Los relegados de la nueva torta de las regalías

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Los relegados de la nueva torta de las regalías

 

La reforma a la Ley de regalías, que entró en vigencia en enero de este año, tiene la intención de distribuir los recursos del petróleo y de la minería con mayor balance a nivel nacional. En el pasado, municipios en regiones de producción recibieron chorros de dinero mientras que los municipios fuera de estas zonas poco o nada recibían. Pero durante la Cumbre de alcaldes que se realizó la semana pasada, los mandatarios manifestaron que el nuevo sistema tampoco es equitativo.

Según estos mandatarios, varios municipios que deberían estar recibiendo mucho más dinero bajo las nuevas reglas del juego, están recibiendo mucho menos de lo que creían. Y además no podrán invertir esos recursos con autonomía pues al final dependen de un aval nacional.

El tema está especialmente caliente porque Colombia está pasando por una bonanza en los hidrocarburos y minerales. Este año se espera que la producción petrolera llegará a un récord que podría superar el millón de barriles diarios. También, existen muchas quejas de que los municipios en zonas productoras han desperdiciado las regalías a través de corrupción y proyectos mal planeados, como el famoso caso del velódromo de Arauca . Por eso, una de las prioridades del Presidente Juan Manuel Santos ha sido la reforma a la Ley de regalías.

"Por fortuna Colombia pasa por un buen momento en su producción minera y de hidrocarburos que ha incrementado nuestros ingresos y por eso reflexionamos sobre la importancia de que se repartan mejor esas regalías y de eso se trata esta reforma", dijo Santos cuando fue aprobada la reforma en julio de 2011. Según cifras de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, ANH, los municipios productores recibieron un poco más de siete billones de pesos en regalías en 2011.

Para Santos, con esta reforma "las regiones de Colombia, todos los departamentos y municipios, van a participar de la riqueza del subsuelo nacional". La distribución cambió. Antes de la reforma, 790 municipios del país recibían el 60 por ciento del total de las regalías que le entregaban las empresas al Gobierno. Y de esa plata, 17 departamentos y 60 municipios recibían el 95 por ciento de las regalías directas.

El alcalde de Villa del Rosario, en Norte de Santander, Carlos Socha, es uno de los representantes de las Alcaldías ante el órgano rector que tendrá a su cargo la aprobación de los proyectos que se realizarán con el cupo de regalías.

Foto: Juan Pablo Pino

Luis Carlos Ossa, Alcalde de Restrepo, Valle del Cauca, es otro de los representantes de los Alcaldes. Su municipio también recibe una cifra mínima por los recursos de regalías.

Foto: Juan Pablo Pino

Juan Mauricio Ramírez, subdirector General de Planeación Nacional. Es el encargado de explicar a los mandatarios seccionales el funcionamiento de la nueva Ley de Regalías.

Después de la reforma esta ecuación cambió. Ahora, las regalías serán distribuidas entre todas las regiones del país, con una compensación especial para los productores. Desde enero y hasta 2020 –disminuyendo paulatinamente de acuerdo con las fórmulas del Ministerio de Minas- las zonas productoras tendrán un 40 por ciento del total de las regalías. El restante 60 por ciento se dividirá entre pensiones territoriales (10%), ciencia y tecnología (10%), ahorro (20%) y fondos de Compensación Territorial y Desarrollo Territorial.

Todo esto demuestra que las zonas productoras siguen siendo las más beneficiadas. Como lo explicó el economista Juan Juan José Perfetti del Corral en un artículo de El Colombiano, paradójicamente la reforma afectó las zonas rurales que son las que en teoría, debían verse más beneficiadas.

“Según el objetivo de los dos últimos fondos, y dada la situación de las zonas rurales del país, la prioridad en la asignación de los recursos de las regalías debería estar en dichas zonas. Pero, según Hernández Gamarra (Antonio, ex contralor), las fórmulas que se proponen para la asignación de los recursos de los Fondos FCR y FDR privilegian los altos niveles de población, la mayor densidad poblacional y los altos niveles de condiciones de vida. Las zonas rurales se caracterizan, precisamente, por lo contrario, esto es, por su bajo nivel de población, baja densidad poblacional y bajos niveles de condiciones de vida (NBI). De allí nace el sesgo antirrural de la propuesta gubernamental”.

Inicialmente, el proyecto de Ley repartía todos los recursos de los fondos de Compensación Regional y Desarrollo Regional solo hacia los departamentos para proyectos de impacto regional. Pero en diciembre pasado los alcaldes se reunieron y se hicieron escuchar. Le pidieron al Gobierno  y al Congreso que los incluyera en esta distribución para poder gestionar proyectos de impacto local.

Entonces, en la Ley se destinó un 40% del Fondo de Compensación Regional para las Alcaldías. De esto un 30% irá para los municipios más pobres y un 10% más se destinará a los municipios que están en la categoría cuarta, quinta y sexta, que son municipios que generan ingresos de menos de 17 mil millones de pesos anuales y tienen menos de 30 mil habitantes. Estos municipios nunca habían recibido regalías y por ello sus ingresos son tan bajos.

Sin embargo, el problema es que la primera porción de las regalías que se repartió no se distribuyó tan equitativamente como se tenía previsto.

Los alcaldes de 344 municipios de cuarta, quinta y sexta categoría - dicen que no recibieron los fondos que esperaban porque no quedaron incluidos en el reparto del 30 por ciento, aunque ellos  mismos se califican como pobres.

El meollo del asunto está en el esquema de medición que fijó el Gobierno. La base fue el Índice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) que estableció el DANE. Los municipios que recibirán ese 30 por ciento del Fondo de Compensación Regional del recurso de regalías serán los que tengan el índice de NBI por encima del 35%. Esto quiere decir que un 35 por ciento de su población no cuenta con todos los servicios básicos (agua, luz, gas).

Es decir, que esos 344 municipios no están dentro de los más pobres y por ello no recibirán un solo peso de ese 30 por ciento.

En algunos de ellos la situación es complicada porque son pobres, no generan recursos propios y tienen necesidades demasiado obvias: Gramalote, el municipio de Norte de Santander que quedó destruido por una falla geológica en la pasada ola invernal, no fue incluido dentro de los más pobres porque las cifras del DANE no lo tuvieron en cuenta. En este caso, el subdirector Nacional de Planeación, Juan Mauricio Ramírez, explicó que la medición del DANE en que Gramalote tiene un 32 por ciento de NBI es de 2005 y no se tiene en cuenta el daño que sufrió por el invierno.

Tampoco tendrán recursos directos los municipios de Charalá, en Santander, ni Villa del Rosario, en Norte de Santander. Este último caso es paradójico porque el alcalde de ese municipio, Carlos Socha, fue uno de los más activos en la reglamentación de la Ley y dio la pelea para que los municipios lograran participar con ese 30%. “No teníamos idea que la medición se iba a realizar así y aunque yo marché con los alcaldes en diciembre, terminé quedando por fuera”, le dijo a La Silla Vacía.

Ramírez le explicó a La Silla Vacía que aunque hay situaciones en que los municipios de categorías cuatro, cinco y seis son pobres, esto no ocurre con todos. Por ejemplo, Sopó tiene un NBI de 8.9% y es categoría 4; San Gil tiene un NBI de 11.1%, pero está en categoría 5 y Villamaría en Caldas, tiene un NBI de 12.5 % pero está en categoría 6. En estos municipios no hay gente tan pobre aunque sus administraciones no generan recursos propios.

El alcalde de Villa del Rosario, Carlos Sochafue nombrado como representante de los alcaldes ante el Consejo Rector de las Regalías donde se discutirá la destinación definitiva de los recursos de regalías, pero desde ya le está pidiendo al Gobierno que no deje sin nada a esos 344 municipios.

Por esa razón, pide que el 10 por ciento restante destinado a los municipios de categorías cuatro, cinco y seis sólo esté destinado a los que no quedaron incluidos entre los más pobres y no entre todos los de estas categorías. Son 130 mil millones de pesos que podrían influir favorablemente en esos municipios. La forma de hacerlo está en manos del Gobierno y del Congreso. Como la Ley reglamentaria definitiva aún está en conciliación en Cámara y Senado, sin esa aclaración, el alcalde Ossa cree que aún podría incluirse.

Las regalías directas

El mayor monto de las regalías seguirá dirigido a los municipios productores, pero con montos menores a los que recibían antes.

En Colombia, según un estudio que hizo el director de la Federación Nacional de Municipios, Gilberto Toro, a 586 municipios que tienen asignaciones directas como zonas productoras les están reduciendo hasta en un 70 por ciento los recursos que venían recibiendo. Además, 230 municipios recibirán este año menos de 10 millones de pesos y 139, menos de un millón de pesos.

Por ejemplo, Villa del Rosario, Norte de Santander, que produce una cantidad baja de minerales (caliza) recibirá durante 2012, 4 millones 832 mil pesos, una cifra que no alcanza para alguna inversión significativa.

Pero por lo menos esta cifra está en millones. Por ejemplo, Carmen, en Norte de Santander, que tampoco produce petróleo, recibirá 836 pesos en este monto. El alcalde Reynel Contreras dijo que era ofensivo que le entregaran ese tipo de “chichiguas” a los municipios.

El municipio que menos plata de regalías percibirá por asignación directa es Chinavita, en Boyacá, con 148 pesos. Y el que más recursos tendrá por asignación directa es Puerto Gaitán (93 mil millones de pesos), municipio cercano al yacimiento de petróleo de mayor producción actualmente, manejado por Pacific Rubiales. Le sigue La Jagua de Ibirico, en Cesar, con 42 mil millones de pesos. En la Jagua se produce carbón y tiene su mayor centro de operación, la Drummond, además de seis compañías más.

Estas diferencias se deben a que el Ministerio de Minas creó una fórmula, cuyos resultados quedaron consignados en uno de los decretos que expidió el Gobierno el 30 de diciembre y que también dejaron inconformes a los alcaldes. Así como está Puerto Gaitán y La Jagua, que reciben los “gozosos”, hay municipios que producen algún mineral, como por ejemplo una volqueta de caliza. Sus regalías serán de 1.500 pesos. “En la práctica es como si no fuera productor”, explicó el subdirector Nacional de Planeación a La Silla Vacía.

Ramírez admite que se trata de una fórmula totalmente ineficiente pero obedece a que el Gobierno central no puede quedarse con un solo centavo de los entes territoriales. Ya el presidente Juan Manuel Santos le dijo a su equipo que entregar cifras por debajo de un millón de pesos no tiene presentación y por ello los expertos están buscando una fórmula contable-legal que permita convertir en cero esas pequeñas cifras.

Pero en síntesis, esto significa que la mayor porción de la torta se la seguirán llevando los municipios productores.

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