Los partidos minoritarios, entre las grandes figuras y las Farc

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Después de que la Unidad Nacional definió sus prioridades legislativas y entre ellas no estaba una reforma política, cómo superar el umbral en las próximas elecciones se ha convertido en la obsesión de los partidos políticos más pequeños.

Después de que la Unidad Nacional definió sus prioridades legislativas y entre ellas no estaba una reforma política, cómo superar el umbral en las próximas elecciones se ha convertido en la obsesión de los partidos políticos más pequeños.

Con el aumento del umbral del 2 al 3 por ciento de los votos válidos para Senado o Cámara, el número de votantes necesarios para obtener una bancada en el Congreso y mantener la personería jurídica subió a cerca de 450 mil, una situación que tiene en vilo a partidos como el Polo Democrático, Cambio Radical, el Partido Verde, Progresistas, el MIRA, el PIN y la ASI. Y la posibilidad de que un 'efecto Uribe' atraiga más nuevos votantes aumenta esa preocupación pues podría elevar aún más el umbral.

Ni el presidente Juan Manuel Santos ni los grandes partidos han mostrado interés en lanzar un salvavidas a los pequeños partidos que podrían desaparecer con el aumento del umbral.

La principal carta de los verdes para mantener el capital político y la bancada en el Congreso que obtuvieron en 2010 es probablemente que Enrique Peñalosa encabece su lista al Senado.

La decisión de Germán Vargas Lleras de no retirarse del Gobierno y la investigación contra Álex Char en la Procuraduría dejan a Cambio Radical sin dos de sus principales cartas para 2014.

Por el momento, sólo hay dos opciones realistas en el horizonte: apostarle a figuras de opinión que puedan jalonar el número necesario de votantes y, si funcionan los tiempos, esperar que los diálogos de paz con las Farc propicien un cambio de reglas de juego más favorables para las minorías políticas. 

Porque si se negociara la participación política de las Farc con condiciones flexibles y al mismo tiempo varios de los partidos pequeños -pero con trayectoria política dentro de la democracia- desaparecieran, el gobierno del presidente Juan Manuel Santos estaría enviando un mensaje contradictorio y difícil de digerir para mucha gente.

La Silla supo que varios de estos partidos como el Verde y Progresistas, movimientos políticos como Pido la Palabra y organizaciones de la sociedad civil como la Misión de Observación Electoral (MOE), Plural, Viva la Ciudadanía y Foro por Colombia han venido discutiendo dos posibilidades de proyectos de ley estatutaria de reforma política para establecer unas reglas de juego que les hagan menos dependientes del umbral.

La primera propuesta -que anunciaron hace un mes Antonio Navarro y Pido la Palabra- es permitir listas en coalición al Congreso, como sucedió en Uruguay y como actualmente se permite para alcaldes y gobernadores. Por ejemplo, que Cambio Radical y los liberales pudieran llevar una lista compartida al Senado. O que los verdes pudieran hacerlo en asociación con los Progresistas o con la ASI, como la alianza que llevó a Sergio Fajardo a la Gobernación de Antioquia.

La segunda idea es reglamentar la escisión, fusión y disolución de los partidos, que permitirían el transfuguismo y que están contempladas en la reforma política de Santos en 2011 pero que nunca han sido definidas.

El problema es que estas alternativas se enfrentan a tres grandes escollos y muy difícilmente saldrán adelante. Primero, no hay una consenso ni siquiera entre los partidos pequeños frente a ninguna de las dos, con partidos como el Polo y los Verdes opuestos al transfuguismo pues varios de sus senadores terminarían en las filas de Progresistas o del Partido Liberal.

Al ser leyes estatutarias tomaría al menos dos legislaturas aprobarlas y tendrían que ser revisadas antes de convertirse en ley por la Corte Constitucional (que como se vio con la Ley de Inteligencia a veces se toma más de un año en estudiarlas), algo que ya sería prácticamente imposible si no son presentadas muy pronto.

Con el problema añadido de que este será, como contó La Silla, un período legislativo corto que ya tiene buena parte de su agenda concentrada en la reforma a la salud.

Pero más problemático aún, ninguno de los grandes partidos ni el presidente Santos tienen interés en abrir una compuerta para salvar a los pequeños porque aspiran a ganar mayor espacio político y, sobre todo, a impedir el goteo de congresistas hacia el uribismo.

Grandes figuras al rescate

Por lo pronto la única posibilidad realista que tienen los partidos que corren peligro de desaparecer es apuntarle a figuras de opinión que encabecen las listas y puedan jalonar los 430 a 450 mil votos necesarios, según los cálculos que ha hecho la MOE. En algunos casos la estrategia puede funcionar, mientras que en otras se ve más difícil.

"Si haces una proyección del censo electoral, el único de los más tradicionales que estaría en peligro es el MIRA. Pero la realidad política es más compleja y hay que contemplar factores como el que una lista uribista pueda incrementar el diferencial de personas que votan", le dijo a La Silla Alejandra Barrios, directora de la MOE.

Partido

Estrategia para superar el umbral en 2014

Partido Verde

Al Partido Verde le resultará muy difícil repetir los 270 mil votos que consiguió Gilma Jiménez en 2010 y que jalonaron una bancada de cinco senadores y tres representantes, especialmente porque, según contaron a La Silla personas cercanas al partido, ella está considerando retirarse del Congreso para aspirar a la alcaldía de Bogotá.

Los otros congresistas que tiene el partido son una mezcla de políticos fuertes a nivel regional -Jorge Londoño- y figuras de opinión -Ángela Robledo o John Sudarsky- pero difícilmente pueden aportar más de 60 mil votos cada uno. Especialmente, sin una figura como Antanas Mockus que en las pasadas elecciones arrastró mucho voto de opinión.

Con Fajardo en la Gobernación, Lucho Garzón en el Gobierno de Santos y Mockus distanciado del partido, todo apunta a que una lista al Senado liderada por Enrique Peñalosa sea la opción que les queda de conservar algo del capital político que los catapultó hace tres años. Hasta ahora, el ex alcalde sólo ha manifestado su interés en ser candidato de los verdes a la Presidencia y le ha dado a la dirección un plazo hasta mayo para decidirse. Pero, si quiere que exista una partido que lo avale a él o a Gilma en su aspiración a la Alcaldía, seguramente le va a tocar lanzarse al Senado.

La otra alternativa que tienen los verdes sería aspirar a llegar al umbral con la suma de varios candidatos de opinión y de proyección regional que pudiesen aportar unos 25 mil votos cada uno. El problema es que el éxito de una operación avispa como ésta dependería en poder sumar más de diez candidatos fuertes y en su capacidad para atraer figuras regionales que no han recibido el aval de otros partidos. En últimas, de poder emular fenómenos electorales como el que permitió la elección del independiente Temístocles Ortega a la gobernación del Cauca después de que el liberalismo no lo aceptara porque le habría competido a dos de sus barones locales.

Este escenario es muy improbable porque el Partido Verde ya no tiene el prestigio de antaño, no tiene la caja para financiarle la campaña a tantos candidatos de opinión y para los candidatos de maquinaria es mucho más barato tratar de lanzarse con un partido más fuerte como el Liberal con el que se necesitan muchos menos votos para lograr una curul.

Cambio Radical

En vista de que Germán Vargas Lleras descartó regresar al Congreso, la fortuna de Cambio Radical depende de Carlos Fernando Galán y de Álex Char. Ambos renunciaron a las Altas Consejerías que ocupaban en el gobierno de Santos para dejar la puerta abierta a una candidatura, pero tampoco la tienen fácil. Y en menor medida de Germán Varón, que podría saltar de la Cámara al Senado.

El ex alcalde de Barranquilla goza de gran popularidad y de la estructura política de su padre, el senador Fuad Char, pero las investigaciones que le abrió la Procuraduría y que están avanzando se pueden convertir en un freno para sus aspiraciones o por lo menos en un desincentivo. De hecho, Álex Char ha manifestado que quiere ayudar en la campaña reeleccionista de Santos.

Galán no tendría ningún impedimento, pero tiene menor capital político que Char y, si su hermano Juan Manuel se lanza al Senado, podrían terminar dividiéndose los votos que jala el apellido Galán. Juan Manuel ya dijo que va, mientras que Carlos Fernando aún lo está pensando.

Cambio tiene siete congresistas que obtuvieron entre 40 y 70 mil votos, como Daira Galvis o Antonio Guerra, pero eso significa que el partido -desprestigiado tras la condena por parapolítica de Javier Cáceres- necesitaría mantener niveles de apoyo similares. A eso se le suma el hecho de que cualquier candidato nuevo que traiga el partido se enfrentaría al difícil corte de unos 45 mil votos para llegar al Congreso, mientras que en partidos como Liberal o La U bastaría con unos 35 mil. Y eso los convierte en un partido menos atractivo.

Polo Democrático

El Polo Democrático está tan confiado de que superará el umbral que de hecho fue el primer partido en destapar sus principales cartas para 2014. Con Jorge Robledo encabezando la lista al Senado y Clara López como candidata a la Presidencia, el Polo aspira a mantener sus opciones abiertas como partido de oposición en el legislativo y como una eventual tercería al santismo y el uribismo.

Y aunque López podría arrastrar un alto número de votantes si se lanzara al Senado, varios miembros del Polo confirmaron que han descartado un escenario en que ella deba renunciar a sus aspiraciones presidenciales para garantizar quedar por encima del umbral.

“No tenemos preocupación por el umbral, estamos seguros que lo pasamos. Pero el tema nos parece importante porque creemos que sacar a sectores políticos por la vía del umbral no es democrático”, le dijo a La Silla el senador Robledo.

Sólo una eventual participación de las Farc en política podría ponerlos en aprietos, al significar la aparición de un segundo movimiento que pueda competirle por los votantes de izquierda.

Movimiento MIRA


 

La votación del MIRA en las pasadas elecciones los sitúa cerca del umbral previsto para 2014, pero el hecho de que sus listas hayan sido siempre cerradas y que la mayoría de sus seguidores sean de la iglesia evangélica hace más difícil aumentar el número de sus votantes de manera considerable. Sin embargo, ellos esperan que el trabajo disciplinado de la bancada liderada por Alexandra Moreno Piraquive, Carlos Baena y Gloria Stella Díaz pueda atraer a votantes con su alta representatividad femenina. Es el único partido en el que por lo menos la mitad de sus representantes son mujeres.

Partido de Integración Nacional (PIN)


 

También es particular la situación del PIN, que podría superar con menos problemas el umbral pero que podría optar por disolverse, como en su momento sucedió con varios de los antiguos partidos de sus integrantes.

Dos personas le contaron a La Silla que existe la posibilidad de una desbandada (varios están aspirando a entrar al Partido Liberal) y de que Convergencia Ciudadana -el partido de Hugo Aguilar en Santander- recupere de nuevo el control del partido. Aunque el trámite es largo y requiere convocar un congreso nacional del partido, la disolución permitiría que todos sus miembros buscasen nuevos partidos y que Convergencia se lance de nuevo por firmas. Y con Richard Aguilar en la Gobernación, el capital político de la familia en Santander se ve sólido.

Celestino Mojica, vicepresidente del PIN, le señaló a La Silla que la disolución no es una opción y que le apuestan a superar el umbral.

 

Otra vela prendida a las Farc

La dificultad de que prospere cualquier iniciativa legislativa que no conviene a los grandes y la altura del umbral hacen que la única otra alternativa -mucho más lejana en el tiempo- sea que un eventual acuerdo con las Farc cree la necesidad de replantear las reglas de juego para todos.

Porque, si bien una cosa no está supeditada a la otra, la legitimidad de los acuerdos a los que pueda llegar Santos podría verse minada por la percepción de que las condiciones para las Farc son más laxas o flexibles que para los demás.

"El tema coyuntural hace mucho más crítico el debate sobre el umbral, porque cómo explicar que unos grupos pierden representación política debido a una reforma política reciente. Se estarían generando mensajes que podrían resultar difíciles de entender para la ciudadanía y esta realidad podría hacerle daño al proceso de paz", señala Alejandra Barrios de la MOE.

El Polo confía en superar el umbral con Jorge Robledo al frente de la lista al Senado y en ser una alternativa en las presidenciales con Clara López como candidata.

La eventual participación de las Farc en política podría obligar a Santos a reconsiderar su postura de tenderle puentes a esta guerrilla pero no a los partidos amenazados por el umbral.

Por lo pronto, la mayor queja que se escucha entre los partidos y muchas organizaciones ciudadanas es que la desaparición de movimientos políticos alternativos significaría para el Congreso una pérdida de representatividad. 

“El proceso de construir la paz tiene que ser incluyente y no es consecuente que venga de la mano de un umbral que permita la desaparición de las minorías políticas”, le dijo a La Silla el senador Carlos Alberto Baena, presidente del MIRA.

“Sería algo muy dramático que los partidos que hemos construido proyectos políticos dentro de la legalidad y mediante las elecciones nos viéramos sacrificados por el sistema político, mientras que otros sectores que operaban por fuera pudiesen entrar. Más allá de los cálculos políticos o las estrategias, la paz es el tema central ahora y se requiere consolidarla con todas las fuerzas políticas vigentes”, añade.

Aunque las negociaciones con las Farc sobre este punto son secretas, el tema está sobre la mesa. De hecho, ayer la senadora Alexandra Moreno Piraquive del Mira planteó en el Congreso la idea de devolverle la personería jurídica a la Unión Patriótica, como medida de reparación colectiva a todos sus integrantes.

Esta medida podría resultar mucho más práctica que canalizar la eventual participación política de las Farc a través de la Marcha Patriótica y, como contó La Silla, ya se ha lanzado al ruedo la idea de otorgarle a la UP las curules que tenía en el Congreso antes de que fueran asesinados sus integrantes.

Esto significaría una buena plataforma para discutir una eventual entrada de esta guerrilla al legislativo y de reabrir el debate en torno a la conveniencia de que los otros partidos desaparezcan.

Por ahora el principal problema son los tiempos, que hacen inviables a la mayoría de alternativas.

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