“Los Consejos de Juventud son otra forma de participación más allá de un paro”

M.P.

El próximo 5 de diciembre, por primera vez, los jóvenes entre 14 y 28 años podrán votar por sus candidatos a los Consejos Municipales de Juventud. Integrarán una instancia de participación local, con voz y alguna influencia menor sobre los presupuestos, inédita en la historia del país. 

No son un mecanismo nuevo en Colombia. Aunque existen desde 1997, su influencia ha sido casi nula. Originalmente las elecciones estaban a cargo de los alcaldes. Eso cambió en el Gobierno pasado. Y en éste se darán elecciones por primera vez. Para ello, el Gobierno de Iván Duque apropió 98 mil millones de pesos que costarán las elecciones organizadas por la Registraduría a nivel nacional.

Los candidatos se inscribieron en listas, con una complejidad que le dará a los jóvenes un abrebocas del enredado sistema electoral colombiano. Hay tres circunscripciones distintas, planchas en lista cerrada con paridad de género y en “cremallera”, y solo un voto para cada elector.

Mónica Pachón, politóloga y profesora de la Universidad de los Andes quien le ha hecho el seguimiento al proceso, lo describe como un experimento importante de reclutamiento de talento político joven. Por otro lado, dice que tendrá un impacto político marginal. 

La Silla Vacía 

Mónica Pachón

¿Por qué es importante tener Consejos de Juventud en un país como Colombia y qué es lo que se pretende lograr con estos espacios?

En Colombia existe una contradicción en el sistema político. Por un lado somos una democracia participativa que tiene todas las instancias de participación del mundo pero, por otro lado, al estar tan fragmentado el poder la participación se vuelve ineficiente. 

Eso genera una expectativa que se frustra al no tener un resultado en términos prácticos de esa representación. Se espera que eso no ocurra con los Consejos de Juventud. 

Al ser espacios que permiten reclutar desde una edad temprana se descubren nuevas voces con vocación política. Los Consejos funcionan como semilleros de esa participación. Esto contribuye a solucionar el problema de la baja rotación en los cargos públicos. Además, en estos consejos entrarán jóvenes con ideas renovadoras que pueden aportar una mirada distinta del ejercicio político a futuro. 

Los Consejos de Juventud separan el número de curules. Un 40 por ciento para los que se presentan como independientes, y 30 por ciento para partidos y organizaciones sociales, respectivamente. ¿Qué implicaciones tiene esta distribución?

Queremos partidos fuertes, pero desincentivamos la participación de los partidos porque les damos menos curules. O sea, es inconsistente. Es que dicen “¡Ay! Aquí los partidos no son fuertes”. Bueno, entonces hagamos un partido fuerte y que las elecciones solo sean de partidos, pero no. Desde pequeños tienen que ir a conseguir firmas para presentarse por listas independientes. 

Esta elección va a tener problemas de legitimidad. Son tres circunscripciones distintas, pero tienes que elegir solo una. Entonces, ¿eres independiente, eres de partidos o eres de organizaciones?. Me parece que hicieron tal nivel de fragmentación que va a ser muy difícil de entender quién ganó las elecciones. 

Sin embargo, hay dos oportunidades innegables: que la gente antisistema participe, y que se entienda que hay otras formas de participación más allá de un paro. 

¿Qué pueden cambiar los Consejos de Juventud si sus decisiones no son de obligatorio cumplimiento?

Se abre una puerta de legitimidad para pedir ciertas cosas. Por ejemplo, el Estatuto de la Oposición es una ley muy simple que establece unos derechos al declararse en oposición, como hablar después de las alocuciones presidenciales. Esos son efectos procedimentales. Es decir, realmente el Estatuto de Oposición no le está garantizando nada a nadie y ni siquiera está garantizando que eso se ejerza. 

Lo que los Consejos de Juventud le dan a los consejeros es la oportunidad de tener una sesión con el alcalde en rendición de cuentas, por ejemplo. El campo de acción se puede convertir en algo irrelevante o muy importante dependiendo de la coyuntura.

La elección lo que hace es darle una voz propia a ese electorado que no se siente representado en muchas de las fuerzas políticas actuales. Me parece que va a ser interesante ver qué tanto logran los jóvenes quitarles la vocería de la juventud a ciertas fuerzas políticas que, por ahora, consideran que son sus electores.

El paro nos dejó la percepción que los jóvenes no se sienten representados por los partidos, pero en las listas de los Consejos de Juventud fueron ellos (el Liberal, Conservador y Cambio Radical) los que inscribieron a la mayoría de candidatos. ¿Por qué?

Yo creo que la narrativa del paro no es mayoritaria, y tampoco creo que el resultado sea contraintuitivo. Los partidos lo que hacen es coger a sus adeptos e impulsarlos a inscribirse. Lanzarse como independiente implica recoger unas firmas y un esfuerzo organizacional muy complicado. Le pusieron un umbral de participación muy difícil a los jóvenes. 

Por eso, naturalmente, lo más fácil es inscribirse por partidos políticos. Se puede creer que esta era la oportunidad de los independientes y no la aprovecharon, pero por las reglas electorales que están establecidas en los Consejos de Juventud, esto va a ser como un miniconsejo de reclutamiento de partidos políticos tradicionales. 

Estas elecciones son un reflejo de cómo se hace política en los municipios en donde quienes se activaron fueron esas estructuras locales, no las estructuras nacionales. Es decir, que esa identificación de los jóvenes con la Colombia Humana, el Partido Verde o con la izquierda no se reflejara en los resultados de inscritos demuestra que en realidad no tienen una cercanía con el aparato electoral, sino una relación de afinidad personalista con un líder. 

¿Los Consejos de Juventud podrían ayudar a recuperar esa confianza que perdieron algunos jóvenes durante el paro hacia el Estado? 

Es una pregunta difícil. No estoy segura. Tenemos una fuerza antisistema muy fuerte. Esta fuerza está representada en acciones sociales desorganizadas como el paro. Para ellos, reconocer cualquier institución es un exabrupto. Entonces, los Consejos de Juventud también van a ser un espacio sobre el cual encontrarán razones para denigrarlos. 

Lo que es importante para ellos es la movilización social que, además de ser espontánea, no tiene un interlocutor establecido. Que alguien antisistema vea esto con ponderación es imposible.  

¿Y para los partidos?

Va a ser interesante como ejercicio y a la vez retador, porque si tienen personas al interior que efectivamente son activistas y que quieren hacerse escuchar, esas nuevas voces van a tener que ser incluidas y podrían hacer una diferencia en la agenda. 

Pero eso depende de las organizaciones partidarias. Hay unas de derecha o de centroderecha que son mucho más fuertes en sus procesos. Entonces el incluir a los Consejos de Juventud dentro de esa organización puede tener un impacto. 

El Gobierno Duque le dio un impulso a estas elecciones, ¿se podría entender como una estrategia para mostrar que está escuchando a los jóvenes? 

Aquí hay un dilema de un presidente impopular. Pero en el largo plazo, si los consejos de juventud se mantienen, es un legado interesante. Ahora, lo que pasa es que en Colombia hay muchas instancias de participación. Entonces el aporte es importante, pero en el sistema es marginal.

De todos los Consejos de Juventud municipales saldrá una instancia nacional. ¿Qué oportunidades se abren ahí?

Ya cuando tú tienes un representante de un Consejo Nacional de Juventud, pues tienes la posibilidad de hacer un ejercicio político más significativo que en el nivel municipal.  

Y eso no existe en los Consejos Municipales. Ahí acá no eligen un consejo grande que los vaya a representar frente al gobierno nacional. En cambio, aquí sí hay esa oportunidad. El consejero que sea hábil, inteligente y se haga elegir al Consejo Nacional va a tener interlocución con el gobierno nacional y eso es una gran oportunidad para un joven que está comenzando su vida política. 

¿Cómo pueden influir los Consejos de Juventud en las elecciones del 2022?

No creo que tengan una gran influencia. Lo que hace uno ahí es encontrar personas que puedan movilizar, es decir, voluntarios que tienen un mayor estatus. Pero que ellos sean determinantes en la elección nacional, no, porque son elecciones con lógicas completamente distintas.

¿Vale la pena que un joven se meta en esto?

Si le gusta la política, claro que sí. Si le gusta la política, tiene que jugar el juego de la política. Y esta es una forma de hacerlo que no es costosa y es divertida. Todas esas experiencias son útiles y traen a las personas más cerca del hacer que del criticar. Estamos en el mundo de destruir todo lo que es público y nos cuesta trabajo entender cómo se construye.  

También cabe resaltar que en una elección lo más importante siempre es la competencia. Si siento que estoy ganando y que hay competencia, vale la pena. En elecciones uno se mide por votos, por legitimidad y por credibilidad. Si esta elección logra darle eso a algunos jóvenes, estamos ganando como país. Si no logra establecer esa relación, entonces quizá se convertirá en una instancia muerta. 

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