Las cinco piezas que Santos mueve con la Ley de Regalías

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La ley de regalías presentada por el Ministro de Minas Carlos Rodado tiene con los pelos de punta a los  senadores y representantes. En su presentación, no hubo ausentismo.

 

El gobierno está convencido de que en los próximos ocho años le entrará mucha plata al país por concepto de petróleo, oro, carbón, gas y níquel. Y con el argumento de evitar que esta bonanza se vuelva en una maldición, presentó ayer su reforma al sistema de regalías.

Este proyecto de reforma constitucional busca reorganizar la forma como se distribuyen los ingresos percibidos por la explotación de los recursos naturales del subsuelo colombiano y aunque solo busca cambiar dos 'artículitos' en realidad modifica de manera significativa la forma como está distribuido el poder económico entre el nivel central, las regiones y los municipios.

Dado que afectará de manera directa los bolsillos de 790 entidades territoriales, que reciben el 60 por ciento del total de regalías, la oposición al proyecto en el Congreso será inmensa.  Sobre todo, de los representantes de los 17 departamentos y 60 municipios que de este total perciben el 95 por ciento de las regalías directas.

En los próximos meses se verá un intenso pulso de poder entre los senadores y representantes que representan a los municipios mineros y petroleros o cuyos senadores o representantes son fichas de gobernadores con aquellos que tienen sus fortines en las regiones más pobres y que saldrían fortalecidas con esta redistribución de ingresos.

En este rompecabezas de intereses, entrará a jugar además la reforma que también presentó el gobierno para permitir la reelección de alcaldes y gobernadores, que será la forma de meterse al bolsillo a los jefes de los departamentos que verán reducido considerablemente su poder con los menores ingresos que obtendrán por la vía de las regalías.

Estas son las cinco fichas del rompecabezas que Juan Manuel Santos mueve con la nueva ley de regalías (y los respectivos supuestos que tendrán que cumplirse): Estos son los cinco ejes de la reforma y su contra-cara:

 

 

1.    Entrará mucha más plata
El gobierno calcula que en los próximos diez años le podrían entrar más de 10 billones de pesos en regalías por cuenta de una bonanza minera. Estima que la inversión en minería ascenderá a 57 mil millones de dólares entre 2010 y 2015, lo cual equivale a un 20 por ciento del PIB del 2010. La producción de hidrocarburos aumentaría en un 70 por ciento hasta el 2018 y de oro en un 74 por ciento. La producción carbonífera casi que se duplicaría. Y la producción de oro aumentría un 6 por ciento anual hasta el 2020.

Solamente por cuenta del impuesto de renta que paga Ecopetrol más los dividendos que le da a la Nación, el Gobierno podría multiplicar sus recursos de $7.4 billones en 2011 a $19 billones en 2021. En total, por cuenta de la bonanza minera, los ingresos de la Nación se multiplicarían de 9.3 billones en 2011 a cerca de 23 billones en 2021 (2.0% del PIB)

El supuesto: que en realidad haya una bonanza minera. "No se debe hablar de una bonanza, como sí la han tenido países petroleros o mineros, como Noruega o Chile, que alcanzan producciones con magnitudes muy superiores a lo que nosotros podemos vislumbrar.", dijo la semana pasada el Ministro de Minas y Energía Carlos Rodado. Sin embargo, el proyecto tiene la visión más optimista sobre este tema del Ministro de Hacienda Juan Carlos Echeverry.

 
2.    El gobierno nacional centraliza el manejo de las regalías
Esta reforma constitucional le quita el manejo de las regalías a los municipios y departamentos y se la entrega al gobierno central. Por un lado, el Banco de la República manejará el Fondo de Ahorro y Estabilización, donde se guardará una proporción de los recursos de las regalías para ahorrar para las vacas flacas y evitar la ‘enfermedad holandesa’. Y por el otro, el Fondo de Competitividad Regional manejará el resto de los recursos que se dividirán entre las regiones más pobres, los municipios donde hay explotación minera y un 10 por ciento irá a ciencia y tecnología.

Los 17 departamentos y 60 municipios donde existe explotación minera y que hoy manejan el 95 por ciento de las regalías recibirán una proporción inferior de estos recursos que irá disminuyendo durante los próximos 20 años. Y estos se repartirán de manera más equitativa en todo el país, priorizando las zonas más pobres.

El supuesto: que hay menor corrupción y menor captura de rentas a nivel nacional que local y departamental (la evidencia parece demostra que así es).
3.    La planificación se vuelve cada vez más regional
La mayor oposición a esta reforma vendrá de los gobernadores que verán cómo su billetera se reduce. Las regalías representan, por ejemplo, el 70 por ciento de los recursos de la gobernación del Meta. Lo mismo sucederá con los municipios petroleros. Pero se fortalecerá un nuevo nivel de planeación a nivel regional. El proyecto del gobierno es explícito en que los recursos del Sistema General de Regalías se destinarán a financiación de proyectos regionales de desarrollo ecónomico, social y de infraestructura, a inversión en ciencia y tecnología y a generación de ahorro público. Por lo menos en teoría, lo que se busca es evitar duplicidad de gastos y generar economías de escala para que las regiones puedan invertir de manera más eficiente sus recursos.

Con el proyecto de reelección de alcaldes y gobernadores, también radicada por el Gobierno, se reduciría la oposición a este proyecto por parte de los jefes departamentales y municipales que pierden poder con esta reforma. El proyecto no prohíbe usar estos recursos para pagar deuda pública nacional y eso es uno de los temores de los senadores de regiones que hoy reciben regalías, que el Gobierno utilice estos recursos para tapar su propio hueco fiscal.

El supuesto: que las regiones más atrasadas son capaces de identificar proyectos de inversión y competir por esos recursos en igualdad de condiciones con regiones más poderosas como el Eje Cafetero, por ejemplo.
 
4.    La iniciativa en el tema de regalías es exclusiva del Gobierno
Esta reforma le da bastante poderes al Presidente. Uno de ellos es que las condiciones para la explotación de los recursos y la forma como se distribuirán los recursos provenientes de las regalías se vuelve un tema que será regulado por ley pero solo por iniciativa del Gobierno. Hoy en día el Congreso puede modificar por iniciativa propia el sistema de regalías. El otro tema tiene que ver directamente con la plata. Los recursos que entren al Sistema General de Regalías no entran al Presupuesto General de la Nación y por lo tanto el Gobierno no tiene que someter su distribución a consideración del Congreso. Esto blinda los recursos de la negociación al menudeo en el Congreso pero sustrae una cantidad importante de recursos del debate democrático y de una de las pocas funciones que tiene el Congreso que es decidir cómo se gasta la plata de los colombianos.

Supuesto: que los tecnócratas saben mejor cómo invertir el dinero que los políticos.
5.    El ahorro se vuelve obligatorio
Según el Ministerio de Minas, entre 1994 y 2009 se generaron regalías cercanas a los $42.2 billones de pesos a precios constantes de 2009. Y aunque varios de los municipios receptores de regalías aumentaron sus coberturas en educación y salud, de acuerdo con los resultados del Censo 2005, de los ocho departamentos mayores receptores de regalías, después de diez años de recibir regalías directas, solamente los departamentos del Meta y Santander presentan un Índice de Necesidades Básicas Insatisfechas –INBI- inferior al promedio nacional (27,7%).

Mediante la creación del Fondo de Ahorro, el Gobierno espera adoptar un esquema de ahorro en las regiones, por medio del cual ahorren recursos en épocas de bonanza para luego disponer de éstos en épocas de escasez.

Supuesto: que el Gobierno Central realmente ahorrará ese dinero, y que no lo invertirá en pagar su déficit fiscal.