Las cuentas de la revocatoria de Petro

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A pesar de los augurios de muchos que hace pocos meses les parecía imposible el escenario de una revocatoria del mandato del Alcalde Gustavo Petro, éste parece más probable de lo que señalaban los vaticinios. La Registraduría ha certificado que se han alcanzado los apoyos necesarios para que se deba hacer la convocatoria. El Alcalde dice que las firmas aportadas no son suficientes y esa es la primera cuenta que  hay que hacer. Superada esa etapa, si es que se supera, arranca la otra cuenta la de si se alcanzarán los votos suficientes para que la decisión que se tome el día de la votación sea obligatoria. La otra es la de si la votación la ganaría o la perdería Petro.

A pesar de los augurios de muchos que hace pocos meses les parecía imposible el escenario de una revocatoria del mandato del Alcalde Gustavo Petro, éste parece más probable de lo que señalaban los vaticinios. La Registraduría ha certificado que se han alcanzado los apoyos necesarios para que se deba hacer la convocatoria. El Alcalde dice que las firmas aportadas no son suficientes y esa es la primera cuenta que  hay que hacer.

Superada esa etapa, si es que se supera, arranca la otra cuenta la de si se alcanzarán los votos suficientes para que la decisión que se tome el día de la votación sea obligatoria. La otra es la de si la votación la ganaría o la perdería Petro.

Si llegase a perder Petro arrancaría la otra cuenta, la de la elección de su sucesor. Quiénes pueden ser candidatos y quiénes no y cuáles posibilidades tiene cada uno.

En el intermedio de estas cuentas habrá otras menos cuantitativas como las que tienen que ver con predecir el comportamiento del Alcalde y su grupo político durante todo este proceso. Y una que será objeto de permanente debate que tiene que ver con la financiación del proceso tanto por parte de los promotores como por parte del Alcalde y las cuentas de cuánto nos cuesta a los bogotanos el proceso. Habrá muchas cuentas que hacer, por ahora vale la pena detenerse en las tres primeras: la del número de firmas, la de la posibilidad de alcanzar el umbral y el probable resultado.

La Registraduría ha dicho que revisó “firma por firma”, por tanto que no se trató de un muestreo, y que lo hizo cruzando la información con el censo electoral y con pruebas grafológicas para verificar que no fuera una sola persona la que firmara varias veces y otros requisitos técnicos que la recolección de apoyos debe cumplir. Los progresistas han dicho que hicieron la misma verificación y que el resultado fue bastante diferente, hay casi 200 mil firmas válidas de diferencia entre uno y otro. Esta discusión se dará en el trámite de los recursos pero es probable que la decisión de la Registraduría quede en firme.

Sobra decir que esa organización cuenta con mayores elementos técnicos que el improvisado grupo convocado por Petro. Técnicamente no debe haber mucho por contradecir, ahora el Alcalde quiere es dejar el mensaje, “la matriz de comunicación” diría él de que hay una persecución de todo el sistema encabezado por la organización electoral. Habrá pataleo y bochinche pero muy probablemente se valide lo que dijo la Registraduría y arrancamos con la otras cuentas.

Para que haya revocatoria tendrán que votar algo más de un millón doscientos mil bogotanos. Varios análisis –entre ellos los que ha hecho La Silla sobre este tema-concluyen que será difícil alcanzar esa cifra porque la “maquinaria” no tiene suficiente fuerza, está golpeada, no va a poner plata, etc. Y que los Petristas no saldrán para no sumar.

Ese análisis es a mi juicio completamente equivocado. Primero supone –contra toda evidencia- equivocadamente que hay unas organizaciones políticas fuertes en las que unos líderes le señalan el camino a sus seguidores quienes están atentos a ver qué orden les dan. Si algo han demostrado los bogotanos es que votan “como les da la gana”. La sola insinuación me parece un poco ofensiva con los electores de los cuales, claro, se excluye, el que hace ese tipo de análisis, que claro, no estaría dispuesto a aceptar orden alguna, pero es que supone que hay “otros” con menor capacidad de discernimiento o menor libertad para decidir.

En una votación como la que habría para la revocatoria la incidencia de las “organizaciones” será –a mi juicio- más bien marginal. Incluso el apoyo de determinados sectores políticos o concejales puede servir más bien para favorecer al Alcalde quien tendría como “demostrar” que hay una conspiración de mafias y etc.

Estas votaciones  no alcanzan el umbral porque han sido indiferentes para los ciudadanos pero si algo no genera la gestión de Petro en Bogotá es indiferencia y además habrá un cubrimiento mediático en la medida que se acerque la votación que no se requiera pagar para invitar a participar y que asegura que el ambiente estará suficientemente “caliente” como para que la gente se decida a votar. Un millón doscientos mil votos no son tantos si se considera que estarán habilitadas para votar casi cinco millones de personas y que habitualmente votan en Bogotá el doble de lo que se requiere.

Una de estas “cuentas alegres” la hacen –aquí también hubo un ejercicio parecido- a partir de los que no votaron por Petro que tendrían que votar en un alto porcentaje para alcanzar el umbral, en el entendido de que lo votantes de Petro no votarán o que lo harán para ratificar su voto del 2011.

Las encuestas hasta ahora disponibles indican que la mayoría de los ciudadanos de Bogotá estarían a favor de revocar el mandato de Petro. Creo que las que tiene la Alcaldía indican lo mismo por lo que los Progresistas han enfocado su batería en impedir que los ciudadanos se expresen. La evidencias le indican a Petro que su vaticinio inicial de que ese mecanismo serviría para “refrendar” y no para revocar el mandato era una “cuenta alegre”.

Cualquiera que sea la cuenta que cada uno quiera hacer, que a pesar de las matemáticas, le dará a cada quién el resultado del deseo, lo cierto es que este proceso es una enorme oportunidad para que Bogotá salga del bloqueo en el que está sumida. El Alcalde no tiene ninguna capacidad de hacer efectiva una decisión importante, en todas se estrella contra el concejo, contra el gobierno nacional, contra los miembros de la comunidad afectada. Eso es precisamente lo que se describe como una situación de ingobernabilidad y la votación pondrá como árbitro a la ciudadanía es decir que el proceso se puede resolver de la manera más democrática posible.

Que nos convoquen rápido y mientras tanto cada uno haga sus cuentas.

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