Las ideas que son políticamente imposibles

#ReformaTributaria

 

 

 

El presidente Santos se declaró el primer sorprendido, dijo que la propuesta significaría el incumplimiento de promesas de campaña y agregó que no había entendido el mecanismo para devolverles a los más pobres lo que pagarían por el IVA que se le impondría a algunos alimentos que hoy no están gravados.

La propuesta estaba en un borrador de la Reforma Tributaria que se filtró a los medios y fue defendida y explicada por el Ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, quien dijo que se la dejaba al Presidente para que él decidiera. Santos decidió rápido y sentenció que esa propuesta no iba.

Fue un mal comienzo para una reforma que Juan Ricardo Ortega, director de la DIAN y riguroso economista, lleva trabajando meses. El hecho develó que el Presidente no ha participado en reuniones preparatorias y que por ahora vamos en propuestas de “técnicos bien intencionados” como calificó Santos a los autores de la idea de gravar la papa con IVA.

En Colombia hay ideas que no tienen futuro. Hay algunas que incluso parecen razonables pero que no tienen ninguna posibilidad de tener éxito, simplemente porque a la mayoría de los colombianos les parece absurda. En este caso, no era muy difícil imaginar que semejante propuesta no iba durar mucho tiempo viva. La idea era mala, la justificación traída de los cabellos y la explicación incomprensible, pero sobre todo totalmente inviable.

Más allá del contenido de la propuesta, que es indefensable, la pregunta es cómo alguien puede creer que eso resiste una discusión. Hay ideas políticamente imposibles.

En los casi dos años que lleva el Gobierno de Santos hay varios casos en los que propuestas de “técnicos bien intencionados” han generado problemas políticos de proporciones, e incluso terminan sacrificando toda la idea y a veces a quien la propone.

La campeona sigue siendo la idea de permitir que las Universidades tengan ánimo de lucro contenida en el proyecto de ley de reforma de la Educación Superior. Tocó retirar la reforma y no volverla a presentar. La Ministra quedó golpeada. Dijeron que Chile, que Brasil, ambos casos cuestionables, pero aún si hubieran sido exitosos, toca conocer muy poco la reacción de la opinión pública como para creer que es posible que una idea de esa naturaleza pueda ser adoptada. ¡Que las universidades tengan ánimo de lucro! es solo comparable con que la papa tenga IVA.

Recién creado el Ministerio del Trabajo, el Viceministro Mauricio Olivera, que debe ser un “técnico bien intencionado”, se estrenó diciendo que el Gobierno estudiaba la posibilidad de aumentar la edad de jubilación. El Ministro Pardo duró varias semanas diciendo que no y entre más aclaraba, la gente que no había oído a Olivera pero que ahora oía al Ministro, se indignaba. ¡A quién se le ocurría! El Ministro insistía en que no y la gente replicaba, ¡pero a quién se le ocurre!

Al inicio del Gobierno de Santos, el entonces Ministro de Minas y Energía, Carlos Rodado, recibió una idea que traía el anterior ministro y la repitió. Que hay que eliminar el subsidio de la energía que consume el estrato tres de la sociedad. Esto es, que la clase media de las ciudades va a tener que pagar sustancialmente más por el servicio de energía eléctrica. Él mismo duró varias semanas aclarando que no había querido decir eso, que lo que pasaba es que no iba a alcanzar la plata, que había que mantener el subsidio del estrato dos. El Ministro no duró mucho en el Ministerio.

¡Que las universidades tengan ánimo de lucro, que la papa tenga IVA, que aumenten la edad para pensionarse, que le suban “la luz” a la clase media!

Los “técnicos bien intencionados” pueden gastar años esgrimiendo argumentos pero hay cosas que son políticamente imposibles. Por ejemplo, ¿alguien puede creer que es posible hacer Transmilenio para la Carrera 7ª de Bogotá? Hay unos diseños, los estudios dicen que sería conveniente, pero la gente no quiere y no cree que en una vía estrecha como es la 7ª en el trayecto de la 28 a la 92 quepa ese sistema de transporte. Hay que desistir de esa idea, hay que pensar otras como el tranvía de Petro o cualquier otra, pero esa no es viable.

¿Qué funcionario resiste una huelga de más de tres días de madres comunitarias? Que hay que profesionalizar la atención de los niños en primera infancia, que el esquema de hogares comunitarios sirvió en un momento pero que ahora los niños requieren no solo cuidado, sino aprender, etc, etc, etc. Que no, que no es posible. Las madres comunitarias son muy apreciadas por la comunidad, simbolizan lo más frágil de la sociedad y tienen un amplio respaldo político. Los “técnicos bien intencionados” podrían ahorrarse horas de trabajo, construir esquemas que las incluyan y evitarse discusiones que van a perder.

El borrador de reforma tributaria está lleno de ideas políticamente imposibles. Algunas inconvenientes, otras buenas, pero inviables. ¿Cómo puede alguien creer que es posible bajar el impuesto de los carros de gama media y alta y, a la misma vez, subírselo a los productos de la canasta familiar? ¿Quién es capaz de ganar una discusión en la que propone bajar el impuesto de renta de las grandes empresas y subírselo a los profesionales de clase media?

Pero además, ¿a quién se le ocurre?

 

 

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