Los camioneros le midieron el aceite a Juan Manuel Santos

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Los camioneros le midieron el aceite a Juan Manuel Santos

 

 

 

El sector de El Tintal fue el centro de operaciones de los representantes de los camioneros. Allí se registraron la mayor concentración y por ello fue el sitio que seleccionó el Esmad para obligar a levantar los bloqueos. Fotos: Ángela Díaz

 


Los camioneros ganaron el pulso con el paro y el país le midió el aceite a su Presidente. Juan Manuel Santos anunció una “mano de hierro” para defender el interés público pero en realidad terminó usando un guante de seda para consentir los intereses privados de un gremio que lo chantajeó con su capacidad de bloquear el país.

El acuerdo logrado a la media noche entre el Vicepresidente Angelino Garzón, que asumió la negociación del paro, y los representantes de la Asociación Colombiana de Camioneros ACC, y que fue avalado por el Ministro de Transporte Germán Cardona y por el Presidente le concedió a los camioneros lo que ellos querían:

 

 

 

 

 

 

El vicepresidente Angelino Garzón fue el encargado de la negociación con los camioneros. Después de varias horas de conversaciones logró el acuerdo que permitió bajar la temperatura al paro. El Ministro de Transporte le cedió la batuta.
Los camioneros se negaron a moverse de su sitio de parqueo. Durante cinco días impidieron la movilidad en varios sitios del suroccidente de la ciudad.
Foto Ángela Díaz.
Los representantes de los camioneros aceptaron el acuerdo a la medianoche y comenzaron a desbloquear las carreteras.

1. El gobierno retiró los decretos que eliminaban la tabla de fletes. La tabla de fletes (ver un ejemplo) establece el precio fijo que se paga a los camioneros por cada trayecto por las carreteras del país, el cual termina siendo artificialmente alto porque no lo regula la oferta y la demanda y es impermeable a la competencia.

2. El nuevo acuerdo busca 'concertar' con los camioneros lo que el Gobierno estableció como política hace más de tres años. Según el Acuerdo, los camioneros formarán parte de una ‘mesa de concertación’ que deberá definir antes del 15 de junio un nuevo “sistema regulatorio basado en los costos operativos y la intervención del Estado cuando existan fallas de mercado que así lo ameriten”. Este nuevo decreto deberá basarse en el documento Conpes 3489 que definió la Política nacional de transporte público automotor de carga en 2007.

Sin embargo, ese Conpes visto en retrospectiva es un chiste. El Conpes dio un plazo de nueve meses para que el Gobierno eliminara la Tabla de Fletes y creara “un esquema de regulación basado en el principio de intervenir solo cuando hubiera una falla de mercado.” Ordenó al DANE crear un Indice de Precios del Transporte, “que refleje la realidad del mercado, que contenga una estructura de costos de operación eficiente y que siva de base para formular parámetros de regulación y fórmulas tarifarias”. Han pasado tres años y cuatro meses, y el nuevo acuerdo ordena sentarse a concertar para llegar a lo mismo que nadie hizo cumplir la vez pasada.

3. El gobierno concertará con los camioneros la política de combustibles Diesel.

4. El gobierno negoció con los camioneros la obligación legal de chatarrizar. El Acuerdo dice que el gobierno concertará con el gremio “el modelo de reposición del parque automotor que brinde permanencia, sostenibilidad y democratización de los propietarios.” Por ningún lado en el Acuerdo aparece el compromiso de cumplir la ley en cuanto al límite máximo de edad de los camiones que circulan.

El tope establecido por ley es 20 años y la edad promedio del parque automotor –según el Conpes del gobierno– es 24,4 años. El 57 por ciento de los camiones tenían más de 20 años hace cinco años. A pesar de los riesgos para la seguridad que implica que circulen camiones tan viejos, no quedó ni una línea en el sentido de hacer cumplir la ley.

5. El Gobierno se compromete a hablar con Venezuela, Ecuador y Perú para explorar la posibilidad de permitir la movilización de camiones colombianos en los países vecinos.

6. El Gobierno les perdona los comparendos por infracciones cometidas por los camioneros y que están en mora hace tres años o más.

7. Los camioneros tendrán al Vicepresidente Garzón como garante de los acuerdos.
 

Lo que se pierde


Con este acuerdo, el Gobierno perdió –nuevamente– la posibilidad de solucionar los tres grandes problemas que buscaba remediar con la eliminación de la tabla de fletes, como lo explicó la experta en el tema Marcela Eslava en el blog Blogoeconomía y LSV en este artículo publicado hace dos semanas:

1. La sobreoferta de camiones: como la tabla de fletes crea precios artificialmente altos, es rentable tener más camiones de los que realmente necesita el mercado porque ser competitivo no es un valor agregado. En cambio, sí es competitivo trabajar ‘por debajo’ de la tabla de fletes de manera ilegal, lo que ha incentivado todo un sector informal de camioneros. Como resultado del Acuerdo, la tabla de fletes se mantiene por lo menos hasta la mitad del año y con ello, la sobreoferta que congestiona las carreteras y contamina innecesariamente.

2. El incumplimiento del requisito de chatarrización: la tabla de fletes se la inventó Ernesto Samper en 1997 como una medida de debilidad para solucionarle a los transportadores los bajos precios producto de la sobreoferta de camiones sin tenerlos que obligar a chatarrizar. Este gobierno tampoco lo logró.

3. Los altos costos del transporte: según el Conpes, los fletes representan cerca del 22 por ciento del total de los costos de un producto que es llevado de un sitio a otro. Y estos pueden aumentar hasta representar el 39 por ciento del costo de las importaciones y el 36 por ciento de las exportaciones. Esto significa que para que muchos camioneros no se queden sin trabajo, los colombianos pagamos más caro por lo que consumimos y somos menos competitivos en el mundo porque pagamos uno de los costos de transporte más altos del continente.

Y de ñapa, Santos demostró que ante la fuerza, cede.

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