“Me preocupan las reformas hechas en manos de incompetentes”: Cabal

“Me preocupan las reformas hechas en manos de incompetentes”: Cabal
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En su tercer periodo en el Congreso, María Fernanda Cabal está más tranquila que nunca. “Me siento más libre”, dice en esta entrevista con La Silla Vacía, en su oficina de Bogotá, ubicada en el mismo edificio donde vive, en un apartamento más arriba.

Cabal, de 59 años y madre de cuatro hijos, reconoce que la incomoda el rol de su esposo, José Felix Lafaurie, como negociador del presidente Gustavo Petro con el ELN. Aún así, todavía piensa en ser “presidente”, sin el femenino. Se imagina haciéndolo con un movimiento de derecha amplio, más amplio que el uribismo. 

Calentemos con unas preguntas rápidas. ¿Una obsesión?

La libertad.

¿Le gusta Bukele?

Me gusta porque imparte justicia, pero no me gusta la exhibición de personas, que finalmente son seres humanos, como si fueran trofeos. Ya está pasándose de la raya.

En España, ¿el Partido Popular o Vox?

Vox. PP todavía es derechita cobarde, tiene que enderezarse.

En Estados Unidos, ¿DeSantis o Trump?

Trump. Aunque De Santis me fascina, pero dejémoslo un ratico remojar, que todavía está muy biche.

Un ministro o ministra de este Gobierno que le guste.

Vivienda. Es chévere controvertir mientras no haya fanatismo y cuando hay formación, hay sentido común. 

Y de Petro, algo que le guste, que no sea su negociador con el ELN.

De Petro… me cuesta mucho trabajo. De pronto su persistencia. Los obsesivos son persistentes.

¿Todavía tiene ganas de ser presidenta?

Presidente, sí. Sin la a.

Y si fuera presidente, ¿en qué ministerio ve a Miguel Polo Polo?

Fantástico Polo. Podría acompañarme de pronto en la Cancillería o en una embajada.

¿Se arrepiente de algo que haya dicho?

No, por qué me voy a arrepentir. El error es decir cosas con ira o con rabia. Y a veces la gente no entiende las verdades y a veces las verdades molestan porque uno todo tiene que maquillar. Esa ha sido mi autenticidad, que tiene un costo.

Derecha o izquierda, ¿su lado de la cama cuál es?

Uy, qué pregunta tan berraca. Yo estaba en el lado derecho y mi marido me cambió para el izquierdo hace como un año. Porque él duerme muy mal y es noctámbulo, entonces siempre tiene que estar cerca del baño. Pero yo no pongo resistencia.

¿Y en qué pone resistencia? ¿En la política?

En la política depende de los límites inmorales que tiene la izquierda. Hasta ahí no les transo. Pero de resto uno puede llegar a negociaciones.

¿Carne roja o carne blanca?

Si me ponen a escoger, pues prefiero una carne, que un pollo o un pescado.

 ¿Juan José, su hijo, es más Cabal o Lafaurie?

Cabal. 

Bueno, ahora sí, ¿cómo vio la crisis ministerial de Petro? ¿Comiendo palomitas y frotándose las manos?

No me di cuenta, porque estaba en una reunión donde no había televisión, cuando salí me enteré de todo. Pero esto se ve más temprano que tarde, cuando uno en su vida no ha generado nada que produzca riqueza y prosperidad, es obvio que el día que vas a manejar una empresa, que es el Estado, tengas los resultados de la improvisación. Uno no pone personas incompetentes que no tengan las cualidades, salvo Gaviria, que obviamente estaba defendiendo su legado.

Petro tiene asesores que le dicen en qué momento aprieta, como el discurso del balcón, y en qué momento cede, como este momento hay garrote en ese momento hay zanahoria. Usted puede ver esas conductas de Gustavo Petro, por ejemplo, contra el fiscal Barbosa.

Lo que yo veo es improvisación. Sacando a Gaviria, que dejó en evidencia la incompetencia de su ministra Corcho, y no sacó a las ministras que tenía que sacar. No sacó ni a la Corcho, ni a la de Minas, las activistas. 

¿Y cómo quedan los liberales del gabinete, Ocampo y Cecilia López? 

Muy mal, porque se nota que hay una inconformidad de los que traen experiencia y saben, así yo tenga mis diferencias con Cecilia López y con el ministro Ocampo, son personas serias, que le dan por lo menos un mínimo de confianza a este circo. 

Los partidos políticos que hasta hace poco eran de su coalición con Duque, el Partido Conservador, el Partido de la U, los liberales, ahora están en el gobierno. ¿Qué ve en ese cambio? ¿Son una garantía de que esas reformas se van a moderar?

Son una garantía solo cuando las reformas tocan los intereses económicos particulares de muchos miembros de estos partidos. Vamos a vivir una crisis de los partidos, unos partidos que en ciertas regiones no tienen cómo presentar un candidato y que la gente no les cree, está harta. Los primeros alcaldes elegidos popularmente eran la ilusión de la gente, pero eso terminó pervirtiéndose.

Ahora, otra vez la gente está acompañando candidaturas por firmas y eso es un fenómeno que se ve porque los partidos han quedado muy mal. Ahí tenemos nosotros la oportunidad de volver a traer a la gente que se nos fue con Duque, perdimos 24 curules, eso no es ningún chiste. 

En estas elecciones regionales, seguramente ustedes en el Centro Democrático harán alianzas regionales con partidos que están con Petro, el conservador, por ejemplo. ¿Eso no es como estar con Petro a distancia? 

No, no, no, no. Porque estar con los conservadores no significa estar con Petro. Todo este juego político de coalición se le puede deshacer a Petro, porque tocó intereses particulares. Además, internamente el Pacto está fragmentado con esas peloteras de Bolívar, Escaf y todos y todas y todes. Toda la inclusión en pelotera.

Y los verdes están en el peor de los mundos, se van a quedar como nosotros con Duque, esquilmados como las ovejas.

Esta semana con César Gaviria, y con Dilian Francisca lograron, por lo menos, morigerar la radicalidad de Petro de imponernos, sí o sí, una reforma que va a poner en peligro la vida de los colombianos. Es así de sencillo. 

Y a Roy, ¿cómo lo ve? Les está quitando la oposición a ustedes. 

Roy es la persona más brillante, cínica y perversa que yo he conocido. Se mueve con una versatilidad y no tiene límites morales, le importa un carajo. Pero hoy Roy, que era el alfil de Petro para manejar el Congreso le implosionó el Pacto. 

El gobierno dice que la salud no es un negocio. ¿Usted si se atreve a defender que lo puede ser, que eso trae eficiencias? 

La salud no es negocio, pero usted no puede pretender que todo sea a pérdida, porque no hay incentivos. La ley 100, que tanto criticaron para poder crucificar a Uribe, se les olvidó que fue hecha por César Gaviria. Lo más importante en esa solidaridad es que la salud subsidiada para los más pobres, la prestan también las clínicas que atienden a los ricos. Las EPS eficientes crean el equilibrio de una proyección financiera.

El gobierno tiene razón cuando dicen que tienen que girarle a los hospitales, para no empobrecerlos. Pero pregúntele usted a Gustavo Petro, por qué si es tan vehemente contra la corrupción, por qué no le quita los hospitales de las fauces a los politiqueros. 

Con una mirada más amplia, en estas reformas sociales el gobierno tiene una visión donde el Estado tiene un rol poderoso. 

El Estado está compuesto por las ramas del poder público, que deben estar en equilibrio. Petro quiere ser Luis 14, el Rey Sol, el Estado soy yo y no lo va a poder hacer. Ahí va a tener un freno y tenemos que obligar a que tenga un freno, lleguemos a acuerdos en la medida que sea posible. Pero si ellos mienten, como miente la Corcho o miente la de Minas, va a ser difícil.

Porque lo que más me preocupa son las reformas hechas en manos de incompetentes. Deberían poner a la gente buena a que trabaje, y no a sus amigos vagos, a unos envenenados ideológicos que llegan con una visión de la realidad completamente distorsionada. 

Usted ahora tiene una postura dialogante. Ha cambiado su actitud para hacer oposición. Se ve más divertida, menos compungida.

Ya aprendí y ya maduré y tengo que dejar de sufrir. Yo sufro por las personas que van a quedarse sin empleo, por el que no le va a alcanzar porque las tasas de interés, porque si no hay inversión, no hay crecimiento. Y quien más finalmente va a ser vulnerable, es el pobre.

Pero he adoptado una mirada más ajena, menos involucrada, me siento mucho más libre. Eso es cierto. Les he dicho a los periodistas “sentémonos en un palco en el Congreso a observar, porque todo va a ser un experimento novedoso y bien curioso”.

Curioso que así sea con la izquierda. En cambio, en el gobierno de Santos, había una oposición que eliminaba cualquier posibilidad de diálogo.

Santos no abría compuertas. Uribe las abrió. De hecho, cuando ganamos el plebiscito, Uribe abrió una compuerta para dialogar con el diablo. Uno no dialoga con Santos porque Santos es tramposísimo. La actitud arrogante de Santos y sus ministros hacía que fuera casi imposible entablar un diálogo, pero son las formas. Uno sí tiene prejuicios, pero a veces se encuentra uno canales donde no los espera.

Si hoy llamo a alguno de los ministros, me atienden sin problema. Puede que tengamos muchas diferencias, pero me atienden. Cosa curiosa, los ministros de Duque fueron bastante antipáticos, también tuvimos exclusión en ese gobierno, y eso que fueron ministros gracias a que ganamos las elecciones a los votos nuestros. 

¿Todavía ve que Santos tenga poder poder dentro del gobierno? 

¿Usted cree que Petro hubiera llegado sin Santos? Petro es el candidato de Santos, lo que pasa es que ahora parece que está preocupado Santos por las decisiones de Petro. Santos es el ser más perverso de todos, el más mentiroso. Pone a Petro y le pone sus alfiles, siempre ha estado allí.

Álvaro Uribe cuando fue presidente le rompió la columna vertebral al régimen, que es lo que nos ha gobernado durante todo el tiempo. Fue un gobernante montañero que le rompió a estos cachacos de la élite revolucionaria bogotana. Esa élite de estrato siete es la dueña de todos los grandes negocios del Estado, la que nunca le importó las regiones. Pero Uribe no lo entendió. 

¿Y todavía ve a Santos controlando a Petro?

Petro es incontrolable, porque es anarquista. Y la teoría muy peligrosa es que en la medida en que no puedan pasar sus locuras y las cortes le frenen, él va a empezar a demoler la institucionalidad y puede llevarnos a un estado de caos y de violencia y de insurrección incontrolable.

Pero resulta que lo que salva el Estado de derecho, así no nos guste, serán las cortes, no el Congreso. A mí muchas decisiones de las cortes no me han gustado, a veces se pasan los límites. Pero hoy las Cortes son el pilar para salvar el Estado de derecho. 

Usted conoció a Petro en el Senado, ¿cómo lo ve como presidente?

Me tocó en la comisión Primera del Senado. Petro es ciclotímico, es vago, llegaba tarde, a veces no llegaba. Se ve desgastado y seguro se va a seguir desgastando porque el peso de la presidencia es superior a cualquier otra actividad. Y lamentablemente para él va a ser peor porque no tiene un equipo competente. Cuando usted llega a gobernar, tiene que escoger gente superior a usted, mejor que usted que le resuelva la vida. 

¿Y cómo ha sentido este nuevo Congreso del cambio, con mucha renovación?

Sí, pero no para bien. Ese cuento de que porque es más popular es mejor, no. Usted tiene que poner gente competente. El problema de los progres es que privilegian unas condiciones de las minorías porque todo es hipersensible, privilegian unas minorías como si fueran discapacitados y dejan por fuera el mérito. Eso está mal. Una persona que porque no sea negra o indígena o no sea gay, que tiene las mejores notas pero su fenotipo es más o menos blanquito, entonces se queda en la olla, eso está muy mal. Usted tiene que privilegiar el mérito, el esfuerzo, el madrugar y eso lo distorsiona el progresismo.

Hoy la incompetencia que hay en el Congreso se vuelve un show, el show del señor con los tacones de mujer, el show de las señoras con las alpargatas, el show de la olla. Uno tiene que tener también unos mínimos de decencia en los lugares donde usted se desenvuelve, el Congreso se volvió un desorden. 

Pero sí hay quienes por ser negros o gays tienen menos oportunidades. Existen condiciones de discriminación estructural.

Me estás hablando igualito a los mamertos gringos con el racismo sistemático, Por favor. A las personas negras las condenaron con la Ley 70, a unos territorios colectivos que espantan la inversión. No les prestan un peso. Lo colectivo va en contra de la condición del individuo, que es su capacidad de generación de riqueza.

Gracias a la agroindustria, millón y medio de familias en el Valle del Cauca lograron estar y vivir en clase media. Si no hubiera habido el desarrollo de la agroindustria, el Valle del Cauca se hubiera quedado como el Cauca.

La riqueza de Colombia existe porque hay una clase empresarial, muy precaria, con muchas dificultades, que ha logrado jalar hacia arriba. El rol de la élite, que es aquel que acumula un patrimonio que le da mejor educación a sus hijos, es comprometerse a que el resto de la sociedad salga hacia arriba.

Entonces no me digas que porque negro o porque es indígena tiene que tener derechos y privilegios sobre otro que tiene un esfuerzo de pronto superior, porque ahí estás generando un desincentivo. No es discriminación positiva. Yo le puedo presentar muchos amigos míos, ingenieros, médicos negros que estudiaron en Medellín, porque en Quibdó, en el Chocó, no había infraestructura.

Pero, ¿por qué cree que en el Chocó no hay infraestructura?  

Ha sido una región desconectada, nunca ha habido vías asequibles, siempre fue selvática, estaba alejada. Cuánto y cuánto tiempo no peleamos. Conecte al Chocó. Si usted conecta el Chocó inmediatamente genera desarrollo, por supuesto.

Pero la historia no puede seguir pesando porque usted no puede seguir con la tara de la culpa permanente, porque ese es un sofisma de distracción. El Estado tiene que abrir la posibilidad de que la gente pobre estudie y no limitarnos a la universidad pública. 

Este debate es cada vez más difícil de dar en Colombia. Usted se ha metido en unas peleas, por ejemplo con Francia Márquez sobre el tema.

Me parece gravísimo que Francia vaya en helicóptero a su casa, porque resulta que el mal uso de los recursos públicos se llama peculado. Si usted tiene problemas de seguridad, usted tiene que restringir su movilidad. No viva en Dapa, señora. Esto vale 40 ó 50 millones cada vez que la señora quiere ir a subirse a Dapa, me parece inmoral. Se lo digo de verdad. Y no porque sea ella. 

¿Y no montaba en helicóptero la ex vicepresidenta Marta Lucía Ramírez?

Martha Lucía no montaba en helicóptero para subirse a su casa.

Santos lo hacía para llegar a Anapoima, pero bueno, el presidente tiene un rol todavía que puede ser excusa, pero también me molesta. Me molesta el gasto grosero y excesivo. Cuando usted está hablando de la igualdad. La igualdad para los demás porque ellos jamás van a ser iguales, porque lo que quieren es, dentro de su resentimiento, es marcar la diferencia. 

¿Por qué anda tan desaparecido el expresidente Uribe? 

No, no está desaparecido, está dando lora. Está tratando de tener canales con un gobierno adverso, eso es lo más pragmático. Pero estamos pensando en ver si volvemos y salimos a las calles. Estamos pensando a ver qué hacemos para volver a conquistar el corazón de las personas. 

¿Cree que en esa oposición tan dialogante puede haber de por medio un incentivo para que el presidente Petro ayude en su proceso judicial?

Santos, que es el peor traidor de la historia de este país, se dedicó a destruir a Uribe. Es tan ingrato que antes no hubiera sido presidente ni de la Junta del edificio, llegó al poder y se atornilló. Le dio una patada a Uribe y empezó a hacer lo que se le dio la gana.

Pero me está evadiendo la pregunta.

Sí hay un desgaste porque hay una jartera. Pero el espíritu combativo de Uribe puede que baje ahora y suba después, pero no va a dejar de ser él.

Lo que no me gusta es que nos vaya a ver la gente complacientes con Petro. Eso no me gusta y estoy en desacuerdo. Y por más que el presidente Uribe llame a que hay que tenerle respeto, yo creo que Petro lo irrespetó mil veces. Eso no es óbice para no hacer lo mismo. Pero también hay que entender que hay gente con miedo, con rabia, que dice cosas y no hay porque salir a regañarlos. 

¿Usted no está fregada con José Félix Lafaurie, su esposo, trabajando para Petro en la mesa del ELN? 

Un poquito, no me siento cómoda. Hay gente que le genera desconfianza que él esté allí, pero él está haciendo un papel que es importante, me parece a mí, y en una coyuntura tan peligrosa como esta, y vamos a ver cómo le va. 

¿Cómo va el proceso? ¿Cómo lo ve?

Con el tema de tierras pueden ser muy exitosos si le hacen caso, porque si alguien sabe de desarrollo rural es José Félix que es agricultor. En el tema del ELN, la verdad yo ahí no tengo ninguna esperanza, pero ellos sí. Conozco a los elenos hace muchos años y conozco su proceder. Ellos se sienten superiores. 

¿Y se lanzaría a la presidencia con Uribe y con el uribismo? ¿O va a haber una evolución de eso?  

Es mucho más que el uribismo, es cabalismo.  

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