Lo que revela el derrame de crudo en Barrancabermeja

Silla Santandereana
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Derrame de crudo en Barrancabermeja, Santander. Foto: Ana León.

Siete cosas que quedan claras tras 25 días de una emergencia ambiental sin precedentes en la industria petrolera del país.

Han pasado 25 días desde que inició el afloramiento de crudo en las inmediaciones del pozo lisama 158 y apenas hasta ayer el presidente de Ecopetrol, Felipe Bayón, llegó a la zona para verificar lo que estaba sucediendo. 

En medio de la tragedia ambiental que suma la contaminación de dos quebradas y un río que desemboca en el Magdalena, así como la pérdida de vegetación y animales, esto es lo que hasta ahora revela este episodio.

 

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Ecopetrol no se ha anticipado, sino que ha apagado incendios

Desde que inició la emergencia Ecopetrol ha estado un paso atrás. 

Aunque el 2 de marzo se registró el primer derrame en el pozo Lisama 158, que, según los reportes, alcanzó un metro de altura, Ecopetrol no activó un plan de contingencia que pudiera controlar una eventual subida de presión.

Por eso el 12 de marzo, cuando en otro punto de la misma zona estalló otra fuga, esta vez con un chorro de 10 metros de altura, y además se abrieron otros 15 cráteres de derrame alrededor, todo se salió de control.

Si bien cuatro expertos en hidrocarburos nos dijeron que ese evento no se podía prever, tres coincidieron en que Ecopetrol sí habría podido actuar con mayor contundencia desde el principio. 

Aunque el día cero Ecopetrol empezó a instalar barreras y una piscina para contener el avance de la mancha de crudo, que ya había llegado hasta La Lizama, no activó nuevas alarmas, según le contaron a La Silla en la zona.

Fabio Hernández, un líder comunal, nos explicó que él y otros líderes le pidieron a Ecopetrol intensificar las barreras sobre la quebrada La Lizama para evitar que el derrame llegara hasta Caño Muerto, pero les respondieron bastaban las que tenían. Por eso el 15 de marzo, cuando llovió, la contaminación se desbordó.

Eso se repitió días más tarde.

Desde que Caño Muerto se contaminó, líderes ambientalistas alertaron sobre la posible llegada de la mancha al Río Sogamoso y solo cuando apareció el crudo en ese río (alcanzó a bajar 25 kilómetros) se activaron planes de contingencia sobre él. 

E incluso, se volvió a repetir esta semana, con los requerimientos que le hizo la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (Anla) a Ecopetrol para atender la emergencia. 

Según el comunicado de esa entidad, Ecopetrol debe mejorar el plan de contingencia, aumentar la capacidad de bombeo del crudo que están recolectando y reforzar las cuadrillas de atención a la fauna afectada porque las actuales no son suficientes. 

También le pidió volver a verificar el estado de las quebradas y ríos, porque encontró que la limpieza y recolección del material contaminado no están siendo eficientes. 

Todo eso es controversial porque, como dueña del pozo y estar a cargo de la seguridad de la explotación, la estatal petrolera ha debido estar un paso adelante para prever evitar o reducir la contaminación que hoy suma 25 kilómetros de caudales, 1.500 animales afectados y al menos 14 familias reubicadas de la zona.

 
2

Los planes de contingencia no están entre las prioridades

Además de que Ecopetrol reaccionó tarde, también ha quedado claro que el plan de contingencia que activó estaba desactualizado y se quedó corto. 

La directora de la Anla, Claudia González, le dijo a La Silla que desde 2016 Ecopetrol tenía pendiente actualizar el plan de contingencia operativo, que garantiza la integridad del pozo, y no lo había hecho.

Eso, según un experto en petróleos que pidió que no lo citáramos por ser funcionario público, es una falta básica al principio de planeación de este tipo de operaciones y muestra que las actividades de contingencia están en segundo plano.

“Eso es extremadamente preocupante. En este tipo de actividades la prevención de desastres es tan importante como la explotación misma”, explicó.

La situación tiene una connotación más grave partiendo de que como reveló Noticias Caracol,  Ecopetrol le había informado a la Agencia Nacional de Hidrocarburos desde marzo de 2017, que había detectado “problemas mecánicos y fallas en el revestimiento o construcción del pozo” y era necesario hacer trabajos de mantenimiento y recuperación. 

En la ANH le dijeron a La Silla que en efecto fue así y estaba pendiente una nueva intervención durante este año “como plan de acción”. Ecopetrol nos confirmó que en noviembre de 2017 hicieron una intervención mecánica y pensaban hacer los trabajos de reparación durante el primer trimestre de este año. Sin embargo, la emergencia les ganó.

Es decir, subestimaron los potenciales daños y al no activar el plan de contingencia, la capacidad de respuesta se redujo tanto que a 25 días de iniciada la crisis, aún no se han ejecutado las medidas de fondo para aliviar sustancialmente la presión del pozo.

El país lleva dos semanas esperando la llegada de una tecnología importada de Estados Unidos y sólo días después de la erupción del 12 de marzo trajeron expertos internacionales para apoyar la investigación y contención de lo ocurrido.

“Lo increíble es que algo así suceda y no tengamos cómo reaccionar”, le dijo a La Silla el exministro de minas Jorge Eduardo Cock.

 
3

Ecopetrol ha tratado de minimizar los alcances del problema

Sobre los alcances de la tragedia ambiental, hay dos hechos que dejan la sensación de que Ecopetrol ha intentado minimizar los verdaderos alcances de la emergencia. 

Mientras que el presidente de Ecopetrol, Felipe Bayón dijo ayer que desde el 15 de marzo el crudo que sale del cráter está contenido y no ha tocado los afluentes de agua, la directora de la Anla explicó a La Silla que lo que ha podido constatar su entidad, con informes de la Corporación Autónoma Ambiental de Santander, CAS, es que realmente el crudo dejó de contaminar el agua de la zona ocho días después, es decir el 23 de marzo. 

Eso coincide con los testimonios de varios pobladores de La Fortuna, con quienes habló La Silla, y quienes nos relataron que las lluvias de la semana pasada rebosaron varias veces las barreras de Ecopetrol, ocasionando que la mancha avanzara nuevamente, específicamente en la zona de la quebrada La Lizama.

Además, aunque en Ecopetrol ha dicho que ya limpiaron totalmente el crudo que alcanzó a llegar al río Sogamoso, La Silla encontró que no es así.

El viernes pasado recorrimos tres kilómetros del río después de la desembocadura de Caño Muerto y encontramos que es evidente que  los aceites siguen corriendo y las playas siguen contaminadas. Incluso, es diferente el color del agua que viene bajando por el Sogamoso del que sale de la zona contaminada.

Y aunque la petrolera reporta que la emanación de lodos, agua y crudo está totalmente contenida, lo cierto es que la emisión de gases sigue siendo incontrolable. De ahí que al menos 12 veredas tengan suspendido el servicio de electricidad por el riesgo de que las redes que están cerca al pozo produzcan una explosión.

 
4

La Anla se pone a prueba

Según Claudia González, la directora de la Anla, esta es la primera vez desde que se le hace seguimiento a la explotación petrolera en el país que hay un derrame de esa magnitud que no haya sido causado por la voladura de oleoductos. 

Dado que la Anla es la autoridad ambiental encargada de sancionar por este tipo de hechos, con el caso del pozo Lisama 158 pondrá a prueba su capacidad para investigar las causas que llevaron al desastre ambiental que hoy completa 25 días.

Según los anuncios que se han hecho, en cuatro meses esa entidad ya deberá tener claro qué fue lo que pasó, cuáles fueron las circunstancias que provocaron el derrame, si hubo omisiones de Ecopetrol, y si fue así, quiénes son los responsables.

Además deberá esclarecer si la petrolera estatal se demoró en poner en marcha el plan de contingencia y si la manera en la que actuó para contener la mancha de crudo fue la adecuada. 

En esto último, ya es claro que el plan de contingencia estaba desactualizado, y que, según reveló Noticias Caracol, en un informe de 2016 que envió Ecopetrol a la Agencia Nacional de Hidrocarburos, ya existían alertas sobre “posibles fallas mecánicas y de revestimiento” en el pozo que se desbordó.

El resultado de las investigaciones de la Anla  será determinante para que la Fiscalía, la Contraloría y la Procuraduría (si resulta salpicado algún funcionario) decidan si actuarán. Eso debido a que además de emitir sus propias sanciones, esa entidad será la encargada de compulsar copias a todos los entes de control,

Esa decisión, también sentará un precedente sobre lo rígida o laxa que será la principal autoridad ambiental del país cuando se trate de juzgar estos episodios.

5

El fantasma de los riesgos de la extracción sirvió para acrecentar el miedo al fracking y mover noticias falsas

Desde hace dos años, el Magdalena Medio se convirtió en el epicentro de la pelea en el país por la llegada del fracking. Además de que en San Martín, Sur del Cesar, ya hay una compañía petrolera, Conoco Phillips, que tiene luz verde para extraer petróleo a través de la fracturación hidráulica, el año pasado el entonces presidente de Ecopetrol, Juan Carlos Echeverry, anunció que este año iniciarán pruebas piloto con esta práctica en el Magdalena Medio.

Si bien ese no es el caso del pozo Lisama 158, el desastre ambiental que vive Barrancabermeja por estos días sí ha dado para que se ponga sobre la mesa el uso de esta técnica.

El principal argumento es que si la emergencia actual ha sido de esa magnitud y se trata de explotación convencional, la no convencional podría hacer estragos si se presentara una eventualidad similar. 

En medio de la ola de indignación, también circularon noticias falsas como la imagen del tigrillo que en realidad murió por un accidente de tránsito y fue presentado como una víctima del derrame.

O el video del agua negra que sale de un grifo en Lebrija, Santander, que no tiene nada que ver con el desastre ambiental en Barrancabermeja y se trataba de un problema del acueducto de ese municipio.

Ese video se volvió viral y fue desmentido a las pocas horas de estar en redes sociales.

 
6

El derrame se convirtió en pesca de votos para las campañas de centro izquierda

Esos temores también fueron usados por algunas campañas para mover sus propias banderas.

Gustavo Petro hizo trinos relacionando la tragedia ambiental con esa técnica y le echó puyas a los candidatos de la derecha Germán Vargas Lleras e Iván Duque.

El concejal de Bogotá, Hollman Morris,y uno de los principales escuderos de Petro también se sumó.

La candidata presidencial Piedad Córdoba hace dos días volvió a pedir explicaciones a Ecopetrol sobre si el derrame tenía que ver con fracking, pese a que desde hace varios días se desmintió esa teoría.

Claudia López, fórmula vicepresidencial de Sergio Fajardo, se pronunció.

 
7

La crisis del agua en Barranca alcanzó una nueva dimensión

El agua de Barrancabermeja ha estado en el ojo del huracán dos veces en los últimos tres años. 

Además de la contaminación de las quebradas y del  río Sogamoso, están las denuncias sobre los vertimientos en la Ciénaga de San Silvestre.

Ese humedal, que es el hábitat natural del manatí antillano, una especie en vía de extinción, abastece al acueducto de ese municipio de 300 mil habitantes, y en los últimos tres años ha mojado titulares de prensa por la contaminación que ha recibido de rellenos sanitarios.

En 2015 cerraron el relleno la Esmeralda porque estaba vertiendo lixiviados directamente al caudal de la ciénaga, aunque luego le entregaron la licencia a otros dos rellenos sanitarios -Anchicayá y Yerbabuena-, los dos quedaron en zonas aledañas a ese ecosistema a las que les quitaron la protección para que pudieran operar.

Un año después de su entrada en operación, a Anchicayá le suspendieron la licencia por un fallo del Tribunal de Cundinamarca que determinó que la ciénaga seguía corriendo riesgos. 

Además en 2017, la Corte Constitucional determinó que el relleno de Yerbabuena sí estaba contaminando las aguas aledañas al proyecto, sin embargo, no ordenó su cierre y en su lugar le delegó la responsabilidad a la Corporación Autónoma Ambiental de Santander, CAS, de tomar la decisión previo a un estudio detallado.

Por la contaminación ya la Fiscalía imputó por delitos ambientales a la exgerente de Rediba Liliana Forero, y a la entonces directora de la CAS, Flor María Rangel. Actualmente ese relleno está activo y recibe todas las basuras de Barranca.

Los dos hechos sumados han generado conflictos sociales en Barranca.

Mientras que por los derrames están afectados los pescadores, que ya se habían desplazado por los efectos de la represa de Hidrosogamoso; con la ciénaga el agua está llegando a las casas, según denuncias en todo el municipio, sin ser potable.

 
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