Lizarazo, cerca de ser el cuarto de Santos en la Corte Constitucional

Silla Pacífico
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Entre Martha Paz, Rodolfo Arango (centro) y Antonio José Lizarazo está el próximo magistrado de la Corte Constitucional. Foto tomada de: consejodeestado.gov.co

El Senado arranca mañana la primera de cinco elecciones para renovar la Corte Constitucional, y Antonio José Lizarazo tiene todo para ganarla.

Si el Senado elige mañana mañana a Antonio José Lizarazo como magistrado de la Corte Constitucional, como todo indica, desde el próximo año el gobierno de Juan Manuel Santos tendría una influencia que no ha tenido ningún Gobierno hasta ahora y que se mantendría hasta la salida de Alejandro Linares en 2023: tendrá a cuatro magistrados amigos sentados en su sala plena de nueve personas.

El Senado tiene previsto reunirse desde las 3 de la tarde a escuchar en audiencia pública a la terna compuesta por Lizarazo y los ex magistrados auxiliares de la Corte, Martha Paz y Rodolfo Arango. Y aunque los senadores están poco pendientes del tema porque la reforma tributaria o la definición del fast track los tienen ocupados, todo indica que Lizarazo será el elegido para reemplazar a Gabriel Eduardo Mendoza.

Eso no sorprende porque es el único que tiene carrera política y es el más cercano al Gobierno.

 

Paz ha hecho toda su carrera en la Corte, donde es magistrada auxiliar de desde 1997 y desde 2014 coordina la Unidad de Análisis y Seguimiento al proceso de tutela en esta Corte.

Un senador de La U y otro conservador le dijeron a La Silla que la apoyan el contralor Edgardo Maya y el ex magistrado Humberto Sierra Porto. La fuente azul dijo que esa cercanía con costeños poderosos le ayudaría a tener apoyo de la bancada caribe.

Sin embargo, una fuente de la campaña de ella le dijo a La Silla que si bien tiene amigos que han ayudado (no dijo si Maya o Sierra son esos amigos), durante la campaña no ha habido apoyos regionales.

Arango también ha hecho carrera en la Corte, donde fue magistrado auxiliar entre 1991 y 1996 y entre 2001 y 2004 de Manuel José Cepeda, pero también en la academia. Es experto en filosofía, teoría jurídica y derecho constitucional y su vida académica la ha forjado entre las universidades Nacional y los Andes, donde actualmente trabaja.

Esa fortaleza en la academia quedó clara ayer cuando 75 académicos enviaron al Senado una carta pidiéndole que elija a Arango.

En lo político, en cambio, Arango es débil. Su mayor cercanía es con la bancada del Polo: en 2014 se lanzó al Senado por ese partido, en el que milita desde 2005. Aunque alcanzó más de 10 mil votos sacó 2 mil menos que Senén Niño, quien logró la última curul para el Polo.  

Entre tanto, Lizarazo, el casi fijo magistrado, sí conoce la clase política por dentro y eso, más su cercanía con el Gobierno, lo tiene como favorito. Con él llegaría un abogado con pasado político, buenas conexiones con el poder y muy cercano al gobierno Santos.

Quién es Lizarazo

Abogado de la Universidad Libre, de la que hoy en día es censor (un cargo similar al de un auditor interno, que es parte de las directivas), Lizarazo nació en Cúcuta, donde fue dirigente estudiantil, activista y empezó en política con el Nuevo Liberalismo de Luis Carlos Galán.

En 1982 dirigió la campaña presidencial de Galán en Norte de Santander y llegó al concejo de Cúcuta, luego fue diputado, director de la campaña de César Gaviria en ese departamento y Gobernador, nombrado por Gaviria, entre 1990 y 1992.

Ese año salió del cargo y pasó a trabajar en Presidencia como director del Fondo de Emergencia de la Presidencia, consejero presidencial para la política social y encargado Fondo de Solidaridad y Emergencia Social. Luego fue viceministro de Educación de Maruja Pachón.

Tras ser cercano a Noemí Sanín y estar en las directivas de su campaña presidencial de 1998, en 2002 fue elegido magistrado del Consejo Nacional Electoral por Cambio Radical, en ese entonces un partido nuevo que venía de respaldar la candidatura de Álvaro Uribe.

En ese Partido se acercó a Germán Vargas Lleras y fue uribista, como el hoy Vicepresidente; de hecho en 2003, cuando estaba claro que la gran mayoría del referendo de Uribe se iba a hundir por falta de votos, votó a favor de la petición del entonces Presidente de revisar el censo para reducir el umbral de las preguntas, lo que habría salvado otras de las propuestas de Uribe.

Tras terminar su período en el CNE en 2006 regresó a la academia y a ser asesor jurídico. En 2007 se inscribió para ser registrador con apoyo de Cambio Radical y de Vargas, quien ya era uno de los senadores más poderosos de la coalición uribista.

Y luego se acercó al gobierno Santos: desde hace más de 20 años es amigo personal del hoy el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, fue uno de sus asesores externos en la reforma al equilibrio de poderes. También lo fue del alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, de quien es muy cercano, en asuntos de participación política que quedaron consignados en el Acuerdo con las Farc.

En los últimos años ha insistido llegar a la Corte Constitucional: lo hizo en 2012 para reemplazar a Juan Carlos Henao; en 2014 para reemplazar a Alberto Rojas; y ahora en la terna del Consejo de Estado. En 2015 obtuvo uno de los tres mejores puntajes del concurso para elegir Registrador Nacional, pero el elegido fue Juan Carlos Galindo.

Esa derrota entre los congresistas parece lejos de repetirse esta vez, en parte porque ahora Lizarazo es el candidato indiscutido del Gobierno.

La elección

En el Senado esta elección está signada por la indiferencia, algo que ayuda al candidato más conocido por los congresistas. En este caso es Lizarazo, quien en su trayectoria como político, funcionario y magistrado ha conocido a muchos de los congresistas o tiene amigos comunes con ellos.

La agenda legislativa, con la refrendación del Acuerdo de paz y la aprobación de la Reforma Tributaria en las últimas dos semanas, se ha tomado la atención: según dos personas cercanas a las campañas de Lizarazo y Paz, solo la bancada del Centro Democrático los ha recibido, en una jornada hace dos semanas.

De resto, los candidatos se han encontrado en los pasillos del Congreso, en las oficinas de los senadores y en el salón de apoyo de la Plenaria, intentando atajar a los senadores para que los escuchen, les entreguen sus hojas de vida, y de paso, les garanticen el voto.

“Sentimos que no nos paran bolas”, dijo a La Silla una persona cercana a la campaña de Arango; otro, de la de Lizarazo, dijo que hay congresistas que no saben que esta semana eligen un magistrado; en la de Paz, en el mismo tono, hablan de una campaña desordenada y difícil.

En todo caso, algunos de los 99 senadores que pueden votar han ido definiendo su voto, y entre ellos Lizarazo también tiene ventaja.

El humo blanco se puede dar esta mañana, cuando las bancadas liberal, conservadora, uribista y de la U se reunirán para tomar decisiones por Partido.

La única que tiene voto definido es Cambio Radical, cuyos 9 votos irán para Lizarazo, según dijeron a La Silla tres senadores de este Partido, dada la cercanía del candidato al vicepresidente Vargas.

Entre los liberales, que tienen 18 votos, parece haber consenso en torno a Lizarazo, por su cercanía con Cristo y Gaviria, su pasado liberal y su reciente trabajo en el proceso de paz. Una minoría prefiere a Arango, a quien le resaltan su trasegar académico y su experiencia en la Corte.

En el partido de La U, que aportará a la elección 20 votos, lo más probable es que se deje en libertad a los senadores para que voten por quien prefieran, según dijo un congresista caribe al tanto del tema. Otro senador de esa colectividad nos dijo que estaban más cercanos a Lizarazo, pero que Paz se ha movido para captar algunos votos.

Anoche, la bancada comenzó a moverse a favor de Lizarazo, en mayoría. El candidato y el grupo de senadores poderosos dentro del Partido (la llamada disidencia costeña ampliada), conformada por Jimmy Chamorro, Sandra Villadiego, Miguel Amín, Eduardo Pulgar, Ángel Custodio Cabrera, Milton Rodríguez y Armando Benedetti, se reunieron en la oficina de este último.

Según dos de los presentes en el encuentro, ahí se consolidó el apoyo de La U a Lizarazo, en una movida similar a la que hizo este bloque para lograr el voto en bancada por el electo procurador, Fernando Carrillo.

En el Partido Conservador la historia no es tan sencilla, pues algunos insisten que la silla en la Corte es conservadora (el que sale, Gabriel Mendoza, tiene esa tendencia), pero que ningún ternado es afín al Partido, y por eso no han definido a quién apoyar.

Además este Partido se ha dividido últimamente en las elecciones: en la del Procurador, que también consideraban cuota propia, hubo divisiones entre santistas e independientes que solo fueron zanjadas minutos antes de la elección de Carrillo.

Las divisiones continúan porque los cercanos a Ordóñez (un grupo conformado por Juan Manuel Corzo, Eduardo Enríquez Maya, Roberto Gerlein y otros), creen que la Corte debe ser independiente al Gobierno y con Lizarazo no tendrían esa garantía.

“El Gobierno está con Lizarazo, eso es claro”, le dijo a La Silla uno de esos senadores.

Por eso otro conservador, del ala santista, nos dijo que podría repetirse la división.  

Ambos senadores esperan que para hoy en la mañana haya una decisión que les permita ir en bancada.

Los 20 senadores del Centro Democrático, tomarán su decisión en bancada, a la batuta del expresidente Álvaro Uribe, en la mañana de hoy. Y aunque Lizarazo fue cercano al uribismo, los votos se irían a donde Paz, según dijo un amigo de la candidata, que en la noche de ayer estuvo haciendo lobby por ella con los uribistas en la Plenaria.

Esa misma fuente dijo que Uribe dio el aval para Paz, pero dentro del partido congresistas como Iván Duque y Ernesto Macías dicen que el voto no está cantado.

Además a favor de la candidata estaría jugando el senador de La U, José David Name, quien no asistió al encuentro de los costeños de La U con Lizarazo y en vez se quedó hablando con senadores del Centro Democrático, entre ellos Uribe.

Un senador uribista nos dijo que Name les habría expresado su apoyo a Paz por ser de la Costa.

Pero hay un tema que juega contra Lizarazo (y por ende a favor de Paz) en el bloque uribista: la cercanía del aspirante con el Gobierno, en especial en temas que el uribismo no aprueba, especialmente el proceso con las Farc, lo han distanciado del expresidente Álvaro Uribe.

A eso se suma que cercanos a Paz han ambientado entre congresistas santistas y uribistas la teoría de que Lizarazo estaría inhabilitado para estudiar demandas sobre el Acuerdo con las Farc por su trabajo como asesor en el punto de participación política (al que renunció cuando quedó ternado).

De la campaña de Lizarazo aseguran que solo tendría que declararse impedido para este tema específico y no para todo lo que tiene que ver con la reglamentación del Acuerdo y que ésto no ha detenido los apoyos de diferentes bancadas.  

Pero justamente esa cercanía con el Gobierno es la que le asegura el apoyo de las bancadas de la Unidad Nacional, y lo que puede resultar en un cambio mayúsculo en la Corte.

El futuro de la Corte

Los nueve magistrados de la Corte son elegidos por el Senado, de tres ternas de la corte Suprema, tres del Consejo de Estado y tres del Presidente, con la idea de que el Ejecutivo tenga incidencia pero sea indirecta y no esté cerca de la mayoría. Pero Lizarazo llega ternado por el Consejo de Estado y con eso el Gobierno tendrá un magistrado cercano más de lo que planeaba la Constitución, algo inédito.

De hecho, en el pasado lo que ha ocurrido es que algunos magistrados ternados por presidentes han sido muy independientes frente a sus gobiernos.

Por ejemplo, César Gaviria ternó a Alejandro Martínez Caballero, quien fue muy independiente de ese gobierno y los siguientes (estuvo hasta el año 2000); o Álvaro Uribe ternó a María Victoria Calle en 2008, y se encontró con una magistrada de talante liberal y gran independencia frente a los gobiernos.

En contraste, la llegada de Lizarazo abre un espacio para que Santos deje a 4 magistrados cercanos a él.

Uno es Alejandro Linares, quien fue elegido gracias al apoyo de Santos en 2015 y en general ha tenido posiciones favorables al Gobierno. Aunque ha votado con el lado más progresista en asuntos sociales, en línea con posiciones de Santos, es conservador en asuntos como la posibilidad de que la Corte revise de fondo reformas constitucionales, lo que le conviene al poder presidencial.

Lizarazo sería el segundo, y compartiría con Linares ese talante liberal en lo social que también ha buscado dejar Santos como uno de sus legados, por lo menos en algunos campos como el giro en la política de drogas a una visión de problema de salud y no prohibicionista, o en su defensa de los derechos de la población Lgbti.

El tercero y el cuarto magistrados están pendientes: en marzo del próximo año se vencen los períodos de Calle y del suspendido Pretelt, por lo que Santos tendrá el derecho de presentar dos ternas más. Una vez sean elegidos esos magistrados, estarán los 4.

Si sigue la línea que lleva hasta ahora, ese legado será el de una Corte con menos constitucionalistas o personas con trayectoria en ella (ni Linares ni Lizarazo tienen esos rasgos). Y una de talante liberal: Lizarazo reemplazará a un magistrado conservador y Linares llegó a la silla que había dejado Mauricio González, un magistrado más de centro.

Después de la elección de Lizarazo faltan esas dos, y que la Corte Suprema defina las dos ternas para reemplazar a los liberales Luis Ernesto Vargas y Jorge Iván Palacio.

Esos cuatro procesos están demorados (la Corte sale a vacaciones el viernes y no parece tener afán en elegir, y en Presidencia aún no hay una convocatoria de hojas de vida, algo que no es obligatorio pero a lo que Santos se comprometió en 2015), y el Senado solo se vuelve a reunir en marzo.

A partir de esa fecha se sabrá cómo será la Corte de los próximos ocho años, la que revise las leyes y reformas constitucionales para implementar el proceso de paz y la que será contrapeso del próximo Gobierno. Y una Corte que, en cualquier caso, tendrá la impronta de Santos.

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