta octubre, desde que arranque el próximo año el mundo político tendrá sus ojos puestos en esa fecha. Muchas decisiones del Gobierno y del Congreso estarán atravesadas por esos cálculos electorales.

Por ejemplo, la adición presupuestal. O la decisión sobre si embarcarse en la reforma de la salud o no. O sobre los subsidios que se entreguen.

Siendo un año electoral, desde la oposición también habrá un afán por consolidar unas caras y un discurso. Y claramente, el terreno de la disputa política será el económico, pues el enemigo número uno del Gobierno será la inflación.

Por ahora, el uribismo ha llevado la voz cantante de la oposición, pero desde ya se perfilan otras voces. Por ejemplo, la del exsenador Jorge Enrique Robledo, quien seguramente empujará su partido Dignidad a jugar un rol en las elecciones locales así como los Galán con el Nuevo Liberalismo y Sergio Fajardo con Compromiso Ciudadano.

6. La ola invernal será el hilo conductor del Gobierno

“Los próximos 100 días para el Gobierno estarán centrados en la ola invernal”, dice el director del departamento administrativo de la Presidencia y Secretario General, Mauricio Lizcano. “Esto facilitará y acelerará lo que el Gobierno quiere hacer”.

Petro ya declaró la “situación de desastre nacional”, una figura con la cual logró una destinación presupuestal de más de 2 billones de pesos para atender la ola invernal: para relocalizar de forma permanente poblaciones enteras y para atender el hambre.

El presidente quiere hacer ollas comunitarias por todo el país, a cargo de las juntas de acción comunal con recursos del gobierno, lo que en la visión oficial permitirá aliviar el hambre, llegarles directamente a las poblaciones más pobres y estimular lo que el presidente llama “la economía popular”. Es decir, con recursos del gobierno a las juntas de acción comunal, Petro espera que estas les compren directamente a los campesinos y así comenzar a mover otros circuitos comerciales por fuera de las grandes cadenas empresariales. “Este será el gobierno de las alianzas público-populares”, dijo Petro en la reunión con directores de medios.

Más allá de qué tan efectivo sea esto para paliar la situación de miles de damnificados, políticamente también será muy rentable puesto que las juntas de acción comunal son el primer eslabón del aparato político electoral. En esta apuesta será clave la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, una entidad multipropósito que puede gastar especie e infraestructura con pocos controles bajo las figuras de emergencia.  


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