Las diez grandes historias del 2022

Las diez grandes historias del 2022
politicos-2022.jpeg

El 2022 será un año clave en la política, y por ende en La Silla Vacía. Es año de elecciones presidenciales y legislativas, el covid y la reactivación siguen siendo parte de la agenda, y en agosto la Casa de Nariño tendrá nuevo inquilino. Estas son algunas de las principales historias que definirán el poder en 2022:

¿Será Gustavo Petro el próximo presidente de Colombia ?

La gran historia política de este año es quién será el próximo presidente de Colombia. Aunque la carrera aún está muy abierta porque la mayoría de los colombianos no saben por quién votar, la gran incógnita de esta campaña es si Petro sucederá a Iván Duque en la Casa de Nariño pues él es quien representa el cambio de curso más radical.

A diferencia de los demás, Petro propone un cambio de modelo económico y es visto como una amenaza para el poder económico y político tradicional del país. También es el único que, por ahora, despierta un fervor popular. Por eso, la campaña girará principalmente alrededor de su figura como el candidato a derrotar.

¿Seguiremos el camino de Chile y/o de Perú?

Una de las preguntas que se resolverán en el primer semestre es si Colombia seguirá el camino de Chile y de Perú en el sentido que la polarización lleve al país a escoger entre dos candidatos antisistema.

En el eventual caso de que ganara Petro, está el interrogante de si su triunfo sería más parecido al del socialista Pedro Castillo en Perú, que llegó al poder con un margen muy estrecho y sin consolidar ninguna alianza política con el centro lo que lo ha convertido en un presidente con una gobernabilidad muy frágil.

O si sería más parecido al triunfo de Boric, que tiene al Partido Comunista en su coalición, pero que en la segunda vuelta hizo alianzas con figuras de centro de la política chilena para obtener más votos y apostarle a unos cambios más estables.

¿Tendrá futuro el uribismo y si sí, quién lo representará?

Álvaro Uribe arranca el 2022 con la favorabilidad más baja que haya registrado en los últimos 25 años desde que la Invamer Poll comenzó a medirlo: 19 por ciento, después de haber terminado sus dos períodos como presidente con niveles cercanos al 75 por ciento. Su futuro judicial también es incierto. El Presidente Iván Duque tampoco logra superar su desfavorabilidad del 70 por ciento.

Con esas cifras, una de las grandes historias políticas del 2022 es si el uribismo agonizará o si más bien se repartirá entre varios candidatos como Federico Gutiérrez, Óscar Iván Zuluaga y Rodolfo Hernández. Porque si bien la figura del ex presidente está en su ocaso, no necesariamente lo están sus ideas.

Dado este contexto, la primera historia del 2022 será si el Equipo Colombia acepta a Óscar Iván Zuluaga a la coalición de centro-derecha. El dilema para los exalcaldes Gutiérrez, Enrique Peñalosa y Álex Char, el partido de la U y el Conservador es el siguiente: si Zuluaga entra, el Centro Democrático le podría sumar a esa consulta como mínimo un millón de votos y darle un impulso que los catapulte a la segunda vuelta; pero, a la vez, si lo dejan entrar, el candidato que salga de esa consulta será más fácilmente marcado como “el de Uribe y el de Duque” facilitando a Petro la movilización del antiuribismo a su favor.

¿Logrará el centro hacerse oír en una campaña polarizada?

Hasta ahora, la coalición Centro Esperanza no ha logrado despertar una conexión emocional con el electorado ni tener la iniciativa en la campaña. La discusión alrededor de ellos ha sido principalmente sobre mecánica política y más allá de transmitir la idea de que no son ni Uribe ni Petro, y que rechazan el clientelismo, no es claro cuál es el modelo de país que ofrecen. La incapacidad que ha tenido la alcaldesa Claudia López para recuperar su liderazgo en Bogotá no les ayuda tampoco.

Una figura que podría contribuir a sacudir el centro es Ingrid Betancourt, quien aún tiene hasta febrero de este año para decidir si se lanza a la Presidencia.

La gran pregunta es si en un ambiente polarizado, en el que hay unas opciones carismáticas y populistas que enarbolan el cambio, lograrán hacerse escuchar y sobre todo, emocionar. Máxime cuando esta campaña estrenará un nuevo ecosistema informativo con una revista Semana nutriendo la polarización desde la derecha y medios digitales activistas de izquierda alimentando el rechazo al Establecimiento.

¿Será Rodolfo el Fajardo del 2022?

Rodolfo Hernández comienza a ser la revelación de esta campaña. El exalcalde de Bucaramanga ha pasado en pocos meses de ser un total desconocido a ser el candidato que más crece en las encuestas ubicándose ya como uno de los principales rivales de Petro.

Sin embargo, Hernández es el único de los candidatos que renunció a participar en las consultas de marzo. Esa decisión le permite hablar como candidato desde ya pero podría perder el momentum en marzo como le pasó a Sergio Fajardo en 2018, cuando era el favorito en las encuestas hasta que Petro y Duque salieron victoriosos en sus consultas.

El impacto de la economía doméstica en la campaña

Ahora que la economía logró reactivarse y que entramos en una nueva fase de la pandemia, se hacen visibles problemas económicos estructurales que estaban enmascarados por el covid. El alza del dólar, la creciente inflación, y el alto desempleo comienzan a sentirse; y la decisión de las calificadoras de riesgo de quitarle el grado de inversión a Colombia a raíz de la debacle de la reforma tributaria a mediados del año pasado tendrá consecuencias visibles con los ajustes a la tasa de interés de Estados Unidos.

Tradicionalmente en Colombia aunque la gente sentía que el país iba mal la mayoría contestaba que ellos iban bien, que estaban satisfechos con su calidad de vida. Esta tendencia comenzó a cambiar hace un año y se ha ido profundizando con la pandemia como lo muestra la última Invamer poll (el 59 por ciento está insatisfecho). Esto significa que el tema de la economía doméstica será un tema clave de campaña.

La revocatoria de Quintero en plena campaña presidencial y su pelea con el GEA

El alcalde de Medellín, Daniel Quintero, ha pasado de usar la posibilidad de su revocatoria para apalancar su popularidad a verla como una amenaza a su permanencia en el poder. Aunque en Colombia sólo ha prosperado una revocatoria y en un municipio muy pequeño, el proceso contra Quintero tiene la particularidad de coincidir con la elección presidencial.

Quintero está alineado con Petro y en contra del uribismo y de Fajardo, lo que hará de esta revocatoria uno de los pulsos más interesantes de la campaña en la ciudad en la que los otros candidatos tienen mayores opciones de sacarle una ventaja a Petro.

Para ganar su revocatoria, Quintero ha optado por definir como su enemigo al Grupo Empresarial Antioqueño, que tras las OPAS del grupo Gilinski ya nunca volverá a ser el mismo. El futuro del GEA y el reacomodamiento empresarial que resulte del pulso de este conglomerado con Quintero y los Gilinski —que han puesto a la revista Semana al servicio de su negocio— tendrá un impacto económico y político muy importante en Medellín y en el país.

Las reformas estructurales del próximo presidente

Después de cuatro años de un gobierno que pasará a la historia como aquel que no impulsó ninguna reforma estructural, el sucesor de Iván Duque aprovechará los primeros seis meses para pasar las suyas. Y hay varias en el tintero que no dan espera, comenzando por otra tributaria. El tema pensional es una bomba de tiempo y también está pendiente una verdadera reforma a la Policía y una laboral.

Si el nuevo presidente le hace una propuesta seria a Estados Unidos, sería posible también un revolcón a la política de drogas. Y, obviamente, si gana Petro, sus reformas económicas serán el tema del segundo semestre.

Las sanciones de la JEP y el informe de la Comisión de la Verdad

Este año el sistema de justicia transicional tendrá dos hitos importantes: se vence el plazo de la Comisión de la Verdad para entregar su informe final en julio y la JEP emitirá las resoluciones de conclusiones en los macrocasos del secuestro de las Farc y de los falsos positivos del Ejército, y hará las imputaciones de los otros cinco macrocasos abiertos.

Las sanciones que les imponga a los ex jefes del Secretariado de las Farc y a los generales y coroneles que ya admitieron los falsos positivos serán la vara con la que las víctimas y los demás colombianos evalúen la eficacia de esta justicia. También lo que les suceda a los militares y terceros que no han aceptado la imputación de delitos que les hizo la sala de reconocimiento y que ahora serán juzgados por el Tribunal de la JEP creará incentivos o no para aceptar los cargos en los otros macrocasos que están abiertos.

La lucha de Iván Duque por salvar su legado

En julio termina el período de Iván Duque y los próximos seis meses el Presidente luchará por dejar un legado. No le quedará fácil. Por un lado, porque Ómicron dejará al descubierto que la vacunación ha sido menos exitosa de lo que ha vendido el gobierno dado que aún falta un 40 por ciento de la población por tener las dos vacunas y hay varios países de la región con mayores niveles de vacunación como Brasil, Ecuador, Argentina, Chile y Perú por mencionar algunos.

Y por el otro, porque si bien la economía se ha reactivado —uno de los grandes logros que presenta el Gobierno— los problemas estructurales de la economía persisten como lo evidencia el alza del dólar y la creciente inflación.

Pero es quizás el área de la seguridad en la que el gobierno intentará al máximo salvar la cara dado que es la bandera del uribismo, y en la que enfrenta el mayor desafío por la creciente alineación entre el Eln y las fuerzas de seguridad de Venezuela y el deterioro de la seguridad ciudadana en varias ciudades, comenzando por Bogotá. Y porque las muertes y arrestos de cabecillas de las disidencias y del Clan del Golfo no han logrado mermar su letalidad ni parar las muertes de líderes sociales en las regiones.

Compartir
0