Los gremios con los que Santos no pudo conjurar el paro

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El viernes pasado, en medio del día más duro del paro agrario, Juan Manuel Santos se reunió con las cabezas de los gremios para tratar de resolver la situación. Pero la respuesta al paro no llegó por ese lado sino en las negociaciones entre el Gobierno y los manifestantes en lugares como Tunja e Ipiales. Precisamente uno de los problemas que llevaron al paro es que los gremios del agro han perdido su capacidad de servir de puente entre los productores y el gobierno. La Silla averiguó qué pasa con esos gremios y esto es lo que encontró.

El viernes pasado, en medio del día más duro del paro agrario, Juan Manuel Santos se reunió con las cabezas de los gremios para tratar de resolver la situación. Pero la solución no llegó por ese lado sino en las negociaciones entre el Gobierno y los manifestantes en lugares como Tunja e Ipiales.

Precisamente uno de los problemas que llevaron al paro agrario es que los gremios del agro han perdido su capacidad de servir de puente entre los productores y el gobierno. O por lo menos eso fue lo que se vio con los paros en los que los voceros de sectores como los cebolleros o los papicultores no eran los líderes gremailes. Y aunque parte de las reivindicaciones de los manifestantes son las mismas que han señalado sus gremios, el Gobierno finalmente se sentó a negociar fue con las cabezas de las manifestaciones.

La Silla averiguó qué pasa con esos gremios y esto es lo que encontró.

Gremios con pocos agremiados

Uno de los principales problemas de los gremios es que muchos de ellos agrupan a una parte muy pequeña de los jugadores del sector.

Por ejemplo, Fedegan representa pocos ganaderos y lecheros: según dijo en abril el entonces Ministro Juan Camilo Restrepo, agremiaba a menos del 10 por ciento de esos productores, y La República dijo que esa cifra era de menos del dos por ciento.

José Félix Lafaurie, presidente del gremio, le respondió a Restrepo, aceptando que no tiene muchos agremiados pero bajándole el tono a la crítica. “Fedegán es un gremio cúpula, un gremio que agrupa a la gran mayoría de las organizaciones gremiales ganaderas del país, que son las que convocan  la afiliación del ganadero individualmente considerado (...)  la representatividad de un gremio no se mide únicamente por el número de carnés, sino por el reconocimiento de ella por parte de los productores, afiliados o no” dijo

Otro caso es el de Fedepapa, que tiene unos 26 mil afiliados, que es poco más de una cuarta parte de los más o menos 90 mil que existen.

No solo pesan los productores

Los gremios del agro no solo representan los intereses de los campesinos y los productores del campo, y eso lleva a que los intereses no siempre estén alineados.

Un caso notorio es el de la SAC, el gremio cúpula del sector, que tiene 43 afiliados. Aunque dentro de ellos hay muchos gremios de rama, como Fenalce (de cerealeros), Fedecacao o Asoporcicultores, solo suman la mitad de los afiliados.

Los demás incluyen dos universidades (La Salle y UDCA), empresas como Manuelita, Coltabaco, Indupalma o Central Castilla, compañías que tienen negocios en el agro pero no son del sector (como los almacenes generales de depósito Almagrario, Fiduagraria o la comercializadora de vehículos Casa Toro) y fundaciones y asociaciones como Fundallanura, Fedebiocombustibles o la Asociación de Ingenieros Agrarios.

Otro caso claro es el de Asocaña, que combina cultivadores de caña con ingenios de azúcar - y éstos son en realidad industriales y no productores del agro. En su presentación oficial Asocaña incluye entre sus integrantes tanto ingenios como cultivadores, pero mientras dice con nombre propio cuáles son los 13 ingenios afiliados, en cuanto a los cultivadores solo afirma que son “un número importante de cultivadores de caña de azúcar de la región” y solo publican el nombre de tres de ellos.

En algunos sectores hay más de un gremio

Aunque algunos sectores tienen un solo gremio con un liderazgo claro, como Asoflores o Asoporcicultores, en otros campos la situación es menos clara.

Entre los ganaderos hay una dispersión grande, que aunque a veces no afecta porque trabajan unidos, en otras ocasiones da lugar a choques.

En la leche están Fedecoleche, Analac, Asoleche y Fedegán. Por esa multiplicidad de representantes de los productores es que existe un Consejo Nacional Lácteo, donde coordinan sus posiciones junto con los industriales lácteos, representados por la Cámara de Alimentos de la ANDI, y el Gobierno.

Otro caso es el de los bananeros, que no no tiene un gran gremio nacional y está agrupado en algunos regionales como Augura en Urabá y Asbama en el Magdalena.

Lo mismo ocurre en la caña, que tiene dos gremios, Asocaña y Procaña, que revindican su vocería nacional.

El poder se reparte desproporcionadamente

Aunque hay decenas de gremios del agro, un puñado de ellos concentran el poder.

Eso se nota, por ejemplo, en el Consejo Gremial Nacional. Cinco de los 21 gremios que lo conforman son del agro: Asocolflores, Fedegán, Fedepalma, SAC y Asocaña, y su presidente es Rafael Mejía, presidente de la SAC.

De estos gremios son especialmente poderosos Asocaña y Fedepalma.

Asocaña tiene la presidencia de la junta directiva de la SAC y está también en el Consejo Gremial y en la Andi. Con ese poder sumado, ha impulsado fuertemente su agenda, lo que ha ido dejando de lado la de otros gremios.

Por ejemplo, la SAC mantuvo un duro pulso con el gobierno por la negociación de la Alianza del Pacífico hasta cuando se exclucyó el azúcar de la negociación, y en ese momento bajó su presión.

En el caso de Fedepalma, aunque ese poder se ha disminuido después de haber estado muy bien posicionado durante los gobiernos de Álvaro Uribe, sigue teniendo una influencia notable.

Ese desbalance entre sectores es algo que se da normalmente en la dinámica de los gremios, cuando algún sector tiene cabezas más poderosas, un mayor peso económico o es estratégico en las políticas del gobierno, por ejemplo.

Pero hay un ingrediente adicional y es que Asocaña representa, por lo menos en parte, intereses industriales, pues la mayorìa de sus agremiados convierten la caña en azúcar. Eso significa que para ellos, problemas como los distritos de riego o el uso de fertilizantes no tienen la misma importancia que sí tienen para quienes están enfocados en producir en el campo.

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