Las preguntas que tendrá que resolver Peñate ante la Fiscalía

Imagen
4333074145_0e6febe92c_o(1).jpg

Cuando Andrés Peñate asumió la Dirección del Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, en octubre de 2005, los periodistas que cubrían esa fuente sintieron un respiro después de las denuncias publicadas contra su antecesor, Jorge Noguera, de quien se había revelado que tenía vínculos directos con las autodefensas.

 

El ex director del DAS, Andrés Peñate, no sólo tendrá que explicar a la Fiscalía cuál fue su actuación frente a los seguimientos e interceptaciones ilegales hechas desde el organismo de inteligencia que él dirigía sino también varias de sus declaraciones que no coinciden con lo dicho por sus subalternos.

Foto: Laura Rico Piñeres  - La Silla Vacía

Cuando Andrés Peñate asumió la Dirección del Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, en octubre de 2005, los periodistas que cubrían esa fuente sintieron un respiro después de las denuncias publicadas contra su antecesor, Jorge Noguera, de quien se había revelado que tenía vínculos directos con las autodefensas.

Sin embargo, de ser ciertas las declaraciones que por lo menos cinco funcionarios del DAS le han dado a la Fiscalía en los últimos días, Peñate lejos de ejercer la transparencia que pregonó se habría enterado de los seguimientos e interceptaciones ilegales y habría creado una estrategia para mantener monitoreados los medios de comunicación.

La Fiscalía que lo investiga dentro del proceso de las chuzadas está aún evaluando esas declaraciones pero ya la Procuraduría lo sancionó por omisión porque supuestamente conocía de las actividades ilegales del DAS y no las denunció.

Los periodistas consultados por La Silla Vacía coinciden en que no creen que Peñate sea responsable por la política de persecución contra ellos y contra sus familias en razón de su trabajo, pero también concuerdan en que las versiones que hasta hoy ha entregado Andrés Peñate tienen inconsistencias entre lo que ellos saben que ocurrió y lo que el ex Director del DAS cuenta.

La Silla Vacía supo que cuando Peñate llegó a su cargo como Director del DAS fue informado sobre el rastreo a los medios de comunicación. La oficina de inteligencia realizaba seguimientos para conocer cuáles eran los temas fuertes o de investigación que publicarían los principales medios nacionales al día siguiente. Peñate inmediatamente ordenó suspender ese tipo de interceptaciones porque había otras maneras de conocer esa información.

Peñate era un joven graduado en la Universidad de los Andes, con maestría en Oxford y que venía de ser viceministro de Defensa de Marta Lucía Ramírez, Jorge Alberto Uribe y Camilo Ospina. Mantuvo su cargo ministro tras ministro porque manejaba proyectos claves de la Seguridad Democrática. Tenía una excelente reputación y por ello logró calar entre los directores de los medios de comunicación y los periodistas. Generaba empatía, era amable y muy educado y logró que muchos de los directores de medios le contaran con cuáles temas abrirían sus publicaciones los fines de semana y que los reporteros le tuvieran confianza.

Tal fue esa confianza que varios de ellos le recomendaron personalmente no aceptar el encargo de la Dirección del DAS porque pese a la salida de Noguera y de José Miguel Narváez en el DAS aún quedaban muchas “manzanas podridas”. En ese momento Noguera y Narvaéz estaban distanciados pero durante un buen tiempo habían trabajado de la mano en todas las labores de inteligencia y específicamente del G3, el grupo de inteligencia clandestino que tenía como propósito vigilar a organizaciones y personas opositoras del Gobierno de Álvaro Uribe.

La situación que los periodistas conocían era tan delicada que previnieron a Peñate e incluso le contaron que las revelaciones sobre las relaciones de Noguera con los paras eran apenas la punta del iceberg y que adentro quedaban aún muchos investigadores con nexos directos con paras y narcos y le mostraron las pruebas. A algunos periodistas, Peñate nunca les respondió; y en otros casos tomó medidas –revelandole a los funcionarios reprochados el nombre de los periodistas que le dieron la información- lo que le causó problemas de seguridad a uno de los reporteros.

En todo caso, ese fue un caso puntual, pues sus relaciones con los directores de los demás medios era excelente. Sin embargo, las declaraciones entregadas a la Fiscalía por los miembros del DAS investigados por el tema de las chuzadas cada vez incriminan más a Peñate y lo hacen ver menos amigo de los periodistas que lo que parecía.
 

Martha Leal aseguró ante la Fiscalía que el ex director del DAS, Andrés Peñate, dio la orden para realizar seguimientos al periodista Daniel Coronell.

Foto: Sara Rojas - La Silla Vacía  

Los testimonios de Martha Leal

La declaración más reciente que vincula a Peñate fue la que entregó el jueves su subalterna y persona de confianza Martha Leal durante un interrogatorio por una de las investigaciones que se adelanta en su contra.

Cuando el abogado del Colectivo de Abogados, que representa a las víctimas, la interrogó sobre los seguimientos a periodistas, Leal reconoció que mientras se desempeñaba como Directora de Análisis del DAS se realizó un video de varios periodistas. “Hasta donde recuerdo un video donde se hablaba de la vida de estas personas y de sus posibles vínculos con organizaciones al margen de la ley en lo que recuerdo especialmente eran Farc y Eln” y dijo que Andrés Peñate le ordenó revisar este video.

El video del que habla Leal podría ser un video de desprestigio al periodista Hollman Morris que él mismo le entregó en 2006 a Peñate y éste a su vez a Leal para que intentara establecer su origen. Lo que la analista logró establecer es que sí se trataba de un video originado en el DAS y que habría sido ordenado por José Miguel Narváez. Este caso, sin embargo, nunca fue denunciado penalmente por Peñate quien ha dicho en sus declaraciones que no tenía pruebas de que se tratara de una orden expresa de Narváez, pero Morris asegura que a él sí se lo dijo.

Seguimientos como el de Hollman Morris y otros periodistas venían desde la época de Jorge Noguera. Sin embargo hay uno que pudo iniciarse bajo la administración de Andrés Peñate. Se trata de las interceptaciones y seguimientos al director de Noticias Uno Daniel Coronell quien había estado exiliado por un par de años y volvió al país al final de la gestión de Peñate.

Andrés Peñate ha sostenido que ellos no se cruzaron más que un par de semanas en el país y que nunca hubiera ordenado algún seguimiento contra Coronell pues tenía cercanía con él. La verdad es que fueron más que esos días. Coronell volvió a Colombia el 29 de junio de 2007 y aunque la renuncia de Peñate se hizo pública el 26 de julio, alegando que el sueldo de un funcionario público era insuficiente, ofició como Director del DAS hasta finales de agosto, como lo reseñan los medios de comunicación. Su reemplazo, María del Pilar Hurtado se posesionó el 31 de agosto de 2007. Esto quiere decir que por casi dos meses Peñate fue Director del DAS mientras Coronell ya estaba en el país.

Según Martha Leal, la operación de seguir ilegalmente a Coronell fue una orden directa de Peñate. Sin embargo, ella ha dicho que Peñate pidió averiguar si el periodista estaba en Colombia y eso no hubiera requerido seguimiento alguno.

Leal dijo a la Fiscalía que Peñate le había asegurado que “el doctor Álvaro Uribe estaba muy molesto por los artículos que éste escribía en contra de él y de su familia…” y por ello requería conocer cuáles eran sus fuentes de información.

Martha Leal también dijo en sus declaraciones ante la Fiscalía que quien le dio la orden de hacerle seguimientos a la senadora liberal Piedad Córdoba fue Andrés Peñate, que a su vez le habría dicho que era por orden del entonces presidente Álvaro Uribe, así como los seguimientos a Gustavo Petro.

El alegato de los defensores del ex director del DAS indica que Martha Leal solo está vinculándolo en los delitos para limpiar su nombre y justificar que le den el principio de oportunidad.

El organigrama del G3 fue revelado por Martha Leal durante una de las audiencias de su proceso.

Foto: Sara Rojas - La Silla Vacía

Los otros testimonios que lo incriminan


Existe también el testimonio del ex director de Inteligencia del DAS, Carlos Alberto Arzayus, quien aseguró que él mismo le informó a su llegada a Peñate sobre la existencia del G3 y le dio el informe sobre sus actividades que se concentraban en el piso octavo del edificio del organismo y que tenía como objetivo hacer los seguimientos ilegales a los grupos y personas opositoras del Gobierno.

Los defensores de Peñate siempre han dicho que esa declaración de Arzayus es falsa y que lo prueba una declaración juramentada posterior que realizó ante la Fiscalía donde asegura que nunca le reportó al ex Director sobre la existencia ni las actividades que realizaba el G3.

Sin embargo, la Procuraduría en el fallo sobre las chuzadas considera lo contrario. Dice: “Por su parte LEAL LLANOS señala cómo directamente le informó al doctor PEÑATE GIRALDO que el señor HOLLMAN MORRIS había sido víctima de seguimientos. Y por el otro, ARZAYÚS GUERRERO señala como el asunto del G3 fue manejado directamente por el doctor PEÑATE y sometido a verificación por parte de su Subdirector de Contrainteligencia”.

La Procuraduría dio credibilidad a esta versión y a la de Arzayus y por ello lo acusó de una falta grave que, sin embargo, sólo representó una suspensión de ocho meses.

Andrés Peñate siempre ha negado que conociera de la existencia del G3 y dice que sólo cuando las revelaciones de prensa lo develaron él supo del grupo y él mismo lo desintegró.

Es cierto que Peñate desintegró el G3, pero también que una vez desmantelado, 10 de las 14 personas que hacían parte de ese grupo pasaron a hacer parte del GONI, otro grupo de inteligencia creado para proteger la seguridad nacional, pero con resolución de funcionamiento y presupuesto propio. Desde allí, según asegura la Fiscalía, se hicieron seguimientos a opositores y los magistrados de la Corte Suprema de Justicia bajo la dirección de María del Pilar Hurtado.

Además, Peñate llevó a Jorge Alberto Lagos, primero a dirigir el grupo de Contrainteligencia y luego el GONI que tenía tres grupos de trabajo dirigidos a evitar el espionaje de Venezuela (Falcon), Ecuador (Fénix) y el terrorismo islámico (Cóndor). A Lagos lo había sacado de la institución Jorge Noguera. Peñate lo nombró de nuevo a pesar de que su prueba del polígrafo no cumplió todos los requisitos.

Las oficinas del GONI estaban supuestamente destinadas a controlar los posibles actos de terrorismo provenientes de Ecuador, Venezuela y el terrorismo islámico, pero lo que las autoridades judiciales han ido comprobando es que paralelamente hacían espionaje. Un caso específico es el de Falcon que vigilaba a Venezuela, pero de paso realizaba seguimientos a políticos de Norte de Santander, entre ellos el senador liberal Juan Fernando Cristo, uno de los opositores de Uribe.

Los testimonios que está recaudando la Fiscalía cada vez vinculan más al ex director del DAS, Andrés Peñate.

Foto: Sara Rojas - La Silla Vacía

Inteligencia de seguridad nacional


Peñate al igual que el actual Director del DAS, Felipe Muñoz, ha defendido la acción del grupo GONI. En sus declaraciones dijo que al llegar al DAS el grupo de inteligencia no funcionaba para lo que había sido creado y por ello lo fortaleció. Además dijo que para que cumpliera con su función de preservar la seguridad nacional, nombró varias personas más.

Todos esos nombramientos estuvieron en manos de Jorge Alberto Lagos, quien dirigió el polígrafo. Poco a poco, y gracias a las declaraciones de los testigos, la Fiscalía se ha enterado de que a través del polígrafo se nombraron amigos y se desecharon personas que no servían para los objetivos que después cumplió el GONI.

El mismo Lagos, hoy condenado por las chuzadas, dijo en su declaración que los ex directores del DAS, incluido Peñate, conocían sobre los seguimientos e interceptaciones ilegales.

Otra situación que le costará trabajo explicar a Peñate en su defensa de su accionar frente al GONI es la interceptación a algunos magistrados de la Corte Constitucional previo a la discusión del referendo reeleccionista y que supuestamente comenzaron antes de la salida de Peñate.

Incluso, una declaración del ex presidente Uribe realizada como respuesta al ex senador Gustavo Petro por su debate sobre parapolítica en Antioquia dejó un velo de duda sobre el uso de la inteligencia del DAS y la oposición. En la rueda de prensa, en abril de 2007, Uribe dijo que por fuentes de inteligencia sabía que políticos de la oposición trabajaban para impedir la aprobación del TLC: “Yo tengo tengo pruebas, que no las voy a revelar, son de inteligencia militar y policiva de alguna de las personas que han ido a Estados Unidos, que dicen: ya nos tiramos el tratado acusando a ese tal por cual de Uribe”.

Felix de Bedout en la W le preguntó al mandatario, minutos después, que si la inteligencia del Estado se estaba usando para espiar a los contradictores políticos del gobierno y cuáles eran las pruebas de inteligencia. Y Uribe respondió: “Pregúntele al doctor Peñate” y agregó: “Esas personas proceden muy evidentemente, no se cuidan tanto como creen cuidarse”.

Cuando le preguntaron a Peñate sobre el tema dijo que era información de fuentes abiertas y que no se hacía “inteligencia dura” contra la oposición política.

Muchas explicaciones

Andrés Peñate fue el primero en declarar como testigo en el juicio contra Jorge Noguera. Ante la Corte Suprema de Justicia dijo que cuando llegó al DAS "parecía que la guerra fría no hubiera terminado. Había un discurso muy anticomunista y anti-izquierda".

Dijo también que al indagar por los seguimientos se había encontrado con un seguimiento a él mismo y a su familia que provenía del G3. También seguían al ex vicepresidente Francisco Santos, al director de la Policía, general Óscar Naranjo y a ONG opositoras al gobierno de Uribe.

Pero en ese mismo juicio, Peñate defendió a sus subalternos. Dijo que Martha Leal, Francisco Tabares y Lagos eran excelentes funcionarios, que su trabajo no tenía tacha y que merecían su total confianza. Ellos mismos terminaron confesando ante la Fiscalía que sí tuvieron responsabilidad en los seguimientos e interceptaciones ilegales hechas a opositores, miembros de la Corte Suprema de Justicia y periodistas.

Y precisamente los testimonios de algunos de estos ex funcionarios del DAS, junto con los de otros de menor rango como Jacqueline Sandoval, Fernando Ovalle y Fabio Duarte, son los que hoy salpican a Andrés Peñate.

No será fácil desmentir tantas versiones en contra, pero Peñate tendrá la oportunidad en los próximos días de entregar su versión ante la Fiscalía que le sigue una investigación e intenta probar que él hizo parte del concierto para delinquir que significó todo el episodio de las chuzadas.