Los indígenas solo existen en época electoral en Puerto Gaitán

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La situación de los niños indígenas de Puerto Gaitán es extremadamente delicada porque no cuentan con la prestación adecuada de los servicios básicos, pero sí están llenos de la publicidad de los candidatos.  Foto Dora Montero
Foto portada tomada de http://www.flickr.com/photos/56735717@N02/6122129377/in/photostream - Autor: Demoliate / Camilo-F's photostream

 

El sábado en el resguardo Wakoyo, a veinte kilómetros de la cabecera municipal de Puerto Gaitán, en el Meta, hubo carne, mercados y regalos para dar y convidar. Hasta ese sitio, al que se llega por una carretera polvorienta y donde habitan 215 familias de las etnias Sikuani y Piapoco llegaron los del equipo de la campaña para la Alcaldía del ex personero Édgar Humberto Silva, se ‘tomaron’ las instalaciones de la escuela indígena y armaron la fiesta, mataron cinco novillas y las asaron ahí mismo, entregaron paquetes con leche, huevos, sardinas y aceite y les dijeron por qué debían votar por el candidato de la U.

Casi todos los indígenas que viven en ese resguardo estuvieron en el agasajo, sin importar si van a votar o por quién. Dicen que tienen que aprovechar ahora que los voltean a mirar porque el resto del tiempo, ellos prácticamente no existen.

No existen a pesar de que los indígenas son casi la mitad de la población de Puerto Gaitán. Actualmente, hay 63 comunidades ubicadas en nueve resguardos donde viven casi diez mil indígenas y en todo este municipio petrolero se calcula que la población es de 24 mil personas.

Puerto Gaitán recibió, durante 2010, 96.110 millones de pesos y hasta septiembre de este año ya había recibido 79.174 millones de pesos. Puerto Gaitán es el municipio que más plata recibe por las regalías petroleras y, mientras el alcalde Óscar Bolaños reconstruye la Alcaldía, construye un malecón turístico y hace un festival de verano donde se gastan más de mil millones de pesos, los indígenas están en condiciones muy precarias.

Y pese a que la misma página web de la Alcaldía admite que la mayoría de la población indígena se encuentra en "altas condiciones de pobreza y vulnerabilidad", los recursos que se destinan para la atención de estas comunidades son mínimos.

Allá, en el resguardo Wakoyo, donde estuvieron La Silla Vacía y Noticias UNO, ahora aliadas para investigar casos paradigmáticos en estas elecciones, los líderes indígenas dicen que durante los últimos diez años sólo han recibido unos molinos de viento que no funcionaron, unas bombas Pentol para generar energía en el río y que sólo sirven en algunas zonas, unas baterías sanitarias demasiado costosas y una torre que genera energía a partir de un pozo de agua profunda y que permitió la instalación de las primeras redes eléctricas hacia la escuela, pero que ahora tienen que pagar a la empresa de energía.

Antonio Rubio fue gobernador del resguardo Wakoyo en dos oportunidades y hoy es capitán de su comunidad, la Walabó, que tiene 32 familias. Él es candidato al Concejo por el Partido Liberal. Esta vez, su comunidad decidió apartarse de las filas del alcalde Óscar Bolaños. Rubio asegura que durante diez años los han llenado de promesas y que aún así siguen abandonados.

“En la campaña el indígena no es flojo, ladrón ni machista”, dijo Rubio, al criticar que los políticos, para lograr que voten por ellos, siempre les han prometido que tendrán agua potable y nunca lo han cumplido. Tampoco les dan trabajo y no los toman en cuenta en las decisiones.

Otro de los comuneros indígenas dijo que para ellos “los políticos son como ribazón (subienda) porque sólo llegan una vez al año”. La razón es sencilla: con los votos indígenas cualquiera de los candidatos puede asegurar su triunfo, pues los indígenas inscritos votan muy juiciosos y de acuerdo a como lo decida su comunidad.

Sin embargo, en esta contienda no están unidos. Hace apenas 15 días en una cumbre de gobernadores que hubo en Villavicencio, uno de sus representantes dijo que estaban unidos en torno al candidato oficial, Édgar Humberto Silva. Pero la verdad es que, según las cuentas de las comunidades, el 80 por ciento de la población votante no está con Silva.

El veinte por ciento que sí acompaña al candidato que tiene el guiño del alcalde Óscar Bolaños, está en el resguardo Unuma, que queda dentro del casco urbano de Puerto Gaitán. En ese territorio, que tiene 150 mil hectáreas, hay indígenas de 15 comunidades diferentes y allá llegan la mayoría de indígenas que quieren trabajar con las petroleras.

En ese resguardo el único candidato que puede entrar es Silva y todas las casas están cubiertas con publicidad del candidato.
 

Obras sin consulta
La situación de los niños es precaria en las zonas de resguardo que están hasta nueve horas alejados del casco urbano. Fotos: Dora Montero

La publicidad  de los políticos que aspiran a la alcaldía y a las gobernaciones están regadas por todos los resguardos de Puerto Gaitán. 

Las unidades sanitarias que instaló la Alcaldía en los resguardos, a través de un contratista, costaron 12 mil millones de pesos.

Los reparos de la comunidad indígena no son pocos. Eduardo Aldana, un comunero y ‘sabedor’, dice que la Administración gasta muchísima plata en proyectos que nunca les consultan y por eso los recursos terminan perdiéndose. No los incluyen en las decisiones.

Por ejemplo, la anterior Alcaldía les construyó unas torres de agua por 280 millones de pesos y los ingenieros no escucharon sus reparos porque iban a sacar el agua de una corriente que se seca la mayor parte del año. Al poco tiempo de la puesta en marcha de las torres, la represa se secó y se perdió toda la inversión.

Tampoco les entregan copia de los contratos y por eso sólo hace poco se enteraron que en el contrato de construcción de unos inodoros –un proyecto que está investigado por sobrecostos en la Contraloría– fue incluido un rubro de 7 millones 800 mil pesos para talleres de enseñanza del uso del sanitario. No sólo consideran que no necesitaban ese taller, sino que además nunca se los hicieron. Y ahora, cada vez que hay daños en las baterías sanitarias, la administración los culpa por el “mal uso”. Ese contrato costó 12 mil millones de pesos. 

El alcalde Bolaños explicó que evidentemente existieron errores en la construcción de las baterías sanitarias y por ello ese contrato está en garantía. Todos los daños que sufren los inodoros o el resto del equipamento aún debe arreglarlo el contratista, que es el esposo de una de las candidatas a la Alcaldía, Natalia Leyva, de Cambio Radical, quien renunció a la representación legal de la empresa antes de inscribirse.

Otra iniciativa de la Alcaldía es la que busca reducir los grados de desnutrición entre la población indígena. Ese es uno de los problemas más graves entre las comunidades, porque las enfermedades se originan en parte por el cambio de costumbres. Antes vivían de la caza y de la pesca y ahora apenas están recuperando la costumbre de sembrar en conucos (parcelas comunitarias). Antes los abuelos criaban a los nietos, pero ahora ni los viejos tienen mucho para comer.

La revista Semana publicó hace un par de semanas la fotografía de dos niños indígenas moribundos a causa de la desnutrición en Puerto Gaitán. Con el título “Física hambre”, el artículo narra el problema del municipio donde habrían muerto más de diez niños por esta causa. Y en la edición de esta semana, publicó otras imágenes de un niño indígena con desnutrición extrema que llegó al hospital de Puerto Gaitán la semana pasada, pese a que el ICBF y otras autoridades visitaron la zona y dijeron que no habían encontrado niños desnutridos.

Una indígena enfermera del resguardo Wakoyo, Constanza Cortés, le dijo a La Silla Vacía y Noticias Uno que el problema de desnutrición existe, principalmente en las veredas más lejanas, pero no se trata de casos letales por falta de comida, sino por enfermedades que les originan diarreas u otras enfermedades. Como quedan tan lejos del casco urbano –nueve horas o más– cuando llegan al hospital de Puerto Gaitán ya están moribundos.

La Alcaldía, que niega que existan problemas tan graves como el denunciado, había decidido antes de la publicación la creación de un programa de nutrición y de entrega de mercados, pero no consultaron con la población y entregan alimentos que no están dentro de la costumbre indígena.

Antes comían lo tradicional: mañoko, casabe, bajule y batata, pero en los mercados no hay ninguno de esos productos. Las familias reciben lentejas, fríjoles y garbanzos que no logran ablandar porque no tienen ollas a presión y por eso se pierde el alimento. “Yo he llegado a algunas comunidades y me encuentro con los niños jugando boliche con las arvejas”, contó Rubio. Con esto, ahora la alimentación de las familias indígenas se basa en el arroz, la sardina y el aceite. Nada más.

Rubio dice también que ellos están dispuestos a cambiar su cosmovisión y sus costumbres tradicionales para mejorar sus condiciones. Por ejemplo, ahora quisieran construir las casas en ladrillo para contrarrestar las enfermedades porque la palma con que lo hacían tradicionalmente ya no dura como antes. Para eso necesitarían colaboración de la administración y que les construyan sus casas con sus condiciones, pero como saben que no lo harán, prefieren no pedirlas.

La plata de las regalías

Mientras Puerto Gaitán se siente privilegiado por la cantidad de recursos que le llegan por cuenta de las regalías petroleras, al contrario, los indígenas se sienten perjudicados. No sólo no reciben los recursos que les corresponderían por ser la mitad de la población de Puerto Gaitán, sino que además ya los micos y los chigüiros que eran parte de su dieta, se fueron de la zona por la explotación petrolera y además el ruido de las plantas les acabaron el sueño.

Por otro lado, muchos jóvenes indígenas han abandonado sus hogares y ahora se dedicaron a trabajar en la petrolera como “veintiocheros”, es decir que trabajan veintiún días y descansan siete.

Para la Contraloría, la Alcaldía no cumple con el uso que es exigido por la Ley para los recursos de las regalías. En la vigencia de 2009, el informe fiscal concluyó que las coberturas básicas no lograron su propósito: alcantarillado 43,15 por ciento, acueducto 53,99 por ciento, salud 100 por ciento, mortalidad infantil 66,87 por cada mil y educación 92 por ciento. Y en ese mismo tiempo, se determinaron presuntos sobrecostos en contratos por más de dos mil millones de pesos.

El informe fiscal de 2010 está en proceso de conclusiones, pero las conclusiones preliminares indican también que la plata de las regalías no está siendo utilizada adecuadamente.

Mientras tanto, en una entrevista, el alcalde Óscar Bolaños defendió su gestión y dijo que el municipio de Puerto Gaitán es el primero en gestión de acuerdo con las mediciones del Departamento Nacional de Planeación y aunque se diga que el único recurso con que cuenta el municipio es el proveniente de las regalías, él asegura que durante su gestión logró que los recursos propios del municipio ascendieran a 33.500 millones de pesos. Y con todos esos recursos, más las regalías, ha hecho inversiones altas en saneamiento básico incluyendo siempre a la población indígena. Sin embargo, dijo que esas comunidades siempre se quejan y sus costumbres han hecho que despilfarren o desperdicien lo que se les da. 
 

Y los candidatos rondando

La esperanza para los indígenas de que haya un cambio es casi inexistente. Todos los candidatos que aspiran a ganar la Alcaldía están ligados con el actual alcalde Óscar Bolaños y probablemente su gestión no será muy diferente a la de las últimas tres alcaldías.

Hay siete candidatos y de ellos cuatro han sido contratistas de la Alcaldía y uno fue su "personero de cabeza" desde que fue alcalde en el año 2000, mientras el cuñado de Bolaños fue alcalde entre 2003 y 2007 y ahora que él mismo asumió de nuevo la Alcaldía, desde 2008.  

El único candidato que no tiene ninguna relación con el alcalde es Máximo Martínez, el conservador indígena que logró ese aval, pero no consiguió quién lo acompañe. No tiene sede y su campaña la está haciendo de casa en casa, con un pendón en la mano. Dice que esa es su sede, la calle, y que en cada casa donde cuenta su programa recibe un sí como respuesta. En realidad, sus posibilidades son mínimas porque todos los concejales conservadores le dieron la espalda y hoy le están haciendo campaña a los demás candidatos.

Prácticamente desde que comenzó su gestión, el alcalde Óscar Bolaños está buscando a su sucesor. Apenas comenzando como alcalde dijo que el candidato debería ser Fabián Gutiérrez, el concejal más joven del municipio, pero el año siguiente lo cambió por Fredy Riobueno, el más veterano del Concejo. A los dos los desgastó el tiempo. 

En 2010, hizo el guiño a Luz Mary Torres, su jefe de prensa, quien a su nombre y como precandidata hizo campaña junto con los candidatos al Congreso de La U. A su lado, la hoy senadora Maritza Martínez y la representante Marcela Amaya, hicieron el recorrido por los resguardos indígenas y todos los barrios del municipio. Esa experiencia hizo que la comunidad la reconociera, sobre todo porque ella nació en un hogar muy humilde de Puerto Gaitán y logró avanzar en su carrera. 

Luz Mary acompañó a Bolaños desde la campaña para ser alcalde en el año 2000 y dicen que ella fue quien logró que se hiciera conocido. Siempre estuvo a su lado. Sin embargo, después de haberle dado el guiño le ofrecen lanzarse a la Asamblea y ella no aceptó. 

Entonces, el partido de La U se decidió por Édgar Humberto Silva y Luz Mary se quedó con el aval liberal. Hoy es la segunda candidata más opcionada. 

La otra candidata con posibilidades es Natalia Leyva, la candidata de Cambio Radical que, hasta antes de su inscripción como candidata, fue contratista de la Alcaldía. Hoy esa representación legal quedó en manos de su esposo, Javier Astroz quien llegó a Puerto Gaitán en el primer mandato de Bolaños y desde esa época es contratista. Su empresa fue la encargada de la obra de las baterías sanitarias que hoy están en garantía.

El candidato del PIN Ricardo Landaeta salió a última hora. Era presidente del Partido Liberal, pero renunció cuando el directorio le  negó el aval a Silva. Siempre trabajó en el grupo de Bolaños pero hoy están distanciados. Y Arcesio Durán, el candidato Verde, también fue contratista de la Alcaldía y fue su jefe de debate en la anterior campaña. Dicen en el pueblo que estos dos nombres surgieron como contrapeso para Luz Mary que tiene como mayor ventaja haber nacido en Puerto Gaitán.

Hoy al alcalde Óscar Bolaños lo acusan de participación en política. Primero por el supuesto apoyo que él y sus subalternos le otorgan a Silva y además por su cercanía con el candidato a la Gobernación, Wilmar Barbosa. Incluso, por todo el pueblo ruedan unas fotos en que se ve al Alcalde Bolaños junto con Barbosa, en una reunión en una de las cabañas del Alcalde. Bolaños no niega que se haya dado la reunión y dice que simplemente fue el saludo a un amigo porque por el hecho de que estemos en campaña electoral, él no va a dejar de saludar a sus amigos. 

Todos los candidatos tienen un fuerte contenido social en sus progamas de gobierno, especialmente dirigido a la comunidad indígena. Todos han ido hasta los resguardos y, como la gente de Silva el sábado, les han gastado comida y les han hecho regalos y todos han coincidido en la promesa de agua potable, la misma que han escuchado los indígenas desde hace más de una década. Para ellos, gane quien gane, el panorama no es muy prometedor, pero esperan que por lo menos haya un cambio y la hegemonía se convierta en una historia del pasado.

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