Los pacientes represados por el covid llegan graves a las UCI del país

Los pacientes represados por el covid llegan graves a las UCI del país
20211015-ocupacion-uci.jpg

“Las UCI están llenas otra vez, pero no de covid” dice Carlos Alberto Ocampo, médico especialista en cuidados intensivos.

Desde que empezó a bajar el tercer pico, han empezado a llegar a los hospitales cada vez más pacientes graves con enfermedades diferentes al covid. Esto se ha intensificado durante el último mes. Hoy, el número de pacientes no covid hospitalizados en UCI supera el número de camas de UCI que había en Colombia antes de la pandemia.

Pero es la gravedad de las complicaciones que traen lo que revela algo que se había anticipado desde el tercer pico: que detrás del covid se estaba cocinando una crisis de salud pública por la desatención de otras enfermedades.

En cifras: A corte de ayer, 14 de octubre, los pacientes no covid representan el 88 por ciento de la ocupación de cuidados intensivos en todo el país.

  • Antes de la pandemia, Colombia tenía 5.300 camas de UCI. Hoy mantenemos 11.279 camas, de las cuales 6.183 —el 55 por ciento— están ocupadas.
  • De las camas ocupadas, 5.452 albergan pacientes no covid, un 103 por ciento de la disponibilidad prepandemia.
  • Aunque la disponibilidad a nivel nacional se mantiene alta, en 45 por ciento, hay gran variabilidad entre regiones. En Antioquia, por ejemplo, es apenas del 20 por ciento.

Cómo llegamos aquí: Según 10 fuentes que trabajan en UCI, hospitales y con los pacientes que están ocupando las camas, hay dos causas principales:

  • Un regreso a la normalidad: Varios médicos ven en esta situación un tránsito hacia lo que estaban acostumbrados a manejar antes de la pandemia, cuando lo normal en las UCI era mantener ocupaciones de entre 80 y 90 por ciento, y siempre estaban cortos de camas.
  • En la medida en que el tercer pico bajó, volvieron los pacientes que solían ver en UCI antes del covid. En buena parte trauma —accidentes de tránsito y heridos por puñal o por bala, muchas veces asociados al consumo de alcohol y drogas—, que han vuelto a llegar a medida que la gente empieza a volver a las calles.
  • También pacientes de cirugías mayores que requieren cuidado posoperatorio en UCI —como cirugía del corazón o de tumores cerebrales—. Procedimientos que no se habían podido hacer mientras los hospitales estaban copados por el covid.


  • Complicaciones que habrían podido evitarse: Ocho fuentes consultadas manifiestan que varias personas que ocupan las UCI en este momento son pacientes con enfermedades crónicas que no recibieron una atención adecuada durante la pandemia, y ahora llegan con complicaciones asociadas a una condición más avanzada.
  • Son pacientes con enfermedad coronaria que llegan con infartos, diabéticos con los riñones fallando, hipertensos con hemorragias cerebrales y un largo etcétera de patologías que son muy comunes entre la población general y que requerían un seguimiento y tratamiento juicioso para frenar su avance.
  • Esto incluye a pacientes con cáncer, que durante la pandemia sufrieron una doble afectación. Por un lado, se diagnostican más tarde, cuando la enfermedad ya está más avanzada. Y por el otro, han tenido dificultades para acceder a un tratamiento oportuno, y su enfermedad ha progresado.

Lo que dicen los expertos:

  • “Lo que estamos viendo ahorita son todas esas patologías crónicas que se pudieron haber prevenido. Vemos muchos más eventos de complejidad clínica de lo que veíamos antes de la pandemia”, dice Fabián Rosas, médico emergenciólogo y presidente de la asociación nacional de estos especialistas, ACEM.
  • “Lo que llama la atención es la gravedad con la que ingresan”, dice Maria Cristina Florián, médica intensivista y coordinadora de la UCI del Hospital Departamental Santa Sofía de Caldas.
  • “En pacientes oncológicos hemos llegado a ver cosas que hace años no veíamos por el tema de la progresión de la enfermedad. Con seguimientos regulares no llegaban a progresar hasta los niveles que vemos ahora”, dice Javier Moreno, médico internista y cardiólogo.

Efecto colateral: Ahora que todos los servicios de salud vuelven a abrir con un asomo de normalidad, no dan abasto para recibir la avalancha de atenciones pendientes, que llevan año y medio de pandemia represadas.

  • Las agendas están colapsadas, tanto para consultas como para procedimientos. La cita ya no se programa a dos meses sino a ocho. Esto incluye servicios de diagnóstico, seguimiento e incluso tratamientos como cirugías no urgentes.
  • La demora en el acceso al sistema de salud perpetúa los problemas por diagnósticos y tratamientos tardíos.
  • Los servicios de urgencias también están colapsados, pues con todas las citas copadas, son la única puerta al sistema de salud que tienen los pacientes.

Hacia adelante: A las UCI seguirán llegando pacientes crónicos complicados por la desatención de la pandemia durante los meses que vienen. Esto implica que tendremos menos UCI para enfrentar el cuarto pico.

  • “Nos preocupa que los intermediarios de la salud vuelvan a descuidar a los pacientes, y vuelvan a ingresar tan graves como en este momento”, dice la intensivista Florián.
  • Los expertos esperan que la vacunación disminuya la proporción de enfermos graves en el cuarto pico e impida que las UCI se desborden de nuevo.
  • De todas maneras, es clave mantener la disponibilidad aumentada de camas que quedó tras los picos anteriores. Para mantener esas camas, que llevan meses vacías, es importante un pago que les prometió el Gobierno a los hospitales por 250 mil millones de pesos, que se ha venido gestionando todo el semestre y cuyos giros esperan empezar a recibir en noviembre.
  • “Hay que prender alertas para mantener un número de camas suficientes. No es como al principio que estábamos poco preparados pero con camas vacías. Arrancamos con camas llenas”, dice Bladimir Gil, médico intensivista de Medellín y vicepresidente de la asociación nacional de estos especialistas (Amci).
Compartir
0