Las Que Luchan detrás de la denuncia contra el profesor Fabián Sanabria

Las Que Luchan detrás de la denuncia contra el profesor Fabián Sanabria
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Este fin de semana la Fiscalía imputó a Fabián Sanabria, profesor de sociología de la Universidad Nacional en Bogotá, por presunto acceso carnal violento a un joven en 2013. Esta es de las pocas veces que una denuncia social y colectiva en una universidad termina en una acusación penal. Ese logro fue el resultado de una investigación académica que realizó el colectivo feminista Las Que Luchan, de esa universidad, y la activista y antropóloga Mónica Godoy.

El colectivo Las Que Luchan lo conforman unas 20 estudiantes —de entre 18 y 24 años— del Departamento de Antropología, que desde 2018 empezaron a denunciar presuntos casos de acoso y abuso sexual por parte de profesores a estudiantes.

Las protagonistas

La primera vez que el colectivo Las Que Luchan se reunió en la Universidad Nacional fue a finales de 2018, en el marco de un paro estudiantil y después de que la Nacional creó un protocolo para atender las violencias basadas en género.

A raíz de ese protocolo que lanzó la universidad, pionera en la creación de una política de equidad de género, muchas estudiantes empezaron a reconocer que habían vivido situaciones de violencia sexual y comenzaron a crear espacios de apoyo.

“En ese contexto nació el comité Las Que Luchan y empezó a denunciar a varios profesores, específicamente en Antropología”, cuenta Cindy Caro, egresada de ese pregrado, representante ante el Observatorio de Género de la universidad y quien participó en la construcción del protocolo.

En principio, fue una iniciativa de ocho mujeres, todas amigas y estudiantes de Antropología. La mayoría estaban en quinto semestre en 2018 y habían participado en los campamentos y ollas comunitarias que se hacían en el marco del paro.

Prefieren no revelar su identidad y más bien hacerse visibles en grupo para protegerse entre ellas del matoneo y las amenazas que han recibido después de denunciar los casos de acoso.

“En 2019 éramos más públicas. Pero después, con el boom de las denuncias, pensamos que sería interesante hacer algo más grande que reuniera las experiencias de violencia. A partir de ahí decidimos guardar la identidad, y trabajamos como grupo, sobre todo porque la cantidad de integrantes fluctúa”, cuenta una de las integrantes de Las Que Luchan.

En los primeros círculos de palabra, un espacio donde quienes asistan pueden contar sus casos de violencia, las primeras denuncias señalaban sobre todo a los profesores Virgilio Becerra, Augusto Gómez y Gerardo Ardila, del departamento de Antropología, pero aún no eran públicas como lo son ahora. Eran chismes de pasillo de la universidad y llevaban años resonando entre estudiantes y egresadas, sin que se lograran procesos disciplinarios contra ellos.

De ahí surgió la idea de hacer una investigación más grande, que recogiera esos testimonios y otros de manera voluntaria.

“Desde el inicio, la investigación tenía una intención académica y de denuncia. Más allá de los procesos disciplinarios propios y específicos, era un ejercicio de sanación para muchas víctimas. Ese era el objetivo principal. Queríamos exigir justicia”, cuenta una de las integrantes del colectivo.

En diciembre de 2019, gracias al trabajo que había hecho en años pasados, Las Que Luchan contactó a Mónica Godoy y la invitó a uno de los círculos. Lo hicieron el 5 de diciembre, cuando había manifestaciones masivas en todo el país.

Mónica Godoy es egresada del departamento de Antropología de la Nacional, ha sido profesora y es activista por los derechos de las mujeres. Es conocida porque en 2017, siendo profesora, denunció casos de abuso laboral y sexual por parte del personal de vigilancia de la Universidad de Ibagué. Eso le costó su puesto, y acusaciones en redes por supuestamente querer enlodar el nombre de la universidad y promover denuncias falsas.

El caso llegó a la Corte Constitucional gracias a una tutela interpuesta por ella. En 2018, la Corte falló a su favor y obligó a la universidad a reintegrarla. De paso, se convirtió en un precedente para defender a las personas que acompañan las denuncias de violencias basadas en género en las universidades.

“Escuchar estas experiencias me conmovió mucho, me pareció muy doloroso que las mujeres tengan que vivir esas mismas experiencias y sobre todo escuchar a las más jóvenes, —dice Godoy—. Yo había escuchado eso desde que era estudiante, pero escuchar a las más jóvenes, que podrían ser hijas mías, me parecía inconcebible”.

En principio, lo que terminaron siendo más de 40 testimonios contra ocho profesores, era una investigación académica que Las Que Luchan y Godoy querían entregar a la Universidad Nacional como insumo para presionar transformaciones en el sistema disciplinario.

Godoy se encargó de la comunicación con las víctimas y la representación de ellas ante las autoridades universitarias. Las integrantes de Las Que Luchan sistematizaron la información y apoyaron la instauración de la denuncia colectiva y su difusión.

De una investigación a una denuncia

Las Que Luchan publicó su primer informe en julio de 2020. Tiene 38 testimonios publicados sin nombres propios que hablan de acoso sexual por parte de siete profesores. Es un informe de 49 páginas que se presentó como un documento etnográfico con un tinte académico y que se construyó con base en las entrevistas que hizo Godoy y testimonios que recibió en su correo personal.

Solo después de que sus autoras vieron la magnitud de los testimonios y la cantidad de casos que habían sucedido desde hace años, decidieron presentar una denuncia colectiva ante las autoridades universitarias y otra ante la Fiscalía.

“En las fichas donde nos dieron los testimonios les preguntamos a las víctimas si querían que su caso fuera investigado por las autoridades. Algunas no quisieron denunciar”, cuenta Godoy.

La denuncia no fue muy bien recibida por varios profesores porque aunque los acusados tienen nombre propio los que los denuncian no, y muchos vieron en los informes un linchamiento simbólico sin derecho a la defensa.

“En los correos institucionales hubo un debate. Eran correos masivos que enviaban algunos profesores. Algunos incluso mandaban el comunicado de prensa de Sanabria donde decía que eran mentiras las denuncias contra él”, cuenta Maria Luisa Rodríguez, profesora de derecho y activista por los derechos de las mujeres.

En cambio, entre estudiantes, el primer informe sirvió de impulso para contar sus propios casos, distintos de los que ya se habían conocido. Las investigadoras decidieron hacer otros dos informes, que se publicaron en agosto y en octubre del 2020 y que en total señalan con nombre propio a ocho profesores.

Como las integrantes de Las Que Luchan decidieron firmar como grupo y de manera anónima, la mayoría de las reacciones cayeron sobre Godoy. Fue víctima de un matoneo en redes sociales que aún persiste, en un esfuerzo por deslegitimar sus denuncias. Eso se intensificó después de la publicación de los informes.

A pesar de las denuncias y la reacción que suscitó, hoy la Universidad Nacional no ha sancionado a ninguno de los ocho profesores señalados desde 2020 por presuntos casos de acoso sexual, aunque sí abrió algunos procesos disciplinarios. Sanabria tiene un proceso abierto en la Universidad que aún no ha resultado en sanciones.

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