Mario Huertas, el nuevo zar de las concesiones viales

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Mario Huertas, aliado con la costarricense Meco, se ganó hace dos semanas la concesión para hacer la carretera que conectará a Antioquia con el Eje Cafetero. Con eso se convirtió en el gran ganador del proyecto de 4G, pues se ha ganado tres de las seis concesiones que va a adjudicar el gobierno Santos I. Con eso aseguró quedarse con por lo menos un tercio de las concesiones que se van a entregar este año y está en camino de ser el zar de las concesiones viales en el país.

Mario Huertas, aliado con la costarricense Meco, se ganó hace dos semanas la concesión para hacer la carretera que conectará a Antioquia con el Eje Cafetero. Con eso se convirtió en el gran ganador del proyecto de 4G, pues se ha ganado tres de las seis concesiones que va a adjudicar el gobierno Santos I. Con eso aseguró quedarse con por lo menos un tercio de las concesiones que se van a entregar este año y está en camino de ser el zar de las concesiones viales en el país.

Ingeniero y empresario

Huertas, ingeniero civil de la Universidad Javeriana, es uno de los grandes jugadores de la ingeniería colombiana. Bogotano, se graduó de la universidad en 1974 y al poco tiempo heredó de su padre una empresa de obras civiles que existe desde 1939 y que desde entonces ha hecho crecer.

Cuando asumió la dirección, la empresa ya hacía contratos relativamente importantes como la construcción de parte de la Avenida Constitución en Bogotá (entre el Jardín Botánico y la Avenida El Dorado) o la construcción de parte de la carretera entre Villeta y Sasaima (Cundinamarca).

Hace 20 años, cuando Colombia decidió contratar las carreteras vía concesión, Huertas le apostó a ese esquema, que obliga a los ingenieros a pasar de ser constructores que hacían una obra y cobraban una plata, a convertirse en empresarios que tienen que manejar la parte financiera de un proyecto a largo plazo.

Y le funcionó. Su ingreso al mundo de las concesiones fue una apuesta arriesgada pero muy exitosa, y es uno de los grandes motivos para que hoy esté a punto de convertirse en el nuevo zar.

Como el esquema era nuevo y los riesgos eran altos, especialmente porque no era fácil conseguir financiación para ese nuevo tipo de contratos y los constructores estaban acostumbrados a hacer la obra y recoger la plata, sin asumir el costo financiero y los riesgos del proyecto. Por eso, el Estado ofreció condiciones mucho más favorables que las de las concesiones posteriores. Huertas supo aprovechar esa coyuntura.

En 1993, en asocio con otros grandes jugadores de la época (Concay, Pavimentos Colombia e Icein), se ganó la concesión de la carretera Barranquilla - Lomarena, que es parte de la carretera entre Cartagena y Barranquilla y fue una de las primerasa concesiones en el país.

Al año siguiente se ganó, con los mismos socios y otros grandes del sector como Odinsa, la concesión entre Bogotá y El Vino, que renovó la salida de la ciudad por el Occidente. Huertas era el gerente de la concesión y luego lideró el fallido intento, del mismo grupo, por quedarse con la concesión entre Bogotá y Los Alpes, la salida de la ciudad vía Madrid y Facatativá.

Desde entonces, también se ha ganado otras concesiones como la vía Santa Marta - Paraguachón o la doble calzada entre Bucaramanga y Cúcuta.

Con esas concesiones andando, en 1999 Huertas lideró otro grupo con Icein y Pavimentos Colombianos (más Carlos Olarte) para ganarse uno de los dos tramos de la troncal de Transmilenio de la calle 80. Al año siguiente, junto con Concay, se ganó el contrato para terminar el resto de la troncal después de que los mexicanos del ICA dejaron abandonadas las obras en medio de una disputa con el Distrito.

Aunque en los años siguientes perdió unos pulsos (como el de la Troncal de Transmilenio de Las Américas o la concesión Zipaquirá - Bucaramanga) y ganó otros (como un tramo de la Troncal NQS de Transmilenio).

De la principal oleada de contratos viales que ha hecho el gobierno, los llamados corredores de la Prosperidad, Huertas participó con dos de las 16 obras, ambas en Santander.

Huertas ha logrado todo esto a punta de trabajo e impulsado por una gran ambición. Según cuenta un antiguo socio, Huertas ha podido combinar la experticia técnica del ingeniero (él sigue metiéndose en los detalles de las orbas de su empresa, se ganó el premio nacional de ingeniería en 1994 y fue parte del grupo que se ganó el del 2012) con la capacidad para los negocios del empresario. Esa mezcla ha sido clave para liderar el cambio.

El pugnaz

El ingeniero es un cachaco de vieja guardia, muy amable y con muy buenas relaciones (incluyendo las políticas: le donó seis millones a la campaña de Juan Manuel Santos de 2010). Pero también tiene una habilidad de zorro para los negocios. Dos personas que trabajaron con él en el pasado lo calificaron como muy agradable pero una dijo que es muy "aventado" y otra que "le gusta ganarlas todas".

Ese carácter se reflejó en la dura pelea por la concesión Bogotá - Girardot, que al final perdió contra el grupo liderado por los primos Nule y el ex alcalde de Barranquilla Alex Char.

Fue un accidentado proceso, en el que la audiencia de adjudicación se aplazó cuatro veces en medio de acusaciones cruzadas con el grupo de los Nule, que tenía la segunda mejor calificación (el de Huertas tenía la primera).  La pelea giraba alrededor de la experiencia real de los socios extranjeros de ambos grupos en la construcción de túneles e incluyó acusaciones de usar documentos falsos, un video de Huertas midiendo un túnel en Venezuela con una juez local y tutelas.

Al final, el Inco le dio la razón al grupo de los Nule y el resto de la desafortunada historia es conocida.

Esa rivalidad con los Nule se reeditó en el proceso para definir el concesionario del aeropuerto El Dorado, que ganó finalmente Opaín pero en el que Huertas por un lado y los Nule y sus socios mexicanos del grupo ASA por el otro llegaron hasta el final .

También suele estar en la orilla opuesta, de manera reiterada, de los hermanos Luis Héctor y Carlos Solarte, quienes son los otros grandes jugadores de las concesiones viales del país. Contra ellos perdió el pulso por el tramo 1 de la Ruta del Sol y en el proceso de 4G interpuso una tutela porque, a su juicio, estaban participando en la puja con grupos compuestos de manera diferente al que había calificado la ANI, con lo que casi los saca del juego. Los Solarte han pujado en tres de las seis concesiones de 4G que se han adjudicado, pero no se han ganado ninguna.

Esas peleas también han creado la imagen de un hombre que no se calla y que no tiene miedo a ir a los tribunales. Ganó en primera instancia una demanda por casi 60 mil millones de pesos al Estado por no haber ganado el contrato de la carretera Bogotá-Girardot y ha dicho que, si el Gobierno permite que los Solarte cambien el trazado de la Ruta del Sol, va a demandar, algo que le ha merecido dardos públicos de la columnista María Isabel Rueda.

También tuvo un enredo con la justicia por la obra de la Calle 80. Después de que fracasara el contrato que hizo Antanas Mockus con la mexicana ICA para hacerle mantenimiento a toda la malla vial de Bogotá, Huertas heredó la obra de esa vía. El IDU del momento, dirigido por Andrés Camargo, decidió que había que cambiar las especificaciones para convertirla en una troncal de Transmilenio, y Huertas obedeció. Ese cambio, que fue investigado por todos los órganos de control lo tuvo detenido preventivamente en el búnker de la Fiscalía, sin haber sido nunca condenado.

En diciembre de 2012 fue llamado a juicio por ese caso junto con el ex director del IDU Andrés Camargo, quien terminó pagando una pena que muchos consideran injusta.

Con esos antecedentes, es muy crítico de la justicia y también de parte de sus competidores: ha hablado de renovar la ingeniería y a los contratistas.

Así, Huertas ha ido creando el músculo financiero y la experiencia en proyectos hasta convertirse en el zar de las concesiones de cuarta generación.

Los que ha ganado en 4G

Huertas y Meco se ganaron primero, a principios de junio, la concesión Girardot- Honda - Puerto Salgar, una obra de 190 kilómetros de vías, incluyendo 22 kilómetros de vías nuevas, y dos grandes puentes sobre el río Magdalena, por la que ofreció recibir 556 mil millones de pesos en vigencias futuras. En total, la obra cuesta alrededor de un billón de pesos.

Hace tres semanas se quedaron con la cuarta concesión que se adjudicó: los 110 kilómetros de vías entre Cartagena y Barranquilla más los casi 40 de la circunvalar de Barranquilla entre Malambo y las Flores. Su oferta fue recibir poco menos de 800 mil millones de pesos de vigencias futuras, mejor que las de los grupos liderados por Odinsa y los hermanos Solarte, para un proyecto que vale unos 960 mil millones.

Y hace quince días se quedaron con la quinta concesión adjudicada, llamada Conexión Pacífico 3 . Esta obra, que hace parte de las Autopistas de la Prosperidad que conectan a Antioquia con los puertos (y que en el gobierno Uribe se le iba a entregar a dedo a ISA con el nombre Autopistas de la Montaña), va entre La Pintada y La Virginia, conectando a Antioquia con el Eje Cafetero. Incluye 146 kilómetros en vías, seis túneles (incluyendo uno de 3,4 kilómetros) y 26 puentes.  En total costará alrededor de 1,3 billones de pesos, de los que Huertas y Meco pidieron poco menos de 800 mil millones de pesos en vigencias futuras.

En todas estas obras Huertas tiene el 75 por ciento y Meco el 25 restante, aunque esa compsición podría cambiar para darle más juego a los costarricenses.

Las otras tres que se han entregado (Pacífico 1 a Episol, una empresa del grupo Sarmiento Angulo, y los españoles de Iridium; Pacífico 2 al grupo Odinsa y varias de las empresas de ingeniería que son sus accionistas; y la Perimetral de Oriente - que va a conectar las carreteras Bogotá - Tunja y Bogotá - Villavicencio sin pasar por la ciudad - a los irsaelías de Shikun & Binui y los colombianos de Grodco) valen alrededor de 2,9 billones y en ellas Huertas no participó. Hay cuatro grupos en competencia pero no está Huertas, quien dijo que se retira de en la carrera de las concesiones que se entregarán el próximo año.

Pero con los antecedentes de lo que ha logrado hasta ahora, posiblemente va a estar en la pelea el próximo año.

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