Lizarralde ¿a punto de dejar el puesto baldío?

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Esta mañana Blu Radio contó que Juan Manuel Santos desautorizó a su ministro de Agricultura, Rubén Darío Lizarralde, al ordenar que se retirara el proyecto de ley de baldíos que éste había presentado apenas ayer. Ese golpe es tan fuerte para el Ministro que la salida del gobierno de Lizarralde es inminente, según le dijo a La Silla una fuente muy cercana a Santos.

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Rubén Darío Lizarralde solo lleva dos meses de Ministro, pero  el anuncio de que el gobierno va a retirar el proyecto de baldìos que presentó ayer lo tiene en la cuerda floja. Foto: Juan Pablo Pino

Esta mañana Blu Radio contó que Juan Manuel Santos desautorizó a su ministro de Agricultura, Rubén Darío Lizarralde, al ordenar que se retirara el proyecto de ley de baldíos que éste había presentado apenas ayer. Ese golpe es tan fuerte para el Ministro que la salida del gobierno de Lizarralde es inminente, según le dijo a La Silla una fuente muy cercana a Santos.

A pesar de eso, el proyecto no será retirado. Primero porque lo tendría que hacer el Ministerio y no es obvio que eso ocurra. "El proyecto no se va a retirar", dijo una alta fuente del Ministerio de Agricultura. Y Segundo porque el Ministro de Interior Aurelio Iragorri, quien hacia el medio día dijo que se iba a retirar, rectificó hacia las siete de la noche.

Es decir, lo que hubo fue un anuncio que luego se echó para atrás. Pero eso no quiere decir que la situación de Lizarralde no sea muy frágil.

Según Blu, la decisión inicial de Santos se debía a que el proyecto no solo tenía efectos hacia el futuro, que era la instrucción del Presidente, sino que de manera inconsulta Lizarralde lo habría modificado de tal forma que el proyecto podría haber zanjado la discusión jurídica sobre hechos del pasado, como los de los casos de Riopaila, de Mónica Semillas o de Poligrow.

El proyecto secreto

La idea de modificar el régimen de baldíos lleva varios meses avanzando en el gobierno, desde que estallaron los escándalos por la acumulación de baldíos que tumbaron al embajador en Washington, Carlos Urrutia. Pero el tema es difícil tanto en lo jurídico como en lo político, y por eso el proceso no ha sido fácil.

A principios de agosto, como contó La Silla, hubo luz verde entre Presidente y el Ministerio de Agricultura, en ese entonces en cabeza de Francisco Estupiñán. El acuerdo era que el proyecto solo se debía enfocar en solucionar el problema hacia el futuro, pero no ofrecerle una una salida a las empresas emproblemadas.

Pero apenas unas semanas después, en medio de la crisis por el paro agrario, Estupiñán salió del Ministerio y el proyecto se engavetó.

Con la llegada de Rubén Darío Lizarralde, el proceso cambió de dinámica. Para blindarse de las las críticas y las fugas de información, el nuevo ministro decidió manejarlo con total confidencialidad.

En el Ministerio ni sus viceministros conocían los avances del proyecto: solo trabajaban en él Lizarralde y dos asesores de su confianza, Tatiana Ángel Arango (una joven economista y abogada que viene con Lizarralde desde Indupalma) y Santiago Tobón (un consultor de la Usaid experto en agricultura, que fue viceministro y presidente del Banco Agrario). Esa operación casi secreta culminó con la presentación del proyecto de ley ayer.

Aunque secreta, a Presidencia llegaron algunas informaciones. La Silla supo, por ejemplo, que en la Secretaría Jurídica vieron un borrador hace un par de semanas.

Pero lo que tenía Presidencia eran solo pistas. Los detalles del proyecto no eran conocidos y el texto que se radicó ayer no había sido revisado por la Secretaría Jurídica, que es el procedimiento usual para presentar proyectos de ley del gobierno. Ni Santos ni sus asesores conocían en detalle el proyecto y muchas entidades lo llevaban pidiendo dos meses para hacer sus aportes y comentarios.

Ayer en el Consejo de Ministros previo al discurso de Santos, Lizarralde contó que acababa a presentar el proyecto de ley. Santos señaló que la iniciativa era importante y no dijo que fuera necesario retirarlo.

Cuando en Presidencia vieron el texto presentado se prendieron las alarmas porque, además de la molestia de que el Ministro lo hubiera presentado en el Congreso sin pasar por ese filtro, a juicio de Presidencia tenía algunos problemas.

El Ministro de Interior se refirió a ellos con tacto hoy cuando confirmó el retiro del proyecto: “esta mañana fue retirado mientras se termina ese proceso de socialización y de revisión de algunos artículos que necesitan perfeccionarse”, dijo.

El proyecto apunta a permitir que en la Altillanura no haya UAF, algo que es criticado por algunos pero que tiene sustento en que las tierras son malas y requieren grandes inversiones para hacerlas productivas. También permite que en regiones lejanas a los grandes centros urbanos se creen unas Zonas de Interés de Desarrollo Económico y Social, que podrían ser entregadas directamente a sociedades comerciales, y permite que los proyectos asociativos como los de Indupalma obtengan apoyos públicos.

Según supo La Silla, los principales enredos que encontraron en Presidencia están en que el proyecto choca con algunos puntos del Pacto Agrario y con lo negociado en La Habana, dos prioridades de Santos que se está jugando la reelección sobre el eje de la paz. La Silla no pudo establecer concretamente cuáles son estos puntos de choque.

Lo que dice el anuncio
Juan Manuel Santos tomó una decisión muy fuerte al quitarle el respaldo al proyecto. Foto: Juan Pablo Pino

Con el anuncio, Santos le quita a la oposición de izquierda, especialmente a Robledo y a Arias, un caballito de batalla en plena época electoral. Además la decisión encaja en la intención de abrirse más a la izquierda que hizo explícita ayer en su discurso de lanzamiento a la reelección: sin proyecto de ley de baldíos, hay un motivo menos de pelea con el Polo.

El anuncio también golpea a Santos. Deja la imagen de un Presidente que delega tanto que no sabe en qué están exactamente sus ministros, aún en asuntos tan delicados como el proyecto de ley de baldíos, y muestra a un gobierno descoordinado y sin un liderazgo claro. Incluso en su gabinete, pues La Silla habló con dos ministros de otras carteras que manifestaron sus sorpresa por el anuncio después de lo discutido ayer en el Consejo de Ministros.

Además, la patraseada de Iragorri desnuda el tamaño de la descoordinación de un gobierno que en 24 horas presentó un proyecto, luego le retiró el apoyo y finalmente volvió a imuplsar (o por lo menos no hundió).

En todo caso, la reacción deja a Lizarralde muy mal parado, al borde de una salida del Ministerio, pues quedó la sensación de que fue desautorizado por su jefe.

La decisión de Santos de anunciar el retiro de un proyecto de ley el día siguiente a que un ministro lo presentara (que aparentemente abortó en el transcurso del día) no tiene precedentes.

De entrada, no es tan común que un gobierno retire un proyecto de ley. Si no le entusiasma mucho o si la prioridad es otra, por lo general lo deja morir en el Congreso por términos (no presiona porque haya ponentes, pide que otros vayan antes en el orden del día o algo similar), pero no lo retira. Y menos lo hace al día siguiente de presentarlo.

A ese mensaje de falta de apoyo del Presidente (matizado con la rectificación de Iragorri), se suma que Lizarralde además venía en plena pelea pública con el senador Robledo, que apenas el martes anunció una demanda penal por una presunta chuzada. Esa pelea lo ha debilitado ante sectores de la opinión.

Además, Lizarralde ha mostrado poco olfato político: presentó el proyecto a días de que se tuviera que anunciar la reelección y sin ultimar detalles con el Presidente. Como le dijo a La Silla un senador conservador cercano a Lizarralde, “es desacertado que el Ministro haya presentado el proyecto sin tener apoyo político ni tiempo legislativo para sacarlo adelante".

Con críticas por fuera y falta de apoyo por dentro del gobierno, Lizarralde podría tener sus días contados en el ministerio. Una fuente muy cercana a Santos le dijo a La Silla que es posible que le pidan la renuncia pronto, y en cualquier caso no suena absurdo que él mismo quiera irse después de que se confirmó que Santos quiere que retire su proyecto de ley. Aunque la patraseada de Iragorri indica que Lizarralde no se quiere ir y que dentro del gobierno tiene fuerza.

Nota: esta historia fue actualizada a las 7.25, después de que el ministro Iragorri rectificó.

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