Más allá de destitución de la directora de Uaesp, la licitación de basuras huele feo

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Si, como lo anunció El Tiempo, la Procuraduría confirma hoy la destitución de la directora de la Uaesp, Myriam Margoth Martínez, este sería solo uno de los escándalos que ha rodeado la billonaria licitación de recolección de basuras en Bogotá que se adjudicará en los próximos días.


Myriam Margoth Martínez, directora de la Uaesp, fue inhabilitada y destituida por el Procurador por unas irregularidades cometidas durante la audiencia de adjudicación del relleno de Doña Juana. El Tiempo dice que hoy la Procuraduría ratifica su destitución que había sido apelada.

Si, como lo anunció El Tiempo, la Procuraduría confirma hoy la destitución de la directora de la Uaesp, Myriam Margoth Martínez, este sería solo uno de los escándalos que ha rodeado la billonaria licitación de recolección de basuras en Bogotá que se adjudicará en los próximos días. Lo más polémico no ha salido todavía a la luz pública y es lo que tiene que ver con los recicladores.

La licitación por 2,5 billones de pesos, que supuestamente se adjudicará el 19 de agosto para los próximos ocho años, tiene una particularidad y es que concesiona la recolección de desechos orgánicos, el barrido y la limpieza de la ciudad, pero deja las rutas de reciclaje abiertas a la libre competencia.

Es decir que mientras los camiones de la basura de las empresas que se ganen la licitación recogerán la basura orgánica como lo vienen haciendo hasta ahora, el material reciclable –las botellas, los plásticos, los cartones– que la gente separe y deje en la acera podrá ser recogido por el primero que lo vea.

¿Por qué? Porque la Corte Constitucional ordenó darle un trato preferente a los recicladores, según explicó a La Silla Vacía Myriam Margoth Martínez, la directora de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp), que depende de la Alcaldía de Bogotá y que, según El Tiempo, dejará de ocupar su cargo hoy.

Desde 2003, la Corte Constitucional ha sacado varias sentencias en las que ha ordenado que los recicladores sean tratados como “actores preferentes’ del negocio del reciclaje. Esto implica, según ha dicho la Corte, que pueden entrar a licitar por áreas exclusivas de aseo en la ciudad, que las licitaciones deben garantizar que el mínimo vital de los recicladores no sea vea perjudicado, y que las Alcaldías deben incluir acciones afirmativas de inclusión para reconocer y dignificar la labor tan importante que hacen los casi 300 mil hombres, mujeres y niños que recorren todas las noches las calles de las ciudades colombianas escarbando en la basura para recuperar aquello que es reutilizable.

Martínez, la directora de la Uaesp, ya había tenido que responder una acción de desacato de la Corte porque desconoció estas sentencias cuando adjudicó la licitación del relleno de Doña Juana y, entonces, para curarse en salud, en la nueva licitación trató de no cometer el mismo error. Sin embargo, la solución que encontró puede ser aún peor.

La nueva licitación

Muchos recicladores esperaban que la Uaesp le quitara a los concesionarios la ruta de reciclaje –como en efecto lo hizo–, pero para entregársela a ellos de manera exclusiva.

Al dejarla a la libre competencia del mercado, muchos recicladores temen que empresas de reciclaje como las de Tomás y Jerónimo Uribe, o satélites de empresas como Peldar, los sigan desplazando del negocio.

Desde que entró Residuos Ecoeficiencia S. A., la empresa de los hijos de Uribe, los recicladores han venido perdiendo varias de las ‘contratas’ que tenían con grandes compañías que ahora prefieren venderle el material reciclable a los Uribe, ya que no solo se llevan en un solo viaje esterilizado toda la basura, sino que ofrecen un servicio integral de manejo de desechos (ver historia). 

Martínez, la directora de la Uaesp, dice que “en Colombia no hay exclusividad del reciclaje” y que fueron los mismos recicladores los que pidieron que no hubiera exclusividad para las rutas de reciclaje y que no los metieran a la licitación.

Algunos de los recicladores más antiguos dijeron a La Silla Vacía que esto no era cierto. Pero si lo es, en todo caso, es problemático que los intereses de un grupo de la sociedad –por más vulnerable que sea– primen sobre otras consideraciones de interés general.

Con esta decisión de no regular el reciclaje, el Distrito se queda sin ninguna herramienta para controlar a dónde va a parar la basura inorgánica, que igual puede ir a parar a una bodega para reutilizar el material, como a las aguas del río Bogotá.

También se corre el riesgo de que las grandes empresas de reciclaje recojan todo lo que hay por reciclar en las zonas más ricas mientras que las zonas más pobres y menos atractivas para los recicladores se queden llenas de basura.

Para compensar el hecho de que los recicladores no tendrán exclusividad sobre sus rutas de reciclaje y poder cumplir en todo caso la acción afirmativa ordenada por la Corte, la Uaesp diseñó una solución para los recicladores que tiene tanto a los empresarios del aseo como a los recicladores más antiguos con los pelos de punta.
 

La solución de la Uaesp

 

La solución fue la siguiente: en la licitación quedó estipulado que, para poder concursar, las empresas tenían que asociarse con organizaciones de recicladores de segundo nivel, que a su vez afilian organizaciones de base de recicladores y que a estas organizaciones, que serán sus socias, tendrían que cederles una participación accionaria de la sociedad futura que conformen para la licitación que no podía ser inferior al 5 por ciento de la empresa. Hasta ahí la condición parecía lógica y acorde con lo ordenado por la Corte.

Pero la Uaesp fue más lejos. Dijo que los operadores no podían escoger libremente con qué organización de recicladores asociarse para licitar. Sino que sería la Uaesp la que les asignaría su futuro socio, que ellos tendrían que aceptar sí o sí.

Para ello, la Uaesp decidió contratar a la Universidad Javeriana para que elaborara un censo de recicladores y abrió una convocatoria para que las organizaciones de segundo nivel de recicladores que quisieran ‘ganarse’ una zona de aseo se inscribieran.

Se inscribieron 14 organizaciones y la Uaesp validó doce. De ellas, cuatro fueron creadas en 2009, después de que la Corte Constitucional creó una acción afirmativa a favor de ellas. Y cuatro fueron constituídas después de la convocatoria de la Uaesp. Sorprendentemente, tres de las nuevas incluso fueron creadas después del 25 de mayo, cuando ya se había abierto la licitación y era claro para todo el mundo que había una oportunidad muy lucrativa para los recicladores. 

Como no era de extrañarse, la población recicladora afiliada llegó a los doce mil, cuando las dos asociaciones más antiguas tenían solo dos mil afiliados entre las dos.

Esto obviamente provocó el malestar de las organizaciones de recicladores tradicionales como la Asociación de Recicladores de Bogotá, ARB, constituída desde 1997, y la que ha liderado toda la pelea legal ante la Corte para que les garanticen sus derechos.

“No entendemos por qué una acción afirmativa que solo unos cuantos de nosotros, a través de nuestros líderes duramos años buscando y creyendo, ahora la Uaesp vuelve esta acción afirmativa en  un espacio por el que puede entrar cualquiera que quiera decir que es reciclador”, dicen algunos miembros de la ARB en una tutela que interpusieron para detener la licitación.

“Peor aún mucha gente que hace política con nuestra necesidad va y rápidamente monta organizaciones, recluta recicladores (a los que afilian pidiendo fotocopia de cédula y firma de planilla a cambio de  mercadito, carnet, uniforme y parece que hasta promesa de ayudar a sacar libreta militar) y con eso ya es líder (...). La Uaesp abrió las puertas y para rematar no verifica quién entra. Si es que ya hasta nuestros afiliados se están retirando (está pasando en Usme, Kennedy, Bosa) diciendo que como nosotros no damos ni mercado ni uniforme y las nuevas sí, entonces se desafilian y se van”.

Por ejemplo, en este video, grabado por Adriana Ruiz, directora de Civisol, una organización que ha estado acompañando legalmente a los recicladores tradicionales, aparece un sargento jubilado del Ejército Nacional que reconoce que no es reciclador pero que "al ver que había tanto abandono de los recicladores y que unos se creen recicladores y no reparten, por eso me metí yo". Él representa una de las nuevas organizaciones.

En este otro video, aparece un miembro de un nuevo sindicato de recicladores que no cuadra tampoco con la imagen del reciclador: con anillos y pulseras de oro dice que recicla en San Andresito. Y cuando le preguntan si en carro de balineras o en zorra, y él no sabe qué responder, los recicladores tradicionales dicen "en cuatro por cuatro".
 

La explicación de Martínez

 

La directora de la Uaesp explicó a La Silla Vacía que antes de convocar la licitación, la Secretaría de Gobierno de la Alcaldía convocó a una mesa de concertación que sesionó durante varios meses con representantes de todos los recicladores. Y que aunque las seis organizaciones más antiguas dijeron que ellos eran el ‘Pacto por el Reciclaje’ y que la licitación debía ser solo con ellos, había otras organizaciones que no formaban parte del pacto y que no estaban de acuerdo con que solo participaran las más antiguas.

Esta información fue confirmada por Jesús Pabón, de la Fundación de Servicios Ambientales, una organización de segundo nivel creada en 2009. "Los de la ARB no quieren reconocer que existen otros líderes y no le dan inclusión a nadie. Pero yo conozco a muchos de los de las nuevas organizaciones y sí son recicladores". Martínez explicó a La Silla que, por ejemplo, el sargento retirado del video no recolecta él mismo basura, pero organizó a los recicladores que sí lo hacen.

Armando Sarmiento, profesor de estudios ambientales de la Universidad Javeriana y quien coordinó el censo contratado por la Uaesp, dijo a La Silla Vacía que él cree que por lo menos el 95 por ciento de los que entraron a la licitación son en efecto recicladores de oficio.

Para hacer el censo, los investigadores de la Javeriana diseñaron un formulario de 60 preguntas que aplicaron en las 1200 bodegas donde los recicladores venden su material. En todas las bodegas dejaban volantes anunciando el censo y otros sitios de la ciudad –diferentes a los centros de comercialización– donde también podían ir los recicladores a ser censados. 

Sarmiento explicó que ellos no tienen el 100 por ciento de certeza de que no se haya colado alguien que no fuera reciclador, puesto que los mismos recicladores se opusieron a que hubiera ‘preguntas filtro’ en la encuesta, es decir, preguntas tendientes a que el que no fuera reciclador cayera en la trampa. Por ejemplo, se resistieron a que profundizaran en las rutas de recolección que tenían porque temían que les quitaran el negocio. Al final censaron 11 mil recicladores.

Martínez, la directora de la Uaesp, explicó a La Silla Vacía que, si bien varias de las organizaciones de segundo nivel que se inscribieron son recién creadas, los recicladores que afilian llevan años y hasta décadas en el oficio.

Por ejemplo, la Federación Sindical Ambiental del Reciclador Colombiano (Fedarsin), creada el 8 de junio de 2011, después de que ya se había abierto la licitación, tiene 140 afiliados, de los cuales más de la mitad dijeron en el censo llevar más de diez años reciclando. Uno, incluso, dijo que llevaba 99 años.

“Muchos recicladores se salieron de organizaciones viejas y se unieron en nuevas”, explicó Martínez. “Mi lógica fue meterlos a todos porque, ¿quién ampara a los que se queden por fuera?”.

Dice que en aras de lograr esta equidad, el 20 de junio, en un centro comercial, Martínez le asignó a los recicladores las áreas que les corresponderían. En orden de antigüedad, las seis organizaciones más tradicionales escogieron cada una una zona y las seis más nuevas sacaron una balota en el 'Banco de la Suerte' y entraron a compartir con las otras organizaciones las zonas que se ganaron en la rifa.

Con esa rifa, estas organizaciones de recicladores tendrán derecho a recibir utilidades al final de cada año de las empresas que se ganen la licitación en sus respectivas zonas.

Sin embargo, no por esto adquieren la obligación de recoger la basura reciclable en esas zonas. Durante la discusión del pliego de condiciones, hubo varias observaciones en el sentido que una organización de recicladores de segundo nivel agrupaba grupos de recicladores que tenían sus rutas en diferentes partes de la ciudad y que ya tenían gente de confianza que les entregaba sus desechos. Esas rutas no coinciden necesariamente con la zona que se ganaron en la rifa.

La directora de la Uaesp dijo que eso no era un problema. Y no lo era porque los recicladores seguirán recogiendo la basura donde siempre lo han hecho. Las zonas que se ‘ganaron’ solo importan para efectos de saber qué operador les cederá la participación accionaria y las utilidades.

¿Eso significa que los recicladores pueden irse a su casa a dormir e igual reciben utilidades al final del año? “Sí”, contestó la directora de la Uaesp. “Eso fue lo que ordenó la Corte por ser una población vulnerable en el auto 268 de septiembre de 2010”.

auto 298 de 2010

En ese auto, la Corte le ordenó a la Uaesp poner como condición para licitar que los empresarios estuvieran asociados con una organización de segundo nivel de recicladores de Bogotá y que como criterio de calificación le diera más puntos al empresario que le diera más participación accionaria a los recicladores y al que propusiera aprovechar más material reciclable.

La Corte nunca ordenó que la Uaesp le asignara los socios recicladores a los empresarios y tampoco que los recicladores no tuvieran ninguna obligación que cumplir como contraparte a la cesión accionaria.

Obviamente, las empresas de aseo pusieron el grito en el cielo con este esquema de la licitación.
 

Las quejas de las empresas

 

Durante la discusión del pliego de condiciones, empresas como Ciudad Limplia, Lime y otras cuestionaron el que la Uaesp les impusiera un socio en cambio de dejar que cada uno de ellos buscara la organización de recicladores con la cual asociarse. Ante lo cual, la Uaesp respondió que la libertad de asociación en este caso se ve limitada por el interés superior de proteger a una población vulnerable como los recicladores.

Las empresas también cuestionaron que ellos tengan que cumplir con un porcentaje de aprovechamiento de material reciclable en su zona, cuando los que estarán a cargo del oficio son los recicladores que tradicionalmente han trabajado en ese lugar y con los cuales ni siquiera estarán asociados. Pero la Uaesp les respondió que es su labor definir un ‘Plan de Trabajo’ con esos recicladores y además dotarlos de uniformes y carros para el trabajo.

“¿Qué pasa en el evento que las organizaciones recicladoras de segundo nivel incumplan con la sostenibilidad y porcentaje de cobertura de la recolección de Reciclables?”, pregunta en la discusión del pliego de condiciones una funcionaria de Lime S. A. “Será obligación del concesionario garantizar la cobertura de usuarios con la recolección de material potencialmente aprovechable, a través de los recicladores de oficio”, respondió la Uaesp. “La obligación de garantizar la cobertura de ruta de reciclaje es del concesionario”.

El problema es que ellos no pueden recoger los reciclables. Tendrán que hacerlo los recicladores. Pero los recicladores de su zona no necesariamente serán sus socios. Lo más seguro es que no lo sean. Por lo tanto no es claro qué harán los empresarios si por alguna razón los recicladores no cumplen con la cuota de reciclaje, ya que estos no asumen ninguna obligación legal.

Y según dice una tutela interpuesta por Adriana Ruiz y varios recicladores para detener la licitación, ya varios recicladores han sido 'visitados' por gente en camionetas que les advierten que se ganaron esa zona y que esperan que se afilien a su organización porque son ellos los que ahora recogerán en esas rutas.

A pesar de las objeciones al diseño de esta licitación, las empresas ya presentaron sus ofertas. Y como lo que más puntos les da es cómo incluyan a los recicladores, sus ofertas de participación accionaria para las organizaciones de segundo nivel de reciclaje son increíblemente generosas.

Ciudad Limpia, por ejemplo, ofrece darles el 71 por ciento de la participación accionaria, según contó Myriam Margoth Martínez a La Silla Vacía. Aseo Capital ofrece el 60 por ciento, según el reciclador Jesús.

Si las empresas generan utilidades y el negocio de las basuras es tan rentable como parece, los recicladores –viejos y nuevos– se habrán ganado el baloto. Lo paradójico es que esta vez no se ganarán esa plata necesariamente como recompensa a su esfuerzo. Porque, hagan o no hagan, ya tienen sus utilidades aseguradas.

Es decir, siguen sin ser tratados como verdaderos empresarios de la basura, que era el objetivo que buscaba la Corte con sus sentencias. ¿Dejará Clara López que se haga así la licitación?