Los súper poderosos de la salud

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Esta semana se debe definir el futuro de la reforma a la salud, uno de los principales proyectos del gobierno en el Congreso. Por eso La Silla continúa armando el mapa del poder en el país, con los 10 Súper Poderosos del sector de la salud.

Esta semana se debe definir el futuro de la reforma a la salud, uno de los principales proyectos del gobierno en el Congreso. Por eso La Silla continúa armando el mapa del poder en el país, con los 10 Súper Poderosos del sector de la salud.

Buscamos las diez personas o entidades que más inciden en las políticas públicas de la salud. Para ellos entrevistamos a tres altos funcionarios del sector, dos directivos gremiales, un experto de una entidad multilateral y dos abogados expertos en salud.

Encontramos que el gobierno, que suele estar en los primeros puestos de los Súper Poderosos, no tiene tanta fuerza en la salud. Eso se nota, principalmente, en que en cuatro años no ha logrado hacer la reforma que quería, y se debe en buena medida a que el andamiaje institucional está en proceso de cambio: la Comisión de Regulación en Salud despareció y la agencia que la reemplaza hasta ahora empieza a andar, la Superintendencia dejó de estar capturada por los congresistas hace apenas un año y el Ministerio de Salud solo recuperó su autonomía hace tres años.

Curiosamente, en el Congreso solo hay un super poderoso, pero está abajo en el ránking: Roy Barreras. Dilian Francisca Toro y Piedad Zuccardi eran las dos baronesas de la salud pero ahora ambas están enredadas con la justicia y han perdido mucho poder.

Lo mismo ocurre con los médicos, que a pesar de estar reunidos en la Junta Médica Nacional, están divididos en innumerables agrupaciones, sociedades y asociaciones. Aunque algunos son influyentes (como Fernando Sánchez, vocero de la Junta; Juan Pablo Uribe, director de la Fundación Santa Fe; su antecesor Roberto Esguerra; José Félix Patiño) solo uno de ellos entró en el último lugar.

Esa suma de debilidad del gobierno, del legislativo y de los médicos hace que la reforma a la salud sea tan compleja (como, por cierto, ocurre en países como Estados Unidos, donde Clinton no la pudo hacer y Obama sí, pero se ha estrellado con la feroz oposición de los republicanos a financiarla que tiene al gobierno gringo a media marcha).

Además, hay un actor complejo que dificulta aún más la reforma: la alianza entre políticos, pequeñas EPS y administradores de salud en algunas regiones, especialmente en municipios pequeños y zonas rurales. Esa alianza, que da dinero y poder político en puesto votos y favores (y que es tan atractiva que los paramilitares la usaron), prefiere el statu quo y tiene mucho poder aunque carece de una sola cara visible.

Con esas consideraciones, estos son los Súper Poderosos de la salud:

La Corte Constitucional

Ante la ausencia del Gobierno de esta lista, la Corte representa el poder del Estado. Con la avalancha de las tutelas de salud, la Corte tomó una decisión fundamental para el sector en 2008: la sentencia T-760, con la que tuteló el derecho a la salud en una veintena de casos y dio una serie de órdenes al Ministerio de Protección Social y la extinta Comisión de Regulación en Salud, incluyendo la actualización del POS y la equiparación de los planes contributivo y subsidiado.

Luego, en abril de 2010, tumbó unos decretos de emergencia que había emitido el gobierno Uribe para capotear la crisis, y reiteró que se debían expedir varias leyes, incluyendo una estatutaria, “para superar definitivamente la problemática estructural en salud”.

Con esas dos decisiones, la Corte Constitucional ha creado el esqueleto de los cambios en la salud pero, como no es su atribución, no ha definido cómo deben quedar. De ahí la ley estatutaria que ya salió y la reforma al sistema que está en el Congreso.

Además, la Corte estableció una comisión de seguimiento a la T-760, emite informes periódicos y hace audiencias públicas donde los actores del sistema le cuentan cómo han avanzado en implementar sus instrucciones. Por eso, como le dijo a La Silla un directivo gremial, la Corte se ha convertido en “el gerente de la salud”. Eso la tiene en el primer puesto de este ránking.

 

Las grandes farmacéuticas

El segundo lugar no tiene una sola cara y representa el poder económico multinacional. Las grandes compañías farmacéuticas, cuyas casas matrices están especialmente en Europa y en Estados Unidos, son el segundo super poderoso de la salud, a pesar de que hace poco perdieron una batalla con el gobierno que empezó a implementar un control de precios a los medicamentos y que salieron perdiendo con la ley estatutaria de salud.

Según el documento Conpes de política farmacéutica, en 2011 manejaban un mercado de entre 5 y 6 billones de pesos, y en 2012 las que más medicamentos tenían entre los 50 más recobrados al sistema estaban Roche (de lejos la que tenía más medicamentos, 7 de los 50), Abbott y Pfizer.

La protección que les dan las patentes (que, para incentivar la innovación, prohíben la competencia en los productos novedosos durante un período de tiempo - por lo menos en principio) les asegura un muy buen negocio. Y se vienen otras batallas con el Estado, como la de los medicamentos biotecnológicos, que pueden hacerles bajar varios puestos o reforzar su poder.

Las farmacéuticas ejercen el poder a través de canales múltiples pero coordinados, lo que les garantiza un perfil bajo. Por ejemplo, en la pelea entre el Ministerio de Salud y las grandes farmacéuticas por imponer control de precios y límites a las patentes ha aparecido el lobby de Afidro, su gremio en Colombia, hasta la Organización Mundial del Comercio. Además, tienen conexiones muy fuertes con muchas de las organizaciones de pacientes, ya que éstas están conformadas por personas con enfermedades crónicas y de alto costo, que requieren que el Estado les proporcione una serie de medicamentos específicos.

 

Las tres grandes cajas de compensación

Estas tres cajas de compensación tienen el poder económico de enormes ingresos y miles de afiliados y el poder de la buena imagen de darle salud y recreación a cientos de miles de personas.

Su poder, que va más allá de la salud, se vio cuando lograron evitar que el gobierno les quitara los parafiscales en la pasada reforma tributaria. Y en la salud se ha visto, por ejemplo, en el revuelo que se armó cuando Colsubsidio cerró su EPS del régimen subsidiado en Bogotá el año pasado o, con la actual reforma a la salud, en la que por ahora serán las únicas entidades cuyas gestoras de salud (el reemplazo de las EPS) podrán ser dueñas de clínicas y hospitales.

 

 

José Fernando Cardona

Es el presidente de la Nueva EPS, la empresa que creó el Estado en asocio con varias cajas de compensación en 2008 para reemplazar al Instituto de Seguro Social como EPS.

Aunque la Nueva EPS no es la que maneja más afiliados (si bien igual son casi dos millones y medio) sí tiene la mayor tajada de los ingresos, debido a que heredó del ISS luego de otras EPS liquidadas, como Red Salud, una gran proporción de los pacientes de alto costo y de los de mayor edad, que son los que exigen más recursos.

Cardona ha llevado a la EPS a arrojar utilidades (177 mil millones en 2012), y tiene una buena imagen desde cuando fue secretario de Salud de Bogotá de Enrique Peñalosa y Antanas Mockus y logró una importante reducción en el déficit de los hospitales públicos sin afectar la atención. Esos logros, sumados al cargo que ocupa, le dan el poder de los resultados. 

 

Juan Carlos Giraldo

El presidente de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas (Achc) tiene mucha influencia. Es el más poderoso del lobby del sector y el único que en el Congreso logra entrar a la plenaria. Por eso, como dijo uno de los entrevistados "mientras el poder de otras cabezas de gremios depende mucho de sus afiliados, en este caso más bien es el poder de sus afiliados el que depende de él". Ha logrado incidir de forma directa en las leyes más recientes y legitimar la imagen de los hospitales y clínicas (que en muchas versiones de la crisis de la salud aparecen como las víctimas de unas EPS voraces), y eso a pesar de que el gremio a su cargo es muy diverso, lo que normalmente hace más difícil la labor de un dirigente gremial.

 

Gabriel Mesa Nicholls

Es el presidente de Sura, la EPS más influyente por su organización y porque tiene el respaldo del Grupo Empresarial Antioqueño. Como la mayoría de gerentes de ese conglomerado, Mesa tiene un buen margen de maniobra y es conocedor del sector (es médico con un MBA y antes de llegar a Sura trabajaba en un laboratorio farmacéuctico en los Ángeles)

Es una EPS que tiene ánimo de lucro, lo que molesta a quienes desde la izquierda argumentan que no debe haber lucro en el sector, pero a pesar de eso ha sido muy bien evaluada por sus afiliados (en la encuesta del Ministerio de este año quedó en nivel medio alto en un ítem y en alto en otros dos, con lo que fue la mejor del régimen contributivo) y tiene buenas relaciones con los prestadores de servicios.

Eso ha servido para que la EPS tenga la voz más fuerte entre las EPS, especialmente dado que Acemi, el gremio de las EPS del régimen contributivo, tiene poca legitimidad y por lo tanto poca capacidad de maniobra. Mesa es además el presidente de la junta directiva de ese gremio..

 

Alberto Bravo

El presidente de Asinfar, el gremio de las farmacéuticas nacionales, no tiene tanto poder como sus competidoras extranjeras, pero no por eso deja de ser Súper Poderoso. Ha mostrado ese poder, por ejemplo, en la victoria que es para la industria nacional el control de precios de medicamentos, que aprieta mucho más a sus competidores de afuera y que Bravo ha saludado.

Entre sus principales agremiados, cuya incidencia le aporta a la fuerza de Bravo, están Lafrancol (hoy en día en manos chilenas) y Tecnoquímicas, de la familia Sardi.

 

Roy Barreras

El senador de La U, aunque ha perdido poder, alcanzó a clasificar en el ránking.

Como ha contado La SIlla, desde la llegada de Alejandro Gaviria al Ministerio y de Gustavo Morales a la Superintendencia, ha sufrido derrotas como la pérdida del control de Selvasalud, lo que ha minado su capacidad de incidir.

Sin embargo, sigue teniendo una relación estrecha con otros agentes del gobierno y su capacidad quedó demostrada con el episodio de la ley estatutaria: Barreras fue quien llevó a varios médicos a palacio, piloteó una reunión con el presidente Juan Manuel Santos para que éste acogiera su ley estatutaria y, a la larga, obtuvo una victoria cuando el gobierno le dio prioridad y el Congreso la sacó adelante.

 

Víctor Raúl Castillo

La cabeza de la Fundación Cardiovascular de Colombia (que ayudó a fundar en Bucaramanga en 1981 y dirige desde 1990) es una excelente muestra del poder menos visible de los empresarios de la salud.

La Fundación tiene clínicas en Ibagué, Santa Marta (donde asumió la administración de la clínica Campo Serrano, que le entregó Álvaro Uribe a Castillo en 2007), Manizales y Cartagena, y en el proyecto de construir una clínica internacional con 450 camas y 460 oficinas (además de hotel, centro de convenciones y centro comercial) en la carretera entre Floridablanca y Piedecuesta, una de las zonas más exclusivas de los alrededores de la capital de Santander. Ese proyecto tiene el apoyo del gobierno desde 2011

El poder de Castillo le ha permitido ser miembro del Consejo del Programa Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación en Salud de Colciencias, que da lineamientos de la política pública de investigación en salud y orienta a Colciencias en cómo asignar los recursos; de la junta directiva de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, de la que es presidente y en la que está por designación del Presidente Santos; en la de la Asociación Colombiana de Clínicas y Hospitales; y en la de la Sociedad de Cardiología. En suma, tiene un pie en varias de las orillas del sector y una excelente relación con el Gobierno.

Además de Castillo otros empresarios, como Giovanni Mesa, de Audifarma, o Nicolás Wilches, de Salud Total, son grandes jugadores que suelen pasar debajo del radar pero que, de forma directa o a través de los gremios, logran incidir en las políticas de salud.

 

Carlos Francisco Fernández

El presidente del gremio de médicos especialistas combina el poder que le da ese cargo con la influencia que tiene en la opinión pública.

Fernández es asesor médico y columnista de El Tiempo (en parte a través de su alter ego Esther Balac, que es una mujer que escribe de sexualidad) y aparece en el programa matutino de City TV, Arriba Bogotá. Además, como asesor médico es la guía fundamental de la posición editorial de El Tiempo en asuntos de salud, es cercano a otros Súper Poderosos como Juan Carlos Giraldo y en su calidad de líder gremial es uno de los actores que son consultados para exponer la posición de los médicos frente a la reforma a la salud.

Sin embargo, al fungir a veces como dirigente gremial y a veces como periodista (que incluso entrevistó a Alejandro Gaviria sobre la reforma) no siempre es claro en qué calidad está actuando, lo que le quita fuerza a su poder - especialmente porque según varios de los consultados- Fernández ha sonado para Ministro en varias ocasiones.

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