¿Las universidades se le saldrán de las manos a la Ministra Campo?

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Jaime Camacho, rector de la UIS que está buscando la reelección.
Foto tomada de: Universidad Industrial de Santander
Emiro Madera, actual rector de la Universidad de Córdoba, se va de la rectoría pero tiene un candidato para su reemplazo.
Foto tomada de: Universidad de Córdoba

 

La Ministra de Educación María Fernanda Campo casi se cae el año pasado por las protestas de estudiantes y profesores contra su reforma a la Ley 30. Ahora, en dos universidades públicas del país hay disturbios alrededor de la elección del rector, que se suman a los que hoy tienen paralizada a la Universidad de Antioquia y a los que hace unas semanas ocurrieron en la Universidad Nacional ¿Son campanazos de alerta de que la educación superior pública se le está saliendo de las manos al Ministerio?

Mientras que en la Universidad de Córdoba una disputa política ha alimentado una protesta que ha tenido a la universidad paralizada por mes y medio, en la Universidad Industrial de Santander podría reelegirse por segunda vez un rector que está investigado por posibles vínculos con jefes paramilitares desde hace seis años. Y esto se suma a la inestabilidad reciente de otras universidades públicas del país como, por ejemplo, la Nacional.

La Universidad Nacional

A finales de marzo fue elegido Ignacio Mantilla como nuevo rector de la Universidad Nacional. Sin embargo, en una consulta electrónica realizada entre los estudiantes, egresados y trabajadores de esa universidad había salido victorioso otro candidato, Leopoldo Múnera, por lo que algunos estudiantes se sintieron ignorados y decidieron protestar la decisión.

Las protestas que comenzaron dentro de la Universidad se transformaron en disturbios en los que estudiantes se enfrentaron al Esmad en la Carrera 30 y la Calle 45, cerca a una de las entradas al campus, y en los que algunos atacaron una estación de TransMilenio cercana.

Los ánimos en la Nacional estaban calientes ya desde el día anterior a la elección de Mantilla, cuando el Comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, Luis Eduardo Martínez denunció lo que consideró un “secuestro” perpetrado por algunos estudiantes. Según él, ese día, un grupo de encapuchados retuvo contra su voluntad a Ricardo Ramírez, un vigilante de la Universidad, para poder negociar con la Policía la liberación de otros encapuchados que habían sido capturados recientemente.

Los estudiantes de la Nacional, sin embargo, dicen que lo que pasó, simplemente, fue que sospecharon del vigilante, pues lo vieron vestido de civil y fuera de su horario de trabajo, tomando fotos de la protesta. Entonces, lo acompañaron hasta la Plaza Che, donde lo entregaron a delegados de la Secretaría de Gobierno, la Defensoría y la Personería -quienes se cercioraron del buen estado de salud de Ramírez- y que el delegado de esta última fue entidad fue quien sugirió que se propusiera un intercambio entre el vigilante y algunos estudiantes que habían sido retenidos (y esta propuesta fue rechazada de inmediato).

La Ministra Campo -quien respaldó la elección de Mantilla- opinó que éstos eran “hechos aislados” pues “la mayoría de estudiantes no están de acuerdo con hechos violentos”.

Pero la elección del rector de la Universidad Nacional no es la única que ha generado polémica recientemente.

Los vínculos del rector de la UIS con alias “Félix”

Ayer la Produraduría le abrió pliego de cargos a Jaime Alberto Camacho, el rector de la Universidad Industrial de Santander, UIS, por posible colaboración con grupos al margen de la ley. Camacho está aspirando a ser rector un período más.

La Procuraduría tomó esta decisión basándose en una grabación de hace cinco años en la que Camacho habla con una persona que se identifica como miembro de la banda criminal Águilas Negras y como alias “Félix”.

En la grabación esta persona le pide al rector que le suministre una lista de todos los estudiantes, profesores y demás trabajadores de la Universidad que "no esté colaborando y que estén siguiendo pasos de izquierda", para poder proceder con un “plan pistola” en las vacaciones a mediados de 2007.  Aunque Camacho es reacio a algunas de sus peticiones, se compromete a entregarle una lista con varios nombres.

Camacho ha dicho que él les advirtió a las autoridades sobre esta llamada y además que “la grabación fue premeditadamente manipulada para sacarla de contexto y con ello poner en entredicho la probidad del representante legal y primera autoridad ejecutiva de la institución”. Pero, lo que la Procuraduría escribió en su decisión fue que sí se le notificó de esta situación al entonces Viceministro de Educación Gabriel Burgos para que él a su vez se la notificara al comandante de la Policía Nacional Óscar Naranjo. Sin embargo, Burgos, al haber sido víctima de un atentado por esos días, nunca le transmitió el mensaje al General.

Algunas personas en la capital santandereana creen que la decisión de la Procuraduría es parte de una artimaña de los rivales de Camacho para torpedear su candidatura porque el momento en que toma esta decisión coincide justamente con la campaña para la elección del rector. Esto, aunque la grabación se conocía desde cuando estudiantes de la UIS la revelaron en 2009 - e incluso el año pasado el representante del Polo por Bogotá Iván Cepeda pidió la renuncia de Camacho por ella.

La candidatura de Camacho parece fuerte y por ahora se da por sentado que cuenta tanto con el voto del Gobernador, como del Gobierno representado en el Ministerio de Educación.

Camacho llegó al cargo en 2006 durante la Gobernación de Hugo Aguilar, con quien desde entonces ha tenido una relación muy cercana, que se estrechó aun más cuando Camacho se lanzó para su reelección en 2009. En esta ocasión, Camacho derrotó al candidato del entonces gobernador Horacio Serpa, uno de los principales rivales políticos de Aguilar. Y, puesto que el hijo de Aguilar, Richard, ocupa ahora la Gobernación de Santander, y que este hijo se entiende como un mero títere de su padre, ya se le cuenta ese voto a Camacho.

Por otra parte, el Gobierno apoyó a Camacho durante sus dos períodos y, por ejemplo, cuando el entonces Ministro de Defensa Rodrigo Rivera visitó la UIS, a raíz de varias disturbios y protestas en contra de la manera en la que se estaba manejando la Universidad, dijo que las protestas no estaban justificadas y que eran simplemente causadas por infiltrados de grupos al margen de la ley.

Por su parte, la Ministra Campo no se ha pronunciado sobre por quién votará su Ministerio. Pero, de no hacer nada al respecto, una de las universidades públicas más importantes del país podría darle el próximo lunes su tercer período en la rectoría a un hombre con serios cuestionamientos legales por su relación con grupos al margen de la ley.

 

La pelea política en la Universidad de Córdoba


Disturbios de ayer en la Universidad de Córdoba

Durante el último mes y medio la Universidad de Córdoba ha estado paralizada y ayer se dieron las protestas y los enfrentamientos más fuertes, pues durante ocho horas, treinta estudiantes de la institución bloquearon la vía de acceso a la ciudad, que comunica con el resto de la Costa Caribe, y se enfrentaron a piedras y a ‘papas explosivas’ con la Policía.

Las protestas, en las que han participado también profesores y otros empleados de la universidad, han estado centradas en criticar la manera en la que el rector Emiro Madera viene manejando la institución y, en particular, la contratación. Los protestantes aducen que Madera ha concentrado en sí todo el poder de contratación de la Universidad y que, así, ha limitado mucho las posibilidades de las varias dependencias del centro educativo.

Pero detrás de todo esto hay una pugna política que replica la pelea por el poder que hay en el departamento de Córdoba. Si bien los liberales eran tradicionalmente los dueños de la Gobernación y de la Universidad hasta antes de la llegada de los paramiltiares en la década del 2000, ahora los rojos están por fuera del control de estas dos entidades, mientras que nuevos grupos, en particular el Partido de La U, se ha quedado con ellas.

Porque con la llegada de Alejandro Lyons Muskus a la Gobernación y la presencia de tres senadores cordobeses (Musa Besaile Fayad, Martín Morales Diz y Bernardo Elías Vidal), La U se ha convertido en el partido más poderoso del departamento y ha logrado quedarse con varios fortines burocráticos como el Icbf, el Sena y la a Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y San Jorge (CVS). Los liberales, por su parte, después de ser el partido hegemónico de la región, ahora tan sólo cuentan con la Alcaldía de Montería y el fortín de la Contraloría Departamental.

Dentro de este panorama político, la rectoría es el último bastión por conquistar, pues Madera, si bien llegó al puesto gracias al apoyo de figuras claves dentro de La U como Luis Carlos Restrepo y el ex Presidente Uribe (y de ser cercano a Jesús María López Gómez, ex gobernador de Córdoba y firmante del Pacto de Ralito), ha dicho muchas veces que no es ficha de ninguna de las corrientes que se mueven actualmente dentro del departamento y, en cualquier caso, no responde a órdenes de los miembros cordobeses de La U.

Así que tanto La U, como los liberales están haciendo lo posible para quedarse con este botín (que consiste en un presupuesto de 120 mil millones de pesos y una nómina de 1200 personas) y, según supo La Silla Vacía, ambos tienen fichas entre las asociaciones de estudiantes, de profesores y de trabajadores, para agitar las protestas y precipitar la caída de Madera y así poder adelantar el nombramiento de un nuevo rector lo que, por ahora, está agendado para agosto

Mientras que la Universidad está tomada y Madera tiene que trabajar desde la oficina del Ministerio de Protección Social, La U y el Partido Liberal ya barajan candidatos para que lo sucedan. En La U suenan los nombres de Noemí Carrascal, la Secretaria de Educación de Córdoba, y de Domiciano Arteaga, el Vicerrector Administrativo de la Universidad, así como suena una posible alianza con los conservadores con el nombre de Carlos Camargo, ex candidato a la Personería de Bogotá y yerno de la senadora azul Nora García Burgos. Por otra parte, en el Partido Liberal está sonando Gustavo Arrázola, el ex Vicerrector Académico.

Y, aunque la situación de esta universidad es de crisis profunda, el representante del Ministerio de Educación, Maximiliano Gómez Torres, no se ha pronunciado, ni el Gobierno Nacional se ha sentido en la institución para buscar alguna manera de arreglar la situación de 13 mil universitarios cordobeses, muchos ellos de estratos bajos que ven sus estudios comprometidos, en buena parte, por una disputa política.

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