Lo que está en juego hoy

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La Silla explica todo lo que está en juego cuando usted deposite su voto.

El día de elecciones el poder se ‘baraja’ de nuevo. Allí radica su importancia. Estas elecciones, en particular, son aún más definitivas porque están en juego las siguientes cosas:. 

1. Un plebiscito a la gestión de Santos

Toda reelección es escencialmente un plebiscito. Con su voto, la gente le dice al presidente en ejercicio qué tanto aprueba lo que ha hecho hasta el momento.

Si las encuestas atinan, Juan Manuel Santos pasará a segunda vuelta pero solo uno de cada 3 colombianos le dará el espaldarazo.

Este resultado tendrá un sabor agridulce para un presidente que hace cuatro años ganó con 9 millones de votos; que tiene todos los factores de poder de su lado, incluidos los grandes medios; que tiene un proceso de paz andando y arrojando resultados nunca antes vistos; que ha movilizado toda la clase política tradicional incluidos unos muy cuestionados e incluso políticos de partidos que no están en la Unidad Nacional (con grandes dosis de mermelada)  y que tienen su propio candidato presidencial; y que tuvo la suerte de que apareciera el hacker con su rival uribista discutiendo información obtenida ilegalmente a pocas semanas de los comicios.

Si solo saca el 30 por ciento de votación, tendrá que construir alianzas con la izquierda y con la Alianza Verde, si su rival es Óscar Iván Zuluaga, como lo anticipan las encuestas.De hecho, César Gaviria, el jefe de campaña de Santos, ya está construyendo esa gran coalición alrededor del proceso de paz como el vehículo para ganar no solo en la segunda vuelta sino para garantizarle al Presidente la gobernabilidad suficiente para sacar adelante las negociaciones en la Habana. Petro fue su primer fichaje. 

2. El eventual regreso del uribismo al poder

Si este domingo, el candidato uribista Óscar Iván Zuluaga, a pesar del escándalo en el que está envuelto, pasa a segunda vuelta, como lo anticipan las encuestas más recientes, el país está más cerca de ver el regreso del uribismo al poder con todo lo que eso implica.

Zuluaga representa un proyecto político de derecha y gobernaría con la élite y seguramente con las mismas lógicas con la que gobernó Uribe. Aunque en el último debate, Zuluaga dijo que de ser elegido candidato no cambiarían la Constitución para permitir una eventual reelección de su padrino político, no es tan claro qué tan independiente podrá ser de quien es su principal activo para ganar.

El escándalo del hacker –según encuestas internas de los partidos- logró quitarle el momentum que traía, y si pasa a segunda vuelta seguramente lo perseguirá durante las próximas tres semanas, período durante el cual la Fiscalía seguramente tomará algunas decisiones que tendrán impacto en la contienda.

Dependiendo de qué tan empatado resulte con Santos y de lo que digan las futuras encuestas sobre los resultados en segunda vuelta, Zuluaga tendrá la capacidad de convencer a ciertos sectores políticos de que lo respalden.

Su principal objetivo, sin duda, serán los conservadores que votaron por Marta Lucía Ramírez, quien en las últimas encuestas despegó. Si el uribismo logra atraer esos votos azules podría volver a la Casa de Nariño.

 

3. El rumbo del proceso de paz

Una de las razones por las que estas elecciones son fundamentales es porque se está jugando la suerte del proceso de paz. Si Óscar Iván Zuluaga llegara a ganar en primera vuelta o quedar con una ventaja holgada para la segunda ronda, el futuro del proceso de paz estaría en riesgo.

Dado que existen unas “condiciones objetivas” para la paz (la reducción del Plan Colombia que obligaría a las élites a financiar ahora toda la confrontación militar; la debilidad de Nicolás Maduro para prestarles refugio a las Farc en Venezuela; el ejemplo de los exguerrilleros latinoamericanos que han llegado a la presidencia; los cambios del negocio de las drogas, etc) existe una posibilidad de que no sea tan fácil acabar de un tajo la negociación en la Habana.

Pero si Zuluaga lograra sacar adelante la negociación en sus propios términos (suponiendo que las Farc estuvieran tan débiles que no les quedara otra opción), esta se parecería más a un sometimiento de la guerrilla que a una oportunidad para sacar adelante las ambiciosas reformas del campo y de la política que se han acordado en la Habana. 

4. Las alianzas para la segunda vuelta

La razón para que haya dos vueltas es que entre la primera y la segunda existe la oportunidad de construir alianzas políticas que le permitan al ganador llegar con una base de apoyo más amplia y por ende, con mayor gobernabilidad.

En esa medida, no solo es importante quiénes pasen a la segunda vuelta, sino también cuántos votos consigan los perdedores.

Si, por ejemplo, Clara López, la candidata del Polo, logra una votación mayor del 10 por ciento puede convertirse en un fiel de la balanza para la segunda vuelta a favor de Santos. Eso le daría la posibilidad de pactar con el presidente-candidato una agenda programática, como lo hicieron los liberales hace cuatro años cuando lograron el compromiso de Santos de presentar la ley de víctimas.

Lo mismo le sucedería a Marta Lucía Ramírez si el impulso que tuvo en las últimas semanas se mantiene. A diferencia de López, su partido llega dividido a las urnas y por eso la decisión de con quién irse en segunda vuelta no dependerá solo de ella.

Las encuestas muestran que los electores azules son más afines al Centro Democrático que a Santos, y Ramírez también ha dado esa impresión en las últimas semanas.

Pero al final todo dependerá de qué tantos votos saque y qué pueda negociar con los que pasen a segunda vuelta, suponiendo que no sea ella.  Si ella no pasa a segunda vuelta, pero saca más del 15 por ciento de los votos y hace una alianza con el uribismo podría terminar decidiendo la elección.  

5. La esperanza en las tercerías

Cuando comenzó la pelea entre Santos y Uribe, un grupo de políticos independientes se reunió bajo el nombre Pido la Palabra para plantear la necesidad de que hubiera una ‘tercería’.

Al final ese movimiento fracasó pero una parte de él mutó en la Alianza Verde. Con la adhesión de Gustavo Petro a Santos, este partido sufrió otro golpe en las últimas semanas.

Dependiendo de la votación que obtenga Enrique Peñalosa, la fe en la posibilidad de hacer política desde la antipolítica se extinguirá o se fortalecerá.

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