Las mujeres tienen penando a los partidos

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La reforma política del año pasado -que está siendo estudiada por la Corte Constitucional- obliga a todos los partidos a que al menos el 30 por ciento de las listas que presenten a cargos de elección popular, en los que se elijan más de cinco curules, estén integradas por mujeres, como un esfuerzo por lograr una participación política equitativa. Hace unos días, como lo contó La Silla Vacía, la Comisión Primera de la Cámara aprobó un proyecto de acto legislativo -una contrarreforma- que le permitiría a los partidos saltarse este artículo, si no logran inscribir a suficientes mujeres. El argumento que tienen los partidos es que es dificil encontrar mujeres que le apuesten a la politica.

Si sigue la ley de cuotas como está, los partidos tendrían hasta el 10 de agosto para conseguir que suficientes mujeres hagan parte de sus listas. De lo contrario, el Consejo Nacional Electoral anulará las listas que no se tengan el 30 por ciento de participación femenina.

Pero a tres meses de que venza el plazo para la inscripción de candidatos, algunos partidos siguen sin lograr convencer a un número suficiente de mujeres, lo que se ha convertido en una preocupacion para sus dirigentes.

En La U, por ejemplo, la participación de las mujeres es escasa y no se han creado todavía los mecanismos necesarios para vincularlas a los procesos políticos. El representante del Valle Roosevelt Rodríguez cree que una acción afirmativa no es el camino para fomentar la participación de las mujeres en la política. “Esa camisa de fuerza no puede ser la que determine la participación de las mujeres en los partidos políticos”, dice para abogar por la eliminación de la ley de cuotas.

También en Cambio Radical han tenido problemas para inscribir a mujeres en sus listas. Por ejemplo, Mauricio Zuluaga, el director del partido en Antioquia, se lamenta de que, a pesar de que su colectividad se ha acercado a invitar a muchas mujeres del departamento a participar con ellos, muchas de ellas les han puesto peros.

Dice que muchas están reacias a participar en una campaña política, pues es un riesgo financiero que preferirían evitar. Otras no quieren lanzarse a menos que tengan asegurada una victoria, pues no querrían verse entre los “quemados”. Zuluaga dice que el interés de las mujeres del partido en la región es tan bajo, que ni siquiera un número relevante de activistas y líderes sociales que han ayudado al partido se han apuntado.

Por ahora, en Antioquia, Cambio Radical sólo ha logrado conseguir a tres mujeres de 21 que necesitan para la lista del Concejo de Medellín, tres de 26 para la Asamblea Departamental y aunque para las alcaldías se ven ya varias precandidaturas de mujeres, allí también se se están quedando cortos.

En el Partido Verde se encuentran en una situación similar. Al menos eso fue lo que dijo esta semana el co Presidente y vocero Luis Eduardo Garzón en un evento de la Registraduría. De todas maneras, esto no implica que los verdes estén a favor de acabar con la ley de cuotas. Por lo menos el representante por Bogotá Alfonso Prada cree que “lo que ocurre es que el sistema está diseñado para que la mujer no tenga tradición y este artículo lo que intenta es seguirle cerrando espacios. Tenemos tres meses para estimular la participación de la mujer en los partidos”, dice.

Las mujeres no son problema para todos los partidos


La investigadora de Dejusticia Diana Esther Guzmán se opone a los cambios de la “contrarreforma” que tienen que ver con la “ley de cuotas” y en una entrada en el blog de Dejusticia en La Silla Vacía de la semana pasada, dice que quienes creen que no hay mujeres capacitadas o interesadas en participar en política desconocen la realidad del país. Aporta datos del censo del Dane y de la Mesa de Género de la Cooperación Internacional en Colombia para mostrar que, aunque las mujeres son mayoría en el país -y hay más mujeres que hombres profesionales-, ocupan apenas una fracción de los cargos de elección popular.

Además, Guzmán recuerda varios movimientos políticos de mujeres que han surgido recientemente y cree que, ante la evidente desigualdad, la ley de cuotas es una buena oportunidad para que se promueva su inclusión (y la de las mujeres) en la vida política.

También la MOE, la Misión de Observación Electoral de la OEA, defiende la ley de cuotas. Para ellos, “permitir que los partidos políticos justifiquen el incumplimiento de la cuota con la “simple” afirmación de que no hubo más postulaciones de candidatas, cuando tienen el deber de promover la formación y participación política de la mujer, resulta una salida facilista e injustificada”.

Por eso, la MOE le pidió al Congreso que se le exija a los partidos pruebas de que han realizado actividades tendientes a incluir a las mujeres en sus listas, para aquellos casos en los que digan no haber podido cumplir con la cuota de género. Y esto quedó aprobado preliminarmente pues el representante liberal Guillermo Rivera presentó una proposición en que se exige a los partidos que realicen acciones para garantizar que las mujeres estén en las listas electorales.

El ejemplo de que es posible lograr una participacion equitativa de mujeres es el Partido Mira. Desde hace un tiempo se han valido de procesos sociales y comunitarios en los que han formado mujeres dentro del partido y gracias a los cuales, para las elecciones legislativas de 2010, se presentaron con un número similiar de hombres y mujeres a las listas, lo que ahora quieren repetir.

Por eso, en el partido creen que el proyecto de acto legislativo es un gran retroceso. La senadora y dirigente del partido, Alexandra Moreno Piraquive, dice que su colectividad está en desacuerdo con que se les permita a los partidos saltarse la ley de cuotas pues va en contra de un gran logro de la bancada de mujeres en el Congreso a favor de la igualdad de género.

Además, cree que no es que las mujeres no estén interesadas en participar en política, sino que los partidos no hacen lo suficiente para integrarlas a sus procesos sociales y democráticos. “Los partidos tienen que mostrar sus procesos de integración, tienen que decir cuándo y cómo se han acercado a las mujeres y qué convocatorias y oportunidades les ha abierto”, dice.

Algunos partidos ya están haciendo más visibles esas iniciativas. Por ejemplo el Liberal, que cuenta con una Secretaría de la Mujer y tiene abierta la convocatoria “Tres mil mujeres” con la que “quiere vincular a las listas liberales a más de tres mil mujeres y más de mil menores de 30 años”.

Así, aunque todavía no han conformado las listas, esperan contar con una buena presencia femenina en ellas. Para eso, además, les han ofrecido más beneficios dentro del partido, como permitirles que se inscriban hasta el 15 de julio (las inscripciones por fuera de esta convocatoria y de la convocatoria para jóvenes están cerradas desde el 8 de abril) y según Rafael Pardo, el director del Partido, “Las mujeres que se quieran inscribir en la listas liberales no requieren de apoyo o palancas políticas, basta que tengan apoyo de una organización social comunal o de mujeres”.

Pero varios partidos siguen sin conseguir suficientes mujeres y, si continúan así, podrían -al menos en la práctica- tumbar la ley de cuotas. 

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