Líderes del Paro de Cali se alejan del petrismo y buscan su propio camino

Líderes del Paro de Cali se alejan del petrismo y buscan su propio camino
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En Cali, las primeras líneas, organizaciones sociales y quienes lideraron las protestas durante el paro de 2021, se están organizando para llegar unidos a las elecciones locales de 2023. Su apuesta es poner ediles, concejales, diputados y un candidato a la Alcaldía que represente las banderas de la movilización social y se aleje de los partidos y movimientos políticos actuales, incluso del Pacto Histórico que lidera el presidente Gustavo Petro.

Aunque la movilización social no fue uniforme y se caracterizó por ser espontánea, algunos sectores, voceros de los llamados “puntos de resistencia”, líderes comunitarios y organizaciones civiles han coincidido en asambleas y “espacios de conversa” para aterrizar políticamente lo que empezó en 2021.

La capacidad electoral de lo que fue el Paro y los que participaron en este aún no ha sido puesta a prueba como movimiento social. Pero en las elecciones de este año quedó claro que fueron claves para el triunfo de figuras que ganaron visibilidad durante el paro, como el hoy representante a la Cámara del Valle por el Pacto Histórico, José Alberto Tejada, un periodista que cubrió el paro desde las primeras líneas y fue impulsado por las mismas. Además, la organización barrial de activistas, que nació de la misma movilización, se organizó y fortaleció para hacer campaña y movilizar votantes en las elecciones de Congreso y Presidencia, principalmente hacia el Pacto Histórico.

Pero la ruptura y la iniciativa de buscar un camino propio nació de no sentirse representados por congresistas que ellos impulsaron y por el sin sabor de la llegada de partidos y políticos tradicionales al “frente amplio” que ha construido el Pacto Histórico, según le dijeron varios líderes a La Silla Vacía. Sin embargo, varias rupturas aparecen en el movimiento, que empieza este camino fracturado. 

La desazón que llevó a mirar hacia 2023

“Quedamos con un sin sabor en el Congreso. (José Alberto) Tejada resultó ser un paquete chileno, es autoritario y nos engañó porque no hubo colectividad horizontal. Si tiene uno o dos muchachos trabajando políticamente con él es mucho. Hoy no representa a la resistencia en Cali y eso nos obligó a pensar en 2023”, nos dijo Saray Guevara quien hizo parte de la Unión de Resistencias de Cali como vocera del punto de bloqueo Portada, al oeste de la ciudad.

Esa crítica llegó hasta las redes sociales cuando la cuenta Voluntariado Petro Valle lo señaló de ser el próximo Manguito del Congreso, refiriéndose a que iba a en contra de las banderas por las que se hizo elegir. 

A pesar de eso, en las redes sociales Tejada sigue moviendo banderas del estallido y ha enviado mensajes de preocupación por el asesinato de líderes y jóvenes que fueron de primera línea. Una joven que trabaja con el congresista, y que prefirió no ser nombrada porque ha sido víctima de amenazas y atentados por su liderazgo, afirmó que las críticas a Tejada se debe a que él ha sido crítico de quienes tienen intereses personales y eso le ha molestado a algunos sectores. También dijo que hay puntos que siguen trabajando de la mano con el congresista y se sienten respaldados por él.

La transformación del Pacto Histórico en un frente amplio que incluye a la política tradicional, como lo propuso el presidente Gustavo Petro, tampoco ha caído bien en todos los sectores de la movilización social. El temor es que políticos tradicionales lleguen a competir u ocupar espacios de poder a nivel regional como diputados, concejales o gobernantes como parte de ese frente amplio.

Por ejemplo, uno de los nombres que ha estado sonando como precandidato a la Alcaldía de Cali es el de Roy Alejandro Barreras, director de Planeación Distrital e hijo del senador Roy Barreras, que podría aterrizar en el Pacto Histórico debido a la cercanía que tiene con esa coalición. Desde las primeras líneas y voceros de la movilización social le dijeron a La Silla que el senador Roy Barreras y su grupo político no los representa, y eso también incluye a su hijo.

A esto se suma que, aunque desde el movimiento se sienten confiados del Gobierno de Petro y Francia Márquez, no han visto una representatividad de las primeras líneas en el gobierno nacional. “Petro se comprometió a tener un enlace directo con nosotros desde presidencia y eso no ha pasado, no hay interacción con nosotros ni representatividad de la movilización social de Cali en el gabinete”, nos dijo Giovanni Jurado, quien fue miembro de la primera línea, hace parte de la Unión de Resistencias de Cali y es concejal de juventudes en la ciudad.

La persona más cercana al sector de la movilización que ha sido nombrada por el gobierno de Petro es la actual consejera de juventudes Gabriela Posso. La funcionaria fue activa durante el paro nacional, hizo parte de la organización estudiantil Univalle Unida y fue elegida concejal de juventudes de Cali por la lista Unidad Popular Cali en resistencia, creada por jóvenes que participaron en el paro.

Pero Jurado explica que ella no representa a las primeras líneas ni a la movilización social: “Muchos no nos recogemos en Univalle Unida porque suele ser una organización muy cerrada, con poca interacción en procesos sociales. En campaña, por ejemplo, nosotros salimos a recoger los votos, estuvimos en la calle. Ellos (integrantes de Univalle Unida), estuvieron más en procesos administrativos”.

Por todo esto, diferentes sectores que estuvieron activos en el paro nacional se han reunido para empezar a darle forma a una apuesta política propia. “Nada perdemos con probarlos ante el público después de un año y mostrar la independencia”, nos dijo Saray Guevara de La Portada.

Lo que está claro por ahora es que irán juntos por un movimiento que recogerá firmas para tener una lista propia al Concejo de Cali y la Asamblea del Valle y un candidato, que venga de procesos sociales en la ciudad, para la Alcaldía. Frente a la Gobernación, nos dijeron que lo más probable es que decidan apoyar a uno de los candidatos según cómo se decantan los nombres para ocupar ese cargo.

Sin embargo, estas ambiciones contrastan con las rupturas internas que tiene el movimiento que surgió del Paro.

La Unión de Resistencias tiene rupturas

Otro punto clave es que la Unión de Resistencias de Cali - Primera línea somos todos (URC), el movimiento formado por voceros de 28 puntos de bloqueo de la ciudad y que se sentó a dialogar con la alcaldía de Jorge Iván Ospina durante el estallido, no será la base para este nuevo movimiento.

“Con las rupturas internas que hay en este momento, lo que buscamos es una cobija amplia para acercar a los puntos de resistencia”, dice Juana Peláez, activista, vocera de la llamada Loma de la Dignidad y cercana a la mesa de la Unión de Resistencias de Cali.

El pasado 24 de agosto, la URC sacó un comunicado informando que cinco delegados del movimiento se apartaban de las mesas a las que pertenecen, y en las que tratan temas acordados con la Alcaldía, y trabajarían en un bloque aparte. El documento no explica las razones de esto, pero plantea que eso no fue discutido con el resto de voceros, que 16 puntos seguirán trabajando como URC y no como bloque y que otros tres puntos se consideran “neutrales” y trabajaran de la mano de los, ahora, dos grupos formados.

Tres personas que conocen, hacen parte o en algún momento estuvieron en la URC argumentan que la división pasa porque la mesa de empleabilidad, que debía ser veedora de las ofertas de empleo que llegan de la Alcaldía para los jóvenes que participaron en la manifestación y necesitaban empleo, se convirtió en un espacio para beneficiar a algunos pocos con varios contratos o con los que pagaban mejor.

“Los contratos han sido devastadores. La mesa era para hacer un control de contratación y no para que se sintieran reyes de la ciudad”, nos dijo Guevara quien ya no hace parte de la URC.

En ese mismo sentido habla la activista Juana Pelaéz quien considera que el daño vino por parte de la administración: “Las secretarías que dan ese empleo son las de los funcionarios que están sonando para la Alcaldía. Como lo fue en su momento Carlos Soler (exsecretario de Seguridad), Danis Rentería (exsecretario de Paz y Cultura Ciudadana y hoy precandidato a la alcaldía) y James Agudelo (Secretario de Participación ciudadana). La Alcaldía quería convertir la legitimidad popular en caudal electoral”.

El exsecretario Rentería, uno de los más visibles negociadores de la Alcaldía antes de renunciar para lanzarse en 2023, dijo que esa era una apreciación equivocada del proceso. “En ningún momento ni yo, como secretario, ni los otros funcionarios, hicimos (la mesa y el proceso de empleabilidad) con un fin político” afirmó.

Para ‘Ronco’ como se hace llamar uno de los voceros de Puerto Resistencia en la URC, los intereses particulares de algunos integrantes de la mesa fueron el año pasado y lograron superarse hasta el punto de haber logrado unos 20 empleos por cada punto de resistencia. “No hay un mal uso de la mesa de empleabilidad, sí hay unas diferencias y unas divisiones, pero sólo en ese tema, en los demás, como en la defensa de los 9 presos de la primera línea, seguimos juntos. Ese, por ejemplo, es un tema clave y urgente y estamos unidos”.

Una unidad que esperan reforzar y aterrizar por fuera de la URC para 2023 y con miras a la transformación de Cali como distrito que implicará tener alcaldes por localidades.

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