Lo que hay detrás de la renuncia de Carlos Vicente de Roux

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Carlos Vicente de Roux renunció a su candidatura por la Alcaldía de Bogotá. Era algo que se venía rumorando desde hace varios días y que muchos esperaban que se anunciara mañana en el congreso nacional del partido, pero que De Roux dio a conocer hace unos minutos en una carta al comité nacional de avales.

Carlos Vicente de Roux renunció a su candidatura por la Alcaldía de Bogotá. Era algo que se venía rumorando desde hace varios días y que muchos esperaban que se anunciara mañana en el congreso nacional del partido, pero que De Roux dio a conocer hace unos minutos en una carta al comité nacional de avales.

Ésta es la carta:

Carta Carlos Vicente De Roux

“Carlos Vicente no tenía ninguna posibilidad. No marca por encima del margen de error. Esto es un grito, un pedido a voces”, dijo, antes de conocer la decisión, Carlos Ramón González, ejecutivo nacional del partido y uno de los que promovió reuniones entre los verdes y el equipo de con Clara López a mediados de junio. Algo similar le dijeron a la Silla cuatro concejales y líderes del partido en Bogotá.

Nadie le había pedido la renuncia al concejal De Roux. Tampoco era el tema principal en la agenda del congreso. Y es que el partido no quería “renunciarlo” sino que estaba esperando, por respeto a él y porque sin duda así es más fácil, a que se retirara, como ya hizo.

La presión

Carlos Vicente de Roux se volvió el candidato oficial de los verdes a principios de mayo, después de que ganó una encuesta contra el concejal Antonio Sanguino por sólo 0.2 puntos porcentuales y en la que la intención de voto de ambos no pasó del 2 por ciento. A pesar de esas cifras tan bajas, la encuesta era el mecanismo que habían acordado desde cuando el partido decidió no esperar a que Enrique Peñalosa definiera si se iba a lanzar o no con el aval verde.

Con esa intención de voto inferior al margen de error de la encuesta, la campaña empezó fría. Pero se puso negra después de que un grupo de senadores y miembros del ejecutivo nacional abogaron por adherir a la candidatura del Polo y no inscribir candidato propio.

Ese grupo, como contó La Silla,  conformado por Iván Name y Jorge Prieto unidos a los fundadores originales de Opción Centro como Carlos Ramón González y Rodrigo Romero. Ellos se habían reunido con emisarios de la candidata del Polo Clara López, que desde el principio estaba buscando apoyos fuera de los del Polo.

A pesar de esos acercamientos el aval de De Roux se mantuvo porque la mayoría de senadores y representantes del partido, incluyendo a Claudia López y Antonio Navarro, lo defendieron en la Comisión de Avales.

Pero el tema no quedó cerrado: la decisión entonces fue esperar hasta el 25 de septiembre, es decir, la próxima semana, cuando se vence el último plazo de la Registraduría para decidir si el nombre de De Roux iba a aparecer en el tarjetón.

Los preparativos de esa decisión comenzaron antes. El miércoles de la semana pasada, justo cuando comenzaron a aparecer las encuestas que mostraban a De Roux con una intención de voto entre el 1 y 2 por ciento (la misma que ha mantenido desde el comienzo), la comisión nacional de avales y la bancada parlamentaria se reunieron con el candidato y le plantearon la situación. “Ya llegó su momento”, dice González.

El lunes de esta semana se reunió de nuevo la comisión de avales con la bancada de los 13 concejales para discutir exclusivamente el tema de la candidatura de De Roux. Hubo dos ausentes: la concejal María Clara Name, hija del senador Iván Name, y el propio candidato. Según dos fuentes que asistieron, la razón por la que Carlos Vicente De Roux decidió no ir es porque les dijo que “ya sabía cuál era la postura de la mayoría”.

Sin embargo, el gesto fue tomado como la primera señal de que la renuncia era inminente.

Además, sólo dos de los 13 concejales, que a principios de la campaña se habían tomado todos la foto con el candidato,  Antonio Sanguino y María Fernanda Rojas defendieron la idea de que De Roux se mantuviera en su candidatura y continuara hasta el final. Lo mismo pasó ayer, en una reunión del directorio distrital del partido con los 52 ediles de la Alianza Verde que están en ejercicio actualmente. Sólo dos dijeron que querían que el concejal se quedara.

“Casi el 95 por ciento de las bases en Bogotá no quiere que siga”, le dijo a La Silla González, antes de conocer la decisión de De Roux. “Es una irresponsabilidad con Bogotá”, agregó un concejal.

Mientras tanto, en la bancada del Congreso de los verdes, el apoyo era mayoritario para que Carlos Vicente siguiera en la pelea.

“No podemos caer en la trampa. Tenemos un candidato, tenemos una propuesta. Nosotros creemos que debe ir hasta el final”, le dijo a La SIlla la representante Angélica Lozano, antes de conocer la decisión del candidato. Además Lozano aseguró que en esa postura están la senadora Claudia López, Navarro y los tres representantes a la Cámara verdes.  Con ellos también estaba el senador Jorge Iván Ospina.

“Él (Carlos Vicente) está muy aburrido, desconcertado. Siempre ha estado solo. El partido sólo le financió la campaña con 60 millones de pesos. Eso no sirve ni para un edilato”, dice una fuente cercana al candidato.

Además, La Silla supo que el fin de semana pasado De Roux no salió a hacer campaña porque estaba muy enfermo y le tocó cancelar su agenda. La actividad en su cuenta de twitter también ha bajado: entre julio y agosto publicaba muchas fotos diarias pero hacia el final del mes pasó a publicar una diaria y la última publicación es del 8 de septiembre.  Todo eso alimentó los rumores de su renuncia dentro de los verdes.

Como nadie quería llegar al punto de tener que votar la decisión mañana en el Congreso, la presión para que Carlos Vicente de Roux renunciara estaba hoy en su máximo pico.

“No se va a resolver en el congreso. Tenemos otras prioridades de orden nacional y ese tema nos tomaría decidirlo tres días. Tiene que ser una decisión soberana de él”, le dijo a La Silla un congresista, de nuevo, antes de conocer la decisión de De Roux.

Y así fue. El problema es que deja al partido en un dilema.

La división

Ahora, a la Alianza Verde le quedan tres caminos en la campaña.

Uno sería apoyar a su ex candidato presidencial Enrique Peñalosa, que estuvo cinco años en el partido, sobre todo cuando éste empezó a coger fuerza en las elecciones de 2010 y cuando según las encuestas, es el candidato de los militantes verdes.

Otro sería apoyar a la candidata del Polo, Clara López, con quien tienen muchas simpatías los verdes que vienen de la izquierda y de progresistas antes de la fusión en diciembre del 2013.

La última opción es dejar a sus militantes en libertad, algo que no parece tener mucha acogida porque los verdes sienten que hoy son el partido mayoritario en Bogotá con 13 concejales de los 45 y 52 ediles de los casi 160.

 

“La tendencia de izquierda es bastante fuerte pero la trayectoria de Peñalosa hace que tenga muchas simpatías dentro del partido”, le dijo a La Silla un directivo de los verdes.

Varias fuentes señalaron a La Silla que es claro que la mayoría de los ocho concejales que vienen del progresismo quieren adherir a Clara López. Con ellos estarían también los senadores Antonio Navarro e Iván Name.

Por el otro lado, el senador Jorge Iván Ospina es más cercano a Peñalosa. Además, los concejales Lucía Bastidas y Hosman Martínez que ya solicitaron oficialmente al partido que los dejaran en libertad para irse con el ex alcalde.  Peñalosa tiene afinidades con un grupo de ediles. La Silla no pudo establecer a quién apoyarían otras figuras importantes de los verdes como la senadora Claudia López, que trabajó con Peñalosa en su Alcaldía y ha estado en contra de apoyar a Clara López.  

La decisión en cualquier caso está muy reñida porque tanto López como Peñalosa generan muchas enemistades en el sector contrario y por los apoyos que tienen en este momento ambos candidatos: Clara López está con el samperismo que apoyó a Samuel Moreno y Peñalosa está con Cambio Radical del vicepresidente Germán Vargas Lleras.

“Sería una campaña a sangre para ver quién pone alcalde y quién no. Los que más perderíamos seríamos los candidatos al concejo y ediles”, le dijo a La Silla un concejal.

El reto es mantener unido un partido que es quizás el más fuerte de Bogotá en medio de una campaña que los polariza entre dos opciones fuertes pero incompatibles. 

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