Las matemáticas de Fajardo contra las encuestas no cuadran

Las matemáticas de Fajardo contra las encuestas no cuadran
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“Algo huele mal”, “Es peligroso lo que está ocurriendo”, dijo Sergio Fajardo después de conocer los resultados de las últimas encuestas, que lo han puesto en cuarto lugar en intención de voto, por debajo de Rodolfo Hernández. “Las utilizan para influir en la opinión y desvirtuar el sentido de la competencia”, trinó, y sugirió que debería haber una mayor regulación a los estudios de opinión.

El candidato, que tiene un doctorado en matemáticas, afirma que, como en el pasado, las encuestas actuales distorsionan la realidad de su posición en la campaña. Sin embargo, sus argumentos no cuadran. Van en contra de la evidencia de tres estudios de opinión separados y públicos, dependen de una encuesta desconocida, e ignoran que en el 2022 su candidatura viene más rezagada que en 2018. 

La encuesta desconocida de Fajardo

La pelea de Fajardo con las encuestas terminó siendo el palo en la rueda de su alianza con Rodolfo Hernández. Para Fajardo, la cuarta posición en la que lo ubicó tanto la encuesta de Invamer –pagada por Caracol Televisión, Blu Radio y El Espectador– y la de Guarumo y EcoAnalítica – autofinanciada y publicada en El Tiempo– estaba errada.

“Tenemos una información distinta y esa información yo la creo”, dijo. El candidato de la coalición de centro dice que en su campaña han hecho encuestas internas que lo favorecen. La empresa encargada fue Connecta, una encuestadora avalada por el Consejo Nacional Electoral (CNE), que, a diferencia de las publicadas en medios que hicieron mediciones nacionales, hizo las muestras en 10 ciudades principales.

El primer estudio –dicen en la campaña– lo hicieron antes de Semana Santa. En ese momento Fajardo superaba a Rodolfo en el margen de error, según una persona de la campaña que solo relató los supuestos resultados. La segunda medición la hicieron la semana pasada y, según ellos, muestra que Petro está en 44 %, Fico en 23% y Fajardo y Rodolfo empatados en 15 %. El 3 por ciento restante se divide en los demás candidatos y el voto en blanco.

La información de la encuesta todavía no es pública y eso le resta credibilidad e impacto porque no se habla de la metodología ni de las preguntas que podrían inducir a los resultados. Fajardo ha dicho en medios que no pueden publicar ese estudio porque tendrían que revelar información que es solo de uso privado.

Más allá de la encuesta interna de la campaña de Fajardo, ese estudio contrasta con otras tres encuestadoras que lo muestran a la baja.

Tres encuestas contra una

Los resultados que Fajardo ha tenido en las encuestas de Invamer, Centro Nacional de Consultoría (CNC) y Guarumo desde marzo del 2021 muestran que su desplome va más allá de una sola medición. Estas tres encuestadoras encabezan el Semáforo de las Encuestadoras Electorales de La Silla Vacía, que evalúa su metodología y desempeño.

En las 16 encuestas de Invamer, Guarumo y CNC– financiada por la revista Semana– que han preguntado por la intención de voto de Fajardo muestran que Fajardo se mantiene mientras que los demás crecen, y en la última medición se cae en todas las casas encuestadoras. Si se tratara de una manipulación coordinada, como sugiere Fajardo, sería una que tendría que involucrar a tres casas encuestadoras y cuatro medios de comunicación que las pagan.

Al criticar la encuesta Invamer, que frustró su acercamiento a Rodolfo, Fajardo no aportó argumentos puntuales, sino preguntas críticas. En una entrevista en Blu Radio respondió, cuando le preguntaron por detalles, que “Yo no soy el que hace la encuesta. Ni tengo preguntas, ni la forma como se seleccionó”.

Pero esa encuestadora, a diferencia del CNC y de Guarumo, fue más precisa anticipando los resultados reales de Fajardo en las consultas interpartidistas. En la última medición antes de las consultas presidenciales, Invamer de hecho sobreestimó por 1,4 puntos porcentuales el resultado de Fajardo. En la medición del 4 de marzo aparece con 37,8% en su coalición, con un margen de error de casi 3 puntos porcentuales, y Fajardo obtuvo 33,5 por ciento de los votos.

Esta encuestadora también mide la intención de voto en veredas y otras zonas rurales, cosa que no tiene la medición interna de Fajardo que solo revisó zonas urbanas.

Jorge Robledo, de la Coalición de la Esperanza, sí dio unos argumentos más técnicos sobre sus reparos con Guarumo. Según él, está viciada porque hay una mayor representatividad de los municipios de Santander, donde Rodolfo es muy fuerte, en comparación con Bogotá, donde Fajardo es más popular.

En la capital entrevistaron a 286 personas, mientras que en Bucaramanga, Floridablanca y Girón, a 174. “No hay que ser experto en estadística para concluir que esta encuesta se manipuló para inducir electores a favor de Rodolfo Hernández y en contra de Sergio Fajardo”, escribe Robledo. No recibimos respuesta cuando le preguntamos por las dudas técnicas con Invamer.

Pero Javier Restrepo, especialista en encuestas y exdirector de la encuestadora Napoleón Franco, defiende el método usado por Invamer y Guarumo. Según Restrepo, la selección de municipios se realiza de manera aleatoria. Esta selección llega a la muestra representando una región geográfica a la que pertenece. El número de encuestas en estos municipios son proporcionales al total de habitantes de la región que representan.

Por ejemplo, en el caso de Invamer, las encuestas que se hacen en los municipios de Santander son representativas de toda la región central oriental en la que se hicieron en total 468 encuestas.

Dentro de su campaña aseguran que no es que Fajardo dude de la estadística, sino de los intereses que puede haber detrás de las encuestadoras. Agregaron “tanto cree Fajardo en la estadística que por eso hemos contratado encuestas internas”.

Más difícil que en 2018

Otro de los argumentos de Fajardo contra las encuestas es que en elecciones pasadas las encuestas lo subestimaron. En efecto fue así, y frente a los resultados fue el candidato peor medido.

Pero los mismos encuestadores han explicado que sus mediciones no predicen los resultados finales, sino una foto del momento y tendencias. Y esas encuestadoras de las que Fajardo duda sí registraron repunte días antes de las elecciones del 2018, algo que no ocurre en 2022. 

De hecho, en 2018 Invamer hizo una encuesta de una semana antes de las elecciones que no pudo publicar porque la ley lo prohíbe. La registró ante la notaría para dar a conocer los resultados después de las elecciones. Mostró que Iván Duque tenía 39,5 % de intención de voto; Petro, 24,8 y Fajardo, 23,3. Todo muy parecido a los resultados reales y dentro del margen de error.

Un repunte en las tres semanas que restan tampoco está descartado, si bien sería un cambio en la tendencia. De hecho, en el modelo predictivo de Recetas electorales, Fajardo y Rodolfo Hernández quedarán empatados.

Pero aún con un repunte tardío, sería un despegue de un piso mucho más lejano al del 2018, cuando tampoco le alcanzó. En 2022, de acuerdo a la Invamer, está seis puntos porcentuales más abajo que en 2018. 

Es decir que Fajardo tiene razón en que el último mes puede ser clave para repuntar, solo que en el 2022 no hay señales estadísticas, por ahora, de que sea él quien pueda acortar las distancias para estar en segunda vuelta.

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