Los candidatos vistos por su sombra (II parte)

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Los candidatos vistos por su sombra (parte II)


Más que nadie, saben lo que es seguirle el paso al "jefe". De hecho, son su sombra. Así ven sus asistentes personales a los candidatos. Ayer fue el turno de otros aspirantes, hoy: Lucho Garzón visto por Constanza González, su asistente desde la Alcaldía, y Marta Lucía Ramírez contada por Jonathan Ávila, quien trabaja con ella desde hace cuatro años. Y Antanas Mockus, visto por el filósofo Diego Cancino.

Lucho Garzón y Constanza González


“Lucho es un hombre querendón y uno también tiene que ser así”, dice Constanza González, apodada Connie, quien es su asistente desde que el actual precandidato del Partido Verde entró a la Alcaldía de Bogotá. Esta boyacense milita en la izquierda desde cuando no era Polo sino Frente Social y conoció a Luis Eduardo Garzón en 1994 cuando era Presidente de la CUT.

“Desde que lo vi me flechó como líder, por su calidez por su transparencia, porque siempre piensa en los más necesitados”, afirma Constanza, quien para acompañar la campaña de Lucho a la Alcaldía pidió una licencia de trabajo en la ONG de derechos humanos Viva la Ciudadanía. Ella sabía que podía perder y que estaba arriesgando el puesto que tenía hace nueve años y con el que sostenía su familia. Pero lo hizo y el trabajo en la Alcaldía le permitió convertirse en profesional.

Gracias a la “cantaleta” de Lucho y a su nuevo sueldo, entró a estudiar Sociológia en la Universidad Cooperativa de Colombia, de donde Lucho es doctor Honoris Causa y este es el único título de este líder de izquierda hecho a pulso.
“Cuando me gradué no le conté a Lucho pero le escribí un mensaje de texto a su celular diciéndole que ya era socióloga y que eso se lo agradecía. Después él me dijo que ese día se le salieron las lágrimas”, cuenta González, quien sólo ha visto las lágrimas de su jefe una vez, el día de la tragedia del Agustiniano Norte. En ese momento Garzón era Alcalde y le tocó enfrentar la muerte de 21 niños en un accidente ocasionado por el descarrilamiento de una mezcladora de asfalto contra un bus escolar. Ahora que Lucho está recorriendo el país con Antanas Mockus y Enrique Peñalosa promoviendo la consulta de los Verdes, González lo sigue acompañando y carga en su morral un cepillo para peinarlo y talcos para maquillarlo cuando sale en cámara. También le ayuda a Lucho a seguir la estricta dieta que lleva. El precandidato no come harinas, sólo proteína y verduras y está muy juicioso montando en bicicleta en gira con los otros dos “Tenores”.


Jonathan Ávila y Marta Lucía Ramírez


La precandidata conservadora y ex Ministra de Defensa no se deja cargar la maleta de este politólogo de la Universidad Nacional, quien trabaja muy cerca de ella desde 2006 cuando fue elegida senadora.

Jonathan Ávila la conoció en el Congreso. Él trabajaba en la unidad legislativa de Rafael Pardo, y cuando entró Marta Lucía y Pardo salió, ella lo heredó. En la campaña, Jonathan Ávila es enlace entre Ramírez y el resto del equipo. “A ella, como a todo uribista, le gusta la microgerencia. Está encima de cada proceso”, dice este joven bogotano, quien terminó una maestría en la Academia Diplomática San Carlos y para quien lo más difícil del corre-corre de una campaña es el manejo de la agenda.

En el grupo más cercano a la precandidata hay muchos jóvenes, lo que Jonathan considera muy positivo, pues la estructura es muy horizontal. Ávila y Ramírez son polos opuestos en muchos sentidos. Él  rara vez usa corbata y le gusta la literatura. Ella, en cambio, sólo lee libros de emprendimiento. Por eso en Navidad, Ávila le regaló "Como Pez en el Agua", la biografía de Vargas Llosa para que la precandidata leyera pensara sobre otra cosa. También le ragaló "Colores primarios", un libro que escribió un asesor de Bill Clinton sobre el día a día de una campaña.

A Ávila le gusta de su candidata su capacidad para analizar y predecir las cosas que van a pasar en el país y su sentido humano. Por ejemplo, esta precandidata conoció a un joven en Putumayo, uno de los mejores Icfes de la región, que no había podido empezar la universidad. Ramírez le propuso a Jonathan que se lo trajeran para Bogotá para abrirle los ojos a nuevas oportunidades, y él mismo lo recibió en su casa y lo acompañó a conocer las distintas universidades de la capital. El joven se encarretó con el cuento del emprendimiento, uno de los temas que más trabajó la ex Ministra en el Congreso, y ahora estudia Administración de Empresas.

"Cuando está de mal genio siempre tiene razón," dice Ávila, que de alguna manera, a veces juega el papel de olfato político de la ex Ministra, pues desde los 19 años está trabajando en campañas. Dice que el momento más difícil hasta ahora fue cuando parecía que el Consejo de Estado la iba a inhabilitar, pero que afortunadamente todo salió bien.


Antanas Mockus y Diego Cancino


  Diego Cancino conoce a Antanas Mockus, precandidato del Partido Verde, desde que Mockus estaba terminando su periodo en la Alcaldía de Bogotá y se encontraron en un grupo de discusión sobre cultura ciudadana creado en honor a Carlo Federici, maestro de Mockus y rector del colegio Italiano, donde estudió Cancino. Allí los dos compartieron muchas ideas sobre cómo sacar la pedagogía a las calles y Cancino, que apenas tenía 24 años y estudiaba Filosofía en la Universidad Nacional, encontró en este matemático de origen lituano un modelo.

En la campaña a la Presidencia de 2006, le ayudó y después en Corpovisionarios, ya con el discurso de Antanas totalmente aprendido, asesoraron ciudades y empresas privadas. Y aunque Mockus no se deja hacer nada por nadie, conoce hace tanto a este joven filósofo que lo nombró su asistente personal para esta campaña con los "Tenores".

Y él ha asumido su tarea. Le carga el maletín pesado de libros por todas partes y se preocupa por que tenga agua a la mano. Pero no para lanzársela a sus contrincantes, como lo hizo una vez en la campaña de hace cuatro años en un panel con Horacio Serpa. "Eso ya no lo hace", dice Cancino, que ahora lo ve montando en bicicleta con Lucho Garzón y Enrique Pelañosa. "Los actos simbólicos, no son abstractos como la gente dice. Por el contrario son pura emoción. Los actos de Mockus son arte, lo que buscan es trastocar el orden, mover algo en el interior para generar un cambio", afirma Diego.

Cuenta que un taxista en Santa Marta le dijo en estos días que con su mensaje había aprendido a educar ciudadanos. Cancino le contó a Mockus y él se quedó mirándolo 30 segundos, sin pestañear, depués se le deslizó una lágrima (como a un mimo) y le dio un fuerte espaldarazo.


Otros candidatos


La campañas de Sergio Fajardo y Enrique Peñalosa prefirieron no participar en los perfiles de los candidatos y su asistentes. Con la campaña de Andrés Felipe Arias no pudimos concertar una entrevista, ni con la de Gustavo Petro. Para ver las historias de Germán Vargas Lleras, Rafael Pardo y Noemí Sanín haga clic aquí.