Las claves de la mecánica política luego de las consultas presidenciales

Las claves de la mecánica política luego de las consultas presidenciales
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Las tres coaliciones que van a consulta: El Pacto Histórico, El Equipo por Colombia, La Coalición Centro-Esperanza

Después de las elecciones del 13 de marzo las normas electorales dan poco tiempo para llegar a definiciones sobre alianzas y fórmulas vicepresidenciales. La semana siguiente, antes del 18 de marzo, debe estar aclarado el panorama, según el calendario electoral que estipula la Registraduría con la resolución 4371 de 2021

De acuerdo a esa normativa estas son las claves de la mecánica después de las consultas de 2022:   

Los que pierden las consultas están amarrados a su coalición

Como en las tres consultas, la del Pacto Histórico, la Coalición Centro Esperanza y Equipo por Colombia, hay candidatos que representan oficialmente a partidos y grupos de ciudadanos, la pregunta es qué pueden hacer los que pierdan. 

Al respecto, las normas dicen que los resultados de las consultas son de obligatorio cumplimiento para los candidatos y los partidos y movimientos que los avalaron. Y eso significa que quien pierda no puede lanzarse después y por aparte a la primera vuelta presidencial porque está inhabilitado. Tampoco los partidos que avalaron esas consultas pueden presentar un candidato diferente.

Por ejemplo, si en la Coalición de Centro el exministro de Salud, Alejando Gaviria queda de segundo con una alta votación, luego no puede salir luego a competir en la primera vuelta. Si en la consulta de Equipo por Colombia, David Barguil queda de segundo, su partido, el Conservador, tampoco podría montar una campaña propia en primera vuelta.

Tampoco podrán apoyar a candidatos a primera vuelta que no hayan hecho parte de sus consultas. Por ejemplo, La U avaló a Enrique Peñalosa y si este pierde, no puede salir luego a apoyar en primera vuelta a alguien de centro o a los candidatos que se quedaron fuera como Óscar Iván Zuluaga o Rodolfo Hernández.

“Quienes hacen la consulta se obligan a respaldar al que gane la consulta”, dice Armando Novoa, ex magistrado del Consejo Nacional Electoral,

Si se incumplen estas normas, las autoridades electorales podrán anular la inscripción del candidato que reciba el apoyo.

El juego de las fórmulas y las alianzas será contrarreloj

En menos de una semana tiene que quedar todo resuelto. Solo hay plazo hasta el 18 de marzo, el viernes siguiente a las consultas, para que quede definido el tarjetón de la primera vuelta.

En términos de las fórmulas vicepresidenciales, los perdedores de las consultas pueden convertirse en las fórmulas a la Vicepresidencia solo del que ganó su consulta. Por ejemplo, en 2018 Martha Lucía Ramírez se midió en una consulta con Iván Duque y Alejandro Ordoñez, no ganó, pero luego fue elegida la fórmula de Duque.

En ninguna de las tres consultas del 2022 hay una regla específica sobre el asunto.

Para los candidatos que no están dentro de las consultas hay aún más afán para definir las fórmulas. Por eso hoy Óscar Iván Zuluaga anunció la suya y Rodolfo Hernández hizo lo propio esta semana. Antes del 11 de marzo, es decir, el viernes de la próxima semana, estos candidatos deben inscribir sus candidaturas, con fórmula, ante la Registraduría. Eso incluye a Ingrid Betancourt, Luis Pérez, John Milton Rodríguez, Luis Gilberto Murillo y Enrique Gómez, deben hacer lo propio.

Pero, como sucedió en 2018, serán quizás inscripciones y fórmulas temporales, mientras se aclara el panorama con las elecciones de las consultas y Congreso. Hace cuatro años, German Vargas Lleras se inscribió con Luis Felipe Henao, que sirvió de relleno para cumplir la formalidad. Después de las consultas Vargas escogió como su fórmula a Juan Carlos Pinzón, quien antes de eso se había inscrito como candidato.

Es decir, los cambios se pueden dar al son de los resultados de las consultas. Y puede darse que los que no entraron a las consultas renuncien para apoyar a los que sí, o que los de las consultas los recojan como fórmulas. 

El que gane la consulta está casi que obligado a llegar a primera vuelta

Según el exmagistrado Novoa, aunque en ningún artículo se menciona que quien gane la consulta está obligado a llegar hasta la primera vuelta, si no lo hace no recibiría el dinero de la reposición de votos y podría tener que pagar el costo de hacer la consulta.

“Si el que gana la consulta se baja de la aspiración presidencial la consulta termina siendo una burla al apoyo que el Estado le presta a esos partidos. A mi manera de ver no podrían recibir el dinero de la reposición” de votos. Se trata de un dinero nada despreciable. 6.372 pesos por voto. Por cada millón de votos, los candidatos recibirán más de 6 mil millones de pesos, si pueden justificarlos en gastos de campaña.

Este tema es clave en la derecha, donde el Centro Democrático y el Equipo por Colombia tienen candidatos en competencia. Y la Ley hace más costoso para el candidato de la consulta renunciar, aunque deja una puerta abierta.

“Puede pasar que ganen las consultas con pocos votos, o que después de la consulta el que gane no registre en las encuestas, o los partidos se dividan. La ley ampara ese derecho a renunciar, pero eso tiene unas implicaciones políticas y legales”, añade Novoa.

La ley 1475 de 2011, que reguló las consultas, dice que si los integrantes de las consultas incumplen los resultados y optan por retirar la candidatura ganadora deben pagarle al Estado la plata que se invirtió para la realización de las consultas. “Deberán reintegrar proporcionalmente los gastos en que hubiere incurrido la organización electoral, los cuales serán fijados por el Consejo Nacional Electoral con base en los informes que presente la Registraduría Nacional del Estado Civil. Estas sumas podrán ser descontadas de la financiación estatal que corresponda a dichos partidos y movimientos”.

Sobre un ganador de una consulta que luego se retira no hay antecedentes en el país.

Por lo general sí llegan hasta el final: pasó en 2018 con Petro y Duque, y en 2014 con Enrique Peñalosa cuando ganó una consulta contra Camilo Romero y Jhon Sudarsky. O con De la Calle que, a pesar del fracaso en votos de la consulta con Juan Fernando Cristo, hizo la tarea hasta primera vuelta.

Los que no participaron en las consultas pueden pactar con los que sí

Hay dos partidos grandes, el Liberal y Cambio Radical, y seis precandidatos que optaron por no medirse en las consultas: Óscar Iván Zuluaga del Centro Democrático; Rodolfo Hernández y Luis Pérez, avalados por firmas; Enrique Gómez de Salvación Nacional, Ingrid Betancourt de Verde Oxígeno y Luis Guillermo Murillo de Colombia Renaciente.

Ellos tienen dos opciones sobre la mesa: presentarse como candidatos propios a la primera vuelta, o, eventualmente, pueden entrar a ser las fórmulas o aliados de los que ganen las consultas, a través de acuerdos políticos institucionales.

Para que esas negociaciones se den es clave que sea de manera institucional, es decir con el visto bueno de los partidos o los movimientos de firmas que están avalando esos candidatos. Eso para que esas alianzas queden blindadas y no se repita el caso de Ángela María Robledo.

En 2018, Robledo era representante a la Cámara de la Alianza Verde, y en vez de apoyar al candidato de ese partido para la primera vuelta, Sergio Fajardo, ella decidió ser la fórmula vicepresidencial de Gustavo Petro que iba por la Colombia Humana y el Mais.

Y ahí incurrió en doble militancia porque para ser candidata a cualquier cargo de elección popular, incluida la Presidencia y la Vicepresidencia, por otro movimiento o partido, Robledo debía haber renunciado un año antes a su curul y a la Alianza Verde. Por eso, la Corte Constitucional el año pasado le quitó la curul en la Cámara que había ganado por haber sido la segunda fórmula vicepresidencial en 2018. 

Lo de Robledo se había podido dar sin lío y sin necesidad de renunciar, si el Verde hubiera apoyado a Petro desde el principio o ella hubiera renunciado antes al partido.

Ese antecedente de la Corte es clave para las posibles alianzas de ese tipo que se han ventilado en estas elecciones. Por ejemplo, Alex Char invitó a la senadora uribista María Fernando Cabal a ser su fórmula vicepresidencial. Si Cabal aceptara de manera individual, sin el consentimiento del Centro Democrático, estaría en doble militancia porque es actual militante del CD. Pero si el Centro Democrático dice que sí está de acuerdo con esa alianza y la firma, no habría lío.

Eso implicaría, en todo caso, que no tuvieran candidato propio a la Presidencia, es decir, que se bajara Óscar Iván Zuluaga. 

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