Las adhesiones de militares a Petro ahondan la polarización en la Fuerza Pública

Las adhesiones de militares a Petro ahondan la polarización en la Fuerza Pública
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Adhesión de oficiales retirados a la campaña de Gustavo Petro | Foto: Twitter de Gustavo Petro

La semana pasada, Gustavo Petro publicó una foto en la que se adherían tres generales retirados a su campaña. La publicación es uno de sus últimos esfuerzos en esta recta final a la Presidencia para generar confianza dentro de las Fuerzas Militares y la Policía. Se trata de instituciones que Petro quiere reformar y en las que tiene un sector en contra, como el propio comandante del Ejército, Eduardo Zapateiro.

Pero la estrategia de Petro profundiza la polarización entre sectores de la Fuerza Pública, pues está trabajando de manera visible solo con un sector de militares y policías retirados. Es liderado por la corporación Veteranos por Colombia, cercana a políticos de izquierda y a la que pertenecen los cuatro oficiales que aparecieron en la foto.

Entre ellos, hay tres generales, dos del Ejército y uno de la Fuerza Aérea, en lo que es la primera adhesión de este nivel para un candidato de izquierda en el país. Esta organización a su vez es contradictora del sector mayoritario de veteranos, que incluye a la Asociación de Oficiales Retirados de las Fuerzas Militares (Acore), que ayer le cantó su apoyo a Rodolfo Hernández.

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El plan del petrismo para generar confianza en la Fuerza Pública

El pasado lunes, el candidato Gustavo Petro publicó una carta a los soldados y policías de Colombia. En ella explicaba la reforma estructural que haría de la Fuerza Pública, pero también daba garantías a los derechos sociales y de bienestar de sus miembros. La carta estaba dirigida a la tropa y es el último acto político para generar confianza frente a sus propuestas de seguridad y defensa.

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El candidato de izquierda habla de cambios grandes: que la Policía pase del Ministerio de Defensa al ministerio del Interior o al de Justicia; desmontar al Esmad de la Policía; acabar el servicio militar obligatorio; dejar de combatir de la misma manera el narcotráfico; quitarle el fuero a policías; democratizar el sistema de ascensos para que soldados rasos tengan la misma posibilidad de ascender que los oficiales; incluso cambiar la doctrina de la seguridad nacional y el enemigo interno con la que ha funcionado la Fuerza Pública.

Es básicamente un cambio de la visión con la que tanto soldados como oficiales han combatido la violencia y el conflicto del país. Un paradigma del que Petro ha sido crítico y que él señala como “política de la muerte”, que se suma a sus críticas sobre las alianzas de altos mandos de la Fuerza Pública con actores armados ilegales como el Clan del Golfo

Esas críticas lo han enfrentado incluso al comandante actual del Ejército, Eduardo Zapateiro. El general atacó al candidato por un comentario en el que Petro criticó estas alianzas con el narcotráfico. En esa misma coyuntura, la revista Semana publicó un artículo sobre el temor de algunos militares activos de que gane la Presidencia.

Por eso, Petro en su carta intentó mandar un mensaje de que, a pesar de las reformas, va a haber una política de respeto e incluso de defensa de los derechos de policías y soldados.

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“Le puedo decir que hay un acercamiento muy importante (a miembros de la Fuerza Pública), para llegar a la posibilidad de que se diluyan miedos que han sido artificialmente construidos, por quienes malintencionadamente quisieran que el gobierno de Petro comience con una disputa o contradicción con la Fuerza Pública”, dice el senador Iván Cepeda del Polo Democrático y quien ha aportado a la propuesta de seguridad y paz de Petro.

La estrategia para diluir los miedos en la Fuerza Pública de Petro ha pasado por considerar oficiales retirados como candidatos al Ministerio de Defensa, a pesar de la propuesta del mismo candidato de fortalecer el mando civil. Hay versiones, según dos fuentes con conocimiento de la situación, pero que no pudimos confirmar, sobre acercamientos de la campaña con generales en retiro como Oscar Naranjo, quien llegó a ser vicepresidente de Juan Manuel Santos, o Alberto Mejía, quien fue comandante del Ejército y ya ha desmentido y descartado estos acercamientos. 

Esto ha sido un trabajo hasta ahora privado y sin nombres claros. Pero, en paralelo otra estrategia del Pacto para ganar confianza ha sido acercarse al sector de militares y policías retirados, liderados por Veteranos por Colombia. Esta es una corporación que lleva apenas dos años de existencia, ha trabajado en temas de reconciliación y paz, y que según dice su director, Alfonso Manzur, tiene alrededor de mil miembros.

Esta corporación ha sido muy cercana al petrismo. En la foto que publicó la semana pasada el candidato en su Twitter, donde aparecían tres generales de esta corporación, también estaban el senador Cepeda y Alfonso Prada, jefe de debate del Pacto. Incluso uno de sus miembros más visibles, el sargento Alexander Chalá, fue candidato al Senado en la lista cerrada del Pacto Histórico; pero se quemó porque tenía el renglón 30.

La entrada de Veteranos por Colombia se hizo inicialmente en un evento en marzo, antes de las elecciones legislativas, en el Hotel Tequendama. Luego, a finales de abril, hubo una convención de 21 asociaciones de retirados de la Fuerza Pública en Cali que le cantaron su apoyo a Petro y de la que también estuvo al frente esta corporación.

Justamente el vocero de este grupo de asociaciones es Alfonso Manzur. “Gustavo Petro ha sido muy respetuoso de la postura frente a una transformación y una reforma de la Fuerza Pública. De tiempo atrás nos ha estado haciendo consultas con el fin de que sea de los mismos militares, que conocemos la institución y el Ministerio de Defensa, de donde nazca una transformación de la Fuerza Pública”, dice Manzur.

Incluso para cerrar la campaña de este sector de uniformados en retiro al Pacto tienen planeado un evento de cierre en el hotel Dann Carlton en Cali, este viernes en la tarde. Según le dijo a La Silla Manzur, esperan tener una asistencia de dos mil personas entre uniformados veteranos y sus familias. 

A pesar de este respaldo que ha recibido Petro, el sector de Veteranos por Colombia es minoritario dentro de la reserva, no tiene muchos oficiales dentro de sus corporados y hasta ahora solo son visibles tres generales. Además, su cercanía a la izquierda no le ayuda a Petro en su estrategia de generar confianza en una Fuerza Pública politizada. Una muestra son las reacciones del otro grupo de asociaciones de veteranos, en el que está la Asociación de Oficiales en Retiro de la Fuerza Pública (Acore) y la Asociación Colombiana de Soldados e Infantes de Marina profesionales en retiro y en pensión (Acosipar).

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La polarización de la reserva

La carta de Gustavo Petro del pasado lunes a los miembros de la Fuerza Pública tuvo un efecto de boomerang en el sector mayoritario de la reserva. Por ejemplo, el coronel (r) Jhon Marulanda, actual presidente de Acore, la organización más representativa de oficiales retirados, le dijo a Blu Radio que la carta de Petro era tardía y manifestó su desacuerdo con las propuestas del candidato. 

Ese mismo día, en la sede de Acore, se reunieron los representantes de alrededor de 50 asociaciones –que integran la Mesa de Trabajo de las Federaciones y Asociaciones veteranos de la Fuerza Pública– con la fórmula vicepresidencial de Rodolfo Hérnandez, Marelen Castillo. Al final de la tarde le cantaron su apoyo y hoy sacaron un comunicado en rechazo a la carta y las propuestas de Petro.

Las razones de fondo son esencialmente antipetristas y de temor a la izquierda. “En el caso de que gane Rodolfo Hernández, nosotros creemos que tenemos más margen de maniobra. Porque en los gobiernos de izquierda lo que vemos es que manejan a la Fuerza Pública como ellos quieren”, dice Marulanda, presidente de Acore, sobre el pensamiento de la mayoría de miembros de la asociación que dirige, que defiende la doctrina del enemigo interno y ha apoyado al presidente Iván Duque

“Lo qué pasa con Gustavo Petro es que todo el mundo conoce su procedencia como guerrillero”, dice Raul Musse, soldado profesional retirado y vocero de Acosipar, la asociación más grande de militares rasos. El pasado en la insurgencia de Petro, las críticas a la Fuerza Pública y las reformas a la doctrina le generan desconfianza a Musse, quien trabajó como miembro de la UTL del representante a la Cámara por el Centro Democrático, José Jaime Uscategui.

Tanto Marulanda como Musse coinciden en que los acercamientos de Petro al sector de la reserva liderado por Veteranos por Colombia no les generan confianza. Dicen que son una minoría y que temen que politicen la Fuerza Pública.

Frente a estas críticas, el director de Veteranos por Colombia, Alfonso Manzur responde que la Fuerza Pública ya está politizada. Y agrega: “Ellos tienen unas asociaciones que se han unido a Acore, como nosotros tenemos asociaciones se unieron a Veteranos por Colombia. Entonces tal vez podemos ser minoría, pero en seis meses los vamos a superar en número”.

Esta polarización entre un sector mayoritario y uno minoritario puede reflejar tensiones internas dentro de la misma Fuerza Pública. Si bien estos son militares y policías retirados y no tienen las mismas restricciones políticas que los activos, son un buen termómetro para medir el clima interno de la Fuerza Pública, según explica Armando Borrero, quien fue consejero presidencial de seguridad y profesor de la Escuela Superior de Guerra.

Para Borrero la politización dentro de la Fuerza Pública es algo normal y no exclusivo de Colombia. Pero dice que en nuestro caso es problemático por el contexto de más de 50 años de conflicto armado interno y la partidización dentro de la Fuerza. “Son 58 años de conflicto interno sumamente politizado. De un paradigma en que las fuerzas militares son las defensoras del Estado contra una guerrilla de izquierda muy ideologizada”, dice.

“Si uno necesita para medir el grado de politización dentro de la Fuerza Pública, los retirados son un buen campo de estudio. Pero hay que tener en cuenta que esos veteranos pasaron toda su vida en el conflicto armado interno y tienen una visión del asunto en términos de amigo-enemigo”, agrega el profesor Borrero, que ha formado muchos militares a lo largo de su carrera.

Esto no significa que ante un eventual gobierno de Petro los militares van a desconocer su autoridad. Pero Borrero dice que las reformas que se hagan tienen que ser respetuosas de la institucionalidad. Algo que Victor Gaviria, el asesor en temas de seguridad de la campaña de Petro, también admite: “las reformas se tienen que hacer con mucho tacto”.

Por ahora, los esfuerzos de Petro por generar confianza en los uniformados desde el sector de Veteranos por Colombia no despolariza su aproximación a la Fuerza Pública. El candidato también parece haberse arrepentido en ofrecer el MinDefensa a un oficial retirado; hoy anunció que sería una mujer en Caracol Radio, pero no dio ningún nombre.

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El candidato sin embargo no está preocupado de que no le obedezcan. “El liderazgo es fuerte en mi caso. Igual que me ve durmiendo en la casa de los campesinos, me verá durmiendo en los campamentos donde duermen los soldados”, le dijo ayer a La Silla Vacía en una entrevista. 

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